Capítulo 1
Llamamiento y misión de Jeremías 1:1 Las
palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes
que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín.
1:2 Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías
hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su
reinado.
1:3 Le vino también en días de Joacim
hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año
undécimo de Sedequías
hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de
Jerusalén en el mes quinto.
1:4 Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:
1:5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y
antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a
las naciones.
1:6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé
hablar, porque soy niño.
1:7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a
todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te
mande.
1:8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para
librarte, dice Jehová.
1:9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo
Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.
1:10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y
sobre reinos, para arrancar y para destruir, para
arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.
1:11 La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves
tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro.
1:12 Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo
apresuro mi palabra para ponerla por obra.
1:13 Vino a mí la palabra de Jehová por segunda vez,
diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve;
y su faz está hacia el norte.
1:14 Me dijo Jehová: Del norte se soltará el mal sobre
todos los moradores de esta tierra.
1:15 Porque he aquí que yo convoco a todas las familias
de los reinos del norte, dice Jehová; y vendrán, y
pondrá cada uno su campamento a la entrada de las
puertas de Jerusalén, y junto a todos sus muros en
derredor, y contra todas las ciudades de Judá.
1:16 Y a causa de toda su maldad, proferiré mis juicios
contra los que me dejaron, e incensaron a dioses
extraños, y la obra de sus manos adoraron.
1:17 Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales
todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para
que no te haga yo quebrantar delante de ellos.
1:18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como
ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro
de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de
Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la
tierra.
1:19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque
yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.
Capítulo 2
Jehová y la apostasía de Israel
2:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2:2 Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así
dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu
juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en
pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.
2:3 Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos
frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal
venía sobre ellos, dice Jehová.
2:4 Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las
familias de la casa de Israel.
2:5 Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros
padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la
vanidad y se hicieron vanos?
2:6 Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir
de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto,
por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y
de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó
varón, ni allí habitó hombre?
2:7 Y os introduje en tierra de abundancia, para que
comieseis su fruto y su bien; pero entrasteis y
contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi
heredad.
2:8 Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los
que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se
rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en
nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.
2:9 Por tanto, contenderé aún con vosotros, dijo Jehová,
y con los hijos de vuestros hijos pleitearé.
2:10 Porque pasad a las costas de Quitim y mirad; y
enviad a Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se
ha hecho cosa semejante a esta.
2:11 ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque
ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado
su gloria por lo que no aprovecha.
2:12 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos;
desolaos en gran manera, dijo Jehová.
2:13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a
mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas,
cisternas rotas que no retienen agua.
2:14 ¿Es Israel siervo? ¿es esclavo? ¿Por qué ha venido
a ser presa?
2:15 Los cachorros del león rugieron contra él, alzaron
su voz, y asolaron su tierra; quemadas están sus
ciudades, sin morador.
2:16 Aun los hijos de Menfis y de Tafnes te quebrantaron
la coronilla.
2:17 ¿No te acarreó esto el haber dejado a Jehová tu
Dios, cuando te conducía por el camino?
2:18 Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto,
para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el
camino de Asiria, para que bebas agua del Eufrates?
2:19 Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te
condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el
haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en
ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
2:20 Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus
ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre
todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso te
echabas como ramera.
2:21 Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda
ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid
extraña?
2:22 Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre
ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de
mí, dijo Jehová el Señor.
2:23 ¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve
tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo
que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino,
2:24 asna montés acostumbrada al desierto, que en su
ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la
detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán,
porque en el tiempo de su celo la hallarán.
2:25 Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta
de la sed. Mas dijiste: No hay remedio en ninguna
manera, porque a extraños he amado, y tras ellos he de
ir.
2:26 Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto,
así se avergonzará la casa de Israel, ellos, sus reyes,
sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas,
2:27 que dicen a un leño: Mi padre eres tú; y a una
piedra: Tú me has engendrado. Porque me volvieron la
cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su calamidad
dicen: Levántate, y líbranos.
2:28 ¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti?
Levántense ellos, a ver si te podrán librar en el tiempo
de tu aflicción; porque según el número de tus ciudades,
oh Judá, fueron tus dioses.
2:29 ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros
prevaricasteis contra mí, dice Jehová.
2:30 En vano he azotado a vuestros hijos; no han
recibido corrección. Vuestra espada devoró a vuestros
profetas como león destrozador.
2:31 ¡Oh generación! atended vosotros a la palabra de
Jehová. ¿He sido yo un desierto para Israel, o tierra de
tinieblas? ¿Por qué ha dicho mi pueblo: Somos libres;
nunca más vendremos a ti?
2:32 ¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada
de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por
innumerables días.
2:33 ¿Por qué adornas tu camino para hallar amor? Aun a
las malvadas enseñaste tus caminos.
2:34 Aun en tus faldas se halló la sangre de los pobres,
de los inocentes. No los hallaste en ningún delito; sin
embargo, en todas estas cosas dices:
2:35 Soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí. He
aquí yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No he
pecado.
2:36 ¿Para qué discurres tanto, cambiando tus caminos?
También serás avergonzada de Egipto, como fuiste
avergonzada de Asiria.
2:37 También de allí saldrás con tus manos sobre tu
cabeza, porque Jehová desechó a aquellos en quienes tú
confiabas, y no prosperarás por ellos.
Capítulo 3
3:1 Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta
de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No
será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has
fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice
Jehová.
3:2 Alza tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te
hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para
ellos como árabe en el desierto, y con tus fornicaciones
y con tu maldad has contaminado la tierra.
3:3 Por esta causa las aguas han sido detenidas, y faltó
la lluvia tardía; y has tenido frente de ramera, y no
quisiste tener vergüenza.
3:4 A lo menos desde ahora, ¿no me llamarás a mí, Padre
mío, guiador de mi juventud?
3:5 ¿Guardará su enojo para siempre? ¿Eternamente lo
guardará? He aquí que has hablado y hecho cuantas
maldades pudiste.
Jehová exhorta a Israel y a Judá al arrepentimiento
3:6 Me dijo Jehová en días del rey Josías:
¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella se va
sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y
allí fornica.
3:7 Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí;
pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá.
3:8 Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel,
yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no
tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también
fue ella y fornicó.
3:9 Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su
fornicación, la tierra fue contaminada, y adulteró con
la piedra y con el leño.
3:10 Con todo esto, su hermana la rebelde Judá no se
volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente, dice
Jehová.
3:11 Y me dijo Jehová: Ha resultado justa la rebelde
Israel en comparación con la desleal Judá.
3:12 Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di:
Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer
mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice
Jehová, no guardaré para siempre el enojo.
3:13 Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu
Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraños
debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice
Jehová.
3:14 Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo
soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y
dos de cada familia, y os introduciré en Sion;
3:15 y os daré pastores según mi corazón, que os
apacienten con ciencia y con inteligencia.
3:16 Y acontecerá que cuando os multipliquéis y crezcáis
en la tierra, en esos días, dice Jehová, no se dirá más:
Arca del pacto de Jehová; ni vendrá al pensamiento, ni
se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se hará
otra.
3:17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de
Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre
de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de
su malvado corazón.
3:18 En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la
casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del
norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.
3:19 Yo preguntaba: ¿Cómo os pondré por hijos, y os daré
la tierra deseable, la rica heredad de las naciones? Y
dije: Me llamaréis: Padre mío, y no os apartaréis de en
pos de mí.
3:20 Pero como la esposa infiel abandona a su compañero,
así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice
Jehová.
3:21 Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los
ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su
camino, de Jehová su Dios se han olvidado.
3:22 Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras
rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú
eres Jehová nuestro Dios.
3:23 Ciertamente vanidad son los collados, y el bullicio
sobre los montes; ciertamente en Jehová nuestro Dios
está la salvación de Israel.
3:24 Confusión consumió el trabajo de nuestros padres
desde nuestra juventud; sus ovejas, sus vacas, sus hijos
y sus hijas.
3:25 Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos
cubre; porque pecamos contra Jehová nuestro Dios,
nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y
hasta este día, y no hemos escuchado la voz de Jehová
nuestro Dios.
Capítulo 4
4:1 Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a
mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y
no anduvieres de acá para allá,
4:2 y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en
justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y
en él se gloriarán.
4:3 Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de
Jerusalén: Arad campo para vosotros,
y no sembréis entre espinos.
4:4 Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de
vuestro corazón, varones de Judá y moradores de
Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se
encienda y no haya quien la apague, por la maldad de
vuestras obras.
Judá es amenazada de invasión
4:5 Anunciad en Judá, y proclamad en Jerusalén, y
decid: Tocad trompeta en la tierra; pregonad, juntaos, y
decid: Reuníos, y entrémonos en las ciudades
fortificadas.
4:6 Alzad bandera en Sion, huid, no os detengáis; porque
yo hago venir mal del norte, y quebrantamiento grande.
4:7 El león sube de la espesura, y el destruidor de
naciones está en marcha, y ha salido de su lugar para
poner tu tierra en desolación; tus ciudades quedarán
asoladas y sin morador.
4:8 Por esto vestíos de cilicio, endechad y aullad;
porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros.
4:9 En aquel día, dice Jehová, desfallecerá el corazón
del rey y el corazón de los príncipes, y los sacerdotes
estarán atónitos, y se maravillarán los profetas.
4:10 Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! Verdaderamente en
gran manera has engañado a este pueblo y a Jerusalén,
diciendo: Paz tendréis; pues la espada ha venido hasta
el alma.
4:11 En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a
Jerusalén: Viento seco de las alturas del desierto vino
a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para
limpiar.
4:12 Viento más vehemente que este vendrá a mí; y ahora
yo pronunciaré juicios contra ellos.
4:13 He aquí que subirá como nube, y su carro como
torbellino; más ligeros son sus caballos que las
águilas. ¡Ay de nosotros, porque entregados somos a
despojo!
4:14 Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que
seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los
pensamientos de iniquidad?
4:15 Porque una voz trae las nuevas desde Dan, y hace
oír la calamidad desde el monte de Efraín.
4:16 Decid a las naciones: He aquí, haced oír sobre
Jerusalén: Guardas vienen de tierra lejana, y lanzarán
su voz contra las ciudades de Judá.
4:17 Como guardas de campo estuvieron en derredor de
ella, porque se rebeló contra mí, dice Jehová.
4:18 Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu
maldad, por lo cual amargura penetrará hasta tu
corazón.
4:19 ¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras
de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no
callaré; porque sonido de trompeta has oído, oh alma
mía, pregón de guerra.
4:20 Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado;
porque toda la tierra es destruida; de repente son
destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas.
4:21 ¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír sonido
de trompeta?
4:22 Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son
hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer
el mal, pero hacer el bien no supieron.
4:23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y
vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz.
4:24 Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos
los collados fueron destruidos.
4:25 Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo
se habían ido.
4:26 Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y
todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová,
delante del ardor de su ira.
4:27 Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será
asolada; pero no la destruiré del todo.
4:28 Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba
se oscurecerán, porque hablé, lo pensé, y no me
arrepentí, ni desistiré de ello.
4:29 Al estruendo de la gente de a caballo y de los
flecheros huyó toda la ciudad; entraron en las espesuras
de los bosques, y subieron a los peñascos; todas las
ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador
alguno.
4:30 Y tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas de
grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque
pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te
menospreciarán tus amantes, buscarán tu vida.
4:31 Porque oí una voz como de mujer que está de parto,
angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que
lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay ahora de mí!
que mi alma desmaya a causa de los asesinos.
Capítulo 5
Impiedad de Jerusalén y de Judá
5:1 Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e
informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre,
si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo
la perdonaré.
5:2 Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente.
5:3 Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los
azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron
recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la
piedra, no quisieron convertirse.
5:4 Pero yo dije: Ciertamente éstos son pobres, han
enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el
juicio de su Dios.
5:5 Iré a los grandes, y les hablaré; porque ellos
conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Pero
ellos también quebraron el yugo, rompieron las
coyundas.
5:6 Por tanto, el león de la selva los matará, los
destruirá el lobo del desierto, el leopardo acechará sus
ciudades; cualquiera que de ellas saliere será
arrebatado; porque sus rebeliones se han multiplicado,
se han aumentado sus deslealtades.
5:7 ¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me
dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Los sacié, y
adulteraron, y en casa de rameras se juntaron en
compañías.
5:8 Como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba
tras la mujer de su prójimo.
5:9 ¿No había de castigar esto? dijo Jehová. De una
nación como esta, ¿no se había de vengar mi alma?
5:10 Escalad sus muros y destruid, pero no del todo;
quitad las almenas de sus muros, porque no son de
Jehová.
5:11 Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa
de Israel y la casa de Judá, dice Jehová.
5:12 Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá
mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre;
5:13 antes los profetas serán como viento, porque no hay
en ellos palabra; así se hará a ellos.
5:14 Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los
ejércitos: Porque dijeron esta palabra, he aquí yo pongo
mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por
leña, y los consumirá.
5:15 He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh
casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente
antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo
que hablare.
5:16 Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes.
5:17 Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a
tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus
viñas y tus higueras, y a espada convertirá en nada tus
ciudades fortificadas en que confías.
5:18 No obstante, en aquellos días, dice Jehová, no os
destruiré del todo.
5:19 Y cuando dijeren: ¿Por qué Jehová el Dios nuestro
hizo con nosotros todas estas cosas?, entonces les
dirás: De la manera que me dejasteis a mí, y servisteis
a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a
extraños en tierra ajena.
5:20 Anunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto
se oiga en Judá, diciendo:
5:21 Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que
tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye:  
5:22 ¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os
amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al
mar, por ordenación eterna la cual no quebrantará? Se
levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán
sus ondas, mas no lo pasarán. 
5:23 No obstante, este pueblo tiene corazón falso y
rebelde; se apartaron y se fueron.
5:24 Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová
Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su
tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la
siega.
5:25 Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y
vuestros pecados apartaron de vosotros el bien.
5:26 Porque fueron hallados en mi pueblo impíos;
acechaban como quien pone lazos, pusieron trampa para
cazar hombres.
5:27 Como jaula llena de pájaros, así están sus casas
llenas de engaño; así se hicieron grandes y ricos.
5:28 Se engordaron y se pusieron lustrosos, y
sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa,
la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos,
y la causa de los pobres no juzgaron.
5:29 ¿No castigaré esto? dice Jehová; ¿y de tal gente no
se vengará mi alma?
5:30 Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra;
5:31 los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes
dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso.
¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?
Capítulo 6
El juicio contra Jerusalén y Judá
6:1 Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y
tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre
Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y
quebrantamiento grande.
6:2 Destruiré a la bella y delicada hija de Sion.
6:3 Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a
ella plantarán sus tiendas alrededor; cada uno
apacentará en su lugar.
6:4 Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltémosla
a mediodía. ¡Ay de nosotros! que va cayendo ya el día,
que las sombras de la tarde se han extendido.
6:5 Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus
palacios.
6:6 Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortad
árboles, y levantad vallado contra Jerusalén; esta es la
ciudad que ha de ser castigada; toda ella está llena de
violencia.
6:7 Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así
ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se
oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad
y herida.
6:8 Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma
de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra
inhabitada.
6:9 Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo
rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano
como vendimiador entre los sarmientos.
6:10 ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He
aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden
escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa
vergonzosa, no la aman.
6:11 Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy
cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en
la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente;
porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto
el viejo como el muy anciano.
6:12 Y sus casas serán traspasadas a otros, sus
heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi
mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová.
6:13 Porque desde el más chico de ellos hasta el más
grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta
hasta el sacerdote, todos son engañadores.
6:14 Y curan la herida de mi pueblo con liviandad,
diciendo: Paz, paz; y no hay paz.
6:15 ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación?
Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener
vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan;
cuando los castigue caerán, dice Jehová.
6:16 Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y
preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen
camino, y andad por él, y hallaréis descanso para
vuestra alma.
Mas dijeron: No andaremos.
6:17 Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen:
Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No
escucharemos.
6:18 Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh
congregación, lo que sucederá.
6:19 Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este
pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no
escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.
6:20 ¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena
caña olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no
son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan.
6:21 Por tanto, Jehová dice esto: He aquí yo pongo a
este pueblo tropiezos, y caerán en ellos los padres y
los hijos juntamente; el vecino y su compañero
perecerán.
6:22 Así ha dicho Jehová: He aquí que viene pueblo de la
tierra del norte, y una nación grande se levantará de
los confines de la tierra.
6:23 Arco y jabalina empuñarán; crueles son, y no
tendrán misericordia; su estruendo brama como el mar, y
montarán a caballo como hombres dispuestos para la
guerra, contra ti, oh hija de Sion.
6:24 Su fama oímos, y nuestras manos se descoyuntaron;
se apoderó de nosotros angustia, dolor como de mujer que
está de parto.
6:25 No salgas al campo, ni andes por el camino; porque
espada de enemigo y temor hay por todas partes.
6:26 Hija de mi pueblo, cíñete de cilicio, y revuélcate
en ceniza; ponte luto como por hijo único, llanto de
amarguras; porque pronto vendrá sobre nosotros el
destruidor.
6:27 Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre;
conocerás, pues, y examinarás el camino de ellos.
6:28 Todos ellos son rebeldes, porfiados, andan
chismeando; son bronce y hierro; todos ellos son
corruptores.
6:29 Se quemó el fuelle, por el fuego se ha consumido el
plomo; en vano fundió el fundidor, pues la escoria no se
ha arrancado.
6:30 Plata desechada los llamarán, porque Jehová los
desechó.
Capítulo 7
Mejorad vuestros caminos y vuestras obras
7:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
7:2 Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama
allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo
Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a
Jehová.
7:3 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os
haré morar en este lugar.
7:4 No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de
Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.
7:5 Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y
vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre
el hombre y su prójimo,
7:6 y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la
viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente,
ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal
vuestro,
7:7 os haré morar en este lugar, en la tierra que di a
vuestros padres para siempre.
7:8 He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira,
que no aprovechan.
7:9 Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e
incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no
conocisteis,
7:10 ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa
sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados
somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones?
7:11 ¿Es cueva de ladrones 
delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es
invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice
Jehová.
7:12 Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi
nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad
de mi pueblo Israel.
7:13 Ahora, pues, por cuanto vosotros habéis hecho todas
estas obras, dice Jehová, y aunque os hablé desde
temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé, y no
respondisteis;
7:14 haré también a esta casa sobre la cual es invocado
mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar
que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo.  
7:15 Os echaré de mi presencia, como eché a todos
vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín.
7:16 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por
ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te
oiré.
7:17 ¿No ves lo que éstos hacen en las ciudades de Judá
y en las calles de Jerusalén?
7:18 Los hijos recogen la leña, los padres encienden el
fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a
la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses
ajenos, para provocarme a ira.
7:19 ¿Me provocarán ellos a ira? dice Jehová. ¿No obran
más bien ellos mismos su propia confusión?
7:20 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí
que mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar,
sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles
del campo y sobre los frutos de la tierra; se
encenderán, y no se apagarán.
Castigo de la rebelión de Judá
7:21 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros
sacrificios, y comed la carne.
7:22 Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les
mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los
saqué de la tierra de Egipto.
7:23 Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y
seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por
pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os
vaya bien.
7:24 Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron
en sus propios consejos, en la dureza de su corazón
malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante,
7:25 desde el día que vuestros padres salieron de la
tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié todos los
profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin
cesar;
7:26 pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que
endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.
7:27 Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no
te oirán; los llamarás, y no te responderán.
7:28 Les dirás, por tanto: Esta es la nación que no
escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección;
pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.
7:29 Corta tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto
sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado
la generación objeto de su ira.
7:30 Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis
ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa
sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola.
7:31 Y han edificado los lugares altos de Tofet, que
está en el valle del hijo de Hinom,
para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas,
cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón.
7:32 Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová,
en que no se diga más, Tofet, ni valle del hijo de
Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en
Tofet, por no haber lugar.
7:33 Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para
comida de las aves del cielo y de las bestias de la
tierra; y no habrá quien las espante.
7:34 Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las
calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría,
la voz del esposo y la voz de la esposa; 
porque la tierra será desolada.
Capítulo 8
8:1 En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de
los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los
huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas,
y los huesos de los moradores de Jerusalén, fuera de sus
sepulcros;
8:2 y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el
ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes
sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes
preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán
recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la
faz de la tierra.
8:3 Y escogerá la muerte antes que la vida todo el resto
que quede de esta mala generación, en todos los lugares
adonde arroje yo a los que queden, dice Jehová de los
ejércitos.
8:4 Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová: El que cae,
¿no se levanta? El que se desvía, ¿no vuelve al camino?
8:5 ¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con
rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, y no han querido
volverse.
8:6 Escuché y oí; no hablan rectamente, no hay hombre
que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho?
Cada cual se volvió a su propia carrera, como caballo
que arremete con ímpetu a la batalla.
8:7 Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la
tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de
su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de
Jehová.
8:8 ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de
Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en
mentira la pluma mentirosa de los escribas.
8:9 Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron
consternados; he aquí que aborrecieron la palabra de
Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?
8:10 Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a
quienes los conquisten; porque desde el más pequeño
hasta el más grande cada uno sigue la avaricia; desde el
profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño.
8:11 Y curaron la herida de la hija de mi pueblo con
liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.
8:12 ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación?
Ciertamente no se han avergonzado en lo más mínimo, ni
supieron avergonzarse; caerán, por tanto, entre los que
caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.
8:13 Los cortaré del todo, dice Jehová. No quedarán uvas
en la vid, ni higos en la higuera, y se caerá la hoja; y
lo que les he dado pasará de ellos.
8:14 ¿Por qué nos estamos sentados? Reuníos, y entremos
en las ciudades fortificadas, y perezcamos allí; porque
Jehová nuestro Dios nos ha destinado a perecer, y nos ha
dado a beber aguas de hiel, porque pecamos contra
Jehová.
8:15 Esperamos paz, y no hubo bien; día de curación, y
he aquí turbación.
8:16 Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos; al
sonido de los relinchos de sus corceles tembló toda la
tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su
abundancia, a la ciudad y a los moradores de ella.
8:17 Porque he aquí que yo envío sobre vosotros
serpientes, áspides contra los cuales no hay
encantamiento, y os morderán, dice Jehová.
Lamento sobre Judá y Jerusalén
8:18 A causa de mi fuerte dolor, mi corazón
desfallece en mí.
8:19 He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo, que
viene de la tierra lejana: ¿No está Jehová en Sion? ¿No
está en ella su Rey? ¿Por qué me hicieron airar con sus
imágenes de talla, con vanidades ajenas?
8:20 Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no
hemos sido salvos.
8:21 Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija
de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha
arrebatado.
8:22 ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico?
¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi
pueblo?
Capítulo 9
9:1 ¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos
fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los
muertos de la hija de mi pueblo!
9:2 ¡Oh, quién me diese en el desierto un albergue de
caminantes, para que dejase a mi pueblo, y de ellos me
apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación
de prevaricadores.
9:3 Hicieron que su lengua lanzara mentira como un arco,
y no se fortalecieron para la verdad en la tierra;
porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido,
dice Jehová.
9:4 Guárdese cada uno de su compañero, y en ningún
hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con
falacia, y todo compañero anda calumniando.
9:5 Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla
verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se
ocupan de actuar perversamente.
9:6 Su morada está en medio del engaño; por muy
engañadores no quisieron conocerme, dice Jehová.
9:7 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: He
aquí que yo los refinaré y los probaré; porque ¿qué más
he de hacer por la hija de mi pueblo?
9:8 Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla;
con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus
asechanzas.
9:9 ¿No los he de castigar por estas cosas? dice Jehová.
De tal nación, ¿no se vengará mi alma?
9:10 Por los montes levantaré lloro y lamentación, y
llanto por los pastizales del desierto; porque fueron
desolados hasta no quedar quien pase, ni oírse bramido
de ganado; desde las aves del cielo hasta las bestias de
la tierra huyeron, y se fueron.
9:11 Reduciré a Jerusalén a un montón de ruinas, morada
de chacales; y convertiré las ciudades de Judá en
desolación en que no quede morador.
