Capítulo 1
Una nación pecadora
1:1 Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca
de Judá y Jerusalén en días de Uzías,
Jotam,
Acaz  y
Ezequías,
reyes de Judá.
1:2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla
Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se
rebelaron contra mí.
1:3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de
su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene
conocimiento.
1:4 ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad,
generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a
Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se
volvieron atrás.
1:5 ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os
rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón
doliente.
1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él
cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no
están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
1:7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades
puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros
comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de
extraños.
1:8 Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y
como cabaña en melonar, como ciudad asolada.
1:9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un
resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a
Gomorra.
Llamamiento al arrepentimiento verdadero
1:10 Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová;
escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
1:11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de
vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de
carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre
de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
1:12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís
a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?
1:13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es
abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar
asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras
fiestas solemnes.
1:14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes
las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado
estoy de soportarlas.
1:15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de
vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la
oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras
manos.
1:16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras
obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;
1:17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio,
restituid al agraviado, haced justicia al huérfano,
amparad a la viuda.
1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si
vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve
serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí,
vendrán a ser como blanca lana.
1:19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la
tierra;
1:20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis
consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha
dicho.
Juicio y redención de Jerusalén
1:21 ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad
fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la
equidad; pero ahora, los homicidas.
1:22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está
mezclado con agua.
1:23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de
ladrones; todos aman el soborno, y van tras las
recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a
ellos la causa de la viuda.
1:24 Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos,
el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis
enemigos, me vengaré de mis adversarios;
1:25 y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo
más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.
1:26 Restauraré tus jueces como al principio, y tus
consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad
de justicia, Ciudad fiel.
1:27 Sion será rescatada con juicio, y los convertidos
de ella con justicia.
1:28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán
quebrantados, y los que dejan a Jehová serán
consumidos.
1:29 Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis,
y os afrentarán los huertos que escogisteis.
1:30 Porque seréis como encina a la que se le cae la
hoja, y como huerto al que le faltan las aguas.
1:31 Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como
centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no
habrá quien apague.
Capítulo 2
Reinado universal de Jehová
(Mi. 4. 1-3)
2:1 Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de
Jerusalén.
2:2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será
confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de
los montes, y será exaltado sobre los collados, y
correrán a él todas las naciones.
2:3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos
al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos
enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas.
Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra
de Jehová.
2:4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos
pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus
lanzas en hoces;
no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán
más para la guerra.
Juicio de Jehová contra los soberbios
2:5 Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz
de Jehová.
2:6 Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de
Jacob, porque están llenos de costumbres traídas del
oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con
hijos de extranjeros.
2:7 Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no
tienen fin. También está su tierra llena de caballos, y
sus carros son innumerables.
2:8 Además su tierra está llena de ídolos, y se han
arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que
fabricaron sus dedos.
2:9 Y se ha inclinado el hombre, y el varón se ha
humillado; por tanto, no los perdones.
2:10 Métete en la peña,
escóndete en el polvo, de la presencia temible de
Jehová, y del resplandor de su majestad.
2:11 La altivez de los ojos del hombre será abatida, y
la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo
será exaltado en aquel día.
2:12 Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre
todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será
abatido;
2:13 sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos,
y sobre todas las encinas de Basán;
2:14 sobre todos los montes altos, y sobre todos los
collados elevados;
2:15 sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
2:16 sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las
pinturas preciadas.
2:17 La altivez del hombre será abatida, y la soberbia
de los hombres será humillada; y solo Jehová será
exaltado en aquel día.
2:18 Y quitará totalmente los ídolos.
2:19 Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las
aberturas de la tierra, por la presencia temible de
Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando él se
levante para castigar la tierra.
2:20 Aquel día arrojará el hombre a los topos y
murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que
le hicieron para que adorase,
2:21 y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las
cavernas de las peñas, por la presencia formidable de
Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se
levante para castigar la tierra.
2:22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz;
porque ¿de qué es él estimado?
Capítulo 3
Juicio de Jehová contra Judá y Jerusalén
3:1 Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos
quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte,
todo sustento de pan y todo socorro de agua;
3:2 el valiente y el hombre de guerra, el juez y el
profeta, el adivino y el anciano;
3:3 el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el
consejero, el artífice excelente y el hábil orador.
3:4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos
serán sus señores.
3:5 Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada
cual contra su vecino; el joven se levantará contra el
anciano, y el villano contra el noble.
