Capítulo 1
Preparativos para la conquista
1:1
Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de
Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor
de Moisés, diciendo:
1:2 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y
pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que
yo les doy a los hijos de Israel.
1:3 Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés,
todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.
1:4 Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río
Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar
donde se pone el sol, será vuestro territorio.
1:5 Nadie te podrá hacer frente
en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés,
estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.   
1:6 Esfuérzate y sé valiente;
porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra
de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.
1:7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar
de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te
mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a
siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas
que emprendas.
1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley,
sino que de día y de noche meditarás en él, para que
guardes y hagas conforme a todo lo que en él está
escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y
todo te saldrá bien.
1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente;
no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará
contigo en dondequiera que vayas.
1:10 Y Josué mandó a los oficiales del pueblo,
diciendo:
1:11 Pasad por en medio del campamento y mandad al
pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de
tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la
tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.
1:12 También habló Josué a los rubenitas y gaditas y a
la media tribu de Manasés, diciendo:
1:13 Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de
Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha
dado reposo, y os ha dado esta tierra.
1:14 Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados
quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado
del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes,
pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les
ayudaréis,
1:15 hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros
hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la
tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después
volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la
cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del
Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión
de ella.  
1:16 Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros
haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos
adondequiera que nos mandes.
1:17 De la manera que obedecimos a Moisés en todas las
cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu
Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.
1:18 Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no
obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le
mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas
valiente.
Capítulo 2
Josué envía espías a Jericó
2:1 Josué
hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente,
diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y
ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se
llamaba Rahab,
y posaron allí.
2:2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí
que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta
noche para espiar la tierra.
2:3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab:
Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a
tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra.
2:4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los
había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres
vinieron a mí, pero no supe de dónde eran.
2:5 Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya
oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han
ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis.
2:6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y los
había escondido entre los manojos de lino que tenía
puestos en el terrado.
2:7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del
Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después
que salieron los perseguidores.
2:8 Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado,
y les dijo:
2:9 Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el
temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los
moradores del país ya han desmayado por causa de
vosotros.
2:10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas
del Mar Rojo
delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que
habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban
al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales
habéis destruido.
2:11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha
quedado más aliento en hombre alguno por causa de
vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en
los cielos y abajo en la tierra.
2:12 Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que
como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis
vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis
una señal segura;
2:13 y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a
mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que
libraréis nuestras vidas de la muerte.
2:14 Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por
la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y
cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos
contigo misericordia y verdad.
2:15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por
la ventana; porque su casa estaba en el muro de la
ciudad, y ella vivía en el muro.
2:16 Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que
fueron tras vosotros no os encuentren; y estad
escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen
hayan vuelto; y después os iréis por vuestro camino.
2:17 Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de
este juramento con que nos has juramentado.
2:18 He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú
atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos
descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu
madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre.
2:19 Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu
casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin
culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo,
su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare.
2:20 Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros
quedaremos libres de este tu juramento con que nos has
juramentado.
2:21 Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego
los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana
a la ventana.
2:22 Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron
allí tres días, hasta que volvieron los que los
perseguían; y los que los persiguieron buscaron por todo
el camino, pero no los hallaron.
2:23 Entonces volvieron los dos hombres; descendieron
del monte, y pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y
le contaron todas las cosas que les habían acontecido.
2:24 Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la
tierra en nuestras manos; y también todos los moradores
del país desmayan delante de nosotros.
Capítulo 3
El
paso del Jordán
3:1 Josué se
levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel
partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y
reposaron allí antes de pasarlo.
3:2 Y después de tres días, los oficiales recorrieron el
campamento,
3:3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca
del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas
sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro
lugar y marcharéis en pos de ella,
3:4 a fin de que sepáis el camino por donde habéis de
ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora
por este camino. Pero entre vosotros y ella haya
distancia como de dos mil codos;
no os acercaréis a ella.
3:5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová
hará mañana maravillas entre vosotros.
3:6 Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el
arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos
tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.
3:7 Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día
comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo
Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés,
así estaré contigo.
3:8 Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el
arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el
borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán.
3:9 Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y
escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios.
3:10 Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios
viviente está en medio de vosotros, y que él echará de
delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al
ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo.
3:11 He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la
tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán.
3:12 Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de
Israel, uno de cada tribu.
3:13 Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes
que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra,
se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del
Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de
arriba se detendrán en un montón.
3:14 Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas
para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del
pueblo llevando el arca del pacto,
3:15 cuando los que llevaban el arca entraron en el
Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el
arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el
Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el
tiempo de la siega),
3:16 las aguas que venían de arriba se detuvieron como
en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está
al lado de Saretán, y las que descendían al mar del
Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y
el pueblo pasó en dirección de Jericó.
3:17 Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto
de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del
Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar
el Jordán; y todo Israel pasó en seco.
Capítulo 4
Las
doce piedras tomadas del Jordán
4:1 Cuando
toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová
habló a Josué, diciendo:
4:2 Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu,
4:3 y mandadles, diciendo: Tomad de aquí de en medio del
Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los
sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con
vosotros, y levantadlas en el lugar donde habéis de
pasar la noche.
4:4 Entonces Josué llamó a los doce hombres a los cuales
él había designado de entre los hijos de Israel, uno de
cada tribu.
4:5 Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová
vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de
vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al
número de las tribus de los hijos de Israel,
4:6 para que esto sea señal entre vosotros; y cuando
vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana,
diciendo: ¿Qué significan estas piedras?
4:7 les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron
divididas delante del arca del pacto de Jehová; cuando
ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron;
y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a
los hijos de Israel para siempre.
4:8 Y los hijos de Israel lo hicieron así como Josué les
mandó: tomaron doce piedras de en medio del Jordán, como
Jehová lo había dicho a Josué, conforme al número de las
tribus de los hijos de Israel, y las pasaron al lugar
donde acamparon, y las levantaron allí.
4:9 Josué también levantó doce piedras en medio del
Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los
sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado
allí hasta hoy.
4:10 Y los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en
medio del Jordán hasta que se hizo todo lo que Jehová
había mandado a Josué que dijese al pueblo, conforme a
todas las cosas que Moisés había mandado a Josué; y el
pueblo se dio prisa y pasó.
4:11 Y cuando todo el pueblo acabó de pasar, también
pasó el arca de Jehová, y los sacerdotes, en presencia
del pueblo.
4:12 También los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la
media tribu de Manasés pasaron armados delante de los
hijos de Israel, según Moisés les había dicho;
4:13 como cuarenta mil hombres armados, listos para la
guerra, pasaron hacia la llanura de Jericó delante de
Jehová.
4:14 En aquel día Jehová engrandeció a Josué a los ojos
de todo Israel; y le temieron, como habían temido a
Moisés, todos los días de su vida.
4:15 Luego Jehová habló a Josué, diciendo:
4:16 Manda a los sacerdotes que llevan el arca del
testimonio, que suban del Jordán.
4:17 Y Josué mandó a los sacerdotes, diciendo: Subid del
Jordán.
4:18 Y aconteció que cuando los sacerdotes que llevaban
el arca del pacto de Jehová subieron de en medio del
Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes
estuvieron en lugar seco, las aguas del Jordán se
volvieron a su lugar, corriendo como antes sobre todos
sus bordes.
4:19 Y el pueblo subió del Jordán el día diez del mes
primero, y acamparon en Gilgal, al lado oriental de
Jericó.
4:20 Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que
habían traído del Jordán.
4:21 Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando
mañana preguntaren vuestros hijos a sus padres, y
dijeren: ¿Qué significan estas piedras?
4:22 declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó
en seco por este Jordán.
4:23 Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del
Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a
la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el
Mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que
pasamos;
4:24 para que todos los pueblos de la tierra conozcan
que la mano de Jehová es poderosa; para que temáis a
Jehová vuestro Dios todos los días.
Capítulo 5
La
circuncisión y la pascua en Gilgal
5:1 Cuando
todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado
del Jordán al occidente, y todos los reyes de los
cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová
había secado las aguas del Jordán delante de los hijos
de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su
corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los
hijos de Israel.
5:2 En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos
afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los
hijos de Israel.
5:3 Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a
los hijos de Israel en el collado de Aralot.
5:4 Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó:
Todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones,
todos los hombres de guerra, habían muerto en el
desierto, por el camino, después que salieron de
Egipto.
5:5 Pues todos los del pueblo que habían salido, estaban
circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el
desierto, por el camino, después que hubieron salido de
Egipto, no estaba circuncidado.
5:6 Porque los hijos de Israel anduvieron por el
desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de
guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos,
por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo
cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de
la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la
daría, tierra que fluye leche y miel.
5:7 A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en
su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos,
porque no habían sido circuncidados por el camino.
5:8 Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se
quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que
sanaron.
5:9 Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el
oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar
fue llamado Gilgal, hasta hoy.
5:10 Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y
celebraron la pascua
a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos
de Jericó.
5:11 Al otro día de la pascua comieron del fruto de la
tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día
espigas nuevas tostadas.
5:12 Y el maná cesó
el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto
de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron
maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de
Canaán aquel año.
Josué y
el varón con la espada desenvainada
5:13
Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un
varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada
desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le
dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?
5:14 El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de
Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose
sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué
dice mi Señor a su siervo?
5:15 Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a
Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar
donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.
Capítulo 6
La
toma de Jericó
6:1 Ahora,
Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los
hijos de Israel; nadie entraba ni salía.
6:2 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu
mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.
6:3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de
guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto
haréis durante seis días.
6:4 Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos
de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis
siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las
bocinas.
6:5 Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de
carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el
pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá;
entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia
adelante.
6:6 Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes,
les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes
lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de
Jehová.
6:7 Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los
que están armados pasarán delante del arca de Jehová.
6:8 Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete
sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de
carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron
las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía.
6:9 Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes
que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el
arca, mientras las bocinas sonaban continuamente.
6:10 Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no
gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de
vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad;
entonces gritaréis.
6:11 Así que él hizo que el arca de Jehová diera una
vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al
campamento, y allí pasaron la noche.
6:12 Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes
tomaron el arca de Jehová.
6:13 Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas
de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová,
andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres
armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras
el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban
continuamente.
6:14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día,
y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron
durante seis días.
6:15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba,
y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete
veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de
ella siete veces.
6:16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la
séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová
os ha entregado la ciudad.
6:17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las
cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera
vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por
cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.
6:18 Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni
toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis
anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.
6:19 Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de
bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren
en el tesoro de Jehová.
6:20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron
las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído
el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el
muro se derrumbó.
El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho
hacia adelante, y la tomaron.
6:21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la
ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta
los bueyes, las ovejas, y los asnos.
6:22 Mas Josué dijo a los dos hombres que habían
reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera,
y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere
suyo, como lo jurasteis.
6:23 Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su
padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era
suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los
pusieron fuera del campamento de Israel.
6:24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en
ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa
de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce
y de hierro.