Amenaza de ruina y exilio
9:12 ¿Quién es varón sabio que entienda esto? ¿y a
quién habló la boca de Jehová, para que pueda
declararlo? ¿Por qué causa la tierra ha perecido, ha
sido asolada como desierto, hasta no haber quien pase?
9:13 Dijo Jehová: Porque dejaron mi ley, la cual di
delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni
caminaron conforme a ella;
9:14 antes se fueron tras la imaginación de su corazón,
y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.
9:15 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: He aquí que a este pueblo yo les daré a
comer ajenjo, y les daré a beber aguas de hiel.
9:16 Y los esparciré entre naciones que ni ellos ni sus
padres conocieron; y enviaré espada en pos de ellos,
hasta que los acabe.
9:17 Así dice Jehová de los ejércitos: Considerad, y
llamad plañideras que vengan; buscad a las hábiles en su
oficio;
9:18 y dense prisa, y levanten llanto por nosotros, y
desháganse nuestros ojos en lágrimas, y nuestros
párpados se destilen en aguas.
9:19 Porque de Sion fue oída voz de endecha: ¡Cómo hemos
sido destruidos! En gran manera hemos sido avergonzados,
porque abandonamos la tierra, porque han destruido
nuestras moradas.
9:20 Oíd, pues, oh mujeres, palabra de Jehová, y vuestro
oído reciba la palabra de su boca: Enseñad endechas a
vuestras hijas, y lamentación cada una a su amiga.
9:21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas,
ha entrado en nuestros palacios, para exterminar a los
niños de las calles, a los jóvenes de las plazas.
9:22 Habla: Así ha dicho Jehová: Los cuerpos de los
hombres muertos caerán como estiércol sobre la faz del
campo, y como manojo tras el segador, que no hay quien
lo recoja.
El conocimiento de Dios es la gloria del hombre
9:23 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su
sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el
rico se alabe en sus riquezas.
9:24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en
entenderme y conocerme,
que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y
justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice
Jehová.
9:25 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que
castigaré a todo circuncidado, y a todo incircunciso;
9:26 a Egipto y a Judá, a Edom y a los hijos de Amón y
de Moab, y a todos los arrinconados en el postrer
rincón, los que moran en el desierto; porque todas las
naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es
incircuncisa de corazón.
Capítulo 10
Los falsos dioses y el Dios verdadero
10:1 Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre
vosotros, oh casa de Israel.
10:2 Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las
naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor,
aunque las naciones las teman.
10:3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad;
porque leño del bosque cortaron, obra de manos de
artífice con buril.
10:4 Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo
lo afirman para que no se mueva.
10:5 Derechos están como palmera, y no hablan; son
llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de
ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien
tienen poder.
10:6 No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y
grande tu nombre en poderío.
10:7 ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones?
Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los
sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay
semejante a ti.
10:8 Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de
vanidades es el leño.
10:9 Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra
del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de
azul y de púrpura, obra de peritos es todo.
10:10 Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y
Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones
no pueden sufrir su indignación.
10:11 Les diréis así: Los dioses que no hicieron los
cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de
debajo de los cielos.
10:12 El que hizo la tierra con su poder, el que puso en
orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con
su sabiduría;
10:13 a su voz se produce muchedumbre de aguas en el
cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la
tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el
viento de sus depósitos.
10:14 Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se
avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa
es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella.
10:15 Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo
perecerán.
10:16 No es así la porción de Jacob; porque él es el
Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad;
Jehová de los ejércitos es su nombre.
Asolamiento de Judá
10:17 Recoge de las tierras tus mercaderías, la que
moras en lugar fortificado.
10:18 Porque así ha dicho Jehová: He aquí que esta vez
arrojaré con honda los moradores de la tierra, y los
afligiré, para que lo sientan.
10:19 ¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy
dolorosa. Pero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta,
y debo sufrirla.
10:20 Mi tienda está destruida, y todas mis cuerdas
están rotas; mis hijos me han abandonado y perecieron;
no hay ya más quien levante mi tienda, ni quien cuelgue
mis cortinas.
10:21 Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a
Jehová; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se
esparció.
10:22 He aquí que voz de rumor viene, y alboroto grande
de la tierra del norte, para convertir en soledad todas
las ciudades de Judá, en morada de chacales.
10:23 Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de
su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus
pasos.
10:24 Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu
furor, para que no me aniquiles.
10:25 Derrama tu enojo sobre los pueblos que no te
conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre;
porque se comieron a Jacob, lo devoraron, le han
consumido, y han asolado su morada.
Capítulo 11
El pacto violado
11:1 Palabra que vino de Jehová a Jeremías, diciendo:
11:2 Oíd las palabras de este pacto, y hablad a todo
varón de Judá, y a todo morador de Jerusalén.
11:3 Y les dirás tú: Así dijo Jehová Dios de Israel:
Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este
pacto,
11:4 el cual mandé a vuestros padres el día que los
saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro,
diciéndoles: Oíd mi voz, y cumplid mis palabras,
conforme a todo lo que os mando; y me seréis por pueblo,
y yo seré a vosotros por Dios;
11:5 para que confirme el juramento que hice a vuestros
padres, que les daría la tierra que fluye leche y miel,
como en este día. Y respondí y dije: Amén, oh Jehová.
11:6 Y Jehová me dijo: Pregona todas estas palabras en
las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén,
diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y ponedlas por
obra.
11:7 Porque solemnemente protesté a vuestros padres el
día que les hice subir de la tierra de Egipto,
amonestándoles desde temprano y sin cesar hasta el día
de hoy, diciendo: Oíd mi voz.
11:8 Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se
fueron cada uno tras la imaginación de su malvado
corazón; por tanto, traeré sobre ellos todas las
palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y
no lo cumplieron.
11:9 Y me dijo Jehová: Conspiración se ha hallado entre
los varones de Judá, y entre los moradores de
Jerusalén.
11:10 Se han vuelto a las maldades de sus primeros
padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, y
se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de
Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el cual
había yo concertado con sus padres.
11:11 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo
sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a
mí, y no los oiré.
11:12 E irán las ciudades de Judá y los moradores de
Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman
ellos incienso, los cuales no los podrán salvar en el
tiempo de su mal.
11:13 Porque según el número de tus ciudades fueron tus
dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh
Jerusalén, pusiste los altares de ignominia, altares
para ofrecer incienso a Baal.
11:14 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por
ellos clamor ni oración; porque yo no oiré en el día que
en su aflicción clamen a mí.
11:15 ¿Qué derecho tiene mi amada en mi casa, habiendo
hecho muchas abominaciones? ¿Crees que los sacrificios y
las carnes santificadas de las víctimas pueden evitarte
el castigo? ¿Puedes gloriarte de eso?
11:16 Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer,
llamó Jehová tu nombre. A la voz de recio estrépito hizo
encender fuego sobre él, y quebraron sus ramas.
11:17 Porque Jehová de los ejércitos que te plantó ha
pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad que la
casa de Israel y la casa de Judá han hecho, provocándome
a ira con incensar a Baal.
Complot contra Jeremías
11:18 Y Jehová me lo hizo saber, y lo conocí;
entonces me hiciste ver sus obras.
11:19 Y yo era como cordero inocente que llevan a
degollar, pues no entendía que maquinaban designios
contra mí, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto,
y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no
haya más memoria de su nombre.
11:20 Pero, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas con
justicia, que escudriñas la mente y el corazón, vea yo
tu venganza de ellos; porque ante ti he expuesto mi
causa.
11:21 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de los
varones de Anatot que buscan tu vida, diciendo: No
profetices en nombre de Jehová, para que no mueras a
nuestras manos;
11:22 así, pues, ha dicho Jehová de los ejércitos: He
aquí que yo los castigaré; los jóvenes morirán a espada,
sus hijos y sus hijas morirán de hambre,
11:23 y no quedará remanente de ellos, pues yo traeré
mal sobre los varones de Anatot, el año de su castigo.
Capítulo 12
Queja de Jeremías y respuesta de Dios
12:1 Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute
contigo; sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué
es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien
todos los que se portan deslealmente?
12:2 Los plantaste, y echaron raíces; crecieron y dieron
fruto; cercano estás tú en sus bocas, pero lejos de sus
corazones.
12:3 Pero tú, oh Jehová, me conoces; me viste, y
probaste mi corazón para contigo; arrebátalos como a
ovejas para el degolladero, y señálalos para el día de
la matanza.
12:4 ¿Hasta cuándo estará desierta la tierra, y marchita
la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en
ella moran, faltaron los ganados y las aves; porque
dijeron: No verá Dios nuestro fin.
12:5 Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo
contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz
no estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del
Jordán?
12:6 Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun
ellos se levantaron contra ti, aun ellos dieron grito en
pos de ti. No los creas cuando bien te hablen.
12:7 He dejado mi casa, desamparé mi heredad, he
entregado lo que amaba mi alma en mano de sus enemigos.
12:8 Mi heredad fue para mí como león en la selva;
contra mí dio su rugido; por tanto, la aborrecí.
12:9 ¿Es mi heredad para mí como ave de rapiña de muchos
colores? ¿No están contra ella aves de rapiña en
derredor? Venid, reuníos, vosotras todas las fieras del
campo, venid a devorarla.
12:10 Muchos pastores han destruido mi viña, hollaron mi
heredad, convirtieron en desierto y soledad mi heredad
preciosa.
12:11 Fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mí
desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo
hombre que reflexionase.
12:12 Sobre todas las alturas del desierto vinieron
destruidores; porque la espada de Jehová devorará desde
un extremo de la tierra hasta el otro; no habrá paz para
ninguna carne.
12:13 Sembraron trigo, y segaron espinos; tuvieron la
heredad, mas no aprovecharon nada; se avergonzarán de
sus frutos, a causa de la ardiente ira de Jehová.
12:14 Así dijo Jehová contra todos mis malos vecinos,
que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel:
He aquí que yo los arrancaré de su tierra, y arrancaré
de en medio de ellos a la casa de Judá.
12:15 Y después que los haya arrancado, volveré y tendré
misericordia de ellos, y los haré volver cada uno a su
heredad y cada cual a su tierra.
12:16 Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi
pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: Vive Jehová,
así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, ellos
serán prosperados en medio de mi pueblo.
12:17 Mas si no oyeren, arrancaré esa nación, sacándola
de raíz y destruyéndola, dice Jehová.
Capítulo 13
La señal del cinto podrido
13:1 Así me dijo Jehová: Ve y cómprate un cinto de lino,
y cíñelo sobre tus lomos, y no lo metas en agua.
13:2 Y compré el cinto conforme a la palabra de Jehová,
y lo puse sobre mis lomos.
13:3 Vino a mí segunda vez palabra de Jehová, diciendo:
13:4 Toma el cinto que compraste, que está sobre tus
lomos, y levántate y vete al Eufrates, y escóndelo allá
en la hendidura de una peña.
13:5 Fui, pues, y lo escondí junto al Eufrates, como
Jehová me mandó.
13:6 Y sucedió que después de muchos días me dijo
Jehová: Levántate y vete al Eufrates, y toma de allí el
cinto que te mandé esconder allá.
13:7 Entonces fui al Eufrates, y cavé, y tomé el cinto
del lugar donde lo había escondido; y he aquí que el
cinto se había podrido; para ninguna cosa era bueno.
13:8 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
13:9 Así ha dicho Jehová: Así haré podrir la soberbia de
Judá, y la mucha soberbia de Jerusalén.
13:10 Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras,
que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en
pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse
ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para
ninguna cosa es bueno.
13:11 Porque como el cinto se junta a los lomos del
hombre, así hice juntar a mí toda la casa de Israel y
toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen
por pueblo y por fama, por alabanza y por honra; pero no
escucharon.
La señal de las tinajas llenas
13:12 Les dirás, pues, esta palabra: Así ha dicho
Jehová, Dios de Israel: Toda tinaja se llenará de vino.
Y ellos te dirán: ¿No sabemos que toda tinaja se llenará
de vino?
13:13 Entonces les dirás: Así ha dicho Jehová: He aquí
que yo lleno de embriaguez a todos los moradores de esta
tierra, y a los reyes de la estirpe de David que se
sientan sobre su trono, a los sacerdotes y profetas, y a
todos los moradores de Jerusalén;
13:14 y los quebrantaré el uno contra el otro, los
padres con los hijos igualmente, dice Jehová; no
perdonaré, ni tendré piedad ni misericordia, para no
destruirlos.
Judá será llevada en cautiverio
13:15 Escuchad y oíd; no os envanezcáis, pues Jehová
ha hablado.
13:16 Dad gloria a Jehová Dios vuestro, antes que haga
venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en
montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la vuelva en
sombra de muerte y tinieblas.
13:17 Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma
a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente se
desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de
Jehová fue hecho cautivo.
13:18 Di al rey y a la reina: Humillaos, sentaos en
tierra; porque la corona de vuestra gloria ha caído de
vuestras cabezas.
13:19 Las ciudades del Neguev fueron cerradas, y no hubo
quien las abriese; toda Judá fue transportada, llevada
en cautiverio fue toda ella.
13:20 Alzad vuestros ojos, y ved a los que vienen del
norte. ¿Dónde está el rebaño que te fue dado, tu hermosa
grey?
13:21 ¿Qué dirás cuando él ponga como cabeza sobre ti a
aquellos a quienes tú enseñaste a ser tus amigos? ¿No te
darán dolores como de mujer que está de parto?
13:22 Si dijeres en tu corazón: ¿Por qué me ha
sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron
descubiertas tus faldas, fueron desnudados tus
calcañares.
13:23 ¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus
manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien,
estando habituados a hacer mal?
13:24 Por tanto, yo los esparciré al viento del
desierto, como tamo que pasa.
13:25 Esta es tu suerte, la porción que yo he medido
para ti, dice Jehová, porque te olvidaste de mí y
confiaste en la mentira.
13:26 Yo, pues, descubriré también tus faldas delante de
tu rostro, y se manifestará tu ignominia,
13:27 tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu
fornicación sobre los collados; en el campo vi tus
abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿No serás al fin
limpia? ¿Cuánto tardarás tú en purificarte?
Capítulo 14
Mensaje con motivo de la sequía
14:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, con motivo
de la sequía.
14:2 Se enlutó Judá, y sus puertas se despoblaron; se
sentaron tristes en tierra, y subió el clamor de
Jerusalén.
14:3 Los nobles enviaron sus criados al agua; vinieron a
las lagunas, y no hallaron agua; volvieron con sus
vasijas vacías; se avergonzaron, se confundieron, y
cubrieron sus cabezas.
14:4 Porque se resquebrajó la tierra por no haber
llovido en el país, están confusos los labradores,
cubrieron sus cabezas.
14:5 Aun las ciervas en los campos parían y dejaban la
cría, porque no había hierba.
14:6 Y los asnos monteses se ponían en las alturas,
aspiraban el viento como chacales; sus ojos se ofuscaron
porque no había hierba.
14:7 Aunque nuestras iniquidades testifican contra
nosotros, oh Jehová, actúa por amor de tu nombre; porque
nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti hemos
pecado.
14:8 Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo
de la aflicción, ¿por qué te has hecho como forastero en
la tierra, y como caminante que se retira para pasar la
noche?
14:9 ¿Por qué eres como hombre atónito, y como valiente
que no puede librar? Sin embargo, tú estás entre
nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu
nombre; no nos desampares.
14:10 Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se
deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por
tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora
de su maldad, y castigará sus pecados.
14:11 Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para
bien.
14:12 Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando
ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que
los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia.
14:13 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí que los
profetas les dicen: No veréis espada, ni habrá hambre
entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz
verdadera.
14:14 Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los
profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni
les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y
engaño de su corazón os profetizan.
14:15 Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas
que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y
que dicen: Ni espada ni hambre habrá en esta tierra; con
espada y con hambre serán consumidos esos profetas.
14:16 Y el pueblo a quien profetizan será echado en las
calles de Jerusalén por hambre y por espada, y no habrá
quien los entierre a ellos, a sus mujeres, a sus hijos y
a sus hijas; y sobre ellos derramaré su maldad.
14:17 Les dirás, pues, esta palabra: Derramen mis ojos
lágrimas noche y día, y no cesen; porque de gran
quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi
pueblo, de plaga muy dolorosa.
14:18 Si salgo al campo, he aquí muertos a espada; y si
entro en la ciudad, he aquí enfermos de hambre; porque
tanto el profeta como el sacerdote anduvieron vagando en
la tierra, y no entendieron.
14:19 ¿Has desechado enteramente a Judá? ¿Ha aborrecido
tu alma a Sion? ¿Por qué nos hiciste herir sin que haya
remedio? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de
curación, y he aquí turbación.
14:20 Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la
iniquidad de nuestros padres; porque contra ti hemos
pecado.
14:21 Por amor de tu nombre no nos deseches, ni
deshonres tu glorioso trono; acuérdate, no invalides tu
pacto con nosotros.
14:22 ¿Hay entre los ídolos de las naciones quien haga
llover? ¿y darán los cielos lluvias? ¿No eres tú,
Jehová, nuestro Dios? En ti, pues, esperamos, pues tú
hiciste todas estas cosas.
Capítulo 15
La implacable ira de Dios contra Judá
15:1 Me dijo Jehová: Si Moisés
y Samuel
se pusieran delante de mí, no estaría mi voluntad con
este pueblo; échalos de mi presencia, y salgan.
15:2 Y si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás:
Así ha dicho Jehová: El que a muerte, a muerte; el que a
espada, a espada; el que a hambre, a hambre; y el que a
cautiverio, a cautiverio.
15:3 Y enviaré sobre ellos cuatro géneros de castigo,
dice Jehová: espada para matar, y perros para
despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra para
devorar y destruir.
15:4 Y los entregaré para terror a todos los reinos de
la tierra, a causa de Manasés hijo de Ezequías, rey de
Judá, por lo que hizo en Jerusalén. 
15:5 Porque ¿quién tendrá compasión de ti, oh Jerusalén?
¿Quién se entristecerá por tu causa, o quién vendrá a
preguntar por tu paz?
15:6 Tú me dejaste, dice Jehová; te volviste atrás; por
tanto, yo extenderé sobre ti mi mano y te destruiré;
estoy cansado de arrepentirme.
15:7 Aunque los aventé con aventador hasta las puertas
de la tierra, y dejé sin hijos a mi pueblo y lo
desbaraté, no se volvieron de sus caminos.
15:8 Sus viudas se me multiplicaron más que la arena del
mar; traje contra ellos destruidor a mediodía sobre la
madre y sobre los hijos; hice que de repente cayesen
terrores sobre la ciudad.
15:9 Languideció la que dio a luz siete; se llenó de
dolor su alma, su sol se puso siendo aún de día; fue
avergonzada y llena de confusión; y lo que de ella
quede, lo entregaré a la espada delante de sus enemigos,
dice Jehová.
15:10 ¡Ay de mí, madre mía, que me engendraste hombre de
contienda y hombre de discordia para toda la tierra!
Nunca he dado ni tomado en préstamo, y todos me
maldicen.
15:11 ¡Sea así, oh Jehová, si no te he rogado por su
bien, si no he suplicado ante ti en favor del enemigo en
tiempo de aflicción y en época de angustia!
15:12 ¿Puede alguno quebrar el hierro, el hierro del
norte y el bronce?
15:13 Tus riquezas y tus tesoros entregaré a la rapiña
sin ningún precio, por todos tus pecados, y en todo tu
territorio.
15:14 Y te haré servir a tus enemigos en tierra que no
conoces; porque fuego se ha encendido en mi furor, y
arderá sobre vosotros.
Jehová reanima a Jeremías
15:15 Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y
visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en
la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de ti
sufro afrenta.
15:16 Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu
palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón;
porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de
los ejércitos.
15:17 No me senté en compañía de burladores, ni me
engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me
llenaste de indignación.
15:18 ¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida
desahuciada no admitió curación? ¿Serás para mí como
cosa ilusoria, como aguas que no son estables?
15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo
te restauraré, y delante de mí estarás; y si
entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca.
Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.
15:20 Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de
bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán;
porque yo estoy contigo para guardarte y para
defenderte, dice Jehová.
15:21 Y te libraré de la mano de los malos, y te
redimiré de la mano de los fuertes.
Capítulo 16
Juicio de Jehová contra Judá
16:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16:2 No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas
en este lugar.
16:3 Porque así ha dicho Jehová acerca de los hijos y de
las hijas que nazcan en este lugar, de sus madres que
los den a luz y de los padres que los engendren en esta
tierra:
16:4 De dolorosas enfermedades morirán; no serán
plañidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la
faz de la tierra; con espada y con hambre serán
consumidos, y sus cuerpos servirán de comida a las aves
del cielo y a las bestias de la tierra.
16:5 Porque así ha dicho Jehová: No entres en casa de
luto, ni vayas a lamentar, ni los consueles; porque yo
he quitado mi paz de este pueblo, dice Jehová, mi
misericordia y mis piedades.
16:6 Morirán en esta tierra grandes y pequeños; no se
enterrarán, ni los plañirán, ni se rasgarán ni se raerán
los cabellos por ellos;
16:7 ni partirán pan por ellos en el luto para
consolarlos de sus muertos; ni les darán a beber vaso de
consolaciones por su padre o por su madre.
16:8 Asimismo no entres en casa de banquete, para
sentarte con ellos a comer o a beber.
16:9 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios
de Israel: He aquí que yo haré cesar en este lugar,
delante de vuestros ojos y en vuestros días, toda voz de
gozo y toda voz de alegría, y toda voz de esposo y toda
voz de esposa.   
16:10 Y acontecerá que cuando anuncies a este pueblo
todas estas cosas, te dirán ellos: ¿Por qué anuncia
Jehová contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Qué
maldad es la nuestra, o qué pecado es el nuestro, que
hemos cometido contra Jehová nuestro Dios?
16:11 Entonces les dirás: Porque vuestros padres me
dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses
ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me
dejaron a mí y no guardaron mi ley;
16:12 y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres;
porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la
imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí.
16:13 Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una
tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis
conocido, y allá serviréis a dioses ajenos de día y de
noche; porque no os mostraré clemencia.
16:14 No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en
que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los
hijos de Israel de tierra de Egipto;
16:15 sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de
Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras
adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la
cual di a sus padres.
16:16 He aquí que yo envío muchos pescadores, dice
Jehová, y los pescarán, y después enviaré muchos
cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo
collado, y por las cavernas de los peñascos.
16:17 Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los
cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la
presencia de mis ojos.
16:18 Pero primero pagaré al doble su iniquidad y su
pecado; porque contaminaron mi tierra con los cadáveres
de sus ídolos, y de sus abominaciones llenaron mi
heredad.
16:19 Oh Jehová, fortaleza mía y fuerza mía, y refugio
mío en el tiempo de la aflicción, a ti vendrán naciones
desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente
mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en
ellos provecho.
16:20 ¿Hará acaso el hombre dioses para sí? Mas ellos no
son dioses.
16:21 Por tanto, he aquí les enseñaré esta vez, les haré
conocer mi mano y mi poder, y sabrán que mi nombre es
Jehová.
Capítulo 17
El pecado escrito en el corazón de Judá
17:1 El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro
y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de
su corazón, y en los cuernos de sus altares,
17:2 mientras sus hijos se acuerdan de sus altares y de
sus imágenes de Asera, que están junto a los árboles
frondosos y en los collados altos,
17:3 sobre las montañas y sobre el campo. Todos tus
tesoros entregaré al pillaje por el pecado de tus
lugares altos en todo tu territorio.
17:4 Y perderás la heredad que yo te di, y te haré
servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque
fuego habéis encendido en mi furor, que para siempre
arderá.
17:5 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en
el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se
aparta de Jehová.
17:6 Será como la retama en el desierto, y no verá
cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales
en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya
confianza es Jehová.
17:8 Porque será como el árbol plantado junto a las
aguas,
que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá
cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y
en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar
fruto.
17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y
perverso; ¿quién lo conocerá?
17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el
corazón,
para dar a cada uno según su camino,
según el fruto de sus obras.
17:11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que
injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días
las dejará, y en su postrimería será insensato.