3:6 Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la
familia de su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú
serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina;
3:7 él jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese
cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no
me hagáis príncipe del pueblo.
3:8 Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído;
porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra
Jehová para irritar los ojos de su majestad.
3:9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos;
porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan.
¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí.
3:10 Decid al justo que le irá bien, porque comerá de
los frutos de sus manos.
3:11 ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras
de sus manos le será pagado.
3:12 Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres
se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te
engañan, y tuercen el curso de tus caminos.
3:13 Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar
a los pueblos.
3:14 Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su
pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis
devorado la viña, y el despojo del pobre está en
vuestras casas.
3:15 ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo y moléis
las caras de los pobres? dice el Señor, Jehová de los
ejércitos.
Juicio contra las hijas de Sion
3:16 Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de
Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con
ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y
haciendo son con los pies;
3:17 por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de
Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas.
3:18 Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado,
las redecillas, las lunetas,
3:19 los collares, los pendientes y los brazaletes,
3:20 las cofias, los atavíos de las piernas, los
partidores del pelo, los pomitos de olor y los
zarcillos,
3:21 los anillos, y los joyeles de las narices,
3:22 las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las
bolsas,
3:23 los espejos, el lino fino, las gasas y los
tocados.
3:24 Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá
hediondez; y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza
rapada en lugar de la compostura del cabello; en lugar
de ropa de gala ceñimiento de cilicio, y quemadura en
vez de hermosura.
3:25 Tus varones caerán a espada, y tu fuerza en la
guerra.
3:26 Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella,
desamparada, se sentará en tierra.
Capítulo 4
4:1 Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel
tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y
nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos
llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.
Futuro glorioso de Jerusalén
4:2 En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para
hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para
grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.
4:3 Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que
fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los
que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes,
4:4 cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de
Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de
ella, con espíritu de juicio y con espíritu de
devastación.
4:5 Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de
Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y
oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que
eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel,
4:6 y habrá un abrigo para sombra contra el calor del
día, para refugio y escondedero contra el turbión y
contra el aguacero.
Capítulo 5
Parábola de la viña
5:1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a
su viña. 
Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.
5:2 La había cercado y despedregado y plantado de vides
escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y
hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese
uvas, y dio uvas silvestres.
5:3 Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá,
juzgad ahora entre mí y mi viña.
5:4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya
hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha
dado uvas silvestres?
5:5 Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña:
Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su
cerca, y será hollada.
5:6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y
crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes
mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
5:7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la
casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa
suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he
aquí clamor.
Ayes sobre los malvados
5:8 ¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden
heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis
vosotros solos en medio de la tierra?
5:9 Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los
ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas,
sin morador las grandes y hermosas.
5:10 Y diez yugadas de viña producirán un bato,
y un homer de semilla producirá un efa.
5:11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la
embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el
vino los enciende!
5:12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles,
flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni
consideran la obra de sus manos.
5:13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no
tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su
multitud se secó de sed.
5:14 Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida
extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos,
y su multitud, y su fausto, y el que en él se
regocijaba.
5:15 Y el hombre será humillado, y el varón será
abatido, y serán bajados los ojos de los altivos.
5:16 Pero Jehová de los ejércitos será exaltado en
juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia.
5:17 Y los corderos serán apacentados según su
costumbre; y extraños devorarán los campos desolados de
los ricos.
5:18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de
vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,
5:19 los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y
veamos; acérquese, y venga el consejo del Santo de
Israel, para que lo sepamos!
5:20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno
malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas
luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por
amargo!
5:21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que
son prudentes delante de sí mismos!
5:22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y
hombres fuertes para mezclar bebida;
5:23 los que justifican al impío mediante cohecho, y al
justo quitan su derecho!
5:24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el
rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz
como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo;
porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y
abominaron la palabra del Santo de Israel.
5:25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová
contra su pueblo, y extendió contra él su mano, y le
hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres
fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto
no ha cesado su furor, sino que todavía su mano está
extendida.
5:26 Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que
está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá
pronto y velozmente.
5:27 No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece;
ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le
desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la
correa de sus sandalias.
5:28 Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos
entesados; los cascos de sus caballos parecerán como de
pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
5:29 Su rugido será como de león; rugirá a manera de
leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa;
se la llevará con seguridad, y nadie se la quitará.
5:30 Y bramará sobre él en aquel día como bramido del
mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí
tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá
la luz.
Capítulo 6
Visión y llamamiento de Isaías
6:1 En el año que murió el rey Uzías
vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y
sus faldas llenaban el templo.