6:25 Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la
casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó
ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió
a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a
Jericó.
6:26 En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo:
Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y
reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito
eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor
asiente sus puertas.
6:27 Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se
divulgó por toda la tierra.
Capítulo 7
El
pecado de Acán
7:1 Pero los
hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto
al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi,
hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y
la ira de Jehová se encendió contra los hijos de
Israel.
7:2 Después Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que
estaba junto a Bet-avén hacia el oriente de Bet-el; y
les habló diciendo: Subid y reconoced la tierra. Y ellos
subieron y reconocieron a Hai.
7:3 Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el
pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres, y
tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo allí,
porque son pocos.
7:4 Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres,
los cuales huyeron delante de los de Hai.
7:5 Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis
hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim,
y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón
del pueblo desfalleció y vino a ser como agua.
7:6 Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en
tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta
caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron
polvo sobre sus cabezas.
7:7 Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste
pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las
manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá
nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán!
7:8 ¡Ay, Señor! ¿qué diré, ya que Israel ha vuelto la
espalda delante de sus enemigos?
7:9 Porque los cananeos y todos los moradores de la
tierra oirán, y nos rodearán, y borrarán nuestro nombre
de sobre la tierra; y entonces, ¿qué harás tú a tu
grande nombre?
7:10 Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te
postras así sobre tu rostro?
7:11 Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto
que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y
hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado
entre sus enseres.
7:12 Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente
a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos
volverán la espalda, por cuanto han venido a ser
anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis
el anatema de en medio de vosotros.
7:13 Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos
para mañana; porque Jehová el Dios de Israel dice así:
Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás hacer
frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el
anatema de en medio de vosotros.
7:14 Os acercaréis, pues, mañana por vuestras tribus; y
la tribu que Jehová tomare, se acercará por sus
familias; y la familia que Jehová tomare, se acercará
por sus casas; y la casa que Jehová tomare, se acercará
por los varones;
7:15 y el que fuere sorprendido en el anatema, será
quemado, él y todo lo que tiene, por cuanto ha
quebrantado el pacto de Jehová, y ha cometido maldad en
Israel.
7:16 Josué, pues, levantándose de mañana, hizo acercar a
Israel por sus tribus; y fue tomada la tribu de Judá.
7:17 Y haciendo acercar a la tribu de Judá, fue tomada
la familia de los de Zera; y haciendo luego acercar a la
familia de los de Zera por los varones, fue tomado
Zabdi.
7:18 Hizo acercar su casa por los varones, y fue tomado
Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la
tribu de Judá.
7:19 Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria a
Jehová el Dios de Israel, y dale alabanza, y declárame
ahora lo que has hecho; no me lo encubras.
7:20 Y Acán respondió a Josué diciendo: Verdaderamente
yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y
así he hecho.
7:21 Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy
bueno, y doscientos siclos de plata,
y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual
codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra
en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.
7:22 Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron
corriendo a la tienda; y he aquí estaba escondido en su
tienda, y el dinero debajo de ello.
7:23 Y tomándolo de en medio de la tienda, lo trajeron a
Josué y a todos los hijos de Israel, y lo pusieron
delante de Jehová.
7:24 Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a
Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de
oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus
ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron
todo al valle de Acor.
7:25 Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete
Jehová en este día. Y todos los israelitas los
apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.
7:26 Y levantaron sobre él un gran montón de piedras,
que permanece hasta hoy. Y Jehová se volvió del ardor de
su ira. Y por esto aquel lugar se llama el Valle de
Acor, hasta hoy.
Capítulo 8
Toma y destrucción de Hai
8:1 Jehová
dijo a Josué: No temas ni desmayes; toma contigo toda la
gente de guerra, y levántate y sube a Hai. Mira, yo he
entregado en tu mano al rey de Hai, a su pueblo, a su
ciudad y a su tierra.
8:2 Y harás a Hai y a su rey como hiciste a Jericó y a
su rey; sólo que sus despojos y sus bestias tomaréis
para vosotros. Pondrás, pues, emboscadas a la ciudad
detrás de ella.
8:3 Entonces se levantaron Josué y toda la gente de
guerra, para subir contra Hai; y escogió Josué treinta
mil hombres fuertes, los cuales envió de noche.
8:4 Y les mandó, diciendo: Atended, pondréis emboscada a
la ciudad detrás de ella; no os alejaréis mucho de la
ciudad, y estaréis todos dispuestos.
8:5 Y yo y todo el pueblo que está conmigo nos
acercaremos a la ciudad; y cuando salgan ellos contra
nosotros, como hicieron antes, huiremos delante de
ellos.
8:6 Y ellos saldrán tras nosotros, hasta que los
alejemos de la ciudad; porque dirán: Huyen de nosotros
como la primera vez. Huiremos, pues, delante de ellos.
8:7 Entonces vosotros os levantaréis de la emboscada y
tomaréis la ciudad; pues Jehová vuestro Dios la
entregará en vuestras manos.
8:8 Y cuando la hayáis tomado, le prenderéis fuego.
Haréis conforme a la palabra de Jehová; mirad que os lo
he mandado.
8:9 Entonces Josué los envió; y ellos se fueron a la
emboscada, y se pusieron entre Bet-el y Hai, al
occidente de Hai; y Josué se quedó aquella noche en
medio del pueblo.
8:10 Levantándose Josué muy de mañana, pasó revista al
pueblo, y subió él, con los ancianos de Israel, delante
del pueblo contra Hai.
8:11 Y toda la gente de guerra que con él estaba, subió
y se acercó, y llegaron delante de la ciudad, y
acamparon al norte de Hai; y el valle estaba entre él y
Hai.
8:12 Y tomó como cinco mil hombres, y los puso en
emboscada entre Bet-el y Hai, al occidente de la
ciudad.
8:13 Así dispusieron al pueblo: todo el campamento al
norte de la ciudad, y su emboscada al occidente de la
ciudad, y Josué avanzó aquella noche hasta la mitad del
valle.
8:14 Y aconteció que viéndolo el rey de Hai, él y su
pueblo se apresuraron y madrugaron; y al tiempo
señalado, los hombres de la ciudad salieron al encuentro
de Israel para combatir, frente al Arabá, no sabiendo
que estaba puesta emboscada a espaldas de la ciudad.
8:15 Entonces Josué y todo Israel se fingieron vencidos
y huyeron delante de ellos por el camino del desierto.
8:16 Y todo el pueblo que estaba en Hai se juntó para
seguirles; y siguieron a Josué, siendo así alejados de
la ciudad.
8:17 Y no quedó hombre en Hai ni en Bet-el, que no
saliera tras de Israel; y por seguir a Israel dejaron la
ciudad abierta.
8:18 Entonces Jehová dijo a Josué: Extiende la lanza que
tienes en tu mano hacia Hai, porque yo la entregaré en
tu mano. Y Josué extendió hacia la ciudad la lanza que
en su mano tenía.
8:19 Y levantándose prontamente de su lugar los que
estaban en la emboscada, corrieron luego que él alzó su
mano, y vinieron a la ciudad, y la tomaron, y se
apresuraron a prenderle fuego.
8:20 Y los hombres de Hai volvieron el rostro, y al
mirar, he aquí que el humo de la ciudad subía al cielo,
y no pudieron huir ni a una parte ni a otra, porque el
pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvió
contra los que les seguían.
8:21 Josué y todo Israel, viendo que los de la emboscada
habían tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad
subía, se volvieron y atacaron a los de Hai.
8:22 Y los otros salieron de la ciudad a su encuentro, y
así fueron encerrados en medio de Israel, los unos por
un lado, y los otros por el otro. Y los hirieron hasta
que no quedó ninguno de ellos que escapase.
8:23 Pero tomaron vivo al rey de Hai, y lo trajeron a
Josué.
8:24 Y cuando los israelitas acabaron de matar a todos
los moradores de Hai en el campo y en el desierto a
donde los habían perseguido, y todos habían caído a filo
de espada hasta ser consumidos, todos los israelitas
volvieron a Hai, y también la hirieron a filo de
espada.
8:25 Y el número de los que cayeron aquel día, hombres y
mujeres, fue de doce mil, todos los de Hai.
8:26 Porque Josué no retiró su mano que había extendido
con la lanza, hasta que hubo destruido por completo a
todos los moradores de Hai.
8:27 Pero los israelitas tomaron para sí las bestias y
los despojos de la ciudad, conforme a la palabra de
Jehová que le había mandado a Josué.
8:28 Y Josué quemó a Hai y la redujo a un montón de
escombros, asolada para siempre hasta hoy.
8:29 Y al rey de Hai lo colgó de un madero hasta caer la
noche; y cuando el sol se puso, mandó Josué que quitasen
del madero su cuerpo, y lo echasen a la puerta de la
ciudad; y levantaron sobre él un gran montón de piedras,
que permanece hasta hoy.
Lectura
de la ley en el Monte Ebal
8:30
Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel
en el monte Ebal,
8:31 como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los
hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley
de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales
nadie alzó hierro;
y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y
sacrificaron ofrendas de paz.
8:32 También escribió allí sobre las piedras una copia
de la ley de Moisés, la cual escribió delante de los
hijos de Israel.
8:33 Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y
jueces, estaba de pie a uno y otro lado del arca, en
presencia de los sacerdotes levitas que llevaban el arca
del pacto de Jehová, así los extranjeros como los
naturales. La mitad de ellos estaba hacia el monte
Gerizim, y la otra mitad hacia el monte Ebal, de la
manera que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado
antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de
Israel.
8:34 Después de esto, leyó todas las palabras de la ley,
las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo
que está escrito en el libro de la ley.
8:35 No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés,
que Josué no hiciese leer delante de toda la
congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños,
y de los extranjeros que moraban entre ellos.
Capítulo 9
Astucia de los gabaonitas
9:1 Cuando
oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este
lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos,
y en toda la costa del Mar Grande delante del Líbano,
los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y
jebuseos,
9:2 se concertaron para pelear contra Josué e Israel.
9:3 Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que
Josué había hecho a Jericó y a Hai,
9:4 usaron de astucia; pues fueron y se fingieron
embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y
cueros viejos de vino, rotos y remendados,
9:5 y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con
vestidos viejos sobre sí; y todo el pan que traían para
el camino era seco y mohoso.
9:6 Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le
dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de
tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con
nosotros.
9:7 Y los de Israel respondieron a los heveos: Quizás
habitáis en medio de nosotros. ¿Cómo, pues, podremos
hacer alianza con vosotros?   
9:8 Ellos respondieron a Josué: Nosotros somos tus
siervos. Y Josué les dijo: ¿Quiénes sois vosotros, y de
dónde venís?
9:9 Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de
tierra muy lejana, por causa del nombre de Jehová tu
Dios; porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en
Egipto,
9:10 y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos
que estaban al otro lado del Jordán: a Sehón rey de
Hesbón, y a Og rey de Basán, que estaba en Astarot.