17:12 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el
lugar de nuestro santuario.
17:13 ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te
dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí
serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová,
manantial de aguas vivas.
17:14 Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré
salvo; porque tú eres mi alabanza.
17:15 He aquí que ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra
de Jehová? ¡Que se cumpla ahora!
17:16 Mas yo no he ido en pos de ti para incitarte a su
castigo, ni deseé día de calamidad, tú lo sabes. Lo que
de mi boca ha salido, fue en tu presencia.
17:17 No me seas tú por espanto, pues mi refugio eres tú
en el día malo.
17:18 Avergüéncense los que me persiguen, y no me
avergüence yo; asómbrense ellos, y yo no me asombre;
trae sobre ellos día malo, y quebrántalos con doble
quebrantamiento.
Observancia del día de reposo
17:19 Así me ha dicho Jehová: Ve y ponte a la puerta
de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los
reyes de Judá, y ponte en todas las puertas de
Jerusalén,
17:20 y diles: Oíd la palabra de Jehová, reyes de Judá,
y todo Judá y todos los moradores de Jerusalén que
entráis por estas puertas.
17:21 Así ha dicho Jehová: Guardaos por vuestra vida de
llevar carga en el día de reposo, y de meterla por las
puertas de Jerusalén.
17:22 Ni saquéis carga de vuestras casas en el día de
reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día
de reposo, como mandé a vuestros padres. 
17:23 Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino
endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir
corrección.
17:24 No obstante, si vosotros me obedeciereis, dice
Jehová, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad
en el día de reposo, sino que santificareis el día de
reposo, no haciendo en él ningún trabajo,
17:25 entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros
y en caballos, los reyes y los príncipes que se sientan
sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los
varones de Judá y los moradores de Jerusalén; y esta
ciudad será habitada para siempre.
17:26 Y vendrán de las ciudades de Judá, de los
alrededores de Jerusalén, de tierra de Benjamín, de la
Sefela, de los montes y del Neguev, trayendo holocausto
y sacrificio, y ofrenda e incienso, y trayendo
sacrificio de alabanza a la casa de Jehová.
17:27 Pero si no me oyereis para santificar el día de
reposo, y para no traer carga ni meterla por las puertas
de Jerusalén en día de reposo, yo haré descender fuego
en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y
no se apagará.
Capítulo 18
La señal del alfarero y el barro
18:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
18:2 Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te
haré oír mis palabras.
18:3 Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él
trabajaba sobre la rueda.
18:4 Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder
en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le
pareció mejor hacerla.
18:5 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18:6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero,
oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el
barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi
mano, oh casa de Israel.
18:7 En un instante hablaré contra pueblos y contra
reinos, para arrancar, y derribar, y destruir.
18:8 Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad
contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que
había pensado hacerles,
18:9 y en un instante hablaré de la gente y del reino,
para edificar y para plantar.
18:10 Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no
oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había
determinado hacerle.
18:11 Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a
los moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho
Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y
trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada
uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras.
18:12 Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros
ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de
nuestro malvado corazón.
18:13 Por tanto, así dijo Jehová: Preguntad ahora a las
naciones, quién ha oído cosa semejante. Gran fealdad ha
hecho la virgen de Israel.
18:14 ¿Faltará la nieve del Líbano de la piedra del
campo? ¿Faltarán las aguas frías que corren de lejanas
tierras?
18:15 Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo
que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las
sendas antiguas, para que camine por sendas y no por
camino transitado,
18:16 para poner su tierra en desolación, objeto de
burla perpetua; todo aquel que pasare por ella se
asombrará, y meneará la cabeza.
18:17 Como viento solano los esparciré delante del
enemigo; les mostraré las espaldas y no el rostro, en el
día de su perdición.
Conspiración del pueblo y oración de Jeremías
18:18 Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías;
porque la ley no faltará al sacerdote, ni el consejo al
sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo de
lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras.
18:19 Oh Jehová, mira por mí, y oye la voz de los que
contienden conmigo.
18:20 ¿Se da mal por bien, para que hayan cavado hoyo a
mi alma? Acuérdate que me puse delante de ti para hablar
bien por ellos, para apartar de ellos tu ira.
18:21 Por tanto, entrega sus hijos a hambre, dispérsalos
por medio de la espada, y queden sus mujeres sin hijos,
y viudas; y sus maridos sean puestos a muerte, y sus
jóvenes heridos a espada en la guerra.
18:22 Oigase clamor de sus casas, cuando traigas sobre
ellos ejército de repente; porque cavaron hoyo para
prenderme, y a mis pies han escondido lazos.
18:23 Pero tú, oh Jehová, conoces todo su consejo contra
mí para muerte; no perdones su maldad, ni borres su
pecado de delante de tu rostro; y tropiecen delante de
ti; haz así con ellos en el tiempo de tu enojo.
Capítulo 19
La señal de la vasija rota
19:1 Así dijo Jehová: Ve y compra una vasija de barro
del alfarero, y lleva contigo de los ancianos del
pueblo, y de los ancianos de los sacerdotes;
19:2 y saldrás al valle del hijo de Hinom, 
que está a la entrada de la puerta oriental, y
proclamarás allí las palabras que yo te hablaré.
19:3 Dirás, pues: Oíd palabra de Jehová, oh reyes de
Judá, y moradores de Jerusalén. Así dice Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo traigo mal
sobre este lugar, tal que a todo el que lo oyere, le
retiñan los oídos.
19:4 Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y
ofrecieron en él incienso a dioses ajenos, los cuales no
habían conocido ellos, ni sus padres, ni los reyes de
Judá; y llenaron este lugar de sangre de inocentes.
19:5 Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con
fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal;
cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al
pensamiento.
19:6 Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, que
este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de
Hinom, sino Valle de la Matanza.
19:7 Y desvaneceré el consejo de Judá y de Jerusalén en
este lugar, y les haré caer a espada delante de sus
enemigos, y en las manos de los que buscan sus vidas; y
daré sus cuerpos para comida a las aves del cielo y a
las bestias de la tierra.
19:8 Pondré a esta ciudad por espanto y burla; todo
aquel que pasare por ella se asombrará, y se burlará
sobre toda su destrucción.
19:9 Y les haré comer la carne de sus hijos y la carne
de sus hijas, y cada uno comerá la carne de su amigo, en
el asedio y en el apuro con que los estrecharán sus
enemigos y los que buscan sus vidas.
19:10 Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los
varones que van contigo,
19:11 y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos:
Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como
quien quiebra una vasija de barro, que no se puede
restaurar más; y en Tofet se enterrarán, porque no habrá
otro lugar para enterrar.
19:12 Así haré a este lugar, dice Jehová, y a sus
moradores, poniendo esta ciudad como Tofet.
19:13 Las casas de Jerusalén, y las casas de los reyes
de Judá, serán como el lugar de Tofet, inmundas, por
todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron incienso
a todo el ejército del cielo, y vertieron libaciones a
dioses ajenos.
19:14 Y volvió Jeremías de Tofet, adonde le envió Jehová
a profetizar, y se paró en el atrio de la casa de Jehová
y dijo a todo el pueblo:
19:15 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: He aquí, yo traigo sobre esta ciudad y sobre
todas sus villas todo el mal que hablé contra ella;
porque han endurecido su cerviz para no oír mis
palabras.
Capítulo 20
Profecía contra Pasur
20:1 El sacerdote Pasur hijo de Imer, que presidía como
príncipe en la casa de Jehová, oyó a Jeremías que
profetizaba estas palabras.
20:2 Y azotó Pasur al profeta Jeremías, y lo puso en el
cepo que estaba en la puerta superior de Benjamín, la
cual conducía a la casa de Jehová.
20:3 Y el día siguiente Pasur sacó a Jeremías del cepo.
Le dijo entonces Jeremías: Jehová no ha llamado tu
nombre Pasur, sino Magor-misabib.
20:4 Porque así ha dicho Jehová: He aquí, haré que seas
un terror a ti mismo y a todos los que bien te quieren,
y caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo
verán; y a todo Judá entregaré en manos del rey de
Babilonia, y los llevará cautivos a Babilonia, y los
matará a espada.
20:5 Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad,
todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré
todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus
enemigos, y los saquearán, y los tomarán y los llevarán
a Babilonia.
20:6 Y tú, Pasur, y todos los moradores de tu casa iréis
cautivos; entrarás en Babilonia, y allí morirás, y allí
serás enterrado tú, y todos los que bien te quieren, a
los cuales has profetizado con mentira.
Lamento de Jeremías
20:7 Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más
fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido
escarnecido, cada cual se burla de mí.
20:8 Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito:
Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me
ha sido para afrenta y escarnio cada día.
20:9 Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en
su nombre; no obstante, había en mi corazón como un
fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo,
y no pude.
20:10 Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas
partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos
miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y
prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra
venganza.
20:11 Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por
tanto, los que me persiguen tropezarán, y no
prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque
no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás
será olvidada.
20:12 Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los
justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu
venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa.
20:13 Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado
el alma del pobre de mano de los malignos.
20:14 Maldito el día en que nací;
el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito.
20:15 Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre,
diciendo: Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse
así mucho.
20:16 Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló
Jehová, y no se arrepintió; oiga gritos de mañana, y
voces a mediodía,
20:17 porque no me mató en el vientre, y mi madre me
hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para
siempre.
20:18 ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y
dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?
Capítulo 21
Jerusalén será destruida
21:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, cuando el
rey Sedequías envió a él a Pasur hijo de Malquías y al
sacerdote Sofonías hijo de Maasías, para que le
dijesen:
21:2 Consulta ahora acerca de nosotros a Jehová, porque
Nabucodonosor rey de Babilonia hace guerra contra
nosotros;
quizá Jehová hará con nosotros según todas sus
maravillas, y aquél se irá de sobre nosotros.
21:3 Y Jeremías les dijo: Diréis así a Sedequías:
21:4 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: He aquí yo
vuelvo atrás las armas de guerra que están en vuestras
manos, con que vosotros peleáis contra el rey de
Babilonia; y a los caldeos que están fuera de la muralla
y os tienen sitiados, yo los reuniré en medio de esta
ciudad.
21:5 Pelearé contra vosotros con mano alzada y con brazo
fuerte, con furor y enojo e ira grande.
21:6 Y heriré a los moradores de esta ciudad, y los
hombres y las bestias morirán de pestilencia grande.
21:7 Después, dice Jehová, entregaré a Sedequías rey de
Judá, a sus criados, al pueblo y a los que queden de la
pestilencia, de la espada y del hambre en la ciudad, en
mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, en mano de sus
enemigos y de los que buscan sus vidas, y él los herirá
a filo de espada; no los perdonará, ni tendrá compasión
de ellos, ni tendrá de ellos misericordia.
21:8 Y a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová: He aquí
pongo delante de vosotros camino de vida y camino de
muerte.
21:9 El que quedare en esta ciudad morirá a espada, de
hambre o de pestilencia; mas el que saliere y se pasare
a los caldeos que os tienen sitiados, vivirá, y su vida
le será por despojo.
21:10 Porque mi rostro he puesto contra esta ciudad para
mal, y no para bien, dice Jehová; en mano del rey de
Babilonia será entregada, y la quemará a fuego.
21:11 Y a la casa del rey de Judá dirás: Oíd palabra de
Jehová:
21:12 Casa de David, así dijo Jehová: Haced de mañana
juicio, y librad al oprimido de mano del opresor, para
que mi ira no salga como fuego, y se encienda y no haya
quien lo apague, por la maldad de vuestras obras.
21:13 He aquí yo estoy contra ti, moradora del valle, y
de la piedra de la llanura, dice Jehová; los que decís:
¿Quién subirá contra nosotros, y quién entrará en
nuestras moradas?
21:14 Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras
obras, dice Jehová, y haré encender fuego en su bosque,
y consumirá todo lo que está alrededor de él.
Capítulo 22
Profecías contra los reyes de Judá
22:1 Así dijo Jehová: Desciende a la casa del rey de
Judá, y habla allí esta palabra,
22:2 y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que
estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus
siervos, y tu pueblo que entra por estas puertas.
22:3 Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y
librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni
robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni
derraméis sangre inocente en este lugar.
22:4 Porque si efectivamente obedeciereis esta palabra,
los reyes que en lugar de David se sientan sobre su
trono, entrarán montados en carros y en caballos por las
puertas de esta casa; ellos, y sus criados y su pueblo.
22:5 Mas si no oyereis estas palabras, por mí mismo he
jurado, dice Jehová, que esta casa será desierta.
22:6 Porque así ha dicho Jehová acerca de la casa del
rey de Judá: Como Galaad eres tú para mí, y como la cima
del Líbano; sin embargo, te convertiré en soledad, y
como ciudades deshabitadas.
22:7 Prepararé contra ti destruidores, cada uno con sus
armas, y cortarán tus cedros escogidos y los echarán en
el fuego.
22:8 Y muchas gentes pasarán junto a esta ciudad, y
dirán cada uno a su compañero: ¿Por qué hizo así Jehová
con esta gran ciudad?
22:9 Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de
Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos y les
sirvieron.
22:10 No lloréis al muerto, ni de él os condoláis;
llorad amargamente por el que se va, porque no volverá
jamás, ni verá la tierra donde nació.
22:11 Porque así ha dicho Jehová acerca de Salum
hijo de Josías, rey de Judá, el cual reinó en lugar de
Josías su padre, y que salió de este lugar: No volverá
más aquí,
22:12 sino que morirá en el lugar adonde lo llevaron
cautivo, y no verá más esta tierra.
22:13 ¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus
salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y
no dándole el salario de su trabajo!
22:14 Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y
salas airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro,
y la pinta de bermellón.
22:15 ¿Reinarás, porque te rodeas de cedro? ¿No comió y
bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le
fue bien?
22:16 El juzgó la causa del afligido y del menesteroso,
y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice
Jehová.
22:17 Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu
avaricia, y para derramar sangre inocente, y para
opresión y para hacer agravio.
22:18 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim
hijo de Josías, rey de Judá: No lo llorarán, diciendo:
¡Ay, hermano mío! y ¡Ay, hermana! ni lo lamentarán,
diciendo: ¡Ay, señor! ¡Ay, su grandeza!
22:19 En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole
y echándole fuera de las puertas de Jerusalén.
22:20 Sube al Líbano y clama, y en Basán da tu voz, y
grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados
son destruidos.
22:21 Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste:
No oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca
oíste mi voz.
22:22 A todos tus pastores pastoreará el viento, y tus
enamorados irán en cautiverio; entonces te avergonzarás
y te confundirás a causa de toda tu maldad.
22:23 Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los
cedros. ¡Cómo gemirás cuando te vinieren dolores, dolor
como de mujer que está de parto!
22:24 Vivo yo, dice Jehová, que si Conías
hijo de Joacim rey de Judá fuera anillo en mi mano
derecha, aun de allí te arrancaría.
22:25 Te entregaré en mano de los que buscan tu vida, y
en mano de aquellos cuya vista temes; sí, en mano de
Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de los
caldeos.
22:26 Te haré llevar cautivo a ti y a tu madre que te
dio a luz, a tierra ajena en que no nacisteis; y allá
moriréis.
22:27 Y a la tierra a la cual ellos con toda el alma
anhelan volver, allá no volverán.
22:28 ¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y
quebrada? ¿Es un trasto que nadie estima? ¿Por qué
fueron arrojados él y su generación, y echados a tierra
que no habían conocido?
22:29 ¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehová.
22:30 Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a
este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada
próspero sucederá en todos los días de su vida; porque
ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el
trono de David, ni reinar sobre Judá.
Capítulo 23
Regreso del remanente
23:1 ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las
ovejas de mi rebaño! dice Jehová.
23:2 Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los
pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros
dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las
habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de
vuestras obras, dice Jehová.
23:3 Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de
todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a
sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.
23:4 Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y
no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán
menoscabadas, dice Jehová.
23:5 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que
levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el
cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la
tierra.
23:6 En sus días será salvo Judá, e Israel habitará
confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán:
Jehová, justicia nuestra.
23:7 Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en
que no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a los hijos
de Israel de la tierra de Egipto,
23:8 sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la
descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y
de todas las tierras adonde yo los había echado; y
habitarán en su tierra.
Denunciación de los falsos profetas
23:9 A causa de los profetas mi corazón está
quebrantado dentro de mí, todos mis huesos tiemblan;
estoy como un ebrio, y como hombre a quien dominó el
vino, delante de Jehová, y delante de sus santas
palabras.
23:10 Porque la tierra está llena de adúlteros; a causa
de la maldición la tierra está desierta; los pastizales
del desierto se secaron; la carrera de ellos fue mala, y
su valentía no es recta.
23:11 Porque tanto el profeta como el sacerdote son
impíos; aun en mi casa hallé su maldad, dice Jehová.
23:12 Por tanto, su camino será como resbaladeros en
oscuridad; serán empujados, y caerán en él; porque yo
traeré mal sobre ellos en el año de su castigo, dice
Jehová.
23:13 En los profetas de Samaria he visto desatinos;
profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi
pueblo de Israel.
23:14 Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas;
cometían adulterios, y andaban en mentiras, y
fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se
convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como
Sodoma,
y sus moradores como Gomorra.
23:15 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos
contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer
ajenjos, y les haré beber agua de hiel; porque de los
profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la
tierra.
23:16 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis
las palabras de los profetas que os profetizan; os
alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su
propio corazón, no de la boca de Jehová.
23:17 Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová
dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la
obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre
vosotros.
23:18 Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y
vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su
palabra, y la oyó?
23:19 He aquí que la tempestad de Jehová saldrá con
furor; y la tempestad que está preparada caerá sobre la
cabeza de los malos.
23:20 No se apartará el furor de Jehová hasta que lo
haya hecho, y hasta que haya cumplido los pensamientos
de su corazón; en los postreros días lo entenderéis
cumplidamente.
23:21 No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían;
yo no les hablé, mas ellos profetizaban.
23:22 Pero si ellos hubieran estado en mi secreto,
habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían
hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus
obras.
23:23 ¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no
Dios desde muy lejos?
23:24 ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos
que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y
la tierra?
23:25 Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron,
profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé,
soñé.
23:26 ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los
profetas que profetizan mentira, y que profetizan el
engaño de su corazón?
23:27 ¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de
mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su
compañero, al modo que sus padres se olvidaron de mi
nombre por Baal?
23:28 El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño;
y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra
verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice
Jehová.
23:29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como
martillo que quebranta la piedra?
23:30 Por tanto, he aquí que yo estoy contra los
profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno
de su más cercano.
23:31 Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los
profetas que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho.
23:32 He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que
profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen
errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y
yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron
a este pueblo, dice Jehová.
23:33 Y cuando te preguntare este pueblo, o el profeta,
o el sacerdote, diciendo: ¿Cuál es la profecía de
Jehová? les dirás: Esta es la profecía: Os dejaré, ha
dicho Jehová.
23:34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que dijere:
Profecía de Jehová, yo enviaré castigo sobre tal hombre
y sobre su casa.
23:35 Así diréis cada cual a su compañero, y cada cual a
su hermano: ¿Qué ha respondido Jehová, y qué habló
Jehová?
23:36 Y nunca más os vendrá a la memoria decir: Profecía
de Jehová; porque la palabra de cada uno le será por
profecía; pues pervertisteis las palabras del Dios
viviente, de Jehová de los ejércitos, Dios nuestro.
23:37 Así dirás al profeta: ¿Qué te respondió Jehová, y
qué habló Jehová?
23:38 Mas si dijereis: Profecía de Jehová; por eso
Jehová dice así: Porque dijisteis esta palabra, Profecía
de Jehová, habiendo yo enviado a deciros: No digáis:
Profecía de Jehová,
23:39 por tanto, he aquí que yo os echaré en olvido, y
arrancaré de mi presencia a vosotros y a la ciudad que
di a vosotros y a vuestros padres;
23:40 y pondré sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna
confusión que nunca borrará el olvido.
Capítulo 24
La señal de los higos buenos y malos
24:1 Después de haber transportado Nabucodonosor rey de
Babilonia
a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, a los príncipes
de Judá y los artesanos y herreros de Jerusalén, y
haberlos llevado a Babilonia, me mostró Jehová dos
cestas de higos puestas delante del templo de Jehová.
24:2 Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la
otra cesta tenía higos muy malos, que de malos no se
podían comer.
24:3 Y me dijo Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije:
Higos; higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que
de malos no se pueden comer.
24:4 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24:5 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos
higos buenos, así miraré a los transportados de Judá, a
los cuales eché de este lugar a la tierra de los
caldeos, para bien.
24:6 Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los
volveré a esta tierra, y los edificaré, y no los
destruiré; los plantaré y no los arrancaré.
24:7 Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy
Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por
Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.
24:8 Y como los higos malos, que de malos no se pueden
comer, así ha dicho Jehová, pondré a Sedequías rey de
Judá, a sus príncipes y al resto de Jerusalén que quedó
en esta tierra, y a los que moran en la tierra de
Egipto.
24:9 Y los daré por escarnio y por mal a todos los
reinos de la tierra; por infamia, por ejemplo, por
refrán y por maldición a todos los lugares adonde yo los
arroje.
24:10 Y enviaré sobre ellos espada, hambre y
pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra
que les di a ellos y a sus padres.
Capítulo 25
Setenta años de desolación
25:1 Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el
pueblo de Judá en el año cuarto de Joacim 
hijo de Josías, rey de Judá, el cual era el año primero
de Nabucodonosor rey de Babilonia;
25:2 la cual habló el profeta Jeremías a todo el pueblo
de Judá y a todos los moradores de Jerusalén, diciendo:
25:3 Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de
Judá, hasta este día, que son vientitrés años, ha venido
a mí palabra de Jehová, y he hablado desde temprano y
sin cesar; pero no oísteis.
25:4 Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos los
profetas, enviándoles desde temprano y sin cesar; pero
no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar
25:5 cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino
y de la maldad de vuestras obras, y moraréis en la
tierra que os dio Jehová a vosotros y a vuestros padres
para siempre;
25:6 y no vayáis en pos de dioses ajenos, sirviéndoles y
adorándoles, ni me provoquéis a ira con la obra de
vuestras manos; y no os haré mal.
25:7 Pero no me habéis oído, dice Jehová, para
provocarme a ira con la obra de vuestras manos para mal
vuestro.
25:8 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos:
Por cuanto no habéis oído mis palabras,
25:9 he aquí enviaré y tomaré a todas las tribus del
norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia,
mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus
moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y
los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y
en desolación perpetua.
25:10 Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de
gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz
de desposada,
ruido de molino y luz de lámpara.
25:11 Toda esta tierra será puesta en ruinas y en
espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia
setenta años.  
25:12 Y cuando sean cumplidos los setenta años,
castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su
maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y
la convertiré en desiertos para siempre.
25:13 Y traeré sobre aquella tierra todas mis palabras
que he hablado contra ella, con todo lo que está escrito
en este libro, profetizado por Jeremías contra todas las
naciones.
25:14 Porque también ellas serán sojuzgadas por muchas
naciones y grandes reyes; y yo les pagaré conforme a sus
hechos, y conforme a la obra de sus manos.
La copa de ira para las naciones
25:15 Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma
de mi mano la copa del vino de este furor, y da a beber
de él a todas las naciones a las cuales yo te envío.
25:16 Y beberán, y temblarán y enloquecerán, a causa de
la espada que yo envío entre ellas.
25:17 Y tomé la copa de la mano de Jehová, y di de beber
a todas las naciones, a las cuales me envió Jehová:
25:18 a Jerusalén, a las ciudades de Judá y a sus reyes,
y a sus príncipes, para ponerlos en ruinas, en escarnio
y en burla y en maldición, como hasta hoy;
25:19 a Faraón rey de Egipto, a sus siervos, a sus
príncipes y a todo su pueblo;
25:20 y a toda la mezcla de naciones, a todos los reyes
de tierra de Uz, y a todos los reyes de la tierra de
Filistea, a Ascalón, a Gaza, a Ecrón y al remanente de
Asdod;
25:21 a Edom, a Moab y a los hijos de Amón;
25:22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de
Sidón, a los reyes de las costas que están de ese lado
del mar;
25:23 a Dedán, a Tema y a Buz, y a todos los que se
rapan las sienes;
25:24 a todos los reyes de Arabia, a todos los reyes de
pueblos mezclados que habitan en el desierto;
25:25 a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de
Elam, a todos los reyes de Media;
25:26 a todos los reyes del norte, los de cerca y los de
lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del
mundo que están sobre la faz de la tierra; y el rey de
Babilonia beberá después de ellos.