6:2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía
seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían
sus pies, y con dos volaban.
6:3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo,
santo, Jehová de los ejércitos;
toda la tierra está llena de su gloria.
6:4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con
la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.
6:5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque
siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de
pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al
Rey, Jehová de los ejércitos.
6:6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su
mano un carbón encendido, tomado del altar con unas
tenazas;
6:7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que
esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu
pecado.
6:8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién
enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo:
Heme aquí, envíame a mí.
6:9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no
entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.
6:10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus
oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos,
ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se
convierta, y haya para él sanidad.    
6:11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él:
Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y
no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un
desierto;
6:12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y
multiplicado los lugares abandonados en medio de la
tierra.
6:13 Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta
volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina,
que al ser cortados aún queda el tronco, así será el
tronco, la simiente santa.
Capítulo 7
Mensaje de Isaías a Acaz
7:1 Aconteció en los días de Acaz hijo de Jotam, hijo de
Uzías, rey de Judá, que Rezín rey de Siria y Peka hijo
de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén
para combatirla; pero no la pudieron tomar. 
7:2 Y vino la nueva a la casa de David, diciendo: Siria
se ha confederado con Efraín. Y se le estremeció el
corazón, y el corazón de su pueblo, como se estremecen
los árboles del monte a causa del viento.
7:3 Entonces dijo Jehová a Isaías: Sal ahora al
encuentro de Acaz, tú, y Sear-jasub tu hijo, al extremo
del acueducto del estanque de arriba, en el camino de la
heredad del Lavador,
7:4 y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni se turbe tu
corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean,
por el ardor de la ira de Rezín y de Siria, y del hijo
de Remalías.
7:5 Ha acordado maligno consejo contra ti el sirio, con
Efraín y con el hijo de Remalías, diciendo:
7:6 Vamos contra Judá y aterroricémosla, y repartámosla
entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al
hijo de Tabeel.
7:7 Por tanto, Jehová el Señor dice así: No subsistirá,
ni será.
7:8 Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de
Damasco, Rezín; y dentro de sesenta y cinco años Efraín
será quebrantado hasta dejar de ser pueblo.
7:9 Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de
Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis,
de cierto no permaneceréis.
7:10 Habló también Jehová a Acaz, diciendo:
7:11 Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola
ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto.
7:12 Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a
Jehová.
7:13 Dijo entonces Isaías: Oíd ahora, casa de David. ¿Os
es poco el ser molestos a los hombres, sino que también
lo seáis a mi Dios?
7:14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí
que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo,
y llamará su nombre Emanuel.
7:15 Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar
lo malo y escoger lo bueno.
7:16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y
escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú
temes será abandonada.
7:17 Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre
la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el
día que Efraín se apartó de Judá, esto es, al rey de
Asiria.
7:18 Y acontecerá que aquel día silbará Jehová a la
mosca que está en el fin de los ríos de Egipto, y a la
abeja que está en la tierra de Asiria;
7:19 y vendrán y acamparán todos en los valles
desiertos, y en las cavernas de las piedras, y en todos
los zarzales, y en todas las matas.
7:20 En aquel día el Señor raerá con navaja alquilada,
con los que habitan al otro lado del río, esto es, con
el rey de Asiria, cabeza y pelo de los pies, y aun la
barba también quitará.
7:21 Acontecerá en aquel tiempo, que criará un hombre
una vaca y dos ovejas;
7:22 y a causa de la abundancia de leche que darán,
comerá mantequilla; ciertamente mantequilla y miel
comerá el que quede en medio de la tierra.
7:23 Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar
donde había mil vides que valían mil siclos de plata,
será para espinos y cardos.
7:24 Con saetas y arco irán allá, porque toda la tierra
será espinos y cardos.
7:25 Y a todos los montes que se cavaban con azada, no
llegarán allá por el temor de los espinos y de los
cardos, sino que serán para pasto de bueyes y para ser
hollados de los ganados.
Capítulo 8
Sea Jehová vuestro temor
8:1 Me dijo Jehová: Toma una tabla grande, y escribe en
ella con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz.
8:2 Y junté conmigo por testigos fieles al sacerdote
Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías.
8:3 Y me llegué a la profetisa, la cual concibió, y dio
a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz.
8:4 Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío, y
Madre mía, será quitada la riqueza de Damasco y los
despojos de Samaria delante del rey de Asiria.