9:11 Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores
de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos
provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y
decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora
alianza con nosotros.
9:12 Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras
casas para el camino el día que salimos para venir a
vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso.
9:13 Estos cueros de vino también los llenamos nuevos;
helos aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y
nuestros zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo
del camino.
9:14 Y los hombres de Israel tomaron de la provisiones
de ellos, y no consultaron a Jehová.
9:15 Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos
alianza concediéndoles la vida; y también lo juraron los
príncipes de la congregación.
9:16 Pasados tres días después que hicieron alianza con
ellos, oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en
medio de ellos.
9:17 Y salieron los hijos de Israel, y al tercer día
llegaron a las ciudades de ellos; y sus ciudades eran
Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.
9:18 Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto
los príncipes de la congregación les habían jurado por
Jehová el Dios de Israel. Y toda la congregación
murmuraba contra los príncipes.
9:19 Mas todos los príncipes respondieron a toda la
congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios
de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar.
9:20 Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para
que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento
que les hemos hecho.
9:21 Dijeron, pues, de ellos los príncipes: Dejadlos
vivir; y fueron constituidos leñadores y aguadores para
toda la congregación, concediéndoles la vida, según les
habían prometido los príncipes.
9:22 Y llamándolos Josué, les habló diciendo: ¿Por qué
nos habéis engañado, diciendo: Habitamos muy lejos de
vosotros, siendo así que moráis en medio de nosotros?
9:23 Ahora, pues, malditos sois, y no dejará de haber de
entre vosotros siervos, y quien corte la leña y saque el
agua para la casa de mi Dios.
9:24 Y ellos respondieron a Josué y dijeron: Como fue
dado a entender a tus siervos que Jehová tu Dios había
mandado a Moisés su siervo que os había de dar toda la
tierra, y que había de destruir a todos los moradores de
la tierra delante de vosotros, por esto temimos en gran
manera por nuestras vidas a causa de vosotros, e hicimos
esto.
9:25 Ahora, pues, henos aquí en tu mano; lo que te
pareciere bueno y recto hacer de nosotros, hazlo.
9:26 Y él lo hizo así con ellos; pues los libró de la
mano de los hijos de Israel, y no los mataron.
9:27 Y Josué los destinó aquel día a ser leñadores y
aguadores para la congregación, y para el altar de
Jehová en el lugar que Jehová eligiese, lo que son hasta
hoy.
Capítulo 10
Derrota de los amorreos
10:1 Cuando
Adonisedec rey de Jerusalén oyó que Josué había tomado a
Hai, y que la había asolado (como había hecho a Jericó y
a su rey, así hizo a Hai y a su rey), y que los
moradores de Gabaón habían hecho paz con los israelitas,
y que estaban entre ellos,
10:2 tuvo gran temor; porque Gabaón era una gran ciudad,
como una de las ciudades reales, y mayor que Hai, y
todos sus hombres eran fuertes.
10:3 Por lo cual Adonisedec rey de Jerusalén envió a
Hoham rey de Hebrón, a Piream rey de Jarmut, a Jafía rey
de Laquis y a Debir rey de Eglón, diciendo:
10:4 Subid a mí y ayudadme, y combatamos a Gabaón;
porque ha hecho paz con Josué y con los hijos de
Israel.
10:5 Y cinco reyes de los amorreos, el rey de Jerusalén,
el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y
el rey de Eglón, se juntaron y subieron, ellos con todos
sus ejércitos, y acamparon cerca de Gabaón, y pelearon
contra ella.
10:6 Entonces los moradores de Gabaón enviaron a decir a
Josué al campamento en Gilgal: No niegues ayuda a tus
siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y
ayudarnos; porque todos los reyes de los amorreos que
habitan en las montañas se han unido contra nosotros.
10:7 Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de
guerra con él, y todos los hombres valientes.
10:8 Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos;
porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de
ellos prevalecerá delante de ti.
10:9 Y Josué vino a ellos de repente, habiendo subido
toda la noche desde Gilgal.
10:10 Y Jehová los llenó de consternación delante de
Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los
siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió
hasta Azeca y Maceda.
10:11 Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la
bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo
grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y
fueron más los que murieron por las piedras del granizo,
que los que los hijos de Israel mataron a espada.
10:12 Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová
entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y
dijo en presencia de los israelitas:
Sol, detente en Gabaón;
Y tú, luna, en el valle de Ajalón.
10:13 Y el sol se detuvo y la luna se paró,
Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.
¿No está escrito esto en el libro de Jaser?
Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a
ponerse casi un día entero.
10:14 Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de
él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre;
porque Jehová peleaba por Israel.
10:15 Y Josué, y todo Israel con él, volvió al
campamento en Gilgal.
10:16 Y los cinco reyes huyeron, y se escondieron en una
cueva en Maceda.
10:17 Y fue dado aviso a Josué que los cinco reyes
habían sido hallados escondidos en una cueva en Maceda.
10:18 Entonces Josué dijo: Rodad grandes piedras a la
entrada de la cueva, y poned hombres junto a ella para
que los guarden;
10:19 y vosotros no os detengáis, sino seguid a vuestros
enemigos, y heridles la retaguardia, sin dejarles entrar
en sus ciudades; porque Jehová vuestro Dios los ha
entregado en vuestra mano.
10:20 Y aconteció que cuando Josué y los hijos de Israel
acabaron de herirlos con gran mortandad hasta
destruirlos, los que quedaron de ellos se metieron en
las ciudades fortificadas.
10:21 Todo el pueblo volvió sano y salvo a Josué, al
campamento en Maceda; no hubo quien moviese su lengua
contra ninguno de los hijos de Israel.
10:22 Entonces dijo Josué: Abrid la entrada de la cueva,
y sacad de ella a esos cinco reyes.
10:23 Y lo hicieron así, y sacaron de la cueva a
aquellos cinco reyes: al rey de Jerusalén, al rey de
Hebrón, al rey de Jarmut, al rey de Laquis y al rey de
Eglón.
10:24 Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué
a todos los varones de Israel, y dijo a los principales
de la gente de guerra que habían venido con él:
Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de
estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies
sobre los cuellos de ellos.
10:25 Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis;
sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos
vuestros enemigos contra los cuales peleáis.
10:26 Y después de esto Josué los hirió y los mató, y
los hizo colgar en cinco maderos; y quedaron colgados en
los maderos hasta caer la noche.
10:27 Y cuando el sol se iba a poner, mandó Josué que
los quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva
donde se habían escondido; y pusieron grandes piedras a
la entrada de la cueva, las cuales permanecen hasta
hoy.
10:28 En aquel mismo día tomó Josué a Maceda, y la hirió
a filo de espada, y mató a su rey; por completo los
destruyó, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar
nada; e hizo al rey de Maceda como había hecho al rey de
Jericó.
10:29 Y de Maceda pasó Josué, y todo Israel con él, a
Libna; y peleó contra Libna;
10:30 y Jehová la entregó también a ella y a su rey en
manos de Israel; y la hirió a filo de espada, con todo
lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo a su
rey de la manera como había hecho al rey de Jericó.
10:31 Y Josué, y todo Israel con él, pasó de Libna a
Laquis, y acampó cerca de ella, y la combatió;
10:32 y Jehová entregó a Laquis en mano de Israel, y la
tomó al día siguiente, y la hirió a filo de espada, con
todo lo que en ella tenía vida, así como había hecho en
Libna.
10:33 Entonces Horam rey de Gezer subió en ayuda de
Laquis; mas a él y a su pueblo destruyó Josué, hasta no
dejar a ninguno de ellos.
10:34 De Laquis pasó Josué, y todo Israel con él, a
Eglón; y acamparon cerca de ella, y la combatieron;
10:35 y la tomaron el mismo día, y la hirieron a filo de
espada; y aquel día mató a todo lo que en ella tenía
vida, como había hecho en Laquis.
10:36 Subió luego Josué, y todo Israel con él, de Eglón
a Hebrón, y la combatieron.
10:37 Y tomándola, la hirieron a filo de espada, a su
rey y a todas sus ciudades, con todo lo que en ella
tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Eglón,
así la destruyeron con todo lo que en ella tenía vida.
10:38 Después volvió Josué, y todo Israel con él, sobre
Debir, y combatió contra ella;
10:39 y la tomó, y a su rey, y a todas sus ciudades; y
las hirieron a filo de espada, y destruyeron todo lo que
allí dentro tenía vida, sin dejar nada; como había hecho
a Hebrón, y como había hecho a Libna y a su rey, así
hizo a Debir y a su rey.
10:40 Hirió, pues, Josué toda la región de las montañas,
del Neguev, de los llanos y de las laderas, y a todos
sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tenía vida lo
mató, como Jehová Dios de Israel se lo había mandado.
10:41 Y los hirió Josué desde Cades-barnea hasta Gaza, y
toda la tierra de Gosén hasta Gabaón.
10:42 Todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de
una vez; porque Jehová el Dios de Israel peleaba por
Israel.
10:43 Y volvió Josué, y todo Israel con él, al
campamento en Gilgal.
Capítulo 11
Derrota de la alianza de Jabín
11:1 Cuando
oyó esto Jabín rey de Hazor, envió mensaje a Jobab rey
de Madón, al rey de Simrón, al rey de Acsaf,
11:2 y a los reyes que estaban en la región del norte en
las montañas, y en el Arabá al sur de Cineret, en los
llanos, y en las regiones de Dor al occidente;
11:3 y al cananeo que estaba al oriente y al occidente,
al amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo en las
montañas, y al heveo al pie de Hermón en tierra de
Mizpa.
11:4 Estos salieron, y con ellos todos sus ejércitos,
mucha gente, como la arena que está a la orilla del mar
en multitud, con muchísimos caballos y carros de
guerra.
11:5 Todos estos reyes se unieron, y vinieron y
acamparon unidos junto a las aguas de Merom, para pelear
contra Israel.
11:6 Mas Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos,
porque mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos
muertos delante de Israel; desjarretarás sus caballos, y
sus carros quemarás a fuego.
11:7 Y Josué, y toda la gente de guerra con él, vino de
repente contra ellos junto a las aguas de Merom.
11:8 Y los entregó Jehová en manos de Israel, y los
hirieron y los siguieron hasta Sidón la grande y hasta
Misrefotmaim, y hasta el llano de Mizpa al oriente,
hiriéndolos hasta que no les dejaron ninguno.
11:9 Y Josué hizo con ellos como Jehová le había
mandado: desjarretó sus caballos, y sus carros quemó a
fuego.
11:10 Y volviendo Josué, tomó en el mismo tiempo a
Hazor, y mató a espada a su rey; pues Hazor había sido
antes cabeza de todos estos reinos.
11:11 Y mataron a espada todo cuanto en ella tenía vida,
destruyéndolo por completo, sin quedar nada que
respirase; y a Hazor pusieron fuego.