25:27 Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y
vomitad, y caed, y no os levantéis, a causa de la espada
que yo envío entre vosotros.
25:28 Y si no quieren tomar la copa de tu mano para
beber, les dirás tú: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos: Tenéis que beber.
25:29 Porque he aquí que a la ciudad en la cual es
invocado mi nombre yo comienzo a hacer mal; ¿y vosotros
seréis absueltos? No seréis absueltos; porque espada
traigo sobre todos los moradores de la tierra, dice
Jehová de los ejércitos.
25:30 Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas
palabras y les dirás: Jehová rugirá desde lo alto, y
desde su morada santa dará su voz; rugirá fuertemente
contra su morada; canción de lagareros cantará contra
todos los moradores de la tierra.
25:31 Llegará el estruendo hasta el fin de la tierra,
porque Jehová tiene juicio contra las naciones; él es el
Juez de toda carne; entregará los impíos a espada, dice
Jehová.
25:32 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que
el mal irá de nación en nación, y grande tempestad se
levantará de los fines de la tierra.
25:33 Y yacerán los muertos de Jehová en aquel día desde
un extremo de la tierra hasta el otro; no se endecharán
ni se recogerán ni serán enterrados; como estiércol
quedarán sobre la faz de la tierra.
25:34 Aullad, pastores, y clamad; revolcaos en el polvo,
mayorales del rebaño; porque cumplidos son vuestros días
para que seáis degollados y esparcidos, y caeréis como
vaso precioso.
25:35 Y se acabará la huida de los pastores, y el escape
de los mayorales del rebaño.
25:36 ¡Voz de la gritería de los pastores, y aullido de
los mayorales del rebaño! porque Jehová asoló sus
pastos.
25:37 Y los pastos delicados serán destruidos por el
ardor de la ira de Jehová.
25:38 Dejó cual leoncillo su guarida; pues asolada fue
la tierra de ellos por la ira del opresor, y por el
furor de su saña.
Capítulo 26
Jeremías es amenazado de muerte
26:1 En el principio del reinado de Joacim
hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de
Jehová, diciendo:
26:2 Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa
de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá, que
vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las
palabras que yo te mandé hablarles; no retengas
palabra.
26:3 Quizá oigan, y se vuelvan cada uno de su mal
camino, y me arrepentiré yo del mal que pienso hacerles
por la maldad de sus obras.
26:4 Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová: Si no me
oyereis para andar en mi ley, la cual puse ante
vosotros,
26:5 para atender a las palabras de mis siervos los
profetas, que yo os envío desde temprano y sin cesar, a
los cuales no habéis oído,
26:6 yo pondré esta casa como Silo, 
y esta ciudad la pondré por maldición a todas las
naciones de la tierra.
26:7 Y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo
oyeron a Jeremías hablar estas palabras en la casa de
Jehová.
26:8 Y cuando terminó de hablar Jeremías todo lo que
Jehová le había mandado que hablase a todo el pueblo,
los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le
echaron mano, diciendo: De cierto morirás.
26:9 ¿Por qué has profetizado en nombre de Jehová,
diciendo: Esta casa será como Silo, y esta ciudad será
asolada hasta no quedar morador? Y todo el pueblo se
juntó contra Jeremías en la casa de Jehová.
26:10 Y los príncipes de Judá oyeron estas cosas, y
subieron de la casa del rey a la casa de Jehová, y se
sentaron en la entrada de la puerta nueva de la casa de
Jehová.
26:11 Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas a
los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: En pena de
muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra
esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros
oídos.
26:12 Y habló Jeremías a todos los príncipes y a todo el
pueblo, diciendo: Jehová me envió a profetizar contra
esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que
habéis oído.
26:13 Mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y
oíd la voz de Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá
Jehová del mal que ha hablado contra vosotros.
26:14 En lo que a mí toca, he aquí estoy en vuestras
manos; haced de mí como mejor y más recto os parezca.
26:15 Mas sabed de cierto que si me matáis, sangre
inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad y
sobre sus moradores; porque en verdad Jehová me envió a
vosotros para que dijese todas estas palabras en
vuestros oídos.
26:16 Y dijeron los príncipes y todo el pueblo a los
sacerdotes y profetas: No ha incurrido este hombre en
pena de muerte, porque en nombre de Jehová nuestro Dios
nos ha hablado.
26:17 Entonces se levantaron algunos de los ancianos de
la tierra y hablaron a toda la reunión del pueblo,
diciendo:
26:18 Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías
rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo:
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será arada
como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas,
y el monte de la casa como cumbres de bosque.
26:19 ¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo
Judá? ¿No temió a Jehová, y oró en presencia de Jehová,
y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra
ellos? ¿Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra
nuestras almas?
26:20 Hubo también un hombre que profetizaba en nombre
de Jehová, Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, el
cual profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra,
conforme a todas las palabras de Jeremías;
26:21 y oyeron sus palabras el rey Joacim y todos sus
grandes, y todos sus príncipes, y el rey procuró
matarle; entendiendo lo cual Urías, tuvo temor, y huyó a
Egipto.
26:22 Y el rey Joacim envió hombres a Egipto, a Elnatán
hijo de Acbor y otros hombres con él, a Egipto;
26:23 los cuales sacaron a Urías de Egipto y lo trajeron
al rey Joacim, el cual lo mató a espada, y echó su
cuerpo en los sepulcros del vulgo.
26:24 Pero la mano de Ahicam hijo de Safán estaba a
favor de Jeremías, para que no lo entregasen en las
manos del pueblo para matarlo.
Capítulo 27
La señal de los yugos
27:1 En el principio del reinado de Joacim
hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de Jehová
a Jeremías, diciendo:
27:2 Jehová me ha dicho así: Hazte coyundas y yugos, y
ponlos sobre tu cuello;
27:3 y los enviarás al rey de Edom, y al rey de Moab, y
al rey de los hijos de Amón, y al rey de Tiro, y al rey
de Sidón, por mano de los mensajeros que vienen a
Jerusalén a Sedequías rey de Judá.
27:4 Y les mandarás que digan a sus señores: Así ha
dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Así
habéis de decir a vuestros señores:
27:5 Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que
están sobre la faz de la tierra, con mi gran poder y con
mi brazo extendido, y la di a quien yo quise.
27:6 Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de
Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las
bestias del campo le he dado para que le sirvan.
27:7 Y todas las naciones le servirán a él, a su hijo, y
al hijo de su hijo, hasta que venga también el tiempo de
su misma tierra, y la reduzcan a servidumbre muchas
naciones y grandes reyes.
27:8 Y a la nación y al reino que no sirviere a
Nabucodonosor rey de Babilonia, y que no pusiere su
cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, castigaré a
tal nación con espada y con hambre y con pestilencia,
dice Jehová, hasta que la acabe yo por su mano.
27:9 Y vosotros no prestéis oído a vuestros profetas, ni
a vuestros adivinos, ni a vuestros soñadores, ni a
vuestros agoreros, ni a vuestros encantadores, que os
hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia.
27:10 Porque ellos os profetizan mentira, para haceros
alejar de vuestra tierra, y para que yo os arroje y
perezcáis.
27:11 Mas a la nación que sometiere su cuello al yugo
del rey de Babilonia y le sirviere, la dejaré en su
tierra, dice Jehová, y la labrará y morará en ella.
27:12 Hablé también a Sedequías rey de Judá conforme a
todas estas palabras, diciendo: Someted vuestros cuellos
al yugo del rey de Babilonia, y servidle a él y a su
pueblo, y vivid.
27:13 ¿Por qué moriréis tú y tu pueblo a espada, de
hambre y de pestilencia, según ha dicho Jehová de la
nación que no sirviere al rey de Babilonia?
27:14 No oigáis las palabras de los profetas que os
hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia;
porque os profetizan mentira.
27:15 Porque yo no los envié, dice Jehová, y ellos
profetizan falsamente en mi nombre, para que yo os
arroje y perezcáis vosotros y los profetas que os
profetizan.
27:16 También a los sacerdotes y a todo este pueblo
hablé diciendo: Así ha dicho Jehová: No oigáis las
palabras de vuestros profetas que os profetizan
diciendo: He aquí que los utensilios de la casa de
Jehová volverán de Babilonia ahora pronto; porque os
profetizan mentira.
27:17 No los oigáis; servid al rey de Babilonia y vivid;
¿por qué ha de ser desolada esta ciudad?
27:18 Y si ellos son profetas, y si está con ellos la
palabra de Jehová, oren ahora a Jehová de los ejércitos
para que los utensilios que han quedado en la casa de
Jehová y en la casa del rey de Judá y en Jerusalén, no
vayan a Babilonia.
27:19 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos acerca
de aquellas columnas, del estanque, de las basas y del
resto de los utensilios que quedan en esta ciudad,
27:20 que no quitó Nabucodonosor rey de Babilonia cuando
transportó de Jerusalén a Babilonia a Jeconías hijo de
Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles de Judá y de
Jerusalén;
27:21 así, pues, ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios
de Israel, acerca de los utensilios que quedaron en la
casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá, y en
Jerusalén:
27:22 A Babilonia serán transportados, y allí estarán
hasta el día en que yo los visite, dice Jehová; y
después los traeré y los restauraré a este lugar.
Capítulo 28
Falsa profecía de Hananías
28:1 Aconteció en el mismo año, en el principio del
reinado de Sedequías
rey de Judá, en el año cuarto, en el quinto mes, que
Hananías hijo de Azur, profeta que era de Gabaón, me
habló en la casa de Jehová delante de los sacerdotes y
de todo el pueblo, diciendo:
28:2 Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel,
diciendo: Quebranté el yugo del rey de Babilonia.
28:3 Dentro de dos años haré volver a este lugar todos
los utensilios de la casa de Jehová, que Nabucodonosor
rey de Babilonia tomó de este lugar para llevarlos a
Babilonia,
28:4 y yo haré volver a este lugar a Jeconías hijo de
Joacim, rey de Judá, y a todos los transportados de Judá
que entraron en Babilonia, dice Jehová; porque yo
quebrantaré el yugo del rey de Babilonia.
28:5 Entonces respondió el profeta Jeremías al profeta
Hananías, delante de los sacerdotes y delante de todo el
pueblo que estaba en la casa de Jehová.
28:6 Y dijo el profeta Jeremías: Amén, así lo haga
Jehová. Confirme Jehová tus palabras, con las cuales
profetizaste que los utensilios de la casa de Jehová, y
todos los transportados, han de ser devueltos de
Babilonia a este lugar.
28:7 Con todo eso, oye ahora esta palabra que yo hablo
en tus oídos y en los oídos de todo el pueblo:
28:8 Los profetas que fueron antes de mí y antes de ti
en tiempos pasados, profetizaron guerra, aflicción y
pestilencia contra muchas tierras y contra grandes
reinos.
28:9 El profeta que profetiza de paz, cuando se cumpla
la palabra del profeta, será conocido como el profeta
que Jehová en verdad envió.
28:10 Entonces el profeta Hananías quitó el yugo del
cuello del profeta Jeremías, y lo quebró.
28:11 Y habló Hananías en presencia de todo el pueblo,
diciendo: Así ha dicho Jehová: De esta manera romperé el
yugo de Nabucodonosor rey de Babilonia, del cuello de
todas las naciones, dentro de dos años. Y siguió
Jeremías su camino.
28:12 Y después que el profeta Hananías rompió el yugo
del cuello del profeta Jeremías, vino palabra de Jehová
a Jeremías, diciendo:
28:13 Ve y habla a Hananías, diciendo: Así ha dicho
Jehová: Yugos de madera quebraste, mas en vez de ellos
harás yugos de hierro.
28:14 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios
de Israel: Yugo de hierro puse sobre el cuello de todas
estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor rey de
Babilonia, y han de servirle; y aun también le he dado
las bestias del campo.
28:15 Entonces dijo el profeta Jeremías al profeta
Hananías: Ahora oye, Hananías: Jehová no te envió, y tú
has hecho confiar en mentira a este pueblo.
28:16 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo te
quito de sobre la faz de la tierra; morirás en este año,
porque hablaste rebelión contra Jehová.
28:17 Y en el mismo año murió Hananías, en el mes
séptimo.
Capítulo 29
Carta de Jeremías a los cautivos
29:1 Estas son las palabras de la carta que el profeta
Jeremías envió de Jerusalén a los ancianos que habían
quedado de los que fueron transportados, y a los
sacerdotes y profetas y a todo el pueblo que
Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia
29:2 (después que salió el rey Jeconías, la reina, los
del palacio, los príncipes de Judá y de Jerusalén, los
artífices y los ingenieros de Jerusalén), 
29:3 por mano de Elasa hijo de Safán y de Gemarías hijo
de Hilcías, a quienes envió Sedequías rey de Judá a
Babilonia, a Nabucodonosor rey de Babilonia. Decía:
29:4 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel, a todos los de la cautividad que hice
transportar de Jerusalén a Babilonia:
29:5 Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y
comed del fruto de ellos.
29:6 Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a
vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que
tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os
disminuyáis.
29:7 Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice
transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz
tendréis vosotros paz.
29:8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios
de Israel: No os engañen vuestros profetas que están
entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los
sueños que soñáis.
29:9 Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre;
no los envié, ha dicho Jehová.
29:10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se
cumplan los setenta años, 
yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena
palabra, para haceros volver a este lugar.
29:11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de
vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal,
para daros el fin que esperáis.
29:12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí,
y yo os oiré;
29:13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis
de todo vuestro corazón.
29:14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré
volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las
naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice
Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice
llevar.
29:15 Mas habéis dicho: Jehová nos ha levantado profetas
en Babilonia.
29:16 Pero así ha dicho Jehová acerca del rey que está
sentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que
mora en esta ciudad, de vuestros hermanos que no
salieron con vosotros en cautiverio;
29:17 así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí
envío yo contra ellos espada, hambre y pestilencia, y
los pondré como los higos malos, que de tan malos no se
pueden comer.
29:18 Los perseguiré con espada, con hambre y con
pestilencia, y los daré por escarnio a todos los reinos
de la tierra, por maldición y por espanto, y por burla y
por afrenta para todas las naciones entre las cuales los
he arrojado;
29:19 por cuanto no oyeron mis palabras, dice Jehová,
que les envié por mis siervos los profetas, desde
temprano y sin cesar; y no habéis escuchado, dice
Jehová.
29:20 Oíd, pues, palabra de Jehová, vosotros todos los
transportados que envié de Jerusalén a Babilonia.
29:21 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel, acerca de Acab hijo de Colaías, y acerca de
Sedequías hijo de Maasías, que os profetizan falsamente
en mi nombre: He aquí los entrego yo en mano de
Nabucodonosor rey de Babilonia, y él los matará delante
de vuestros ojos.
29:22 Y todos los transportados de Judá que están en
Babilonia harán de ellos una maldición, diciendo:
Póngate Jehová como a Sedequías y como a Acab, a quienes
asó al fuego el rey de Babilonia.
29:23 Porque hicieron maldad en Israel, y cometieron
adulterio con las mujeres de sus prójimos, y falsamente
hablaron en mi nombre palabra que no les mandé; lo cual
yo sé y testifico, dice Jehová.
29:24 Y a Semaías de Nehelam hablarás, diciendo:
29:25 Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel,
diciendo: Tú enviaste cartas en tu nombre a todo el
pueblo que está en Jerusalén, y al sacerdote Sofonías
hijo de Maasías, y a todos los sacerdotes, diciendo:
29:26 Jehová te ha puesto por sacerdote en lugar del
sacerdote Joiada, para que te encargues en la casa de
Jehová de todo hombre loco que profetice, poniéndolo en
el calabozo y en el cepo.
29:27 ¿Por qué, pues, no has reprendido ahora a Jeremías
de Anatot, que os profetiza?
29:28 Porque él nos envió a decir en Babilonia: Largo
será el cautiverio; edificad casas, y habitadlas;
plantad huertos, y comed el fruto de ellos.
29:29 Y el sacerdote Sofonías había leído esta carta a
oídos del profeta Jeremías.
29:30 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
29:31 Envía a decir a todos los cautivos: Así ha dicho
Jehová de Semaías de Nehelam: Porque os profetizó
Semaías, y yo no lo envié, y os hizo confiar en
mentira;
29:32 por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo
castigaré a Semaías de Nehelam y a su descendencia; no
tendrá varón que more entre este pueblo, ni verá el bien
que haré yo a mi pueblo, dice Jehová; porque contra
Jehová ha hablado rebelión.
Capítulo 30
Dios promete que los cautivos volverán
30:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
30:2 Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo:
Escríbete en un libro todas las palabras que te he
hablado.
30:3 Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que
haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá,
ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus
padres, y la disfrutarán.
30:4 Estas, pues, son las palabras que habló Jehová
acerca de Israel y de Judá.
30:5 Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de
temblor; de espanto, y no de paz.
30:6 Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz;
porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre
sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto
pálidos todos los rostros.
30:7 ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay
otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero
de ella será librado.
30:8 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, yo
quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y
extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre,
30:9 sino que servirán a Jehová su Dios y a David su
rey, a quien yo les levantaré.
30:10 Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová,
ni te atemorices, Israel; porque he aquí que yo soy el
que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la
tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y
vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante.
30:11 Porque yo estoy contigo para salvarte, dice
Jehová, y destruiré a todas las naciones entre las
cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que
te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré
sin castigo.
30:12 Porque así ha dicho Jehová: Incurable es tu
quebrantamiento, y dolorosa tu llaga.
30:13 No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay
para ti medicamentos eficaces.
30:14 Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan;
porque como hiere un enemigo te herí, con azote de
adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y
de la multitud de tus pecados.
30:15 ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento?
Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu
iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto.
30:16 Pero serán consumidos todos los que te consumen; y
todos tus adversarios, todos irán en cautiverio;
hollados serán los que te hollaron, y a todos los que
hicieron presa de ti daré en presa.
30:17 Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus
heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron,
diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda.
30:18 Así ha dicho Jehová: He aquí yo hago volver los
cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas
tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su
colina, y el templo será asentado según su forma.
30:19 Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de
nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no
serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán
menoscabados.
30:20 Y serán sus hijos como antes, y su congregación
delante de mí será confirmada; y castigaré a todos sus
opresores.
30:21 De ella saldrá su príncipe, y de en medio de ella
saldrá su señoreador; y le haré llegar cerca, y él se
acercará a mí; porque ¿quién es aquel que se atreve a
acercarse a mí? dice Jehová.
30:22 Y me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios.
30:23 He aquí, la tempestad de Jehová sale con furor; la
tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos
reposará.
30:24 No se calmará el ardor de la ira de Jehová, hasta
que haya hecho y cumplido los pensamientos de su
corazón; en el fin de los días entenderéis esto.
Capítulo 31
31:1 En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a
todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por
pueblo.
31:2 Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la
espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en
busca de reposo.
31:3 Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo,
diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te
prolongué mi misericordia.
31:4 Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de
Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y
saldrás en alegres danzas.
31:5 Aún plantarás viñas en los montes de Samaria;
plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas.
31:6 Porque habrá día en que clamarán los guardas en el
monte de Efraín: Levantaos, y subamos a Sion, a Jehová
nuestro Dios.
31:7 Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con
alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones;
haced oír, alabad, y decid: Oh Jehová, salva a tu
pueblo, el remanente de Israel.
31:8 He aquí yo los hago volver de la tierra del norte,
y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos
ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a
luz juntamente; en gran compañía volverán acá.
31:9 Irán con lloro, mas con misericordia los haré
volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por
camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a
Israel por padre, y Efraín es mi primogénito.
31:10 Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y hacedlo
saber en las costas que están lejos, y decid: El que
esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor
a su rebaño.
31:11 Porque Jehová redimió a Jacob, lo redimió de mano
del más fuerte que él.
31:12 Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y
correrán al bien de Jehová, al pan, al vino, al aceite,
y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será
como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor.
31:13 Entonces la virgen se alegrará en la danza, los
jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en
gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor.
31:14 Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia,
y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.
31:15 Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto
y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos,
y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque
perecieron.
31:16 Así ha dicho Jehová: Reprime del llanto tu voz, y
de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu
trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del
enemigo.
31:17 Esperanza hay también para tu porvenir, dice
Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra.
31:18 Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Me
azotaste, y fui castigado como novillo indómito;
conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi
Dios.
31:19 Porque después que me aparté tuve arrepentimiento,
y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me
avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi
juventud.
31:20 ¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño
en quien me deleito? pues desde que hablé de él, me he
acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se
conmovieron por él; ciertamente tendré de él
misericordia, dice Jehová.
31:21 Establécete señales, ponte majanos altos, nota
atentamente la calzada; vuélvete por el camino por donde
fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades.
31:22 ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz?
Porque Jehová creará una cosa nueva sobre la tierra: la
mujer rodeará al varón.
31:23 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: Aún dirán esta palabra en la tierra de Judá y en
sus ciudades, cuando yo haga volver sus cautivos: Jehová
te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo.
31:24 Y habitará allí Judá, y también en todas sus
ciudades labradores, y los que van con rebaño.
31:25 Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda
alma entristecida.
31:26 En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue
agradable.
El nuevo pacto
31:27 He aquí vienen días, dice Jehová, en que
sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente
de hombre y de simiente de animal.
31:28 Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y
derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré
cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová.
31:29 En aquellos días no dirán más: Los padres comieron
las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la
dentera,
31:30 sino que cada cual morirá por su propia maldad;
los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias,
tendrán la dentera.
31:31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los
cuales haré nuevo pacto   
con la casa de Israel y con la casa de Judá.
31:32 No como el pacto que hice con sus padres el día
que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto;
porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un
marido para ellos, dice Jehová.
31:33 Pero este es el pacto que haré con la casa de
Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi
ley en su mente, y la escribiré en su corazón;
y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por
pueblo.
31:34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno
a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me
conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más
grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de
ellos, y no me acordaré más de su pecado. 
31:35 Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del
día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de
la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová
de los ejércitos es su nombre:
31:36 Si faltaren estas leyes delante de mí, dice
Jehová, también la descendencia de Israel faltará para
no ser nación delante de mí eternamente.
31:37 Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se
pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la
tierra, también yo desecharé toda la descendencia de
Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová.
31:38 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que la
ciudad será edificada a Jehová, desde la torre de
Hananeel hasta la puerta del Angulo.
31:39 Y saldrá más allá el cordel de la medida delante
de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa.
31:40 Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la
ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón,
hasta la esquina de la puerta de los caballos al
oriente, será santo a Jehová; no será arrancada ni
destruida más para siempre.
Capítulo 32
Jeremías compra la heredad de Hanameel
32:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, el año
décimo de Sedequías
rey de Judá, que fue el año decimoctavo de
Nabucodonosor.
32:2 Entonces el ejército del rey de Babilonia tenía
sitiada a Jerusalén, y el profeta Jeremías estaba preso
en el patio de la cárcel que estaba en la casa del rey
de Judá.
32:3 Porque Sedequías rey de Judá lo había puesto preso,
diciendo: ¿Por qué profetizas tú diciendo: Así ha dicho
Jehová: He aquí yo entrego esta ciudad en mano del rey
de Babilonia, y la tomará;
32:4 y Sedequías rey de Judá no escapará de la mano de
los caldeos, sino que de cierto será entregado en mano
del rey de Babilonia, y hablará con él boca a boca, y
sus ojos verán sus ojos,
32:5 y hará llevar a Sedequías a Babilonia, y allá
estará hasta que yo le visite; y si peleareis contra los
caldeos, no os irá bien, dice Jehová?