8:5 Otra vez volvió Jehová a hablarme, diciendo:
8:6 Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé,
que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con el
hijo de Remalías;
8:7 he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre
ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al
rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre
todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas;
8:8 y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y
llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas,
llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel.
8:9 Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados; oíd, todos
los que sois de lejanas tierras; ceñíos, y seréis
quebrantados; disponeos, y seréis quebrantados.
8:10 Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y
no será firme, porque Dios está con nosotros.
8:11 Porque Jehová me dijo de esta manera con mano
fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de
este pueblo, diciendo:
8:12 No llaméis conspiración a todas las cosas que este
pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen,
ni tengáis miedo.
8:13 A Jehová de los ejércitos, a él santificad;
sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.
8:14 Entonces él será por santuario; pero a las dos
casas de Israel, por piedra para tropezar, y por
tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador
de Jerusalén.
8:15 Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán
quebrantados;
y se enredarán y serán apresados.
8:16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis
discípulos.
8:17 Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su
rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré.
8:18 He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos
por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de
los ejércitos, que mora en el monte de Sion.
8:19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a
los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No
consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los
muertos por los vivos?
8:20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a
esto, es porque no les ha amanecido.
8:21 Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y
acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán
a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto.
8:22 Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y
tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las
tinieblas.
Capítulo 9
Nacimiento y reinado del Mesías
9:1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está
ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en
el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la
tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin
llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del
Jordán, en Galilea de los gentiles. 
9:2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los
que moraban en tierra de sombra de muerte, luz
resplandeció sobre ellos.
9:3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se
alegrarán delante de ti como se alegran en la siega,
como se gozan cuando reparten despojos.
9:4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su
hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de
Madián.
9:5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el
tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre,
serán quemados, pasto del fuego.
9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el
principado sobre su hombro; y se llamará su nombre
Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno,
Príncipe de Paz.
9:7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán
límite, sobre el trono de David y sobre su reino,
disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia
desde ahora y para siempre.
El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
La ira de Jehová contra Israel
9:8 El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en
Israel.
9:9 Y la sabrá todo el pueblo, Efraín y los moradores de
Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón
dicen:
9:10 Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de
cantería; cortaron los cabrahigos, pero en su lugar
pondremos cedros.
9:11 Pero Jehová levantará los enemigos de Rezín contra
él, y juntará a sus enemigos;
9:12 del oriente los sirios, y los filisteos del
poniente; y a boca llena devorarán a Israel. Ni con todo
eso ha cesado su furor, sino que todavía su mano está
extendida.
9:13 Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba,
ni buscó a Jehová de los ejércitos.
9:14 Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, rama y
caña en un mismo día.
9:15 El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el
profeta que enseña mentira, es la cola.
9:16 Porque los gobernadores de este pueblo son
engañadores, y sus gobernados se pierden.
9:17 Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus
jóvenes, ni de sus huérfanos y viudas tendrá
misericordia; porque todos son falsos y malignos, y toda
boca habla despropósitos. Ni con todo esto ha cesado su
furor, sino que todavía su mano está extendida.
9:18 Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y
espinos devorará; y se encenderá en lo espeso del
bosque, y serán alzados como remolinos de humo.
9:19 Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció
la tierra, y será el pueblo como pasto del fuego; el
hombre no tendrá piedad de su hermano.
9:20 Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá
hambre, y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada
cual comerá la carne de su brazo;
9:21 Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés, y ambos
contra Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino
que todavía su mano está extendida.
Capítulo 10
10:1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben
tiranía,
10:2 para apartar del juicio a los pobres, y para quitar
el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a
las viudas, y robar a los huérfanos!
10:3 ¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os
acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el
asolamiento? ¿En dónde dejaréis vuestra gloria?
10:4 Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los
muertos caerán. Ni con todo esto ha cesado su furor,
sino que todavía su mano está extendida.
Asiria, instrumento de Dios
10:5 Oh Asiria, 
vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira.
10:6 Le mandaré contra una nación pérfida, y sobre el
pueblo de mi ira le enviaré, para que quite despojos, y
arrebate presa, y lo ponga para ser hollado como lodo de
las calles.
10:7 Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo
imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será
desarraigar y cortar naciones no pocas.
10:8 Porque él dice: Mis príncipes, ¿no son todos
reyes?
10:9 ¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y
Samaria como Damasco?
10:10 Como halló mi mano los reinos de los ídolos,
siendo sus imágenes más que las de Jerusalén y de
Samaria;
10:11 como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré
también así a Jerusalén y a sus ídolos?