11:12 Asimismo tomó Josué todas las ciudades de aquellos
reyes, y a todos los reyes de ellas, y los hirió a filo
de espada, y los destruyó, como Moisés siervo de Jehová
lo había mandado.
11:13 Pero a todas las ciudades que estaban sobre
colinas, no las quemó Israel; únicamente a Hazor quemó
Josué.
11:14 Y los hijos de Israel tomaron para sí todo el
botín y las bestias de aquellas ciudades; mas a todos
los hombres hirieron a filo de espada hasta destruirlos,
sin dejar alguno con vida.
11:15 De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés
su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo
hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había
mandado a Moisés.
Josué se
apodera de toda la tierra
11:16
Tomó, pues, Josué toda aquella tierra, las montañas,
todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, los llanos, el
Arabá, las montañas de Israel y sus valles.
11:17 Desde el monte Halac, que sube hacia Seir, hasta
Baal-gad en la llanura del Líbano, a la falda del monte
Hermón; tomó asimismo a todos sus reyes, y los hirió y
mató.
11:18 Por mucho tiempo tuvo guerra Josué con estos
reyes.
11:19 No hubo ciudad que hiciese paz con los hijos de
Israel, salvo los heveos que moraban en Gabaón; todo lo
tomaron en guerra.
11:20 Porque esto vino de Jehová, que endurecía el
corazón de ellos para que resistiesen con guerra a
Israel, para destruirlos, y que no les fuese hecha
misericordia, sino que fuesen desarraigados, como Jehová
lo había mandado a Moisés.
11:21 También en aquel tiempo vino Josué y destruyó a
los anaceos de los montes de Hebrón, de Debir, de Anab,
de todos los montes de Judá y de todos los montes de
Israel; Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades.
11:22 Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los
hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en
Asdod.
11:23 Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo
lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a
los israelitas por herencia conforme a su distribución
según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra.
Capítulo 12
Reyes derrotados por Moisés
12:1 Estos
son los reyes de la tierra que los hijos de Israel
derrotaron y cuya tierra poseyeron al otro lado del
Jordán hacia donde nace el sol, desde el arroyo de Arnón
hasta el monte Hermón, y todo el Arabá al oriente:
12:2 Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón,
y señoreaba desde Aroer, que está a la ribera del arroyo
de Arnón, y desde en medio del valle, y la mitad de
Galaad, hasta el arroyo de Jaboc, término de los hijos
de Amón;
12:3 y el Arabá hasta el mar de Cineret, al oriente; y
hasta el mar del Arabá, el Mar Salado, al oriente, por
el camino de Bet- jesimot, y desde el sur al pie de las
laderas del Pisga.
12:4 Y el territorio de Og rey de Basán, que había
quedado de los refaítas, el cual habitaba en Astarot y
en Edrei,
12:5 y dominaba en el monte Hermón, en Salca, en todo
Basán hasta los límites de Gesur y de Maaca, y la mitad
de Galaad, territorio de Sehón rey de Hesbón. 
12:6 A éstos derrotaron Moisés siervo de Jehová y los
hijos de Israel; y Moisés siervo de Jehová dio aquella
tierra en posesión a los rubenitas, a los gaditas y a la
media tribu de Manasés. 
Reyes
derrotados por Josué
12:7 Y
estos son los reyes de la tierra que derrotaron Josué y
los hijos de Israel, a este lado del Jordán hacia el
occidente, desde Baal-gad en el llano del Líbano hasta
el monte de Halac que sube hacia Seir; y Josué dio la
tierra en posesión a las tribus de Israel, conforme a su
distribución;
12:8 en las montañas, en los valles, en el Arabá, en las
laderas, en el desierto y en el Neguev; el heteo, el
amorreo, el cananeo, el ferezeo, el heveo y el jebuseo.
12:9 El rey de Jericó, uno; el rey de Hai, que está al
lado de Bet-el, otro;
12:10 el rey de Jerusalén, otro; el rey de Hebrón,
otro;
12:11 el rey de Jarmut, otro; el rey de Laquis, otro;
12:12 el rey de Eglón, otro; el rey de Gezer, otro;
12:13 el rey de Debir, otro; el rey de Geder, otro;
12:14 el rey de Horma, otro; el rey de Arad, otro;
12:15 el rey de Libna, otro; el rey de Adulam, otro;
12:16 el rey de Maceda, otro; el rey de Bet-el, otro;
12:17 el rey de Tapúa, otro; el rey de Hefer, otro;
12:18 el rey de Afec, otro; el rey de Sarón, otro;
12:19 el rey de Madón, otro; el rey de Hazor, otro;
12:20 el rey de Simron-merón, otro; el rey de Acsaf,
otro;
12:21 el rey de Taanac, otro; el rey de Meguido, otro;
12:22 el rey de Cedes, otro; el rey de Jocneam del
Carmelo, otro;
12:23 el rey de Dor, de la provincia de Dor, otro; el
rey de Goim en Gilgal, otro;
12:24 el rey de Tirsa, otro; treinta y un reyes por
todos.
Capítulo 13
Tierra aún sin conquistar
13:1 Siendo
Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo: Tú eres
ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por
poseer.
13:2 Esta es la tierra que queda: todos los territorios
de los filisteos, y todos los de los gesureos;
13:3 desde Sihor, que está al oriente de Egipto, hasta
el límite de Ecrón al norte, que se considera de los
cananeos; de los cinco príncipes de los filisteos, el
gazeo, el asdodeo, el ascaloneo, el geteo y el ecroneo;
también los aveos;
13:4 al sur toda la tierra de los cananeos, y Mehara,
que es de los sidonios, hasta Afec, hasta los límites
del amorreo;
13:5 la tierra de los giblitas, y todo el Líbano hacia
donde sale el sol, desde Baal-gad al pie del monte
Hermón, hasta la entrada de Hamat;
13:6 todos los que habitan en las montañas desde el
Líbano hasta Misrefotmaim, todos los sidonios; yo los
exterminaré delante de los hijos de Israel; solamente
repartirás tú por suerte el país a los israelitas por
heredad,
como te he mandado.
13:7 Reparte, pues, ahora esta tierra en heredad a las
nueve tribus, y a la media tribu de Manasés.
13:8 Porque los rubenitas y gaditas y la otra mitad de
Manasés recibieron ya su heredad, la cual les dio Moisés
al otro lado del Jordán al oriente, según se la dio
Moisés siervo de Jehová;  
13:9 desde Aroer, que está a la orilla del arroyo de
Arnón, y la ciudad que está en medio del valle, y toda
la llanura de Medeba, hasta Dibón;
13:10 todas las ciudades de Sehón rey de los amorreos,
el cual reinó en Hesbón, hasta los límites de los hijos
de Amón;
13:11 y Galaad, y los territorios de los gesureos y de
los maacateos, y todo el monte Hermón, y toda la tierra
de Basán hasta Salca;
13:12 todo el reino de Og en Basán, el cual reinó en
Astarot y en Edrei, el cual había quedado del resto de
los refaítas; pues Moisés los derrotó, y los echó.
13:13 Mas a los gesureos y a los maacateos no los
echaron los hijos de Israel, sino que Gesur y Maaca
habitaron entre los israelitas hasta hoy.
El
territorio que distribuyó Moisés
13:14 Pero a
la tribu de Leví no dio heredad; los sacrificios de
Jehová Dios de Israel son su heredad, como él les había
dicho.
13:15 Dio, pues, Moisés a la tribu de los hijos de Rubén
conforme a sus familias.
13:16 Y fue el territorio de ellos desde Aroer, que está
a la orilla del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en
medio del valle, y toda la llanura hasta Medeba;
13:17 Hesbón, con todas sus ciudades que están en la
llanura; Dibón, Bamot-baal, Bet-baal-meón,
13:18 Jahaza, Cademot, Mefaat,
13:19 Quiriataim, Sibma, Zaret-sahar en el monte del
valle,
13:20 Bet-peor, las laderas de Pisga, Bet-jesimot,
13:21 todas las ciudades de la llanura, y todo el reino
de Sehón rey de los amorreos, que reinó en Hesbón, al
cual derrotó Moisés, y a los príncipes de Madián, Evi,
Requem, Zur, Hur y Reba, príncipes de Sehón que
habitaban en aquella tierra.
13:22 También mataron a espada los hijos de Israel a
Balaam el adivino, hijo de Beor, entre los demás que
mataron.
13:23 Y el Jordán fue el límite del territorio de los
hijos de Rubén. Esta fue la heredad de los hijos de
Rubén conforme a sus familias, estas ciudades con sus
aldeas.
13:24 Dio asimismo Moisés a la tribu de Gad, a los hijos
de Gad, conforme a sus familias.
13:25 El territorio de ellos fue Jazer, y todas las
ciudades de Galaad, y la mitad de la tierra de los hijos
de Amón hasta Aroer, que está enfrente de Rabá.
13:26 Y desde Hesbón hasta Ramat-mizpa, y Betonim; y
desde Mahanaim hasta el límite de Debir;
13:27 y en el valle, Bet-aram, Bet-nimra, Sucot y Zafón,
resto del reino de Sehón rey de Hesbón; el Jordán y su
límite hasta el extremo del mar de Cineret al otro lado
del Jordán, al oriente.
13:28 Esta es la heredad de los hijos de Gad por sus
familias, estas ciudades con sus aldeas.
13:29 También dio Moisés heredad a la media tribu de
Manasés; y fue para la media tribu de los hijos de
Manasés, conforme a sus familias.
13:30 El territorio de ellos fue desde Mahanaim, todo
Basán, todo el reino de Og rey de Basán, y todas las
aldeas de Jair que están en Basán, sesenta poblaciones,
13:31 y la mitad de Galaad, y Astarot y Edrei, ciudades
del reino de Og en Basán, para los hijos de Maquir hijo
de Manasés, para la mitad de los hijos de Maquir
conforme a sus familias.
13:32 Esto es lo que Moisés repartió en heredad en los
llanos de Moab, al otro lado del Jordán de Jericó, al
oriente.
13:33 Mas a la tribu de Leví no dio Moisés heredad;
Jehová Dios de Israel es la heredad de ellos, como él
les había dicho.
Capítulo 14
Canaán repartida por suerte
14:1 Esto,
pues, es lo que los hijos de Israel tomaron por heredad
en la tierra de Canaán, lo cual les repartieron el
sacerdote Eleazar, Josué hijo de Nun, y los cabezas de
los padres de las tribus de los hijos de Israel.
14:2 Por suerte se les dio su heredad, como Jehová había
mandado a Moisés que se diera a las nueve tribus y a la
media tribu. 
14:3 Porque a las dos tribus y a la media tribu les
había dado Moisés heredad al otro lado del Jordán; 
mas a los levitas no les dio heredad entre ellos.
14:4 Porque los hijos de José fueron dos tribus, Manasés
y Efraín; y no dieron parte a los levitas en la tierra
sino ciudades en que morasen, con los ejidos de ellas
para sus ganados y rebaños.