32:6 Dijo Jeremías: Palabra de Jehová vino a mí,
diciendo:
32:7 He aquí que Hanameel hijo de Salum tu tío viene a
ti, diciendo: Cómprame mi heredad que está en Anatot;
porque tú tienes derecho a ella para comprarla.
32:8 Y vino a mí Hanameel hijo de mi tío, conforme a la
palabra de Jehová, al patio de la cárcel, y me dijo:
Compra ahora mi heredad, que está en Anatot en tierra de
Benjamín, porque tuyo es el derecho de la herencia, y a
ti corresponde el rescate; cómprala para ti. Entonces
conocí que era palabra de Jehová.
32:9 Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la
cual estaba en Anatot, y le pesé el dinero; diecisiete
siclos de plata 32:10 Y escribí la carta y la sellé, y la hice
certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza.
32:11 Tomé luego la carta de venta, sellada según el
derecho y costumbre, y la copia abierta.
32:12 Y di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías,
hijo de Maasías, delante de Hanameel el hijo de mi tío,
y delante de los testigos que habían suscrito la carta
de venta, delante de todos los judíos que estaban en el
patio de la cárcel.
32:13 Y di orden a Baruc delante de ellos, diciendo:
32:14 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: Toma estas cartas, esta carta de venta sellada,
y esta carta abierta, y ponlas en una vasija de barro,
para que se conserven muchos días.
32:15 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios
de Israel: Aún se comprarán casas, heredades y viñas en
esta tierra.
32:16 Y después que di la carta de venta a Baruc hijo de
Nerías, oré a Jehová, diciendo:
32:17 ¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo
y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido,
ni hay nada que sea difícil para ti;
32:18 que haces misericordia a millares, y castigas la
maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios
grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre;
32:19 grande en consejo, y magnífico en hechos; porque
tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los
hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus
caminos, y según el fruto de sus obras.
32:20 Tú hiciste señales y portentos en tierra de Egipto
hasta este día, y en Israel, y entre los hombres; y te
has hecho nombre, como se ve en el día de hoy.
32:21 Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de
Egipto con señales y portentos, con mano fuerte y brazo
extendido, y con terror grande;
32:22 y les diste esta tierra, de la cual juraste a sus
padres que se la darías, la tierra que fluye leche y
miel;
32:23 y entraron, y la disfrutaron; pero no oyeron tu
voz, ni anduvieron en tu ley; nada hicieron de lo que
les mandaste hacer; por tanto, has hecho venir sobre
ellos todo este mal.
32:24 He aquí que con arietes han acometido la ciudad
para tomarla, y la ciudad va a ser entregada en mano de
los caldeos que pelean contra ella, a causa de la
espada, del hambre y de la pestilencia; ha venido, pues,
a suceder lo que tú dijiste, y he aquí lo estás viendo.
32:25 ¡Oh Señor Jehová! ¿y tú me has dicho: Cómprate la
heredad por dinero, y pon testigos; aunque la ciudad sea
entregada en manos de los caldeos?
32:26 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
32:27 He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne;
¿habrá algo que sea difícil para mí?
32:28 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí voy a
entregar esta ciudad en mano de los caldeos, y en mano
de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomará. 
32:29 Y vendrán los caldeos que atacan esta ciudad, y la
pondrán a fuego y la quemarán, asimismo las casas sobre
cuyas azoteas ofrecieron incienso a Baal y derramaron
libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira.
32:30 Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no
han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su
juventud; porque los hijos de Israel no han hecho más
que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice
Jehová.
32:31 De tal manera que para enojo mío y para ira mía me
ha sido esta ciudad desde el día que la edificaron hasta
hoy, para que la haga quitar de mi presencia,
32:32 por toda la maldad de los hijos de Israel y de los
hijos de Judá, que han hecho para enojarme, ellos, sus
reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas, y
los varones de Judá y los moradores de Jerusalén.
32:33 Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y cuando
los enseñaba desde temprano y sin cesar, no escucharon
para recibir corrección.
32:34 Antes pusieron sus abominaciones en la casa en la
cual es invocado mi nombre, contaminándola.  
32:35 Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales
están en el valle del hijo de Hinom,
para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a
Moloc;
lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que
hiciesen esta abominación, para hacer pecar a Judá.
32:36 Y con todo, ahora así dice Jehová Dios de Israel a
esta ciudad, de la cual decís vosotros: Entregada será
en mano del rey de Babilonia a espada, a hambre y a
pestilencia:
32:37 He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a
las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e
indignación grande; y los haré volver a este lugar, y
los haré habitar seguramente;
32:38 y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por
Dios.
32:39 Y les daré un corazón, y un camino, para que me
teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus
hijos después de ellos.
32:40 Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré
atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón
de ellos, para que no se aparten de mí.
32:41 Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los
plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y
de toda mi alma.
32:42 Porque así ha dicho Jehová: Como traje sobre este
pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo
el bien que acerca de ellos hablo.
32:43 Y poseerán heredad en esta tierra de la cual
vosotros decís: Está desierta, sin hombres y sin
animales, es entregada en manos de los caldeos.
32:44 Heredades comprarán por dinero, y harán escritura
y la sellarán y pondrán testigos, en tierra de Benjamín
y en los contornos de Jerusalén, y en las ciudades de
Judá; y en las ciudades de las montañas, y en las
ciudades de la Sefela, y en las ciudades del Neguev;
porque yo haré regresar sus cautivos, dice Jehová.
Capítulo 33
Restauración de la prosperidad de Jerusalén
33:1 Vino palabra de Jehová a Jeremías la segunda vez,
estando él aún preso en el patio de la cárcel,
diciendo:
33:2 Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que
la formó para afirmarla; Jehová es su nombre:
33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas
grandes y ocultas que tú no conoces.
33:4 Porque así ha dicho Jehová Dios de Israel acerca de
las casas de esta ciudad, y de las casas de los reyes de
Judá, derribadas con arietes y con hachas
33:5 (porque vinieron para pelear contra los caldeos,
para llenarlas de cuerpos de hombres muertos, a los
cuales herí yo con mi furor y con mi ira, pues escondí
mi rostro de esta ciudad a causa de toda su maldad):
33:6 He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los
curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.
33:7 Y haré volver los cautivos de Judá y los cautivos
de Israel, y los restableceré como al principio.
33:8 Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron
contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra
mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron.
33:9 Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de
gloria, entre todas las naciones de la tierra, que
habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y
temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les
haré.
33:10 Así ha dicho Jehová: En este lugar, del cual decís
que está desierto sin hombres y sin animales, en las
ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están
asoladas, sin hombre y sin morador y sin animal,
33:11 ha de oírse aún voz de gozo y de alegría, voz de
desposado y voz de desposada, voz de los que digan:
Alabad a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es
bueno, porque para siempre es su misericordia;       
voz de los que traigan ofrendas de acción de gracias a
la casa de Jehová. Porque volveré a traer los cautivos
de la tierra como al principio, ha dicho Jehová.
33:12 Así dice Jehová de los ejércitos: En este lugar
desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus
ciudades, aún habrá cabañas de pastores que hagan pastar
sus ganados.
33:13 En las ciudades de las montañas, en las ciudades
de la Sefela, en las ciudades del Neguev, en la tierra
de Benjamín, y alrededor de Jerusalén y en las ciudades
de Judá, aún pasarán ganados por las manos del que los
cuente, ha dicho Jehová.
33:14 He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo
confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de
Israel y a la casa de Judá.
33:15 En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a
David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia
en la tierra.
33:16 En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén
habitará segura, y se le llamará: Jehová, justicia
nuestra.
33:17 Porque así ha dicho Jehová: No faltará a David
varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel.  
33:18 Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que
delante de mí ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y
que haga sacrificio todos los días.
33:19 Vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
33:20 Así ha dicho Jehová: Si pudiereis invalidar mi
pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera
que no haya día ni noche a su tiempo,
33:21 podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo
David, para que deje de tener hijo que reine sobre su
trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis
ministros.
33:22 Como no puede ser contado el ejército del cielo,
ni la arena del mar se puede medir, así multiplicaré la
descendencia de David mi siervo, y los levitas que me
sirven.
33:23 Vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
33:24 ¿No has echado de ver lo que habla este pueblo,
diciendo: Dos familias que Jehová escogiera ha
desechado? Y han tenido en poco a mi pueblo, hasta no
tenerlo más por nación.
33:25 Así ha dicho Jehová: Si no permanece mi pacto con
el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del
cielo y la tierra,
33:26 también desecharé la descendencia de Jacob, y de
David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien
sea señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de
Jacob. Porque haré volver sus cautivos, y tendré de
ellos misericordia.
Capítulo 34
Jeremías amonesta a Sedequías
34:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías cuando
Nabucodonosor rey de Babilonia y todo su ejército, y
todos los reinos de la tierra bajo el señorío de su
mano, y todos los pueblos, peleaban contra Jerusalén
y contra todas sus ciudades, la cual dijo:
34:2 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Ve y habla a
Sedequías rey de Judá, y dile: Así ha dicho Jehová: He
aquí yo entregaré esta ciudad al rey de Babilonia, y la
quemará con fuego;
34:3 y no escaparás tú de su mano, sino que ciertamente
serás apresado, y en su mano serás entregado; y tus ojos
verán los ojos del rey de Babilonia, y te hablará boca a
boca, y en Babilonia entrarás.
34:4 Con todo eso, oye palabra de Jehová, Sedequías rey
de Judá: Así ha dicho Jehová acerca de ti: No morirás a
espada.
34:5 En paz morirás, y así como quemaron especias por
tus padres, los reyes primeros que fueron antes de ti,
las quemarán por ti, y te endecharán, diciendo, ¡Ay,
señor! Porque yo he hablado la palabra, dice Jehová.
34:6 Y habló el profeta Jeremías a Sedequías rey de Judá
todas estas palabras en Jerusalén.
34:7 Y el ejército del rey de Babilonia peleaba contra
Jerusalén, y contra todas las ciudades de Judá que
habían quedado, contra Laquis y contra Azeca; porque de
las ciudades fortificadas de Judá éstas habían quedado.
Violación del pacto de libertar a los siervos
hebreos
34:8 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después
que Sedequías hizo pacto con todo el pueblo en Jerusalén
para promulgarles libertad;
34:9 que cada uno dejase libre a su siervo y a su
sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos,
sus hermanos, como siervos.
34:10 Y cuando oyeron todos los príncipes, y todo el
pueblo que había convenido en el pacto de dejar libre
cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que ninguno
los usase más como siervos, obedecieron, y los dejaron.
34:11 Pero después se arrepintieron, e hicieron volver a
los siervos y a las siervas que habían dejado libres, y
los sujetaron como siervos y siervas.
34:12 Vino, pues, palabra de Jehová a Jeremías,
diciendo:
34:13 Así dice Jehová Dios de Israel: Yo hice pacto con
vuestros padres el día que los saqué de tierra de
Egipto, de casa de servidumbre, diciendo:
34:14 Al cabo de siete años dejará cada uno a su hermano
hebreo que le fuere vendido; le servirá seis años, y lo
enviará libre;
pero vuestros padres no me oyeron, ni inclinaron su
oído.
34:15 Y vosotros os habíais hoy convertido, y hecho lo
recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad
a su prójimo; y habíais hecho pacto en mi presencia, en
la casa en la cual es invocado mi nombre.
34:16 Pero os habéis vuelto y profanado mi nombre, y
habéis vuelto a tomar cada uno a su siervo y cada uno a
su sierva, que habíais dejado libres a su voluntad; y
los habéis sujetado para que os sean siervos y siervas.
34:17 Por tanto, así ha dicho Jehová: Vosotros no me
habéis oído para promulgar cada uno libertad a su
hermano, y cada uno a su compañero; he aquí que yo
promulgo libertad, dice Jehová, a la espada y a la
pestilencia y al hambre; y os pondré por afrenta ante
todos los reinos de la tierra.
34:18 Y entregaré a los hombres que traspasaron mi
pacto, que no han llevado a efecto las palabras del
pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos
partes el becerro y pasando por medio de ellas;
34:19 a los príncipes de Judá y a los príncipes de
Jerusalén, a los oficiales y a los sacerdotes y a todo
el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del
becerro,
34:20 los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de
los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán
comida de las aves del cielo, y de las bestias de la
tierra.
34:21 Y a Sedequías rey de Judá y a sus príncipes los
entregaré en mano de sus enemigos, y en mano de los que
buscan su vida, y en mano del ejército del rey de
Babilonia, que se ha ido de vosotros.
34:22 He aquí, mandaré yo, dice Jehová, y los haré
volver a esta ciudad, y pelearán contra ella y la
tomarán, y la quemarán con fuego; y reduciré a soledad
las ciudades de Judá, hasta no quedar morador.
Capítulo 35
Obediencia de los recabitas
35:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías en días de
Joacim
hijo de Josías, rey de Judá, diciendo:
35:2 Ve a casa de los recabitas y habla con ellos, e
introdúcelos en la casa de Jehová, en uno de los
aposentos, y dales a beber vino.
35:3 Tomé entonces a Jaazanías hijo de Jeremías, hijo de
Habasinías, a sus hermanos, a todos sus hijos, y a toda
la familia de los recabitas;
35:4 y los llevé a la casa de Jehová, al aposento de los
hijos de Hanán hijo de Igdalías, varón de Dios, el cual
estaba junto al aposento de los príncipes, que estaba
sobre el aposento de Maasías hijo de Salum, guarda de la
puerta.
35:5 Y puse delante de los hijos de la familia de los
recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije:
Bebed vino.
35:6 Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque
Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordenó diciendo:
No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos;
35:7 ni edificaréis casa, ni sembraréis sementera, ni
plantaréis viña, ni la retendréis; sino que moraréis en
tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días
sobre la faz de la tierra donde vosotros habitáis.
35:8 Y nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro
padre Jonadab hijo de Recab en todas las cosas que nos
mandó, de no beber vino en todos nuestros días, ni
nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos ni
nuestras hijas;
35:9 y de no edificar casas para nuestra morada, y de no
tener viña, ni heredad, ni sementera.
35:10 Moramos, pues, en tiendas, y hemos obedecido y
hecho conforme a todas las cosas que nos mandó Jonadab
nuestro padre.
35:11 Sucedió, no obstante, que cuando Nabucodonosor rey
de Babilonia subió a la tierra, dijimos: Venid, y
ocultémonos en Jerusalén, de la presencia del ejército
de los caldeos y de la presencia del ejército de los de
Siria; y en Jerusalén nos quedamos.
35:12 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
35:13 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: Ve y di a los varones de Judá, y a los moradores
de Jerusalén: ¿No aprenderéis a obedecer mis palabras?
dice Jehová.
35:14 Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el
cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han
bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su
padre; y yo os he hablado a vosotros desde temprano y
sin cesar, y no me habéis oído.
35:15 Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas,
desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora
cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras
obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y
viviréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros
padres; mas no inclinasteis vuestro oído, ni me
oísteis.
35:16 Ciertamente los hijos de Jonadab hijo de Recab
tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre;
pero este pueblo no me ha obedecido.
35:17 Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los
ejércitos, Dios de Israel: He aquí traeré yo sobre Judá
y sobre todos los moradores de Jerusalén todo el mal que
contra ellos he hablado; porque les hablé, y no oyeron;
los llamé, y no han respondido.
35:18 Y dijo Jeremías a la familia de los recabitas: Así
ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Por
cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro
padre, y guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis
conforme a todas las cosas que os mandó;
35:19 por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: No faltará de Jonadab hijo de Recab un
varón que esté en mi presencia todos los días.
Capítulo 36
El rey quema el rollo
36:1 Aconteció en el cuarto año de Joacim 
hijo de Josías, rey de Judá, que vino esta palabra de
Jehová a Jeremías, diciendo:
36:2 Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las
palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá,
y contra todas las naciones, desde el día que comencé a
hablarte, desde los días de Josías hasta hoy.
36:3 Quizá oiga la casa de Judá todo el mal que yo
pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal
camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado.
36:4 Y llamó Jeremías a Baruc hijo de Nerías, y escribió
Baruc de boca de Jeremías, en un rollo de libro, todas
las palabras que Jehová le había hablado.
36:5 Después mandó Jeremías a Baruc, diciendo: A mí se
me ha prohibido entrar en la casa de Jehová.
36:6 Entra tú, pues, y lee de este rollo que escribiste
de mi boca, las palabras de Jehová a los oídos del
pueblo, en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las
leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen
de sus ciudades.
36:7 Quizá llegue la oración de ellos a la presencia de
Jehová, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque
grande es el furor y la ira que ha expresado Jehová
contra este pueblo.
36:8 Y Baruc hijo de Nerías hizo conforme a todas las
cosas que le mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro
las palabras de Jehová en la casa de Jehová.
36:9 Y aconteció en el año quinto de Joacim hijo de
Josías, rey de Judá, en el mes noveno, que promulgaron
ayuno en la presencia de Jehová a todo el pueblo de
Jerusalén y a todo el pueblo que venía de las ciudades
de Judá a Jerusalén.
36:10 Y Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías
en la casa de Jehová, en el aposento de Gemarías hijo de
Safán escriba, en el atrio de arriba, a la entrada de la
puerta nueva de la casa de Jehová, a oídos del pueblo.
36:11 Y Micaías hijo de Gemarías, hijo de Safán,
habiendo oído del libro todas las palabras de Jehová,
36:12 descendió a la casa del rey, al aposento del
secretario, y he aquí que todos los príncipes estaban
allí sentados, esto es: Elisama secretario, Delaía hijo
de Semaías, Elnatán hijo de Acbor, Gemarías hijo de
Safán, Sedequías hijo de Ananías, y todos los
príncipes.
36:13 Y les contó Micaías todas las palabras que había
oído cuando Baruc leyó en el libro a oídos del pueblo.
36:14 Entonces enviaron todos los príncipes a Jehudí
hijo de Netanías, hijo de Selemías, hijo de Cusi, para
que dijese a Baruc: Toma el rollo en el que leíste a
oídos del pueblo, y ven. Y Baruc hijo de Nerías tomó el
rollo en su mano y vino a ellos.
36:15 Y le dijeron: Siéntate ahora, y léelo a nosotros.
Y se lo leyó Baruc.
36:16 Cuando oyeron todas aquellas palabras, cada uno se
volvió espantado a su compañero, y dijeron a Baruc: Sin
duda contaremos al rey todas estas palabras.
36:17 Preguntaron luego a Baruc, diciendo: Cuéntanos
ahora cómo escribiste de boca de Jeremías todas estas
palabras.
36:18 Y Baruc les dijo: El me dictaba de su boca todas
estas palabras, y yo escribía con tinta en el libro.
36:19 Entonces dijeron los príncipes a Baruc: Ve y
escóndete, tú y Jeremías, y nadie sepa dónde estáis.
36:20 Y entraron a donde estaba el rey, al atrio,
habiendo depositado el rollo en el aposento de Elisama
secretario; y contaron a oídos del rey todas estas
palabras.
36:21 Y envió el rey a Jehudí a que tomase el rollo, el
cual lo tomó del aposento de Elisama secretario, y leyó
en él Jehudí a oídos del rey, y a oídos de todos los
príncipes que junto al rey estaban.
36:22 Y el rey estaba en la casa de invierno en el mes
noveno, y había un brasero ardiendo delante de él.
36:23 Cuando Jehudí había leído tres o cuatro planas, lo
rasgó el rey con un cortaplumas de escriba, y lo echó en
el fuego que había en el brasero, hasta que todo el
rollo se consumió sobre el fuego que en el brasero
había.
36:24 Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos el
rey y todos sus siervos que oyeron todas estas
palabras.
36:25 Y aunque Elnatán y Delaía y Gemarías rogaron al
rey que no quemase aquel rollo, no los quiso oír.
36:26 También mandó el rey a Jerameel hijo de Hamelec, a
Seraías hijo de Azriel y a Selemías hijo de Abdeel, para
que prendiesen a Baruc el escribiente y al profeta
Jeremías; pero Jehová los escondió.
36:27 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, después que
el rey quemó el rollo, las palabras que Baruc había
escrito de boca de Jeremías, diciendo:
36:28 Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en él todas
las palabras primeras que estaban en el primer rollo que
quemó Joacim rey de Judá.
36:29 Y dirás a Joacim rey de Judá: Así ha dicho Jehová:
Tú quemaste este rollo, diciendo: ¿Por qué escribiste en
él, diciendo: De cierto vendrá el rey de Babilonia, y
destruirá esta tierra, y hará que no queden en ella ni
hombres ni animales?
36:30 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim
rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de
David; y su cuerpo será echado al calor del día y al
hielo de la noche.
36:31 Y castigaré su maldad en él, y en su descendencia
y en sus siervos; y traeré sobre ellos, y sobre los
moradores de Jerusalén y sobre los varones de Judá, todo
el mal que les he anunciado y no escucharon.
36:32 Y tomó Jeremías otro rollo y lo dio a Baruc hijo
de Nerías escriba; y escribió en él de boca de Jeremías
todas las palabras del libro que quemó en el fuego
Joacim rey de Judá; y aun fueron añadidas sobre ellas
muchas otras palabras semejantes.
Capítulo 37
Encarcelamiento de Jeremías
37:1 En lugar de Conías hijo de Joacim reinó el rey
Sedequías hijo de Josías, al cual Nabucodonosor rey de
Babilonia constituyó por rey en la tierra de Judá. 
37:2 Pero no obedeció él ni sus siervos ni el pueblo de
la tierra a las palabras de Jehová, las cuales dijo por
el profeta Jeremías.
37:3 Y envió el rey Sedequías a Jucal hijo de Selemías,
y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías, para que
dijesen al profeta Jeremías: Ruega ahora por nosotros a
Jehová nuestro Dios.
37:4 Y Jeremías entraba y salía en medio del pueblo;
porque todavía no lo habían puesto en la cárcel.
37:5 Y cuando el ejército de Faraón había salido de
Egipto, y llegó noticia de ello a oídos de los caldeos
que tenían sitiada a Jerusalén, se retiraron de
Jerusalén.
37:6 Entonces vino palabra de Jehová al profeta
Jeremías, diciendo:
37:7 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Diréis así al
rey de Judá, que os envió a mí para que me consultaseis:
He aquí que el ejército de Faraón que había salido en
vuestro socorro, se volvió a su tierra en Egipto.
37:8 Y volverán los caldeos y atacarán esta ciudad, y la
tomarán y la pondrán a fuego.
37:9 Así ha dicho Jehová: No os engañéis a vosotros
mismos, diciendo: Sin duda ya los caldeos se apartarán
de nosotros; porque no se apartarán.
37:10 Porque aun cuando hirieseis a todo el ejército de
los caldeos que pelean contra vosotros, y quedasen de
ellos solamente hombres heridos, cada uno se levantará
de su tienda, y pondrán esta ciudad a fuego.
37:11 Y aconteció que cuando el ejército de los caldeos
se retiró de Jerusalén a causa del ejército de Faraón,
37:12 salía Jeremías de Jerusalén para irse a tierra de
Benjamín, para apartarse de en medio del pueblo.
37:13 Y cuando fue a la puerta de Benjamín, estaba allí
un capitán que se llamaba Irías hijo de Selemías, hijo
de Hananías, el cual apresó al profeta Jeremías,
diciendo: Tú te pasas a los caldeos.
37:14 Y Jeremías dijo: Falso; no me paso a los caldeos.
Pero él no lo escuchó, sino prendió Irías a Jeremías, y
lo llevó delante de los príncipes.
37:15 Y los príncipes se airaron contra Jeremías, y le
azotaron y le pusieron en prisión en la casa del escriba
Jonatán, porque la habían convertido en cárcel.
37:16 Entró, pues, Jeremías en la casa de la cisterna, y
en las bóvedas. Y habiendo estado allá Jeremías por
muchos días,
37:17 el rey Sedequías envió y le sacó; y le preguntó el
rey secretamente en su casa, y dijo: ¿Hay palabra de
Jehová? Y Jeremías dijo: Hay. Y dijo más: En mano del
rey de Babilonia serás entregado.