10:12 Pero acontecerá que después que el Señor haya
acabado toda su obra en el monte de Sion y en Jerusalén,
castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de
Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos.
10:13 Porque dijo: Con el poder de mi mano lo he hecho,
y con mi sabiduría, porque he sido prudente; quité los
territorios de los pueblos, y saqueé sus tesoros, y
derribé como valientes a los que estaban sentados;
10:14 y halló mi mano como nido las riquezas de los
pueblos; y como se recogen los huevos abandonados, así
me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese
ala, ni abriese boca y graznase.
10:15 ¿Se gloriará el hacha contra el que con ella
corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la
mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta;
como si levantase la vara al que no es leño!
10:16 Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos,
enviará debilidad sobre sus robustos, y debajo de su
gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego.
10:17 Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por
llama, que abrase y consuma en un día sus cardos y sus
espinos.
10:18 La gloria de su bosque y de su campo fértil
consumirá totalmente, alma y cuerpo, y vendrá a ser como
abanderado en derrota.
10:19 Y los árboles que queden en su bosque serán en
número que un niño los pueda contar.
10:20 Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan
quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de
Jacob, nunca más se apoyarán en el que los hirió, sino
que se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de
Israel.
10:21 El remanente volverá, el remanente de Jacob
volverá al Dios fuerte.
10:22 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las
arenas del mar, el remanente de él volverá; la
destrucción acordada rebosará justicia.
10:23 Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará
consumación ya determinada en medio de la tierra.
10:24 Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, dice
así: Pueblo mío, morador de Sion, no temas de Asiria.
Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la
manera de Egipto;
10:25 mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor
y mi enojo, para destrucción de ellos.
10:26 Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra
él como la matanza de Madián en la peña de Oreb, y
alzará su vara sobre el mar como hizo por la vía de
Egipto.
10:27 Acontecerá en aquel tiempo que su carga será
quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo
se pudrirá a causa de la unción.
10:28 Vino hasta Ajat, pasó hasta Migrón; en Micmas
contará su ejército.
10:29 Pasaron el vado; se alojaron en Geba; Ramá tembló;
Gabaa de Saúl huyó.
10:30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga
hacia Lais, pobrecilla Anatot.
10:31 Madmena se alborotó; los moradores de Gebim
huyen.
10:32 Aún vendrá día cuando reposará en Nob; alzará su
mano al monte de la hija de Sion, al collado de
Jerusalén.
10:33 He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos,
desgajará el ramaje con violencia, y los árboles de gran
altura serán cortados, y los altos serán humillados.
10:34 Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el
Líbano caerá con estruendo.  
Capítulo 11
Reinado justo del Mesías
11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago
retoñará de sus raíces. 
11:2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu
de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de
poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
11:3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová.
No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo
que oigan sus oídos;
11:4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y
argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y
herirá la tierra con la vara de su boca, y con el
espíritu de sus labios matará al impío.
11:5 Y será la justicia cinto de sus lomos,
y la fidelidad ceñidor de su cintura.
11:6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el
cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia
doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.
11:7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán
juntas; y el león como el buey comerá paja.
11:8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid,
y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna
de la víbora.
11:9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte;
porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová,
como las aguas cubren el mar.
11:10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí,
la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será
buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.
11:11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová
alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su
pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía,
Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.
11:12 Y levantará pendón a las naciones, y juntará los
desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá
de los cuatro confines de la tierra.
11:13 Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos
de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de
Judá, ni Judá afligirá a Efraín;
11:14 sino que volarán sobre los hombros de los
filisteos al occidente, saquearán también a los de
oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón
los obedecerán.
11:15 Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y
levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el
río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen
por él con sandalias.
11:16 Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el
que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para
Israel el día que subió de la tierra de Egipto.
Capítulo 12
Cántico de acción de gracias
12:1 En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues
aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó,
y me has consolado.
12:2 He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no
temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová,
quien ha sido salvación para mí.
12:3 Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la
salvación.
12:4 Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su
nombre, haced célebres en los pueblos sus obras,
recordad que su nombre es engrandecido.
12:5 Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas
magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.
12:6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque
grande es en medio de ti el Santo de Israel.
Capítulo 13
Profecía sobre Babilonia
13:1 Profecía sobre Babilonia,
revelada a Isaías hijo de Amoz.
13:2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz
a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de
príncipes. Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a
mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi
gloria.
13:4 Estruendo de multitud en los montes, como de mucho
pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones
reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las
tropas para la batalla.