14:5 De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés,
así lo hicieron los hijos de Israel en el repartimiento
de la tierra.
Caleb
recibe Hebrón
14:6 Y
los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb,
hijo de Jefone cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová
dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a
mí y a ti.
14:7 Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés
siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la
tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi
corazón.
14:8 Y mis hermanos, los que habían subido conmigo,
hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo
cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.
14:9 Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la
tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos
en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a
Jehová mi Dios.
14:10 Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él
dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que
Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel
andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de
edad de ochenta y cinco años.
14:11 Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me
envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi
fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.
14:12 Dame, pues, ahora este monte, del cual habló
Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los
anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y
fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré,
como Jehová ha dicho.
14:13 Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de
Jefone a Hebrón por heredad.
14:14 Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo
de Jefone cenezeo, hasta hoy, por cuanto había seguido
cumplidamente a Jehová Dios de Israel.
14:15 Mas el nombre de Hebrón fue antes Quiriat-arba;
porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos. Y la
tierra descansó de la guerra.
Capítulo 15
El
territorio de Judá
15:1 La
parte que tocó en suerte a la tribu de los hijos de
Judá, conforme a sus familias, llegaba hasta la frontera
de Edom, teniendo el desierto de Zin al sur como extremo
meridional.
15:2 Y su límite por el lado del sur fue desde la costa
del Mar Salado, desde la bahía que mira hacia el sur;
15:3 y salía hacia el sur de la subida de Acrabim,
pasando hasta Zin; y subiendo por el sur hasta
Cades-barnea, pasaba a Hezrón, y subiendo por Adar daba
vuelta a Carca.
15:4 De allí pasaba a Asmón, y salía al arroyo de
Egipto, y terminaba en el mar. Este, pues, os será el
límite del sur.
15:5 El límite oriental es el Mar Salado hasta la
desembocadura del Jordán. Y el límite del lado del
norte, desde la bahía del mar en la desembocadura del
Jordán;
15:6 y sube este límite por Bet-hogla, y pasa al norte
de Bet-arabá, y de aquí sube a la piedra de Bohán hijo
de Rubén.
15:7 Luego sube a Debir desde el valle de Acor; y al
norte mira sobre Gilgal, que está enfrente de la subida
de Adumín, que está al sur del arroyo; y pasa hasta las
aguas de En-semes, y sale a la fuente de Rogel.
15:8 Y sube este límite por el valle del hijo de Hinom
al lado sur del jebuseo, que es Jerusalén. Luego sube
por la cumbre del monte que está enfrente del valle de
Hinom hacia el occidente, el cual está al extremo del
valle de Refaim, por el lado del norte.
15:9 Y rodea este límite desde la cumbre del monte hasta
la fuente de las aguas de Neftoa, y sale a las ciudades
del monte de Efrón, rodeando luego a Baala, que es
Quiriat-jearim.
15:10 Después gira este límite desde Baala hacia el
occidente al monte de Seir; y pasa al lado del monte de
Jearim hacia el norte, el cual es Quesalón, y desciende
a Bet-semes, y pasa a Timna.
15:11 Sale luego al lado de Ecrón hacia el norte; y
rodea a Sicrón, y pasa por el monte de Baala, y sale a
Jabneel y termina en el mar.
15:12 El límite del occidente es el Mar Grande. Este fue
el límite de los hijos de Judá, por todo el contorno,
conforme a sus familias.
Caleb conquista Hebrón y Debir
(Jue. 1.10-15)
15:13 Mas
a Caleb hijo de Jefone dio su parte entre los hijos de
Judá, conforme al mandamiento de Jehová a Josué; la
ciudad de Quiriat-arba padre de Anac, que es Hebrón.
15:14 Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a
Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac.
15:15 De aquí subió contra los que moraban en Debir; y
el nombre de Debir era antes Quiriat-sefer.
15:16 Y dijo Caleb: Al que atacare a Quiriat-sefer, y la
tomare, yo le daré mi hija Acsa por mujer.
15:17 Y la tomó Otoniel, hijo de Cenaz hermano de Caleb;
y él le dio su hija Acsa por mujer.
15:18 Y aconteció que cuando la llevaba, él la persuadió
que pidiese a su padre tierras para labrar. Ella
entonces se bajó del asno. Y Caleb le dijo: ¿Qué
tienes?
15:19 Y ella respondió: Concédeme un don; puesto que me
has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de
aguas. El entonces le dio las fuentes de arriba, y las
de abajo.
Las
ciudades de Judá
15:20
Esta, pues, es la heredad de la tribu de los hijos de
Judá por sus familias.
15:21 Y fueron las ciudades de la tribu de los hijos de
Judá en el extremo sur, hacia la frontera de Edom:
Cabseel, Edar, Jagur,
15:22 Cina, Dimona, Adada,
15:23 Cedes, Hazor, Itnán,
15:24 Zif, Telem, Bealot,
15:25 Hazor-hadata, Queriot, Hezrón (que es Hazor),
15:26 Amam, Sema, Molada,
15:27 Hazar-gada, Hesmón, Bet-pelet,
15:28 Hazar-sual, Beerseba, Bizotia,
15:29 Baala, Iim, Esem,
15:30 Eltolad, Quesil, Horma,
15:31 Siclag, Madmana, Sansana,
15:32 Lebaot, Silhim, Aín y Rimón; por todas veintinueve
ciudades con sus aldeas.
15:33 En las llanuras, Estaol, Zora, Asena,
15:34 Zanoa, En-ganim, Tapúa, Enam,
15:35 Jarmut, Adulam, Soco, Azeca,
15:36 Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim; catorce
ciudades con sus aldeas.
15:37 Zenán, Hadasa, Migdal-gad,
15:38 Dileán, Mizpa, Jocteel,
15:39 Laquis, Boscat, Eglón,
15:40 Cabón, Lahmam, Quitlis,
15:41 Gederot, Bet-dagón, Naama y Maceda; dieciséis
ciudades con sus aldeas.
15:42 Libna, Eter, Asán,
15:43 Jifta, Asena, Nezib,
15:44 Keila, Aczib y Maresa; nueve ciudades con sus
aldeas.
15:45 Ecrón con sus villas y sus aldeas.
15:46 Desde Ecrón hasta el mar, todas las que están
cerca de Asdod con sus aldeas.
15:47 Asdod con sus villas y sus aldeas; Gaza con sus
villas y sus aldeas hasta el río de Egipto, y el Mar
Grande con sus costas.
15:48 Y en las montañas, Samir, Jatir, Soco,
15:49 Dana, Quiriat-sana (que es Debir);
15:50 Anab, Estemoa, Anim,
15:51 Gosén, Holón y Gilo; once ciudades con sus
aldeas.
15:52 Arab, Duma, Esán,
15:53 Janum, Bet-tapúa, Afeca,
15:54 Humta, Quiriat-arba (la cual es Hebrón) y Sior;
nueve ciudades con sus aldeas.
15:55 Maón, Carmel, Zif, Juta,
15:56 Jezreel, Jocdeam, Zanoa,
15:57 Caín, Gabaa y Timna; diez ciudades con sus
aldeas.
15:58 Halhul, Bet-sur, Gedor,
15:59 Maarat, Bet-anot y Eltecón; seis ciudades con sus
aldeas.
15:60 Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim) y Rabá; dos
ciudades con sus aldeas.
15:61 En el desierto, Bet-arabá, Midín, Secaca,
15:62 Nibsán, la Ciudad de la Sal y Engadi; seis
ciudades con sus aldeas.
15:63 Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los
hijos de Judá no pudieron arrojarlos; y ha quedado el
jebuseo en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy. 
Capítulo 16
Territorio de Efraín y de Manasés
16:1 Tocó en
suerte a los hijos de José desde el Jordán de Jericó
hasta las aguas de Jericó hacia el oriente, hacia el
desierto que sube de Jericó por las montañas de Bet-el.
16:2 Y de Bet-el sale a Luz, y pasa a lo largo del
territorio de los arquitas hasta Atarot,
16:3 y baja hacia el occidente al territorio de los
jafletitas, hasta el límite de Bet-horón la de abajo, y
hasta Gezer; y sale al mar.
16:4 Recibieron, pues, su heredad los hijos de José,
Manasés y Efraín.
16:5 Y en cuanto al territorio de los hijos de Efraín
por sus familias, el límite de su heredad al lado del
oriente fue desde Atarot-adar hasta Bet-horón la de
arriba.
16:6 Continúa el límite hasta el mar, y hasta Micmetat
al norte, y da vuelta hacia el oriente hasta
Taanat-silo, y de aquí pasa a Janoa.
16:7 De Janoa desciende a Atarot y a Naarat, y toca
Jericó y sale al Jordán.
16:8 Y de Tapúa se vuelve hacia el mar, al arroyo de
Caná, y sale al mar. Esta es la heredad de la tribu de
los hijos de Efraín por sus familias.
16:9 Hubo también ciudades que se apartaron para los
hijos de Efraín en medio de la heredad de los hijos de
Manasés, todas ciudades con sus aldeas.
16:10 Pero no arrojaron al cananeo que habitaba en
Gezer;
antes quedó el cananeo en medio de Efraín, hasta hoy, y
fue tributario.
Capítulo 17
17:1 Se
echaron también suertes para la tribu de Manasés, porque
fue primogénito de José. Maquir, primogénito de Manasés
y padre de Galaad, el cual fue hombre de guerra, tuvo
Galaad y Basán.
17:2 Se echaron también suertes para los otros hijos de
Manasés conforme a sus familias: los hijos de Abiezer,
los hijos de Helec, los hijos de Asriel, los hijos de
Siquem, los hijos de Hefer y los hijos de Semida; éstos
fueron los hijos varones de Manasés hijo de José, por
sus familias.
17:3 Pero Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo
de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos sino hijas,
los nombres de las cuales son estos: Maala, Noa, Hogla,
Milca y Tirsa.
17:4 Estas vinieron delante del sacerdote Eleazar y de
Josué hijo de Nun, y de los príncipes, y dijeron: Jehová
mandó a Moisés que nos diese heredad entre nuestros
hermanos.
Y él les dio heredad entre los hermanos del padre de
ellas, conforme al dicho de Jehová.
17:5 Y le tocaron a Manasés diez partes además de la
tierra de Galaad y de Basán que está al otro lado del
Jordán,
17:6 porque las hijas de Manasés tuvieron heredad entre
sus hijos; y la tierra de Galaad fue de los otros hijos
de Manasés.
17:7 Y fue el territorio de Manasés desde Aser hasta
Micmetat, que está enfrente de Siquem; y va al sur,
hasta los que habitan en Tapúa.
17:8 La tierra de Tapúa fue de Manasés; pero Tapúa
misma, que está junto al límite de Manasés, es de los
hijos de Efraín.
17:9 Desciende este límite al arroyo de Caná, hacia el
sur del arroyo. Estas ciudades de Efraín están entre las
ciudades de Manasés; y el límite de Manasés es desde el
norte del mismo arroyo, y sus salidas son al mar.