37:18 Dijo también Jeremías al rey Sedequías: ¿En qué
pequé contra ti, y contra tus siervos, y contra este
pueblo, para que me pusieseis en la cárcel?
37:19 ¿Y dónde están vuestros profetas que os
profetizaban diciendo: No vendrá el rey de Babilonia
contra vosotros, ni contra esta tierra?
37:20 Ahora pues, oye, te ruego, oh rey mi señor; caiga
ahora mi súplica delante de ti, y no me hagas volver a
casa del escriba Jonatán, para que no muera allí.
37:21 Entonces dio orden el rey Sedequías, y custodiaron
a Jeremías en el patio de la cárcel, haciéndole dar una
torta de pan al día, de la calle de los Panaderos, hasta
que todo el pan de la ciudad se gastase. Y quedó
Jeremías en el patio de la cárcel.
Capítulo 38
Jeremías en la cisterna
38:1 Oyeron Sefatías hijo de Matán, Gedalías hijo de
Pasur, Jucal hijo de Selemías, y Pasur hijo de Malquías,
las palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo,
diciendo:
38:2 Así ha dicho Jehová: El que se quedare en esta
ciudad morirá a espada, o de hambre, o de pestilencia;
mas el que se pasare a los caldeos vivirá, pues su vida
le será por botín, y vivirá.
38:3 Así ha dicho Jehová: De cierto será entregada esta
ciudad en manos del ejército del rey de Babilonia, y la
tomará.
38:4 Y dijeron los príncipes al rey: Muera ahora este
hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de
los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y
las manos de todo el pueblo, hablándoles tales palabras;
porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino
el mal.
38:5 Y dijo el rey Sedequías: He aquí que él está en
vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra
vosotros.
38:6 Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo hicieron
echar en la cisterna de Malquías hijo de Hamelec, que
estaba en el patio de la cárcel; y metieron a Jeremías
con sogas. Y en la cisterna no había agua, sino cieno, y
se hundió Jeremías en el cieno.
38:7 Y oyendo Ebed-melec, hombre etíope, eunuco de la
casa real, que habían puesto a Jeremías en la cisterna,
y estando sentado el rey a la puerta de Benjamín,
38:8 Ebed-melec salió de la casa del rey y habló al rey,
diciendo:
38:9 Mi señor el rey, mal hicieron estos varones en todo
lo que han hecho con el profeta Jeremías, al cual
hicieron echar en la cisterna; porque allí morirá de
hambre, pues no hay más pan en la ciudad.
38:10 Entonces mandó el rey al mismo etíope Ebed-melec,
diciendo: Toma en tu poder treinta hombres de aquí, y
haz sacar al profeta Jeremías de la cisterna, antes que
muera.
38:11 Y tomó Ebed-melec en su poder a los hombres, y
entró a la casa del rey debajo de la tesorería, y tomó
de allí trapos viejos y ropas raídas y andrajosas, y los
echó a Jeremías con sogas en la cisterna.
38:12 Y dijo el etíope Ebed-melec a Jeremías: Pon ahora
esos trapos viejos y ropas raídas y andrajosas, bajo los
sobacos, debajo de las sogas. Y lo hizo así Jeremías.
38:13 De este modo sacaron a Jeremías con sogas, y lo
subieron de la cisterna; y quedó Jeremías en el patio de
la cárcel.
Sedequías consulta secretamente a Jeremías
38:14 Después envió el rey Sedequías, e hizo traer al
profeta Jeremías a su presencia, en la tercera entrada
de la casa de Jehová. Y dijo el rey a Jeremías: Te haré
una pregunta; no me encubras ninguna cosa.
38:15 Y Jeremías dijo a Sedequías: Si te lo declarare,
¿no es verdad que me matarás? y si te diere consejo, no
me escucharás.
38:16 Y juró el rey Sedequías en secreto a Jeremías,
diciendo: Vive Jehová que nos hizo esta alma, que no te
mataré, ni te entregaré en mano de estos varones que
buscan tu vida.
38:17 Entonces dijo Jeremías a Sedequías: Así ha dicho
Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel: Si te
entregas en seguida a los príncipes del rey de
Babilonia, tu alma vivirá, y esta ciudad no será puesta
a fuego, y vivirás tú y tu casa.
38:18 Pero si no te entregas a los príncipes del rey de
Babilonia, esta ciudad será entregada en mano de los
caldeos, y la pondrán a fuego, y tú no escaparás de sus
manos.
38:19 Y dijo el rey Sedequías a Jeremías: Tengo temor de
los judíos que se han pasado a los caldeos, no sea que
me entreguen en sus manos y me escarnezcan.
38:20 Y dijo Jeremías: No te entregarán. Oye ahora la
voz de Jehová que yo te hablo, y te irá bien y vivirás.
38:21 Pero si no quieres entregarte, esta es la palabra
que me ha mostrado Jehová:
38:22 He aquí que todas las mujeres que han quedado en
casa del rey de Judá serán sacadas a los príncipes del
rey de Babilonia; y ellas mismas dirán: Te han engañado,
y han prevalecido contra ti tus amigos; hundieron en el
cieno tus pies, se volvieron atrás.
38:23 Sacarán, pues, todas tus mujeres y tus hijos a los
caldeos, y tú no escaparás de sus manos, sino que por
mano del rey de Babilonia serás apresado, y a esta
ciudad quemará a fuego.
38:24 Y dijo Sedequías a Jeremías: Nadie sepa estas
palabras, y no morirás.
38:25 Y si los príncipes oyeren que yo he hablado
contigo, y vinieren a ti y te dijeren: Decláranos ahora
qué hablaste con el rey, no nos lo encubras, y no te
mataremos; asimismo qué te dijo el rey;
38:26 les dirás: Supliqué al rey que no me hiciese
volver a casa de Jonatán para que no me muriese allí.
38:27 Y vinieron luego todos los príncipes a Jeremías, y
le preguntaron; y él les respondió conforme a todo lo
que el rey le había mandado. Con esto se alejaron de él,
porque el asunto no se había oído.
38:28 Y quedó Jeremías en el patio de la cárcel hasta el
día que fue tomada Jerusalén; y allí estaba cuando
Jerusalén fue tomada.
Capítulo 39
Caída de Jerusalén
(2
R. 24.20E5.21;
2 Cr. 36.17-21; Jer. 52.3-30)
39:1 En el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el
mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo
su ejército contra Jerusalén, y la sitiaron.
39:2 Y en el undécimo año de Sedequías, en el mes
cuarto, a los nueve días del mes se abrió brecha en el
muro de la ciudad.
39:3 Y entraron todos los príncipes del rey de
Babilonia, y acamparon a la puerta de en medio:
Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsequim el Rabsaris,
Nergal-sarezer el Rabmag y todos los demás príncipes del
rey de Babilonia.
39:4 Y viéndolos Sedequías rey de Judá y todos los
hombres de guerra, huyeron y salieron de noche de la
ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta
entre los dos muros; y salió el rey por el camino del
Arabá.
39:5 Pero el ejército de los caldeos los siguió, y
alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; y le
tomaron, y le hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat,
donde estaba Nabucodonosor rey de Babilonia, y le
sentenció.
39:6 Y degolló el rey de Babilonia a los hijos de
Sedequías en presencia de éste en Ribla, haciendo
asimismo degollar el rey de Babilonia a todos los nobles
de Judá.
39:7 Y sacó los ojos del rey Sedequías, y le aprisionó
con grillos para llevarle a Babilonia.
39:8 Y los caldeos pusieron a fuego la casa del rey y
las casas del pueblo, y derribaron los muros de
Jerusalén.
39:9 Y al resto del pueblo que había quedado en la
ciudad, y a los que se habían adherido a él, con todo el
resto del pueblo que había quedado, Nabuzaradán capitán
de la guardia los transportó a Babilonia.
39:10 Pero Nabuzaradán capitán de la guardia hizo quedar
en tierra de Judá a los pobres del pueblo que no tenían
nada, y les dio viñas y heredades.
Nabucodonosor cuida de Jeremías
39:11 Y Nabucodonosor había ordenado a Nabuzaradán
capitán de la guardia acerca de Jeremías, diciendo:
39:12 Tómale y vela por él, y no le hagas mal alguno,
sino que harás con él como él te dijere.
39:13 Envió, por tanto, Nabuzaradán capitán de la
guardia, y Nabusazbán el Rabsaris, Nergal-sarezer el
Rabmag y todos los príncipes del rey de Babilonia;
39:14 enviaron entonces y tomaron a Jeremías del patio
de la cárcel, y lo entregaron a Gedalías hijo de Ahicam,
hijo de Safán, para que lo sacase a casa; y vivió entre
el pueblo.
Dios promete librar a Ebed-melec
39:15 Y había venido palabra de Jehová a Jeremías,
estando preso en el patio de la cárcel, diciendo;
39:16 Ve y habla a Ebed-melec etíope, diciendo: Así ha
dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí
yo traigo mis palabras sobre esta ciudad para mal, y no
para bien; y sucederá esto en aquel día en presencia
tuya.
39:17 Pero en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no
serás entregado en manos de aquellos a quienes tú
temes.
39:18 Porque ciertamente te libraré, y no caerás a
espada, sino que tu vida te será por botín, porque
tuviste confianza en mí, dice Jehová.
Capítulo 40
Jeremías y el remanente con Gedalías
40:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después que
Nabuzaradán capitán de la guardia le envió desde Ramá,
cuando le tomó estando atado con cadenas entre todos los
cautivos de Jerusalén y de Judá que iban deportados a
Babilonia.
40:2 Tomó, pues, el capitán de la guardia a Jeremías y
le dijo: Jehová tu Dios habló este mal contra este
lugar;
40:3 y lo ha traído y hecho Jehová según lo había dicho;
porque pecasteis contra Jehová, y no oísteis su voz, por
eso os ha venido esto.
40:4 Y ahora yo te he soltado hoy de las cadenas que
tenías en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a
Babilonia, ven, y yo velaré por ti; pero si no te parece
bien venir conmigo a Babilonia, déjalo. Mira, toda la
tierra está delante de ti; vé a donde mejor y más cómodo
te parezca ir.
40:5 Si prefieres quedarte, vuélvete a Gedalías hijo de
Ahicam, hijo de Safán, al cual el rey de Babilonia ha
puesto sobre todas las ciudades de Judá, y vive con él
en medio del pueblo; o ve a donde te parezca más cómodo
ir. Y le dio el capitán de la guardia provisiones y un
presente, y le despidió.
40:6 Se fue entonces Jeremías a Gedalías hijo de Ahicam,
a Mizpa, y habitó con él en medio del pueblo que había
quedado en la tierra.
40:7 Cuando todos los jefes del ejército que estaban por
el campo, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de
Babilonia había puesto a Gedalías hijo de Ahicam para
gobernar la tierra, y que le había encomendado los
hombres y las mujeres y los niños, y los pobres de la
tierra que no fueron transportados a Babilonia,
40:8 vinieron luego a Gedalías en Mizpa; esto es, Ismael
hijo de Netanías, Johanán y Jonatán hijos de Carea,
Seraías hijo de Tanhumet, los hijos de Efai netofatita,
y Jezanías hijo de un maacateo, ellos y sus hombres.
40:9 Y les juró Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán,
a ellos y a sus hombres, diciendo: No tengáis temor de
servir a los caldeos; habitad en la tierra, y servid al
rey de Babilonia, y os irá bien.
40:10 Y he aquí que yo habito en Mizpa, para estar
delante de los caldeos que vendrán a nosotros; mas
vosotros tomad el vino, los frutos del verano y el
aceite, y ponedlos en vuestros almacenes, y quedaos en
vuestras ciudades que habéis tomado.
40:11 Asimismo todos los judíos que estaban en Moab, y
entre los hijos de Amón, y en Edom, y los que estaban en
todas las tierras, cuando oyeron decir que el rey de
Babilonia había dejado a algunos en Judá, y que había
puesto sobre ellos a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de
Safán,
40:12 todos estos judíos regresaron entonces de todos
los lugares adonde habían sido echados, y vinieron a
tierra de Judá, a Gedalías en Mizpa; y recogieron vino y
abundantes frutos.
Conspiración de Ismael contra Gedalías
40:13 Y Johanán hijo de Carea y todos los príncipes
de la gente de guerra que estaban en el campo, vinieron
a Gedalías en Mizpa,
40:14 Y le dijeron: ¿No sabes que Baalis rey de los
hijos de Amón ha enviado a Ismael hijo de Netanías para
matarte? Mas Gedalías hijo de Ahicam no les creyó.
40:15 Entonces Johanán hijo de Carea habló a Gedalías en
secreto en Mizpa, diciendo: Yo iré ahora y mataré a
Ismael hijo de Netanías, y ningún hombre lo sabrá. ¿Por
qué te ha de matar, y todos los judíos que se han
reunido a ti se dispersarán, y perecerá el resto de
Judá?
40:16 Pero Gedalías hijo de Ahicam dijo a Johanán hijo
de Carea: No hagas esto, porque es falso lo que tú dices
de Ismael.
Capítulo 41
41:1 Aconteció en el mes séptimo que vino Ismael hijo de
Netanías, hijo de Elisama, de la descendencia real, y
algunos príncipes del rey y diez hombres con él, a
Gedalías hijo de Ahicam en Mizpa; y comieron pan juntos
allí en Mizpa.
41:2 Y se levantó Ismael hijo de Netanías y los diez
hombres que con él estaban, e hirieron a espada a
Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, matando así a
aquel a quien el rey de Babilonia había puesto para
gobernar la tierra.
41:3 Asimismo mató Ismael a todos los judíos que estaban
con Gedalías en Mizpa, y a los soldados caldeos que allí
estaban.
41:4 Sucedió además, un día después que mató a Gedalías,
cuando nadie lo sabía aún,
41:5 que venían unos hombres de Siquem, de Silo y de
Samaria, ochenta hombres, raída la barba y rotas las
ropas, y rasguñados, y traían en sus manos ofrenda e
incienso para llevar a la casa de Jehová.
41:6 Y de Mizpa les salió al encuentro, llorando, Ismael
el hijo de Netanías. Y aconteció que cuando los
encontró, les dijo: Venid a Gedalías hijo de Ahicam.
41:7 Y cuando llegaron dentro de la ciudad, Ismael hijo
de Netanías los degolló, y los echó dentro de una
cisterna, él y los hombres que con él estaban.
41:8 Mas entre aquéllos fueron hallados diez hombres que
dijeron a Ismael: No nos mates; porque tenemos en el
campo tesoros de trigos y cebadas y aceites y miel. Y
los dejó, y no los mató entre sus hermanos.
41:9 Y la cisterna en que echó Ismael todos los cuerpos
de los hombres que mató a causa de Gedalías, era la
misma que había hecho el rey Asa a causa de Baasa rey de
Israel; Ismael hijo de Netanías la llenó de muertos.
41:10 Después llevó Ismael cautivo a todo el resto del
pueblo que estaba en Mizpa, a las hijas del rey y a todo
el pueblo que en Mizpa había quedado, el cual había
encargado Nabuzaradán capitán de la guardia a Gedalías
hijo de Ahicam. Los llevó, pues, cautivos Ismael hijo de
Netanías, y se fue para pasarse a los hijos de Amón.
41:11 Y oyeron Johanán hijo de Carea y todos los
príncipes de la gente de guerra que estaban con él, todo
el mal que había hecho Ismael hijo de Netanías.
41:12 Entonces tomaron a todos los hombres y fueron a
pelear contra Ismael hijo de Netanías, y lo hallaron
junto al gran estanque que está en Gabaón.
41:13 Y aconteció que cuando todo el pueblo que estaba
con Ismael vio a Johanán hijo de Carea y a todos los
capitanes de la gente de guerra que estaban con él, se
alegraron.
41:14 Y todo el pueblo que Ismael había traído cautivo
de Mizpa se volvió y fue con Johanán hijo de Carea.
41:15 Pero Ismael hijo de Netanías escapó delante de
Johanán con ocho hombres, y se fue a los hijos de Amón.
41:16 Y Johanán hijo de Carea y todos los capitanes de
la gente de guerra que con él estaban tomaron a todo el
resto del pueblo que había recobrado de Ismael hijo de
Netanías, a quienes llevó de Mizpa después que mató a
Gedalías hijo de Ahicam; hombres de guerra, mujeres,
niños y eunucos, que Johanán había traído de Gabaón;
41:17 y fueron y habitaron en Gerutquimam, que está
cerca de Belén, a fin de ir y meterse en Egipto,
41:18 a causa de los caldeos; porque los temían, por
haber dado muerte Ismael hijo de Netanías a Gedalías
hijo de Ahicam, al cual el rey de Babilonia había puesto
para gobernar la tierra.
Capítulo 42
Mensaje a Johanán
42:1 Vinieron todos los oficiales de la gente de guerra,
y Johanán hijo de Carea, Jezanías hijo de Osaías, y todo
el pueblo desde el menor hasta el mayor,
42:2 y dijeron al profeta Jeremías: Acepta ahora nuestro
ruego delante de ti, y ruega por nosotros a Jehová tu
Dios por todo este resto (pues de muchos hemos quedado
unos pocos, como nos ven tus ojos),
42:3 para que Jehová tu Dios nos enseñe el camino por
donde vayamos, y lo que hemos de hacer.
42:4 Y el profeta Jeremías les dijo: He oído. He aquí
que voy a orar a Jehová vuestro Dios, como habéis dicho,
y todo lo que Jehová os respondiere, os enseñaré; no os
reservaré palabra.
42:5 Y ellos dijeron a Jeremías: Jehová sea entre
nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no
hiciéremos conforme a todo aquello para lo cual Jehová
tu Dios te enviare a nosotros.
42:6 Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehová nuestro
Dios al cual te enviamos, obedeceremos, para que
obedeciendo a la voz de Jehová nuestro Dios nos vaya
bien.
42:7 Aconteció que al cabo de diez días vino palabra de
Jehová a Jeremías.
42:8 Y llamó a Johanán hijo de Carea y a todos los
oficiales de la gente de guerra que con él estaban, y a
todo el pueblo desde el menor hasta el mayor;
42:9 y les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel, al
cual me enviasteis para presentar vuestros ruegos en su
presencia:
42:10 Si os quedareis quietos en esta tierra, os
edificaré, y no os destruiré; os plantaré, y no os
arrancaré; porque estoy arrepentido del mal que os he
hecho.
42:11 No temáis de la presencia del rey de Babilonia,
del cual tenéis temor; no temáis de su presencia, ha
dicho Jehová, porque con vosotros estoy yo para salvaros
y libraros de su mano;
42:12 y tendré de vosotros misericordia, y él tendrá
misericordia de vosotros y os hará regresar a vuestra
tierra.
42:13 Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra, no
obedeciendo así a la voz de Jehová vuestro Dios,
42:14 diciendo: No, sino que entraremos en la tierra de
Egipto, en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido
de trompeta, ni padeceremos hambre, y allá moraremos;
42:15 ahora por eso, oíd la palabra de Jehová, remanente
de Judá: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: Si vosotros volviereis vuestros rostros para
entrar en Egipto, y entrareis para morar allá,
42:16 sucederá que la espada que teméis, os alcanzará
allí en la tierra de Egipto, y el hambre de que tenéis
temor, allá en Egipto os perseguirá; y allí moriréis.
42:17 Todos los hombres que volvieren sus rostros para
entrar en Egipto para morar allí, morirán a espada, de
hambre y de pestilencia; no habrá de ellos quien quede
vivo, ni quien escape delante del mal que traeré yo
sobre ellos.
42:18 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios
de Israel: Como se derramó mi enojo y mi ira sobre los
moradores de Jerusalén, así se derramará mi ira sobre
vosotros cuando entrareis en Egipto; y seréis objeto de
execración y de espanto, y de maldición y de afrenta; y
no veréis más este lugar.
42:19 Jehová habló sobre vosotros, oh remanente de Judá:
No vayáis a Egipto; sabed ciertamente que os lo aviso
hoy.
42:20 ¿Por qué hicisteis errar vuestras almas? Pues
vosotros me enviasteis a Jehová vuestro Dios, diciendo:
Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios, y haznos saber
todas las cosas que Jehová nuestro Dios dijere, y lo
haremos.
42:21 Y os lo he declarado hoy, y no habéis obedecido a
la voz de Jehová vuestro Dios, ni a todas las cosas por
las cuales me envió a vosotros.
42:22 Ahora, pues, sabed de cierto que a espada, de
hambre y de pestilencia moriréis en el lugar donde
deseasteis entrar para morar allí.
Capítulo 43
La emigración a Egipto
43:1 Aconteció que cuando Jeremías acabó de hablar a
todo el pueblo todas las palabras de Jehová Dios de
ellos, todas estas palabras por las cuales Jehová Dios
de ellos le había enviado a ellos mismos,
43:2 dijo Azarías hijo de Osaías y Johanán hijo de
Carea, y todos los varones soberbios dijeron a Jeremías:
Mentira dices; no te ha enviado Jehová nuestro Dios para
decir: No vayáis a Egipto para morar allí,
43:3 sino que Baruc hijo de Nerías te incita contra
nosotros, para entregarnos en manos de los caldeos, para
matarnos y hacernos transportar a Babilonia.
43:4 No obedeció, pues, Johanán hijo de Carea y todos
los oficiales de la gente de guerra y todo el pueblo, a
la voz de Jehová para quedarse en tierra de Judá,
43:5 sino que tomó Johanán hijo de Carea y todos los
oficiales de la gente de guerra, a todo el remanente de
Judá que se había vuelto de todas las naciones donde
había sido echado, para morar en tierra de Judá;
43:6 a hombres y mujeres y niños, y a las hijas del rey
y a toda persona que había dejado Nabuzaradán capitán de
la guardia con Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, y
al profeta Jeremías y a Baruc hijo de Nerías,
43:7 y entraron en tierra de Egipto,
porque no obedecieron a la voz de Jehová; y llegaron
hasta Tafnes.
43:8 Y vino palabra de Jehová a Jeremías en Tafnes,
diciendo:
43:9 Toma con tu mano piedras grandes, y cúbrelas de
barro en el enladrillado que está a la puerta de la casa
de Faraón en Tafnes, a vista de los hombres de Judá;
43:10 y diles: Así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: He aquí yo enviaré y tomaré a
Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y pondré su
trono sobre estas piedras que he escondido, y extenderá
su pabellón sobre ellas.
43:11 Y vendrá y asolará la tierra de Egipto; los que a
muerte, a muerte, y los que a cautiverio, a cautiverio,
y los que a espada, a espada.
43:12 Y pondrá fuego a los templos de los dioses de
Egipto y los quemará, y a ellos los llevará cautivos; y
limpiará la tierra de Egipto, como el pastor limpia su
capa, y saldrá de allá en paz.
43:13 Además quebrará las estatuas de Bet-semes, que
está en tierra de Egipto, y los templos de los dioses de
Egipto quemará a fuego.
Jeremías profetiza a los judíos en Egipto
44:1 Palabra que vino a Jeremías acerca de todos los
judíos que moraban en la tierra de Egipto, que vivían en
Migdol, en Tafnes, en Menfis y en tierra de Patros,
diciendo:
44:2 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: Vosotros habéis visto todo el mal que traje
sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá; y he
aquí que ellas están el día de hoy asoladas; no hay
quien more en ellas,
44:3 a causa de la maldad que ellos cometieron para
enojarme, yendo a ofrecer incienso, honrando a dioses
ajenos que ellos no habían conocido, ni vosotros ni
vuestros padres.
44:4 Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas,
desde temprano y sin cesar, para deciros: No hagáis esta
cosa abominable que yo aborrezco.
44:5 Pero no oyeron ni inclinaron su oído para
convertirse de su maldad, para dejar de ofrecer incienso
a dioses ajenos.
44:6 Se derramó, por tanto, mi ira y mi furor, y se
encendió en las ciudades de Judá y en las calles de
Jerusalén, y fueron puestas en soledad y en destrucción,
como están hoy.