13:5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los
cielos, Jehová y los instrumentos de su ira, para
destruir toda la tierra.
13:6 Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá
como asolamiento del Todopoderoso.
13:7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá
todo corazón de hombre,
13:8 y se llenarán de terror; angustias y dolores se
apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de
parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero;
sus rostros, rostros de llamas.
13:9 He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de
indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en
soledad, y raer de ella a sus pecadores.
13:10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus
luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al
nacer, y la luna no dará su resplandor.    
13:11 Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos
por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los
soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.
13:12 Haré más precioso que el oro fino al varón, y más
que el oro de Ofir al hombre.
13:13 Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se
moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los
ejércitos, y en el día del ardor de su ira.
13:14 Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor,
cada cual mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su
tierra.
13:15 Cualquiera que sea hallado será alanceado; y
cualquiera que por ellos sea tomado, caerá a espada.
13:16 Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus
casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres.
13:17 He aquí que yo despierto contra ellos a los medos,
que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro.
13:18 Con arco tirarán a los niños, y no tendrán
misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará
a los hijos.
13:19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la
grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a
las que trastornó Dios.
13:20 Nunca más será habitada, ni se morará en ella de
generación en generación; ni levantará allí tienda el
árabe, ni pastores tendrán allí majada;
13:21 sino que dormirán allí las fieras del desierto, y
sus casas se llenarán de hurones; allí
habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras
salvajes.
13:22 En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus
casas de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y
sus días no se alargarán.
Capítulo 14
Escarnio contra el rey de Babilonia
14:1 Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía
escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a
ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia
de Jacob.
14:2 Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su
lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y
criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que
los cautivaron, y señorearán sobre los que los
oprimieron.
14:3 Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y
de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron
servir,
14:4 pronunciarás este proverbio contra el rey de
Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la
ciudad codiciosa de oro!
14:5 Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro
de los señores;
14:6 el que hería a los pueblos con furor, con llaga
permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con
ira, y las perseguía con crueldad.
14:7 Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron
alabanzas.
14:8 Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y
los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste,
no ha subido cortador contra nosotros.
14:9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos
que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de
sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos
los reyes de las naciones.
14:10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también
te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como
nosotros?
14:11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus
arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
14:12 ¡Cómo caíste del cielo,
oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra,
tú que debilitabas a las naciones.
14:13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en
lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi
trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los
lados del norte;
14:14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré
semejante al Altísimo.
14:15 Mas tú derribado eres hasta el Seol,
a los lados del abismo.
14:16 Se inclinarán hacia ti los que te vean, te
contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía
temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
14:17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus
ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?
14:18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen
con honra cada uno en su morada;
14:19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago
abominable, como vestido de muertos pasados a espada,
que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo
muerto hollado.
14:20 No serás contado con ellos en la sepultura; porque
tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será
nombrada para siempre la descendencia de los malignos.
14:21 Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad
de sus padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni
llenen de ciudades la faz del mundo.
14:22 Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová
de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el
remanente, hijo y nieto, dice Jehová.
14:23 Y la convertiré en posesión de erizos, y en
lagunas de agua; y la barreré con escobas de
destrucción, dice Jehová de los ejércitos.
Asiria será destruida
14:24 Jehová de los ejércitos juró diciendo:
Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y
será confirmado como lo he determinado;
14:25 que quebrantaré al asirio 
en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será
apartado de ellos, y su carga será quitada de su
hombro.
14:26 Este es el consejo que está acordado sobre toda la
tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las
naciones.
14:27 Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado,
¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la
hará retroceder?
Profecía sobre Filistea
14:28 En el año que murió el rey Acaz fue
esta profecía:
14:29 No te alegres tú, Filistea    
toda, por haberse quebrado la vara del que te hería;
porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su
fruto, serpiente voladora.
14:30 Y los primogénitos de los pobres serán
apacentados, y los menesterosos se acostarán confiados;
mas yo haré morir de hambre tu raíz, y destruiré lo que
de ti quedare.
14:31 Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás
toda tú, Filistea; porque humo vendrá del norte, no
quedará uno solo en sus asambleas.
14:32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las
naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se
acogerán los afligidos de su pueblo.
Capítulo 15
Profecía sobre Moab
15:1 Profecía sobre Moab.   
Cierto, de noche fue destruida Ar de Moab, puesta en
silencio. Cierto, de noche fue destruida Kir de Moab,
reducida a silencio.