17:10 Efraín al sur, y Manasés al norte, y el mar es su
límite; y se encuentra con Aser al norte, y con Isacar
al oriente.
17:11 Tuvo también Manasés en Isacar y en Aser a
Bet-seán y sus aldeas, a Ibleam y sus aldeas, a los
moradores de Dor y sus aldeas, a los moradores de Endor
y sus aldeas, a los moradores de Taanac y sus aldeas, y
a los moradores de Meguido y sus aldeas; tres
provincias.
17:12 Mas los hijos de Manasés no pudieron arrojar a los
de aquellas ciudades; y el cananeo persistió en habitar
en aquella tierra.
17:13 Pero cuando los hijos de Israel fueron lo
suficientemente fuertes, hicieron tributario al cananeo,
mas no lo arrojaron.
17:14 Y los hijos de José hablaron a Josué, diciendo:
¿Por qué nos has dado por heredad una sola suerte y una
sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, y que
Jehová nos ha bendecido hasta ahora?
17:15 Y Josué les respondió: Si sois pueblo tan grande,
subid al bosque, y haceos desmontes allí en la tierra de
los ferezeos y de los refaítas, ya que el monte de
Efraín es estrecho para vosotros.
17:16 Y los hijos de José dijeron: No nos bastará a
nosotros este monte; y todos los cananeos que habitan la
tierra de la llanura, tienen carros herrados; los que
están en Bet-seán y en sus aldeas, y los que están en el
valle de Jezreel.
17:17 Entonces Josué respondió a la casa de José, a
Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres gran pueblo, y
tienes grande poder; no tendrás una sola parte,
17:18 sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es
bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus
límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo,
aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.
Capítulo 18
Territorios de las demás tribus
18:1 Toda la
congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y
erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la
tierra les fue sometida.
18:2 Pero habían quedado de los hijos de Israel siete
tribus a las cuales aún no habían repartido su
posesión.
18:3 Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo
seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os
ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?
18:4 Señalad tres varones de cada tribu, para que yo los
envíe, y que ellos se levanten y recorran la tierra, y
la describan conforme a sus heredades, y vuelvan a mí.
18:5 Y la dividirán en siete partes; y Judá quedará en
su territorio al sur, y los de la casa de José en el
suyo al norte.
18:6 Vosotros, pues, delinearéis la tierra en siete
partes, y me traeréis la descripción aquí, y yo os
echaré suertes aquí delante de Jehová nuestro Dios.
18:7 Pero los levitas ninguna parte tienen entre
vosotros, porque el sacerdocio de Jehová es la heredad
de ellos; Gad también y Rubén, y la media tribu de
Manasés, ya han recibido su heredad al otro lado del
Jordán al oriente, la cual les dio Moisés siervo de
Jehová.
18:8 Levantándose, pues, aquellos varones, fueron; y
mandó Josué a los que iban para delinear la tierra,
diciéndoles: Id, recorred la tierra y delineadla, y
volved a mí, para que yo os eche suertes aquí delante de
Jehová en Silo.
18:9 Fueron, pues, aquellos varones y recorrieron la
tierra, delineándola por ciudades en siete partes en un
libro, y volvieron a Josué al campamento en Silo.
18:10 Y Josué les echó suertes delante de Jehová en
Silo; y allí repartió Josué la tierra a los hijos de
Israel por sus porciones.
18:11 Y se sacó la suerte de la tribu de los hijos de
Benjamín conforme a sus familias; y el territorio
adjudicado a ella quedó entre los hijos de Judá y los
hijos de José.
18:12 Fue el límite de ellos al lado del norte desde el
Jordán, y sube hacia el lado de Jericó al norte; sube
después al monte hacia el occidente, y viene a salir al
desierto de Bet-avén.
18:13 De allí pasa en dirección de Luz, al lado sur de
Luz (que es Bet-el), y desciende de Atarot-adar al monte
que está al sur de Bet-horón la de abajo.
18:14 Y tuerce hacia el oeste por el lado sur del monte
que está delante de Bet-horón al sur; y viene a salir a
Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim), ciudad de los
hijos de Judá. Este es el lado del occidente.
18:15 El lado del sur es desde el extremo de
Quiriat-jearim, y sale al occidente, a la fuente de las
aguas de Neftoa;
18:16 y desciende este límite al extremo del monte que
está delante del valle del hijo de Hinom, que está al
norte en el valle de Refaim; desciende luego al valle de
Hinom, al lado sur del jebuseo, y de allí desciende a la
fuente de Rogel.
18:17 Luego se inclina hacia el norte y sale a En-semes,
y de allí a Gelilot, que está delante de la subida de
Adumín, y desciende a la piedra de Bohán hijo de Rubén,
18:18 y pasa al lado que está enfrente del Arabá, y
desciende al Arabá.
18:19 Y pasa el límite al lado norte de Bet-hogla, y
termina en la bahía norte del Mar Salado, a la
extremidad sur del Jordán; este es el límite sur.
18:20 Y el Jordán era el límite al lado del oriente.
Esta es la heredad de los hijos de Benjamín por sus
límites alrededor, conforme a sus familias.
18:21 Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín,
por sus familias, fueron Jericó, Bet-hogla, el valle de
Casis,
18:22 Bet-arabá, Zemaraim, Bet-el,
18:23 Avim, Pará, Ofra,
18:24 Quefar-haamoni, Ofni y Geba; doce ciudades con sus
aldeas;
18:25 Gabaón, Ramá, Beerot,
18:26 Mizpa, Cafira, Mozah,
18:27 Requem, Irpeel, Tarala,
18:28 Zela, Elef, Jebús (que es Jerusalén), Gabaa y
Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la
heredad de los hijos de Benjamín conforme a sus
familias.
Capítulo 19
19:1 La
segunda suerte tocó a Simeón, para la tribu de los hijos
de Simeón conforme a sus familias; y su heredad fue en
medio de la heredad de los hijos de Judá.
19:2 Y tuvieron en su heredad a Beerseba, Seba, Molada,
19:3 Hazar-sual, Bala, Ezem,
19:4 Eltolad, Betul, Horma,
19:5 Siclag, Bet-marcabot, Hazar-susa,
19:6 Bet-lebaot y Saruhén; trece ciudades con sus
aldeas;
19:7 Aín, Rimón, Eter y Asán; cuatro ciudades con sus
aldeas;
19:8 y todas las aldeas que estaban alrededor de estas
ciudades hasta Baalat-beer, que es Ramat del Neguev.
Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Simeón
conforme a sus familias.
19:9 De la suerte de los hijos de Judá fue sacada la
heredad de los hijos de Simeón, por cuanto la parte de
los hijos de Judá era excesiva para ellos; así que los
hijos de Simeón tuvieron su heredad en medio de la de
Judá.
19:10 La tercera suerte tocó a los hijos de Zabulón
conforme a sus familias; y el territorio de su heredad
fue hasta Sarid.
19:11 Y su límite sube hacia el occidente a Marala, y
llega hasta Dabeset, y de allí hasta el arroyo que está
delante de Jocneam;
19:12 y gira de Sarid hacia el oriente, hacia donde nace
el sol, hasta el límite de Quislot-tabor, sale a
Daberat, y sube a Jafía.
19:13 Pasando de allí hacia el lado oriental a Gat-hefer
y a Ita- cazín, sale a Rimón rodeando a Nea.
19:14 Luego, al norte, el límite gira hacia Hanatón,
viniendo a salir al valle de Jefte-el;
19:15 y abarca Catat, Naalal, Simrón, Idala y Belén;
doce ciudades con sus aldeas.
19:16 Esta es la heredad de los hijos de Zabulón
conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
19:17 La cuarta suerte correspondió a Isacar, a los
hijos de Isacar conforme a sus familias.
19:18 Y fue su territorio Jezreel, Quesulot, Sunem,
19:19 Hafaraim, Sihón, Anaharat,
19:20 Rabit, Quisión, Abez,
19:21 Remet, En-ganim, En-hada y Bet-pases.
19:22 Y llega este límite hasta Tabor, Sahazima y
Bet-semes, y termina en el Jordán; dieciséis ciudades
con sus aldeas.
19:23 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de
Isacar conforme a sus familias; estas ciudades con sus
aldeas.
19:24 La quinta suerte correspondió a la tribu de los
hijos de Aser conforme a sus familias.
19:25 Y su territorio abarcó Helcat, Halí, Betén,
Acsaf,
19:26 Alamelec, Amad y Miseal; y llega hasta Carmelo al
occidente, y a Sihorlibnat.
19:27 Después da vuelta hacia el oriente a Bet-dagón y
llega a Zabulón, al valle de Jefte-el al norte, a
Bet-emec y a Neiel, y sale a Cabul al norte.
19:28 Y abarca a Hebrón, Rehob, Hamón y Caná, hasta la
gran Sidón.
19:29 De allí este límite tuerce hacia Ramá, y hasta la
ciudad fortificada de Tiro, y gira hacia Hosa, y sale al
mar desde el territorio de Aczib.
19:30 Abarca también Uma, Afec y Rehob; veintidós
ciudades con sus aldeas.
19:31 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de
Aser conforme a sus familias; estas ciudades con sus
aldeas.
19:32 La sexta suerte correspondió a los hijos de
Neftalí conforme a sus familias.
19:33 Y abarcó su territorio desde Helef, Alón-saananim,
Adami- neceb y Jabneel, hasta Lacum, y sale al Jordán.
19:34 Y giraba el límite hacia el occidente a
Aznot-tabor, y de allí pasaba a Hucoc, y llegaba hasta
Zabulón al sur, y al occidente confinaba con Aser, y con
Judá por el Jordán hacia donde nace el sol.
19:35 Y las ciudades fortificadas son Sidim, Zer, Hamat,
Racat, Cineret,
19:36 Adama, Ramá, Hazor,
19:37 Cedes, Edrei, En-hazor,
19:38 Irón, Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes;
diecinueve ciudades con sus aldeas.
19:39 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de
Neftalí conforme a sus familias; estas ciudades con sus
aldeas.
19:40 La séptima suerte correspondió a la tribu de los
hijos de Dan conforme a sus familias.
19:41 Y fue el territorio de su heredad, Zora, Estaol,
Ir-semes,
19:42 Saalabín, Ajalón, Jetla,
19:43 Elón, Timnat, Ecrón,
19:44 Elteque, Gibetón, Baalat,
19:45 Jehúd, Bene-berac, Gat-rimón,
19:46 Mejarcón y Racón, con el territorio que está
delante de Jope.
19:47 Y les faltó territorio a los hijos de Dan; y
subieron los hijos de Dan y combatieron a Lesem, y
tomándola la hirieron a filo de espada, y tomaron
posesión de ella y habitaron en ella; y llamaron a
Lesem, Dan, del nombre de Dan su padre.