44:7 Ahora, pues, así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: ¿Por qué hacéis tan grande mal contra
vosotros mismos, para ser destruidos el hombre y la
mujer, el muchacho y el niño de pecho de en medio de
Judá, sin que os quede remanente alguno,
44:8 haciéndome enojar con las obras de vuestras manos,
ofreciendo incienso a dioses ajenos en la tierra de
Egipto, adonde habéis entrado para vivir, de suerte que
os acabéis, y seáis por maldición y por oprobio a todas
las naciones de la tierra?
44:9 ¿Os habéis olvidado de las maldades de vuestros
padres, de las maldades de los reyes de Judá, de las
maldades de sus mujeres, de vuestras maldades y de las
maldades de vuestras mujeres, que hicieron en la tierra
de Judá y en las calles de Jerusalén?
44:10 No se han humillado hasta el día de hoy, ni han
tenido temor, ni han caminado en mi ley ni en mis
estatutos, los cuales puse delante de vosotros y delante
de vuestros padres.
44:11 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: He aquí que yo vuelvo mi rostro contra
vosotros para mal, y para destruir a todo Judá.
44:12 Y tomaré el resto de Judá que volvieron sus
rostros para ir a tierra de Egipto para morar allí, y en
tierra de Egipto serán todos consumidos; caerán a
espada, y serán consumidos de hambre; a espada y de
hambre morirán desde el menor hasta el mayor, y serán
objeto de execración, de espanto, de maldición y de
oprobio.
44:13 Pues castigaré a los que moran en tierra de Egipto
como castigué a Jerusalén, con espada, con hambre y con
pestilencia.
44:14 Y del resto de los de Judá que entraron en la
tierra de Egipto para habitar allí, no habrá quien
escape, ni quien quede vivo para volver a la tierra de
Judá, por volver a la cual suspiran ellos para habitar
allí; porque no volverán sino algunos fugitivos.
44:15 Entonces todos los que sabían que sus mujeres
habían ofrecido incienso a dioses ajenos, y todas las
mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y
todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en
Patros, respondieron a Jeremías, diciendo:
44:16 La palabra que nos has hablado en nombre de
Jehová, no la oiremos de ti;
44:17 sino que ciertamente pondremos por obra toda
palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer
incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones,
como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros
reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en
las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y
estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.
44:18 Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la
reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta
todo, y a espada y de hambre somos consumidos.
44:19 Y cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo,
y le derramamos libaciones, ¿acaso le hicimos nosotras
tortas para tributarle culto, y le derramamos
libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos?
44:20 Y habló Jeremías a todo el pueblo, a los hombres y
a las mujeres y a todo el pueblo que le había respondido
esto, diciendo:
44:21 ¿No se ha acordado Jehová, y no ha venido a su
memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades de
Judá, y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros
padres, vuestros reyes y vuestros príncipes y el pueblo
de la tierra?
44:22 Y no pudo sufrirlo más Jehová, a causa de la
maldad de vuestras obras, a causa de las abominaciones
que habíais hecho; por tanto, vuestra tierra fue puesta
en asolamiento, en espanto y en maldición, hasta quedar
sin morador, como está hoy.
44:23 Porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra
Jehová, y no obedecisteis a la voz de Jehová, ni
anduvisteis en su ley ni en sus estatutos ni en sus
testimonios; por tanto, ha venido sobre vosotros este
mal, como hasta hoy.
44:24 Y dijo Jeremías a todo el pueblo, y a todas las
mujeres: Oíd palabra de Jehová, todos los de Judá que
estáis en tierra de Egipto.
44:25 Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres hablasteis
con vuestras bocas, y con vuestras manos lo
ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente
nuestros votos que hicimos, de ofrecer incienso a la
reina del cielo y derramarle libaciones; confirmáis a la
verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por
obra.
44:26 Por tanto, oíd palabra de Jehová, todo Judá que
habitáis en tierra de Egipto: He aquí he jurado por mi
grande nombre, dice Jehová, que mi nombre no será
invocado más en toda la tierra de Egipto por boca de
ningún hombre de Judá, diciendo: Vive Jehová el Señor.
44:27 He aquí que yo velo sobre ellos para mal, y no
para bien; y todos los hombres de Judá que están en
tierra de Egipto serán consumidos a espada y de hambre,
hasta que perezcan del todo.
44:28 Y los que escapen de la espada volverán de la
tierra de Egipto a la tierra de Judá, pocos hombres;
sabrá, pues, todo el resto de Judá que ha entrado en
Egipto a morar allí, la palabra de quién ha de
permanecer: si la mía, o la suya.
44:29 Y esto tendréis por señal, dice Jehová, de que en
este lugar os castigo, para que sepáis que de cierto
permanecerán mis palabras para mal sobre vosotros.
44:30 Así ha dicho Jehová: He aquí que yo entrego a
Faraón Hofra rey de Egipto en mano de sus enemigos, y en
mano de los que buscan su vida, así como entregué a
Sedequías rey de Judá en mano de Nabucodonosor rey de
Babilonia,
su enemigo que buscaba su vida.
Capítulo 45
Mensaje a Baruc
45:1 Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc hijo
de Nerías, cuando escribía en el libro estas palabras de
boca de Jeremías, en el año cuarto de Joacim 
hijo de Josías rey de Judá, diciendo:
45:2 Así ha dicho Jehová Dios de Israel a ti, oh Baruc:
45:3 Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque ha añadido
Jehová tristeza a mi dolor; fatigado estoy de gemir, y
no he hallado descanso.
45:4 Así le dirás: Ha dicho Jehová: He aquí que yo
destruyo a los que edifiqué, y arranco a los que planté,
y a toda esta tierra.
45:5 ¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques;
porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha
dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en
todos los lugares adonde fueres.
Capítulo 46
Profecías acerca de Egipto
46:1 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías,
contra las naciones.
46:2 Con respecto a Egipto:
contra el ejército de Faraón Necao rey de Egipto, que
estaba cerca del río Eufrates en Carquemis, a quien
destruyó Nabucodonosor rey de Babilonia, en el año
cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá.
46:3 Preparad escudo y pavés, y venid a la guerra.
46:4 Uncid caballos y subid, vosotros los jinetes, y
poneos con yelmos; limpiad las lanzas, vestíos las
corazas.
46:5 ¿Por qué los vi medrosos, retrocediendo? Sus
valientes fueron deshechos, y huyeron sin volver a mirar
atrás; miedo de todas partes, dice Jehová.
46:6 No huya el ligero, ni el valiente escape; al norte
junto a la ribera del Eufrates tropezaron y cayeron.
46:7 ¿Quién es éste que sube como río, y cuyas aguas se
mueven como ríos?
46:8 Egipto como río se ensancha, y las aguas se mueven
como ríos, y dijo: Subiré, cubriré la tierra, destruiré
a la ciudad y a los que en ella moran.
46:9 Subid, caballos, y alborotaos, carros, y salgan los
valientes; los etíopes y los de Put que toman escudo, y
los de Lud que toman y entesan arco.
46:10 Mas ese día será para Jehová Dios de los ejércitos
día de retribución, para vengarse de sus enemigos; y la
espada devorará y se saciará, y se embriagará de la
sangre de ellos; porque sacrificio será para Jehová Dios
de los ejércitos, en tierra del norte junto al río
Eufrates.
46:11 Sube a Galaad, y toma bálsamo, virgen hija de
Egipto; por demás multiplicarás las medicinas; no hay
curación para ti.
46:12 Las naciones oyeron tu afrenta, y tu clamor llenó
la tierra; porque valiente tropezó contra valiente, y
cayeron ambos juntos.
46:13 Palabra que habló Jehová al profeta Jeremías
acerca de la venida de Nabucodonosor rey de Babilonia,
para asolar la tierra de Egipto:
46:14 Anunciad en Egipto, y haced saber en Migdol; haced
saber también en Menfis y en Tafnes; decid: Ponte en pie
y prepárate, porque espada devorará tu comarca.
46:15 ¿Por qué ha sido derribada tu fortaleza? No pudo
mantenerse firme, porque Jehová la empujó.
46:16 Multiplicó los caídos, y cada uno cayó sobre su
compañero; y dijeron: Levántate y volvámonos a nuestro
pueblo, y a la tierra de nuestro nacimiento, huyamos
ante la espada vencedora.
46:17 Allí gritaron: Faraón rey de Egipto es destruido;
dejó pasar el tiempo señalado.
46:18 Vivo yo, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los
ejércitos, que como Tabor entre los montes, y como
Carmelo junto al mar, así vendrá.
46:19 Hazte enseres de cautiverio, moradora hija de
Egipto; porque Menfis será desierto, y será asolada
hasta no quedar morador.
46:20 Becerra hermosa es Egipto; mas viene destrucción,
del norte viene.
46:21 Sus soldados mercenarios también en medio de ella
como becerros engordados; porque también ellos volvieron
atrás, huyeron todos sin pararse, porque vino sobre
ellos el día de su quebrantamiento, el tiempo de su
castigo.
46:22 Su voz saldrá como de serpiente; porque vendrán
los enemigos, y con hachas vendrán a ella como
cortadores de leña.
46:23 Cortarán sus bosques, dice Jehová, aunque sean
impenetrables; porque serán más numerosos que langostas,
no tendrán número.
46:24 Se avergonzará la hija de Egipto; entregada será
en manos del pueblo del norte.
46:25 Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, ha dicho:
He aquí que yo castigo a Amón dios de Tebas, a Faraón, a
Egipto, y a sus dioses y a sus reyes; así a Faraón como
a los que en él confían.
46:26 Y los entregaré en mano de los que buscan su vida,
en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia y en mano de
sus siervos; pero después será habitado como en los días
pasados, dice Jehová. 
46:27 Y tú no temas, siervo mío Jacob, ni desmayes,
Israel; porque he aquí yo te salvaré de lejos, y a tu
descendencia de la tierra de su cautividad. Y volverá
Jacob, y descansará y será prosperado, y no habrá quién
lo atemorice.
46:28 Tú, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová,
porque yo estoy contigo; porque destruiré a todas las
naciones entre las cuales te he dispersado; pero a ti no
te destruiré del todo, sino que te castigaré con
justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.
Capítulo 47
Profecía sobre los filisteos
47:1 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías
acerca de los filisteos,    
antes que Faraón destruyese a Gaza.
47:2 Así ha dicho Jehová: He aquí que suben aguas del
norte, y se harán torrente; inundarán la tierra y su
plenitud, la ciudad y los moradores de ella; y los
hombres clamarán, y lamentará todo morador de la
tierra.
47:3 Por el sonido de los cascos de sus caballos, por el
alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas,
los padres no cuidaron a los hijos por la debilidad de
sus manos;
47:4 a causa del día que viene para destrucción de todos
los filisteos, para destruir a Tiro y a Sidón todo
aliado que les queda todavía; porque Jehová destruirá a
los filisteos, al resto de la costa de Caftor.
47:5 Gaza fue rapada, Ascalón ha perecido, y el resto de
su valle; ¿hasta cuándo te sajarás?
47:6 Oh espada de Jehová, ¿hasta cuándo reposarás?
Vuelve a tu vaina, reposa y sosiégate.
47:7 ¿Cómo reposarás? pues Jehová te ha enviado contra
Ascalón, y contra la costa del mar, allí te puso.
Capítulo 48
Profecía sobre Moab
48:1 Acerca de Moab.   
Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel:
¡Ay de Nebo! porque fue destruida y avergonzada:
Quiriataim fue tomada; fue confundida Misgab, y
desmayó.
48:2 No se alabará ya más Moab; en Hesbón maquinaron mal
contra ella, diciendo: Venid, y quitémosla de entre las
naciones. También tú, Madmena, serás cortada; espada irá
en pos de ti.
48:3 ¡Voz de clamor de Horonaim, destrucción y gran
quebrantamiento!
48:4 Moab fue quebrantada; hicieron que se oyese el
clamor de sus pequeños.
48:5 Porque a la subida de Luhit con llanto subirá el
que llora; porque a la bajada de Horonaim los enemigos
oyeron clamor de quebranto.
48:6 Huid, salvad vuestra vida, y sed como retama en el
desierto.
48:7 Pues por cuanto confiaste en tus bienes y en tus
tesoros, tú también serás tomada; y Quemos será llevado
en cautiverio, sus sacerdotes y sus príncipes
juntamente.
48:8 Y vendrá destruidor a cada una de las ciudades, y
ninguna ciudad escapará; se arruinará también el valle,
y será destruida la llanura, como ha dicho Jehová.
48:9 Dad alas a Moab, para que se vaya volando; pues
serán desiertas sus ciudades hasta no quedar en ellas
morador.
48:10 Maldito el que hiciere indolentemente la obra de
Jehová, y maldito el que detuviere de la sangre su
espada.
48:11 Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su
sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija
en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto,
quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado.
48:12 Por eso vienen días, ha dicho Jehová, en que yo le
enviaré trasvasadores que le trasvasarán; y vaciarán sus
vasijas, y romperán sus odres.
48:13 Y se avergonzará Moab de Quemos, como la casa de
Israel se avergonzó de Bet-el, su confianza.
48:14 ¿Cómo, pues, diréis: Somos hombres valientes, y
robustos para la guerra?
48:15 Destruido fue Moab, y sus ciudades asoladas, y sus
jóvenes escogidos descendieron al degolladero, ha dicho
el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
48:16 Cercano está el quebrantamiento de Moab para
venir, y su mal se apresura mucho.
48:17 Compadeceos de él todos los que estáis alrededor
suyo; y todos los que sabéis su nombre, decid: ¡Cómo se
quebró la vara fuerte, el báculo hermoso!
48:18 Desciende de la gloria, siéntate en tierra seca,
moradora hija de Dibón; porque el destruidor de Moab
subió contra ti, destruyó tus fortalezas.
48:19 Párate en el camino, y mira, oh moradora de Aroer;
pregunta a la que va huyendo, y a la que escapó; dile:
¿Qué ha acontecido?
48:20 Se avergonzó Moab, porque fue quebrantado;
lamentad y clamad; anunciad en Arnón que Moab es
destruido.
48:21 Vino juicio sobre la tierra de la llanura; sobre
Holón, sobre Jahaza, sobre Mefaat,
48:22 sobre Dibón, sobre Nebo, sobre Bet-diblataim,
48:23 sobre Quiriataim, sobre Bet-gamul, sobre
Bet-meón,
48:24 sobre Queriot, sobre Bosra y sobre todas las
ciudades de tierra de Moab, las de lejos y las de
cerca.
48:25 Cortado es el poder de Moab, y su brazo
quebrantado, dice Jehová.
48:26 Embriagadle, porque contra Jehová se engrandeció;
y revuélquese Moab sobre su vómito, y sea también él por
motivo de escarnio.
48:27 ¿Y no te fue a ti Israel por motivo de escarnio,
como si lo tomaran entre ladrones? Porque cuando de él
hablaste, tú te has burlado.
48:28 Abandonad las ciudades y habitad en peñascos, oh
moradores de Moab, y sed como la paloma que hace nido en
la boca de la caverna.
48:29 Hemos oído la soberbia de Moab, que es muy
soberbio, arrogante, orgulloso, altivo y altanero de
corazón.
48:30 Yo conozco, dice Jehová, su cólera, pero no tendrá
efecto; sus jactancias no le aprovecharán.
48:31 Por tanto, yo aullaré sobre Moab; sobre todo Moab
haré clamor, y sobre los hombres de Kir-hares gemiré.
48:32 Con llanto de Jazer lloraré por ti, oh vid de
Sibma; tus sarmientos pasaron el mar, llegaron hasta el
mar de Jazer; sobre tu cosecha y sobre tu vendimia vino
el destruidor.
48:33 Y será cortada la alegría y el regocijo de los
campos fértiles, de la tierra de Moab; y de los lagares
haré que falte el vino; no pisarán con canción; la
canción no será canción.
48:34 El clamor de Hesbón llega hasta Eleale; hasta
Jahaza dieron su voz; desde Zoar hasta Horonaim, becerra
de tres años; porque también las aguas de Nimrim serán
destruidas.
48:35 Y exterminaré de Moab, dice Jehová, a quien
sacrifique sobre los lugares altos, y a quien ofrezca
incienso a sus dioses.
48:36 Por tanto, mi corazón resonará como flautas por
causa de Moab, asimismo resonará mi corazón a modo de
flautas por los hombres de Kir-hares; porque perecieron
las riquezas que habían hecho.
48:37 Porque toda cabeza será rapada, y toda barba
raída; sobre toda mano habrá rasguños, y cilicio sobre
todo lomo.
48:38 Sobre todos los terrados de Moab, y en sus calles,
todo él será llanto; porque yo quebranté a Moab como a
vasija que no agrada, dice Jehová.
48:39 ¡Lamentad! ¡Cómo ha sido quebrantado! ¡Cómo volvió
la espalda Moab, y fue avergonzado! Fue Moab objeto de
escarnio y de espanto a todos los que están en sus
alrededores.
48:40 Porque así ha dicho Jehová: He aquí que como
águila volará, y extenderá sus alas contra Moab.
48:41 Tomadas serán las ciudades, y tomadas serán las
fortalezas; y será aquel día el corazón de los valientes
de Moab como el corazón de mujer en angustias.
48:42 Y Moab será destruido hasta dejar de ser pueblo,
porque se engrandeció contra Jehová.
48:43 Miedo y hoyo y lazo contra ti, oh morador de Moab,
dice Jehová.
48:44 El que huyere del miedo caerá en el hoyo, y el que
saliere del hoyo será preso en el lazo; porque yo traeré
sobre él, sobre Moab, el año de su castigo, dice
Jehová.
48:45 A la sombra de Hesbón se pararon sin fuerzas los
que huían; mas salió fuego de Hesbón, y llama de en
medio de Sehón, y quemó el rincón de Moab, y la
coronilla de los hijos revoltosos.
48:46 ¡Ay de ti, Moab! pereció el pueblo de Quemos;
porque tus hijos fueron puestos presos para cautividad,
y tus hijas para cautiverio.
48:47 Pero haré volver a los cautivos de Moab en lo
postrero de los tiempos, dice Jehová. Hasta aquí es el
juicio de Moab.   
Capítulo 49
Profecía sobre los amonitas
49:1 Acerca de los hijos de Amón.  
Así ha dicho Jehová: ¿No tiene hijos Israel? ¿No tiene
heredero? ¿Por qué Milcom ha desposeído a Gad, y su
pueblo se ha establecido en sus ciudades?
49:2 Por tanto, vienen días, ha dicho Jehová, en que
haré oír clamor de guerra en Rabá de los hijos de Amón;
y será convertida en montón de ruinas, y sus ciudades
serán puestas a fuego, e Israel tomará por heredad a los
que los tomaron a ellos, ha dicho Jehová.
49:3 Lamenta, oh Hesbón, porque destruida es Hai;
clamad, hijas de Rabá, vestíos de cilicio, endechad, y
rodead los vallados, porque Milcom fue llevado en
cautiverio, sus sacerdotes y sus príncipes juntamente.
49:4 ¿Por qué te glorías de los valles? Tu valle se
deshizo, oh hija contumaz, la que confía en sus tesoros,
la que dice: ¿Quién vendrá contra mí?
49:5 He aquí yo traigo sobre ti espanto, dice el Señor,
Jehová de los ejércitos, de todos tus alrededores; y
seréis lanzados cada uno derecho hacia adelante, y no
habrá quien recoja a los fugitivos.
49:6 Y después de esto haré volver a los cautivos de los
hijos de Amón, dice Jehová.
Profecía sobre Edom
49:7 Acerca de Edom.     
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: ¿No hay más
sabiduría en Temán? ¿Se ha acabado el consejo en los
sabios? ¿Se corrompió su sabiduría?
49:8 Huid, volveos atrás, habitad en lugares profundos,
oh moradores de Dedán; porque el quebrantamiento de Esaú
traeré sobre él en el tiempo en que lo castigue.
49:9 Si vendimiadores hubieran venido contra ti, ¿no
habrían dejado rebuscos? Si ladrones de noche, ¿no
habrían tomado lo que les bastase?
49:10 Mas yo desnudaré a Esaú, descubriré sus
escondrijos, y no podrá esconderse; será destruida su
descendencia, sus hermanos y sus vecinos, y dejará de
ser.
49:11 Deja tus huérfanos, yo los criaré; y en mí
confiarán tus viudas.
49:12 Porque así ha dicho Jehová: He aquí que los que no
estaban condenados a beber el cáliz, beberán
ciertamente; ¿y serás tú absuelto del todo? No serás
absuelto, sino que ciertamente beberás.
49:13 Porque por mí he jurado, dice Jehová, que
asolamiento, oprobio, soledad y maldición será Bosra, y
todas sus ciudades serán desolaciones perpetuas.
49:14 La noticia oí, que de Jehová había sido enviado
mensajero a las naciones, diciendo: Juntaos y venid
contra ella, y subid a la batalla.
49:15 He aquí que te haré pequeño entre las naciones,
menospreciado entre los hombres.
49:16 Tu arrogancia te engañó, y la soberbia de tu
corazón. Tú que habitas en cavernas de peñas, que tienes
la altura del monte, aunque alces como águila tu nido,
de allí te haré descender, dice Jehová.
49:17 Y se convertirá Edom en desolación; todo aquel que
pasare por ella se asombrará, y se burlará de todas sus
calamidades.
49:18 Como sucedió en la destrucción de Sodoma y de
Gomorra y de sus ciudades vecinas, dice Jehová, así no
morará allí nadie, ni la habitará hijo de hombre.
49:19 He aquí que como león subirá de la espesura del
Jordán contra la bella y robusta; porque muy pronto le
haré huir de ella, y al que fuere escogido la encargaré;
porque ¿quién es semejante a mí, y quién me emplazará?
¿Quién será aquel pastor que me podrá resistir?
49:20 Por tanto, oíd el consejo que Jehová ha acordado
sobre Edom, y sus pensamientos que ha resuelto sobre los
moradores de Temán. Ciertamente a los más pequeños de su
rebaño los arrastrarán, y destruirán sus moradas con
ellos.
49:21 Del estruendo de la caída de ellos la tierra
temblará, y el grito de su voz se oirá en el Mar Rojo.
49:22 He aquí que como águila subirá y volará, y
extenderá sus alas contra Bosra; y el corazón de los
valientes de Edom será en aquel día como el corazón de
mujer en angustias.     
Profecía sobre Damasco
49:23 Acerca de Damasco. 
Se confundieron Hamat y Arfad, porque oyeron malas
nuevas; se derritieron en aguas de desmayo, no pueden
sosegarse.
49:24 Se desmayó Damasco, se volvió para huir, y le tomó
temblor y angustia, y dolores le tomaron, como de mujer
que está de parto.
49:25 ¡Cómo dejaron a la ciudad tan alabada, la ciudad
de mi gozo!
49:26 Por tanto, sus jóvenes caerán en sus plazas, y
todos los hombres de guerra morirán en aquel día, ha
dicho Jehová de los ejércitos.
49:27 Y haré encender fuego en el muro de Damasco, y
consumirá las casas de Ben-adad.
Profecía sobre Cedar y Hazor
49:28 Acerca de Cedar y de los reinos de Hazor, los
cuales asoló Nabucodonosor rey de Babilonia. Así ha
dicho Jehová: Levantaos, subid contra Cedar, y destruid
a los hijos del oriente.
49:29 Sus tiendas y sus ganados tomarán; sus cortinas y
todos sus utensilios y sus camellos tomarán para sí, y
clamarán contra ellos: Miedo alrededor.
49:30 Huid, idos muy lejos, habitad en lugares
profundos, oh moradores de Hazor, dice Jehová; porque
tomó consejo contra vosotros Nabucodonosor rey de
Babilonia, y contra vosotros ha formado un designio.
49:31 Levantaos, subid contra una nación pacífica que
vive confiadamente, dice Jehová, que ni tiene puertas ni
cerrojos, que vive solitaria.
49:32 Serán sus camellos por botín, y la multitud de sus
ganados por despojo; y los esparciré por todos los
vientos, arrojados hasta el último rincón; y de todos
lados les traeré su ruina, dice Jehová.