15:2 Subió a Bayit y a Dibón, lugares altos, a llorar;
sobre Nebo y sobre Medeba aullará Moab; toda cabeza de
ella será rapada, y toda barba rasurada.
15:3 Se ceñirán de cilicio en sus calles; en sus
terrados y en sus plazas aullarán todos, deshaciéndose
en llanto.
15:4 Hesbón y Eleale gritarán, hasta Jahaza se oirá su
voz; por lo que aullarán los guerreros de Moab, se
lamentará el alma de cada uno dentro de él.
15:5 Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos
huirán hasta Zoar, como novilla de tres años. Por la
cuesta de Luhit subirán llorando, y levantarán grito de
quebrantamiento por el camino de Horonaim.
15:6 Las aguas de Nimrim serán consumidas, y se secará
la hierba, se marchitarán los retoños, todo verdor
perecerá.
15:7 Por tanto, las riquezas que habrán adquirido, y las
que habrán reservado, las llevarán al torrente de los
sauces.
15:8 Porque el llanto rodeó los límites de Moab; hasta
Eglaim llegó su alarido, y hasta Beer-elim su clamor.
15:9 Y las aguas de Dimón se llenarán de sangre; porque
yo traeré sobre Dimón males mayores, leones a los que
escaparen de Moab, y a los sobrevivientes de la tierra.
Capítulo 16
16:1 Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela
del desierto al monte de la hija de Sion.
16:2 Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán
las hijas de Moab en los vados de Arnón.
16:3 Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio
del día como la noche; esconde a los desterrados, no
entregues a los que andan errantes.
16:4 Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para
ellos escondedero de la presencia del devastador; porque
el atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el
pisoteador será consumido de sobre la tierra.
16:5 Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él
se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien
juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.
16:6 Hemos oído la soberbia de Moab; muy grandes son su
soberbia, su arrogancia y su altivez; pero sus mentiras
no serán firmes.
16:7 Por tanto, aullará Moab, todo él aullará; gemiréis
en gran manera abatidos, por las tortas de uvas de Kir-hareset.
16:8 Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las
vides de Sibma; señores de naciones pisotearon sus
generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, y se
habían extendido por el desierto; se extendieron sus
plantas, pasaron el mar.
16:9 Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer por la
viña de Sibma; te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón y
Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá
el grito de guerra.
16:10 Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil;
en las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará
vino en los lagares el pisador; he hecho cesar el grito
del lagarero.
16:11 Por tanto, mis entrañas vibrarán como arpa por
Moab, y mi corazón por Kir-hareset.
16:12 Y cuando apareciere Moab cansado sobre los lugares
altos, cuando venga a su santuario a orar, no le
valdrá.
16:13 Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab
desde aquel tiempo;
16:14 pero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de
tres años, como los años de un jornalero, será abatida
la gloria de Moab, con toda su gran multitud; y los
sobrevivientes serán pocos, pequeños y débiles.
Capítulo 17
Profecía sobre Damasco
17:1 Profecía sobre Damasco. 
He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será montón
de ruinas.
17:2 Las ciudades de Aroer están desamparadas, en
majadas se convertirán; dormirán allí, y no habrá quien
los espante.
17:3 Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de
Damasco; y lo que quede de Siria será como la gloria de
los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos.
Juicio sobre Israel
17:4 En aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará,
y se enflaquecerá la grosura de su carne.
17:5 Y será como cuando el segador recoge la mies, y con
su brazo siega las espigas; será también como el que
recoge espigas en el valle de Refaim.
17:6 Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el
olivo; dos o tres frutos en la punta de la rama, cuatro
o cinco en sus ramas más fructíferas, dice Jehová Dios
de Israel.
17:7 En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus
ojos contemplarán al Santo de Israel.
17:8 Y no mirará a los altares que hicieron sus manos,
ni mirará a lo que hicieron sus dedos, ni a los símbolos
de Asera, ni a las imágenes del sol.
17:9 En aquel día sus ciudades fortificadas serán como
los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas,
los cuales fueron dejados a causa de los hijos de
Israel; y habrá desolación.
17:10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no
te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto,
sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento
extraño.
17:11 El día que las plantes, las harás crecer, y harás
que su simiente brote de mañana; pero la cosecha será
arrebatada en el día de la angustia, y del dolor
desesperado.
17:12 ¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido
como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán
alboroto como bramido de muchas aguas.
17:13 Los pueblos harán estrépito como de ruido de
muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos;
serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del
viento, y como el polvo delante del torbellino.