19:48 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Dan
conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
19:49 Y después que acabaron de repartir la tierra en
heredad por sus territorios, dieron los hijos de Israel
heredad a Josué hijo de Nun en medio de ellos;
19:50 según la palabra de Jehová, le dieron la ciudad
que él pidió, Timnat-sera, en el monte de Efraín; y él
reedificó la ciudad y habitó en ella.
19:51 Estas son las heredades que el sacerdote Eleazar,
y Josué hijo de Nun, y los cabezas de los padres,
entregaron por suerte en posesión a las tribus de los
hijos de Israel en Silo, delante de Jehová, a la entrada
del tabernáculo de reunión; y acabaron de repartir la
tierra.
Capítulo 20
Josué señala ciudades de refugio
20:1 Habló
Jehová a Josué, diciendo:
20:2 Habla a los hijos de Israel y diles: Señalaos las
ciudades de refugio, de las cuales yo os hablé por medio
de Moisés,  
20:3 para que se acoja allí el homicida que matare a
alguno por accidente y no a sabiendas; y os servirán de
refugio contra el vengador de la sangre.
20:4 Y el que se acogiere a alguna de aquellas ciudades,
se presentará a la puerta de la ciudad, y expondrá sus
razones en oídos de los ancianos de aquella ciudad; y
ellos le recibirán consigo dentro de la ciudad, y le
darán lugar para que habite con ellos.
20:5 Si el vengador de la sangre le siguiere, no
entregarán en su mano al homicida, por cuanto hirió a su
prójimo por accidente, y no tuvo con él ninguna
enemistad antes.
20:6 Y quedará en aquella ciudad hasta que comparezca en
juicio delante de la congregación, y hasta la muerte del
que fuere sumo sacerdote en aquel tiempo; entonces el
homicida podrá volver a su ciudad y a su casa y a la
ciudad de donde huyó.
20:7 Entonces señalaron a Cedes en Galilea, en el monte
de Neftalí, Siquem en el monte de Efraín, y Quiriat-arba
(que es Hebrón) en el monte de Judá.
20:8 Y al otro lado del Jordán al oriente de Jericó,
señalaron a Beser en el desierto, en la llanura de la
tribu de Rubén, Ramot en Galaad de la tribu de Gad, y
Golán en Basán de la tribu de Manasés.
20:9 Estas fueron las ciudades señaladas para todos los
hijos de Israel, y para el extranjero que morase entre
ellos, para que se acogiese a ellas cualquiera que
hiriese a alguno por accidente, a fin de que no muriese
por mano del vengador de la sangre, hasta que
compareciese delante de la congregación.
Capítulo 21
Ciudades de los levitas
(1 Cr. 6.54-81)
21:1 Los
jefes de los padres de los levitas vinieron al sacerdote
Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los cabezas de los
padres de las tribus de los hijos de Israel,
21:2 y les hablaron en Silo en la tierra de Canaán,
diciendo: Jehová mandó por medio de Moisés que nos
fuesen dadas ciudades donde habitar, con sus ejidos para
nuestros ganados.
21:3 Entonces los hijos de Israel dieron de su propia
herencia a los levitas, conforme al mandato de Jehová,
estas ciudades con sus ejidos.
21:4 Y la suerte cayó sobre las familias de los
coatitas; y los hijos de Aarón el sacerdote, que eran de
los levitas, obtuvieron por suerte de la tribu de Judá,
de la tribu de Simeón y de la tribu de Benjamín, trece
ciudades.
21:5 Y los otros hijos de Coat obtuvieron por suerte
diez ciudades de las familias de la tribu de Efraín, de
la tribu de Dan y de la media tribu de Manasés.
21:6 Los hijos de Gersón obtuvieron por suerte, de las
familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de
la tribu de Neftalí y de la media tribu de Manasés en
Basán, trece ciudades.
21:7 Los hijos de Merari según sus familias obtuvieron
de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la tribu
de Zabulón, doce ciudades.
21:8 Dieron, pues, los hijos de Israel a los levitas
estas ciudades con sus ejidos, por suertes, como había
mandado Jehová por conducto de Moisés.
21:9 De la tribu de los hijos de Judá, y de la tribu de
los hijos de Simeón, dieron estas ciudades que fueron
nombradas,
21:10 las cuales obtuvieron los hijos de Aarón de las
familias de Coat, de los hijos de Leví; porque para
ellos fue la suerte en primer lugar.
21:11 Les dieron Quiriat-arba del padre de Anac, la cual
es Hebrón, en el monte de Judá, con sus ejidos en sus
contornos.
21:12 Mas el campo de la ciudad y sus aldeas dieron a
Caleb hijo de Jefone, por posesión suya.
21:13 Y a los hijos del sacerdote Aarón dieron Hebrón
con sus ejidos como ciudad de refugio para los
homicidas; además, Libna con sus ejidos,
21:14 Jatir con sus ejidos, Estemoa con sus ejidos,
21:15 Holón con sus ejidos, Debir con sus ejidos,
21:16 Aín con sus ejidos, Juta con sus ejidos y
Bet-semes con sus ejidos; nueve ciudades de estas dos
tribus;
21:17 y de la tribu de Benjamín, Gabaón con sus ejidos,
Geba con sus ejidos,
21:18 Anatot con sus ejidos, Almón con sus ejidos;
cuatro ciudades.
21:19 Todas las ciudades de los sacerdotes hijos de
Aarón son trece con sus ejidos.
21:20 Mas las familias de los hijos de Coat, levitas,
los que quedaban de los hijos de Coat, recibieron por
suerte ciudades de la tribu de Efraín.
21:21 Les dieron Siquem con sus ejidos, en el monte de
Efraín, como ciudad de refugio para los homicidas;
además, Gezer con su ejidos,
21:22 Kibsaim con sus ejidos y Bet-horón con sus ejidos;
cuatro ciudades.
21:23 De la tribu de Dan, Elteque con sus ejidos,
Gibetón con sus ejidos,
21:24 Ajalón con sus ejidos y Gat-rimón con sus ejidos;
cuatro ciudades.
21:25 Y de la media tribu de Manasés, Taanac con sus
ejidos y Gat-rimón con sus ejidos; dos ciudades.
21:26 Todas las ciudades para el resto de las familias
de los hijos de Coat fueron diez con sus ejidos.
21:27 A los hijos de Gersón de las familias de los
levitas, dieron de la media tribu de Manasés a Golán en
Basán con sus ejidos como ciudad de refugio para los
homicidas, y además, Beestera con sus ejidos; dos
ciudades.
21:28 De la tribu de Isacar, Cisón con sus ejidos,
Daberat con sus ejidos,
21:29 Jarmut con sus ejidos y En-ganim con sus ejidos;
cuatro ciudades.
21:30 De la tribu de Aser, Miseal con sus ejidos, Abdón
con sus ejidos,
21:31 Helcat con sus ejidos y Rehob con sus ejidos;
cuatro ciudades.
21:32 Y de la tribu de Neftalí, Cedes en Galilea con sus
ejidos como ciudad de refugio para los homicidas, y
además, Hamot-dor con sus ejidos y Cartán con sus
ejidos; tres ciudades.
21:33 Todas las ciudades de los gersonitas por sus
familias fueron trece ciudades con sus ejidos.
21:34 Y a las familias de los hijos de Merari, levitas
que quedaban, se les dio de la tribu de Zabulón, Jocneam
con sus ejidos, Carta con sus ejidos,
21:35 Dimna con sus ejidos y Naalal con sus ejidos;
cuatro ciudades.
21:36 Y de la tribu de Rubén, Beser con sus ejidos,
Jahaza con sus ejidos,
21:37 Cademot con sus ejidos y Mefaat con sus ejidos;
cuatro ciudades.
21:38 De la tribu de Gad, Ramot de Galaad con sus ejidos
como ciudad de refugio para los homicidas; además,
Mahanaim con sus ejidos,
21:39 Hesbón con sus ejidos y Jazer con sus ejidos;
cuatro ciudades.
21:40 Todas las ciudades de los hijos de Merari por sus
familias, que restaban de las familias de los levitas,
fueron por sus suertes doce ciudades.
21:41 Y todas las ciudades de los levitas en medio de la
posesión de los hijos de Israel, fueron cuarenta y ocho
ciudades con sus ejidos.
21:42 Y estas ciudades estaban apartadas la una de la
otra, cada cual con sus ejidos alrededor de ella; así
fue con todas estas ciudades.
Israel
ocupa la tierra
21:43 De
esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había
jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en
ella.
21:44 Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo
lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus
enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en
sus manos a todos sus enemigos.
21:45 No faltó palabra de todas las buenas promesas que
Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se
cumplió.
Capítulo 22
El
altar junto al Jordán
22:1
Entonces Josué llamó a los rubenitas, a los gaditas, y a
la media tribu de Manasés,
22:2 y les dijo: Vosotros habéis guardado todo lo que
Moisés siervo de Jehová os mandó, y habéis obedecido a
mi voz en todo lo que os he mandado. 
22:3 No habéis dejado a vuestros hermanos en este largo
tiempo hasta el día de hoy, sino que os habéis cuidado
de guardar los mandamientos de Jehová vuestro Dios.
22:4 Ahora, pues, que Jehová vuestro Dios ha dado reposo
a vuestros hermanos, como lo había prometido, volved,
regresad a vuestras tiendas, a la tierra de vuestras
posesiones, que Moisés siervo de Jehová os dio al otro
lado del Jordán.
22:5 Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el
mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os
ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en
todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le
sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de
toda vuestra alma.
22:6 Y bendiciéndolos, Josué los despidió, y se fueron a
sus tiendas.
22:7 También a la media tribu de Manasés había dado
Moisés posesión en Basán; mas a la otra mitad dio Josué
heredad entre sus hermanos a este lado del Jordán, al
occidente; y también a éstos envió Josué a sus tiendas,
después de haberlos bendecido.
22:8 Y les habló diciendo: Volved a vuestras tiendas con
grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, con oro,
y bronce, y muchos vestidos; compartid con vuestros
hermanos el botín de vuestros enemigos.
22:9 Así los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la
media tribu de Manasés, se volvieron, separándose de los
hijos de Israel, desde Silo, que está en la tierra de
Canaán, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de
sus posesiones, de la cual se habían posesionado
conforme al mandato de Jehová por conducto de Moisés.
22:10 Y llegando a los límites del Jordán que está en la
tierra de Canaán, los hijos de Rubén y los hijos de Gad
y la media tribu de Manasés edificaron allí un altar
junto al Jordán, un altar de grande apariencia.
22:11 Y los hijos de Israel oyeron decir que los hijos
de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés
habían edificado un altar frente a la tierra de Canaán,
en los límites del Jordán, del lado de los hijos de
Israel.
22:12 Cuando oyeron esto los hijos de Israel, se juntó
toda la congregación de los hijos de Israel en Silo,
para subir a pelear contra ellos.