49:33 Hazor será morada de chacales, soledad para
siempre; ninguno morará allí, ni la habitará hijo de
hombre.
Profecía sobre Elam
49:34 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías
acerca de Elam, en el principio del reinado de Sedequías
rey de Judá, diciendo:
49:35 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que
yo quiebro el arco de Elam, parte principal de su
fortaleza.
49:36 Traeré sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro
puntos del cielo, y los aventaré a todos estos vientos;
y no habrá nación a donde no vayan fugitivos de Elam.
49:37 Y haré que Elam se intimide delante de sus
enemigos, y delante de los que buscan su vida; y traeré
sobre ellos mal, y el ardor de mi ira, dice Jehová; y
enviaré en pos de ellos espada hasta que los acabe.
49:38 Y pondré mi trono en Elam, y destruiré a su rey y
a su príncipe, dice Jehová.
49:39 Pero acontecerá en los últimos días, que haré
volver a los cautivos de Elam, dice Jehová.
Capítulo 50
Profecía sobre Babilonia
50:1 Palabra que habló Jehová contra Babilonia,
contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta
Jeremías.
50:2 Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad
también bandera, publicad, y no encubráis; decid: Tomada
es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac;
destruidas son sus esculturas, quebrados son sus
ídolos.
50:3 Porque subió contra ella una nación del norte, la
cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni
hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se
fueron.
50:4 En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová,
vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá
juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a
Jehová su Dios.
50:5 Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde
volverán sus rostros, diciendo: Venid, y juntémonos a
Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.
50:6 Ovejas perdidas fueron mi pueblo; sus pastores las
hicieron errar, por los montes las descarriaron;
anduvieron de monte en collado, y se olvidaron de sus
rediles.
50:7 Todos los que los hallaban, los devoraban; y decían
sus enemigos: No pecaremos, porque ellos pecaron contra
Jehová morada de justicia, contra Jehová esperanza de
sus padres.
50:8 Huid de en medio de Babilonia,
y salid de la tierra de los caldeos, y sed como los
machos cabríos que van delante del rebaño.
50:9 Porque yo levanto y hago subir contra Babilonia
reunión de grandes pueblos de la tierra del norte; desde
allí se prepararán contra ella, y será tomada; sus
flechas son como de valiente diestro, que no volverá
vacío.
50:10 Y Caldea será para botín; todos los que la
saquearen se saciarán, dice Jehová.
50:11 Porque os alegrasteis, porque os gozasteis
destruyendo mi heredad, porque os llenasteis como
novilla sobre la hierba, y relinchasteis como caballos.
50:12 Vuestra madre se avergonzó mucho, se afrentó la
que os dio a luz; he aquí será la última de las
naciones; desierto, sequedal y páramo.
50:13 Por la ira de Jehová no será habitada, sino será
asolada toda ella; todo hombre que pasare por Babilonia
se asombrará, y se burlará de sus calamidades.
50:14 Poneos en orden contra Babilonia alrededor, todos
los que entesáis arco; tirad contra ella, no escatiméis
las saetas, porque pecó contra Jehová.
50:15 Gritad contra ella en derredor; se rindió; han
caído sus cimientos, derribados son sus muros, porque es
venganza de Jehová. Tomad venganza de ella; haced con
ella como ella hizo.
50:16 Destruid en Babilonia al que siembra, y al que
mete hoz en tiempo de la siega; delante de la espada
destructora cada uno volverá el rostro hacia su pueblo,
cada uno huirá hacia su tierra.
50:17 Rebaño descarriado es Israel; leones lo
dispersaron; el rey de Asiria lo devoró primero,
Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshuesó después.
50:18 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: Yo castigo al rey de Babilonia y a su
tierra, como castigué al rey de Asiria.
50:19 Y volveré a traer a Israel a su morada, y pacerá
en el Carmelo y en Basán; y en el monte de Efraín y en
Galaad se saciará su alma.
50:20 En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová,
la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los
pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a
los que yo hubiere dejado.
50:21 Sube contra la tierra de Merataim, contra ella y
contra los moradores de Pecod; destruye y mata en pos de
ellos, dice Jehová, y haz conforme a todo lo que yo te
he mandado.
50:22 Estruendo de guerra en la tierra, y
quebrantamiento grande.
50:23 ¡Cómo fue cortado y quebrado el martillo de toda
la tierra! ¡cómo se convirtió Babilonia en desolación
entre las naciones!
50:24 Te puse lazos, y fuiste tomada, oh Babilonia, y tú
no lo supiste; fuiste hallada, y aun presa, porque
provocaste a Jehová.
50:25 Abrió Jehová su tesoro, y sacó los instrumentos de
su furor; porque esta es obra de Jehová, Dios de los
ejércitos, en la tierra de los caldeos.
50:26 Venid contra ella desde el extremo de la tierra;
abrid sus almacenes, convertidla en montón de ruinas, y
destruidla; que no le quede nada.
50:27 Matad a todos sus novillos; que vayan al matadero.
¡Ay de ellos! pues ha venido su día, el tiempo de su
castigo.
50:28 Voz de los que huyen y escapan de la tierra de
Babilonia, para dar en Sion las nuevas de la retribución
de Jehová nuestro Dios, de la venganza de su templo.
50:29 Haced juntar contra Babilonia flecheros, a todos
los que entesan arco; acampad contra ella alrededor; no
escape de ella ninguno; pagadle según su obra;
conforme a todo lo que ella hizo, haced con ella; porque
contra Jehová se ensoberbeció, contra el Santo de
Israel.
50:30 Por tanto, sus jóvenes caerán en sus plazas, y
todos sus hombres de guerra serán destruidos en aquel
día, dice Jehová.
50:31 He aquí yo estoy contra ti, oh soberbio, dice el
Señor, Jehová de los ejércitos; porque tu día ha venido,
el tiempo en que te castigaré.
50:32 Y el soberbio tropezará y caerá, y no tendrá quien
lo levante; y encenderé fuego en sus ciudades, y quemaré
todos sus alrededores.
50:33 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Oprimidos
fueron los hijos de Israel y los hijos de Judá
juntamente; y todos los que los tomaron cautivos los
retuvieron; no los quisieron soltar.
50:34 El redentor de ellos es el Fuerte; Jehová de los
ejércitos es su nombre; de cierto abogará la causa de
ellos para hacer reposar la tierra, y turbar a los
moradores de Babilonia.
50:35 Espada contra los caldeos, dice Jehová, y contra
los moradores de Babilonia, contra sus príncipes y
contra sus sabios.
50:36 Espada contra los adivinos, y se entontecerán;
espada contra sus valientes, y serán quebrantados.
50:37 Espada contra sus caballos, contra sus carros, y
contra todo el pueblo que está en medio de ella, y serán
como mujeres; espada contra sus tesoros, y serán
saqueados.
50:38 Sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es
tierra de ídolos, y se entontecen con imágenes.
50:39 Por tanto, allí morarán fieras del desierto y
chacales,
morarán también en ella polluelos de avestruz; nunca más
será poblada ni se habitará por generaciones y
generaciones.
50:40 Como en la destrucción que Dios hizo de Sodoma y
de Gomorra y de sus ciudades vecinas, dice
Jehová, así no morará allí hombre, ni hijo de hombre la
habitará.
50:41 He aquí viene un pueblo del norte, y una nación
grande y muchos reyes se levantarán de los extremos de
la tierra.
50:42 Arco y lanza manejarán; serán crueles, y no
tendrán compasión; su voz rugirá como el mar, y montarán
sobre caballos; se prepararán contra ti como hombres a
la pelea, oh hija de Babilonia.
50:43 Oyó la noticia el rey de Babilonia, y sus manos se
debilitaron; angustia le tomó, dolor como de mujer de
parto.
50:44 He aquí que como león subirá de la espesura del
Jordán a la morada fortificada; porque muy pronto le
haré huir de ella, y al que yo escoja la encargaré;
porque ¿quién es semejante a mí? ¿y quién me emplazará?
¿o quién será aquel pastor que podrá resistirme?
50:45 Por tanto, oíd la determinación que Jehová ha
acordado contra Babilonia, y los pensamientos que ha
formado contra la tierra de los caldeos: Ciertamente a
los más pequeños de su rebaño los arrastrarán, y
destruirán sus moradas con ellos.
50:46 Al grito de la toma de Babilonia la tierra tembló,
y el clamor se oyó entre las naciones.
Capítulo 51
Juicios de Jehová contra Babilonia
51:1 Así ha dicho Jehová: He aquí que yo levanto un
viento destruidor contra Babilonia, y contra sus
moradores que se levantan contra mí.
51:2 Y enviaré a Babilonia aventadores que la avienten,
y vaciarán su tierra; porque se pondrán contra ella de
todas partes en el día del mal.
51:3 Diré al flechero que entesa su arco, y al que se
enorgullece de su coraza: No perdonéis a sus jóvenes,
destruid todo su ejército.
51:4 Y caerán muertos en la tierra de los caldeos, y
alanceados en sus calles.
51:5 Porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios,
Jehová de los ejércitos, aunque su tierra fue llena de
pecado contra el Santo de Israel.
51:6 Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su
vida, para que no perezcáis a causa de su maldad; porque
el tiempo es de venganza de Jehová; le dará su pago.
51:7 Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, que
embriagó a toda la tierra; de su vino bebieron los
pueblos;
se aturdieron, por tanto, las naciones.
51:8 En un momento cayó Babilonia, y se despedazó; gemid
sobre ella; tomad bálsamo para su dolor, quizá sane.
51:9 Curamos a Babilonia, y no ha sanado; dejadla, y
vámonos cada uno a su tierra; porque ha llegado hasta el
cielo su juicio,
y se ha alzado hasta las nubes.
51:10 Jehová sacó a luz nuestras justicias; venid, y
contemos en Sion la obra de Jehová nuestro Dios.
51:11 Limpiad las saetas, embrazad los escudos; ha
despertado Jehová el espíritu de los reyes de Media;
porque contra Babilonia es su pensamiento para
destruirla; porque venganza es de Jehová, y venganza de
su templo.
51:12 Levantad bandera sobre los muros de Babilonia,
reforzad la guardia, poned centinelas, disponed celadas;
porque deliberó Jehová, y aun pondrá en efecto lo que ha
dicho contra los moradores de Babilonia.
51:13 Tú, la que moras entre muchas aguas,
rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu
codicia.
51:14 Jehová de los ejércitos juró por sí mismo,
diciendo: Yo te llenaré de hombres como de langostas, y
levantarán contra ti gritería.
51:15 El es el que hizo la tierra con su poder, el que
afirmó el mundo con su sabiduría, y extendió los cielos
con su inteligencia.
51:16 A su voz se producen tumultos de aguas en los
cielos, y hace subir las nubes de lo último de la
tierra; él hace relámpagos con la lluvia, y saca el
viento de sus depósitos.
51:17 Todo hombre se ha infatuado, y no tiene ciencia;
se avergüenza todo artífice de su escultura, porque
mentira es su ídolo, no tiene espíritu.
51:18 Vanidad son, obra digna de burla; en el tiempo del
castigo perecerán.
51:19 No es como ellos la porción de Jacob; porque él es
el Formador de todo, e Israel es el cetro de su
herencia; Jehová de los ejércitos es su nombre.
51:20 Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio
de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré
reinos.
51:21 Por tu medio quebrantaré caballos y a sus jinetes,
y por medio de ti quebrantaré carros y a los que en
ellos suben.
51:22 Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y
mujeres, y por medio de ti quebrantaré viejos y jóvenes,
y por tu medio quebrantaré jóvenes y vírgenes.
51:23 También quebrantaré por medio de ti al pastor y a
su rebaño; quebrantaré por tu medio a labradores y a sus
yuntas; a jefes y a príncipes quebrantaré por medio de
ti.
51:24 Y pagaré a Babilonia y a todos los moradores de
Caldea, todo el mal que ellos hicieron en Sion delante
de vuestros ojos, dice Jehová.
51:25 He aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor,
dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé
mi mano contra ti, y te haré rodar de las peñas, y te
reduciré a monte quemado.
51:26 Y nadie tomará de ti piedra para esquina, ni
piedra para cimiento; porque perpetuo asolamiento serás,
ha dicho Jehová.
51:27 Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las
naciones, preparad pueblos contra ella; juntad contra
ella los reinos de Ararat, de Mini y de Askenaz; señalad
contra ella capitán, haced subir caballos como langostas
erizadas.
51:28 Preparad contra ella naciones; los reyes de Media,
sus capitanes y todos sus príncipes, y todo territorio
de su dominio.
51:29 Temblará la tierra, y se afligirá; porque es
confirmado contra Babilonia todo el pensamiento de
Jehová, para poner la tierra de Babilonia en soledad,
para que no haya morador en ella.
51:30 Los valientes de Babilonia dejaron de pelear, se
encerraron en sus fortalezas; les faltaron las fuerzas,
se volvieron como mujeres; incendiadas están sus casas,
rotos sus cerrojos.
51:31 Correo se encontrará con correo, mensajero se
encontrará con mensajero, para anunciar al rey de
Babilonia que su ciudad es tomada por todas partes.
51:32 Los vados fueron tomados, y los baluartes quemados
a fuego, y se consternaron los hombres de guerra.
51:33 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios
de Israel: La hija de Babilonia es como una era cuando
está de trillar; de aquí a poco le vendrá el tiempo de
la siega.
51:34 Me devoró, me desmenuzó Nabucodonosor rey de
Babilonia, y me dejó como vaso vacío; me tragó como
dragón, llenó su vientre de mis delicadezas, y me echó
fuera.
51:35 Sobre Babilonia caiga la violencia hecha a mí y a
mi carne, dirá la moradora de Sion; y mi sangre caiga
sobre los moradores de Caldea, dirá Jerusalén.
51:36 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo
juzgo tu causa y haré tu venganza; y secaré su mar, y
haré que su corriente quede seca.
51:37 Y será Babilonia montones de ruinas, morada de
chacales, espanto y burla, sin morador.
51:38 Todos a una rugirán como leones; como cachorros de
leones gruñirán.
51:39 En medio de su calor les pondré banquetes, y haré
que se embriaguen, para que se alegren, y duerman eterno
sueño y no despierten, dice Jehová.
51:40 Los haré traer como corderos al matadero, como
carneros y machos cabríos.
51:41 ¡Cómo fue apresada Babilonia, y fue tomada la que
era alabada por toda la tierra! ¡Cómo vino a ser
Babilonia objeto de espanto entre las naciones!
51:42 Subió el mar sobre Babilonia; de la multitud de
sus olas fue cubierta.
51:43 Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y
desierta, tierra en que no morará nadie, ni pasará por
ella hijo de hombre.
51:44 Y juzgaré a Bel en Babilonia, y sacaré de su boca
lo que se ha tragado; y no vendrán más naciones a él, y
el muro de Babilonia caerá.
51:45 Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad
cada uno su vida del ardor de la ira de Jehová.
51:46 Y no desmaye vuestro corazón, ni temáis a causa
del rumor que se oirá por la tierra; en un año vendrá el
rumor, y después en otro año rumor, y habrá violencia en
la tierra, dominador contra dominador.
51:47 Por tanto, he aquí vienen días en que yo destruiré
los ídolos de Babilonia, y toda su tierra será
avergonzada, y todos sus muertos caerán en medio de
ella.
51:48 Los cielos y la tierra y todo lo que está en ellos
cantarán de gozo sobre Babilonia;
porque del norte vendrán contra ella destruidores, dice
Jehová.
51:49 Por los muertos de Israel caerá Babilonia, como
por Babilonia cayeron los muertos de toda la tierra.
51:50 Los que escapasteis de la espada, andad, no os
detengáis; acordaos por muchos días de Jehová, y
acordaos de Jerusalén.
51:51 Estamos avergonzados, porque oímos la afrenta; la
confusión cubrió nuestros rostros, porque vinieron
extranjeros contra los santuarios de la casa de Jehová.
51:52 Por tanto, vienen días, dice Jehová, en que yo
destruiré sus ídolos, y en toda su tierra gemirán los
heridos.
51:53 Aunque suba Babilonia hasta el cielo, y se
fortifique en las alturas, de mí vendrán a ella
destruidores, dice Jehová.
51:54 ¡Oyese el clamor de Babilonia, y el gran
quebrantamiento de la tierra de los caldeos!
51:55 Porque Jehová destruirá a Babilonia, y quitará de
ella la mucha jactancia; y bramarán sus olas, y como
sonido de muchas aguas será la voz de ellos.
51:56 Porque vino destruidor contra ella, contra
Babilonia, y sus valientes fueron apresados; el arco de
ellos fue quebrado; porque Jehová, Dios de
retribuciones, dará la paga.
51:57 Y embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus
capitanes, a sus nobles y a sus fuertes; y dormirán
sueño eterno y no despertarán, dice el Rey, cuyo nombre
es Jehová de los ejércitos.
51:58 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El muro
ancho de Babilonia será derribado enteramente, y sus
altas puertas serán quemadas a fuego; en vano trabajaron
los pueblos, y las naciones se cansaron sólo para el
fuego.
51:59 Palabra que envió el profeta Jeremías a Seraías
hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando iba con
Sedequías rey de Judá a Babilonia, en el cuarto año de
su reinado. Y era Seraías el principal camarero.
51:60 Escribió, pues, Jeremías en un libro todo el mal
que había de venir sobre Babilonia, todas las palabras
que están escritas contra Babilonia.
51:61 Y dijo Jeremías a Seraías: Cuando llegues a
Babilonia, y veas y leas todas estas cosas,
51:62 dirás: Oh Jehová, tú has dicho contra este lugar
que lo habías de destruir, hasta no quedar en él
morador, ni hombre ni animal, sino que para siempre ha
de ser asolado.
51:63 Y cuando acabes de leer este libro, le atarás una
piedra, y lo echarás en medio del Eufrates,
51:64 y dirás: Así se hundirá Babilonia, y no se
levantará
del mal que yo traigo sobre ella; y serán rendidos.
Hasta aquí son las palabras de Jeremías.
Capítulo 52
Reinado de Sedequías
(2
R. 24.18-20;
2 Cr. 36.11-16)
52:1 Era Sedequías de edad de veintiún años cuando
comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. Su
madre se llamaba Hamutal, hija de Jeremías de Libna.
52:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a
todo lo que hizo Joacim.
52:3 Y a causa de la ira de Jehová contra Jerusalén y
Judá, llegó a echarlos de su presencia. Y se rebeló
Sedequías contra el rey de Babilonia.
Caída de Jerusalén
(2
R. 24.20--25.7; Jer. 39.1-7)
52:4 Aconteció, por tanto, a los nueve años de su
reinado, en el mes décimo, a los diez días del mes, que
vino Nabucodonosor rey de Babilonia, él y todo su
ejército, contra Jerusalén, y acamparon contra ella,
y de todas partes edificaron contra ella baluartes.
52:5 Y estuvo sitiada la ciudad hasta el undécimo año
del rey Sedequías.
52:6 En el mes cuarto, a los nueve días del mes,
prevaleció el hambre en la ciudad, hasta no haber pan
para el pueblo.
52:7 Y fue abierta una brecha en el muro de la ciudad,
y todos los hombres de guerra huyeron, y salieron de la
ciudad de noche por el camino de la puerta entre los dos
muros que había cerca del jardín del rey, y se fueron
por el camino del Arabá, estando aún los caldeos junto a
la ciudad alrededor.
52:8 Y el ejército de los caldeos siguió al rey, y
alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; y lo
abandonó todo su ejército.
52:9 Entonces prendieron al rey, y le hicieron venir al
rey de Babilonia, a Ribla en tierra de Hamat, donde
pronunció sentencia contra él.
52:10 Y degolló el rey de Babilonia a los hijos de
Sedequías delante de sus ojos, y también degolló en
Ribla a todos los príncipes de Judá.
52:11 No obstante, el rey de Babilonia sólo le sacó los
ojos a Sedequías, y le ató con grillos, y lo hizo llevar
a Babilonia;
y lo puso en la cárcel hasta el día en que murió.
Cautividad de Judá
(2
R. 25.8-21;
2 Cr. 36.17-21; Jer. 39.8-10)
52:12 Y en el mes quinto, a los diez días del mes,
que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor
rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán capitán
de la guardia, que solía estar delante del rey de
Babilonia.
52:13 Y quemó la casa de Jehová,
y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y
destruyó con fuego todo edificio grande.
52:14 Y todo el ejército de los caldeos, que venía con
el capitán de la guardia, destruyó todos los muros en
derredor de Jerusalén.
52:15 E hizo transportar Nabuzaradán capitán de la
guardia a los pobres del pueblo, y a toda la otra gente
del pueblo que había quedado en la ciudad, a los
desertores que se habían pasado al rey de Babilonia, y a
todo el resto de la multitud del pueblo.
52:16 Mas de los pobres del país dejó Nabuzaradán
capitán de la guardia para viñadores y labradores.
52:17 Y los caldeos quebraron las columnas de bronce que
estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de
bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron todo
el bronce a Babilonia.
52:18 Se llevaron también los calderos, las palas, las
despabiladeras, los tazones, las cucharas, y todos los
utensilios de bronce con que se ministraba,
52:19 y los incensarios, tazones, copas, ollas,
candeleros, escudillas y tazas; lo de oro por oro, y lo
de plata por plata, se llevó el capitán de la guardia.
52:20 Las dos columnas, un mar, y los doce bueyes de
bronce que estaban debajo de las basas, que había hecho
el rey Salomón en la casa de Jehová; el peso del bronce
de todo esto era incalculable.
52:21 En cuanto a las columnas, la altura de cada
columna era de dieciocho codos, y un cordón de doce codos la rodeaba; y su espesor era
de cuatro dedos, y eran huecas.
52:22 Y el capitel de bronce que había sobre ella era de
una altura de cinco codos, con una red y granadas alrededor del capitel, todo de
bronce; y lo mismo era lo de la segunda columna con sus
granadas.
52:23 Había noventa y seis granadas en cada hilera;
todas ellas eran ciento sobre la red alrededor.
52:24 Tomó también el capitán de la guardia a Seraías el
principal sacerdote, a Sofonías el segundo sacerdote, y
tres guardas del atrio.
52:25 Y de la ciudad tomó a un oficial que era capitán
de los hombres de guerra, a siete hombres de los
consejeros íntimos del rey, que estaban en la ciudad, y
al principal secretario de la milicia, que pasaba
revista al pueblo de la tierra para la guerra, y sesenta
hombres del pueblo que se hallaron dentro de la ciudad.
52:26 Los tomó, pues, Nabuzaradán capitán de la guardia,
y los llevó al rey de Babilonia en Ribla.
52:27 Y el rey de Babilonia los hirió, y los mató en
Ribla en tierra de Hamat. Así Judá fue transportada de
su tierra.
52:28 Este es el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo:
En el año séptimo, a tres mil veintitrés hombres de
Judá.
52:29 En el año dieciocho de Nabucodonosor él llevó
cautivas de Jerusalén a ochocientas treinta y dos
personas.
52:30 El año veintitrés de Nabucodonosor, Nabuzaradán
capitán de la guardia llevó cautivas a setecientas
cuarenta y cinco personas de los hombres de Judá; todas
las personas en total fueron cuatro mil seiscientas.
Joaquín es libertado y recibe honores en Babilonia
(2 R. 25.27-30)
52:31 Y sucedió que en el año treinta y siete del
cautiverio de Joaquín rey de Judá, en el mes duodécimo,
a los veinticinco días del mes, Evil-merodac rey de
Babilonia, en el año primero de su reinado, alzó la
cabeza de Joaquín rey de Judá y lo sacó de la cárcel.
52:32 Y habló con él amigablemente, e hizo poner su
trono sobre los tronos de los reyes que estaban con él
en Babilonia.
52:33 Le hizo mudar también los vestidos de prisionero,
y comía pan en la mesa del rey siempre todos los días de
su vida.
52:34 Y continuamente se le daba una ración de parte del
rey de Babilonia, cada día durante todos los días de su
vida, hasta el día de su muerte.
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