22:13 Y enviaron los hijos de Israel a los hijos de
Rubén y a los hijos de Gad y a la media tribu de Manasés
en tierra de Galaad, a Finees hijo del sacerdote
Eleazar,
22:14 y a diez príncipes con él: un príncipe por cada
casa paterna de todas las tribus de Israel, cada uno de
los cuales era jefe de la casa de sus padres entre los
millares de Israel.
22:15 Los cuales fueron a los hijos de Rubén y a los
hijos de Gad y a la media tribu de Manasés, en la tierra
de Galaad, y les hablaron diciendo:
22:16 Toda la congregación de Jehová dice así: ¿Qué
transgresión es esta con que prevaricáis contra el Dios
de Israel para apartaros hoy de seguir a Jehová,
edificándoos altar para ser rebeldes contra Jehová?
22:17 ¿No ha sido bastante la maldad de Peor, de la que
no estamos aún limpios hasta este día, por la cual vino
la mortandad en la congregación de Jehová,
22:18 para que vosotros os apartéis hoy de seguir a
Jehová? Vosotros os rebeláis hoy contra Jehová, y mañana
se airará él contra toda la congregación de Israel.
22:19 Si os parece que la tierra de vuestra posesión es
inmunda, pasaos a la tierra de la posesión de Jehová, en
la cual está el tabernáculo de Jehová, y tomad posesión
entre nosotros; pero no os rebeléis contra Jehová, ni os
rebeléis contra nosotros, edificándoos altar además del
altar de Jehová nuestro Dios.
22:20 ¿No cometió Acán hijo de Zera prevaricación en el
anatema, y vino ira sobre toda la congregación de
Israel? Y aquel hombre no pereció solo en su iniquidad.
22:21 Entonces los hijos de Rubén y los hijos de Gad y
la media tribu de Manasés respondieron y dijeron a los
cabezas de los millares de Israel:
22:22 Jehová Dios de los dioses, Jehová Dios de los
dioses, él sabe, y hace saber a Israel: si fue por
rebelión o por prevaricación contra Jehová, no nos
salves hoy.
22:23 Si nos hemos edificado altar para volvernos de en
pos de Jehová, o para sacrificar holocausto u ofrenda, o
para ofrecer sobre él ofrendas de paz, el mismo Jehová
nos lo demande.
22:24 Lo hicimos más bien por temor de que mañana
vuestros hijos digan a nuestros hijos: ¿Qué tenéis
vosotros con Jehová Dios de Israel?
22:25 Jehová ha puesto por lindero el Jordán entre
nosotros y vosotros, oh hijos de Rubén e hijos de Gad;
no tenéis vosotros parte en Jehová; y así vuestros hijos
harían que nuestros hijos dejasen de temer a Jehová.
22:26 Por esto dijimos: Edifiquemos ahora un altar, no
para holocausto ni para sacrificio,
22:27 sino para que sea un testimonio entre nosotros y
vosotros, y entre los que vendrán después de nosotros,
de que podemos hacer el servicio de Jehová delante de él
con nuestros holocaustos, con nuestros sacrificios y con
nuestras ofrendas de paz; y no digan mañana vuestros
hijos a los nuestros: Vosotros no tenéis parte en
Jehová.
22:28 Nosotros, pues, dijimos: Si aconteciere que tal
digan a nosotros, o a nuestras generaciones en lo por
venir, entonces responderemos: Mirad el símil del altar
de Jehová, el cual hicieron nuestros padres, no para
holocaustos o sacrificios, sino para que fuese
testimonio entre nosotros y vosotros.
22:29 Nunca tal acontezca que nos rebelemos contra
Jehová, o que nos apartemos hoy de seguir a Jehová,
edificando altar para holocaustos, para ofrenda o para
sacrificio, además del altar de Jehová nuestro Dios que
está delante de su tabernáculo.
22:30 Oyendo Finees el sacerdote y los príncipes de la
congregación, y los jefes de los millares de Israel que
con él estaban, las palabras que hablaron los hijos de
Rubén y los hijos de Gad y los hijos de Manasés, les
pareció bien todo ello.
22:31 Y dijo Finees hijo del sacerdote Eleazar a los
hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a los hijos de
Manasés: Hoy hemos entendido que Jehová está entre
nosotros, pues que no habéis intentado esta traición
contra Jehová. Ahora habéis librado a los hijos de
Israel de la mano de Jehová.
22:32 Y Finees hijo del sacerdote Eleazar, y los
príncipes, dejaron a los hijos de Rubén y a los hijos de
Gad, y regresaron de la tierra de Galaad a la tierra de
Canaán, a los hijos de Israel, a los cuales dieron la
respuesta.
22:33 Y el asunto pareció bien a los hijos de Israel, y
bendijeron a Dios los hijos de Israel; y no hablaron más
de subir contra ellos en guerra, para destruir la tierra
en que habitaban los hijos de Rubén y los hijos de Gad.
22:34 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad pusieron
por nombre al altar Ed; porque testimonio es entre
nosotros que Jehová es Dios.
Capítulo 23
Exhortación de Josué al pueblo
23:1
Aconteció, muchos días después que Jehová diera reposo a
Israel de todos sus enemigos alrededor, que Josué,
siendo ya viejo y avanzado en años,
23:2 llamó a todo Israel, a sus ancianos, sus príncipes,
sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo
y avanzado en años.
23:3 Y vosotros habéis visto todo lo que Jehová vuestro
Dios ha hecho con todas estas naciones por vuestra
causa; porque Jehová vuestro Dios es quien ha peleado
por vosotros.
23:4 He aquí os he repartido por suerte, en herencia
para vuestras tribus, estas naciones, así las destruidas
como las que quedan, desde el Jordán hasta el Mar
Grande, hacia donde se pone el sol.
23:5 Y Jehová vuestro Dios las echará de delante de
vosotros, y las arrojará de vuestra presencia; y
vosotros poseeréis sus tierras, como Jehová vuestro Dios
os ha dicho.
23:6 Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo
que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin
apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra;
23:7 para que no os mezcléis con estas naciones que han
quedado con vosotros, ni hagáis mención ni juréis por el
nombre de sus dioses, ni los sirváis, ni os inclinéis a
ellos.
23:8 Mas a Jehová vuestro Dios seguiréis, como habéis
hecho hasta hoy.
23:9 Pues ha arrojado Jehová delante de vosotros grandes
y fuertes naciones, y hasta hoy nadie ha podido resistir
delante de vuestro rostro.
23:10 Un varón de vosotros perseguirá a mil;
porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros,
como él os dijo.
23:11 Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para
que améis a Jehová vuestro Dios.
23:12 Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que
resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y
si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con
ellas, y ellas con vosotros,
23:13 sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a
estas naciones delante de vosotros, sino que os serán
por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados
y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de
esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.
23:14 Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el
camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo
vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha
faltado una palabra de todas las buenas palabras que
Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os
han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.
23:15 Pero así como ha venido sobre vosotros toda
palabra buena que Jehová vuestro Dios os había dicho,
también traerá Jehová sobre vosotros toda palabra mala,
hasta destruiros de sobre la buena tierra que Jehová
vuestro Dios os ha dado,
23:16 si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios
que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos,
e inclinándoos a ellos. Entonces la ira de Jehová se
encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de
esta buena tierra que él os ha dado.
Capítulo 24
Discurso de despedida de Josué
24:1 Reunió
Josué a todas las tribus de Israel en Siquem, y llamó a
los ancianos de Israel, sus príncipes, sus jueces y sus
oficiales; y se presentaron delante de Dios.
24:2 Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová,
Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente
al otro lado del río, esto es, Taré,
padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses
extraños.
24:3 Y yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del
río,
y lo traje por toda la tierra de Canaán, y aumenté su
descendencia, y le di Isaac.
24:4 A Isaac di Jacob y Esaú.
Y a Esaú di el monte de Seir, para que lo poseyese;
pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.
24:5 Y yo envié a Moisés y a Aarón, y herí a Egipto,
conforme a lo que hice en medio de él,
y después os saqué.
24:6 Saqué a vuestros padres de Egipto; y cuando
llegaron al mar, los egipcios siguieron a vuestros
padres hasta el Mar Rojo con carros y caballería.
24:7 Y cuando ellos clamaron a Jehová, él puso oscuridad
entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos
el mar, el cual los cubrió; y vuestros ojos vieron lo
que hice en Egipto.
Después estuvisteis muchos días en el desierto.
24:8 Yo os introduje en la tierra de los amorreos, que
habitaban al otro lado del Jordán, los cuales pelearon
contra vosotros; mas yo los entregué en vuestras manos,
y poseísteis su tierra, y los destruí de delante de
vosotros.
24:9 Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los
moabitas, y peleó contra Israel; y envió a llamar a
Balaam hijo de Beor, para que os maldijese.
24:10 Mas yo no quise escuchar a Balaam, por lo cual os
bendijo repetidamente,
y os libré de sus manos.
24:11 Pasasteis el Jordán,
y vinisteis a Jericó, y los moradores de Jericó pelearon
contra vosotros:
los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos,
heveos y jebuseos, y yo los entregué en vuestras manos.
24:12 Y envié delante de vosotros tábanos,
los cuales los arrojaron de delante de vosotros, esto
es, a los dos reyes de los amorreos; no con tu espada,
ni con tu arco.
24:13 Y os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y
las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis;
y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.
24:14 Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con
integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los
dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro
lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.
24:15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a
quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron
vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río,
o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis;
pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
24:16 Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal
acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros
dioses;
24:17 porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a
nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de
la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes
señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde
hemos andado, y en todos los pueblos por entre los
cuales pasamos.
24:18 Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los
pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra;
nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él
es nuestro Dios.
24:19 Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a
Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no
sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.
24:20 Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos,
él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que
os ha hecho bien.
24:21 El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a
Jehová serviremos.
24:22 Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois
testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a
Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos
somos.
24:23 Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están
entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios
de Israel.
24:24 Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro
Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.
24:25 Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo
día, y les dio estatutos y leyes en Siquem.
24:26 Y escribió Josué estas palabras en el libro de la
ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí
debajo de la encina que estaba junto al santuario de
Jehová.
24:27 Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra
nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las
palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo
contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro
Dios.
24:28 Y envió Josué al pueblo, cada uno a su posesión.
Muerte de Josué
(Jue. 2.6-10)
24:29
Después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo
de Jehová, siendo de ciento diez años.
24:30 Y le sepultaron en su heredad en Timnat-sera,
que está en el monte de Efraín, al norte del monte de
Gaas.
24:31 Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué,
y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a
Josué y que sabían todas las obras que Jehová había
hecho por Israel.
Sepultura
de los huesos de José en Siquem
24:32 Y
enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos
de Israel habían traído de Egipto,
en la parte del campo que Jacob compró 
de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas
de dinero; y fue posesión de los hijos de José.
Muerte de
Eleazar
24:33
También murió Eleazar hijo de Aarón, y lo enterraron en
el collado de Finees su hijo, que le fue dado en el
monte de Efraín.
|