17:14 Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero
antes de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es la
parte de los que nos aplastan, y la suerte de los que
nos saquean.
Capítulo 18
Profecía sobre Etiopía
18:1 ¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que
está tras los ríos de Etiopía;
18:2 que envía mensajeros por el mar, y en naves de
junco sobre las aguas! Andad, mensajeros veloces, a la
nación de elevada estatura y tez brillante, al pueblo
temible desde su principio y después, gente fuerte y
conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos.
18:3 Vosotros, todos los moradores del mundo y
habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en
los montes, mirad; y cuando se toque trompeta,
escuchad.
18:4 Porque Jehová me dijo así: Me estaré quieto, y los
miraré desde mi morada, como sol claro después de la
lluvia, como nube de rocío en el calor de la siega.
18:5 Porque antes de la siega, cuando el fruto sea
perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos,
entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y
quitará las ramas.
18:6 Y serán dejados todos para las aves de los montes y
para las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el
verano las aves, e invernarán todas las bestias de la
tierra.
18:7 En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová de los
ejércitos, del pueblo de elevada estatura y tez
brillante, del pueblo temible desde su principio y
después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es
surcada por ríos, al lugar del nombre de Jehová de los
ejércitos, al monte de Sion.
Capítulo 19
Profecía sobre Egipto
19:1 Profecía sobre Egipto.
He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y
entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán
delante de él, y desfallecerá el corazón de los egipcios
dentro de ellos.
19:2 Levantaré egipcios contra egipcios, y cada uno
peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo;
ciudad contra ciudad, y reino contra reino.
19:3 Y el espíritu de Egipto se desvanecerá en medio de
él, y destruiré su consejo; y preguntarán a sus
imágenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a sus
adivinos.
19:4 Y entregaré a Egipto en manos de señor duro, y rey
violento se enseñoreará de ellos, dice el Señor, Jehová
de los ejércitos.
19:5 Y las aguas del mar faltarán, y el río se agotará y
secará.
19:6 Y se alejarán los ríos, se agotarán y secarán las
corrientes de los fosos; la caña y el carrizo serán
cortados.
19:7 La pradera de junto al río, de junto a la ribera
del río, y toda sementera del río, se secarán, se
perderán, y no serán más.
19:8 Los pescadores también se entristecerán; harán
duelo todos los que echan anzuelo en el río, y
desfallecerán los que extienden red sobre las aguas.
19:9 Los que labran lino fino y los que tejen redes
serán confundidos,
19:10 porque todas sus redes serán rotas; y se
entristecerán todos los que hacen viveros para peces.
19:11 Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el
consejo de los prudentes consejeros de Faraón se ha
desvanecido. ¿Cómo diréis a Faraón: Yo soy hijo de los
sabios, e hijo de los reyes antiguos?
19:12 ¿Dónde están ahora aquellos tus sabios? Que te
digan ahora, o te hagan saber qué es lo que Jehová de
los ejércitos ha determinado sobre Egipto.
19:13 Se han desvanecido los príncipes de Zoán, se han
engañado los príncipes de Menfis; engañaron a Egipto los
que son la piedra angular de sus familias.
19:14 Jehová mezcló espíritu de vértigo en medio de él;
e hicieron errar a Egipto en toda su obra, como tambalea
el ebrio en su vómito.
19:15 Y no aprovechará a Egipto cosa que haga la cabeza
o la cola, la rama o el junco.
19:16 En aquel día los egipcios serán como mujeres;
porque se asombrarán y temerán en la presencia de la
mano alta de Jehová de los ejércitos, que él levantará
contra ellos.
19:17 Y la tierra de Judá será de espanto a Egipto; todo
hombre que de ella se acordare temerá por causa del
consejo que Jehová de los ejércitos acordó sobre aquél.
19:18 En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra
de Egipto que hablen la lengua de Canaán, y que juren
por Jehová de los ejércitos; una será llamada la ciudad
de Herez.
19:19 En aquel tiempo habrá altar para Jehová en medio
de la tierra de Egipto, y monumento a Jehová junto a su
frontera.
19:20 Y será por señal y por testimonio a Jehová de los
ejércitos en la tierra de Egipto; porque clamarán a
Jehová a causa de sus opresores, y él les enviará
salvador y príncipe que los libre.
19:21 Y Jehová será conocido de Egipto, y los de Egipto
conocerán a Jehová en aquel día, y harán sacrificio y
oblación; y harán votos a Jehová, y los cumplirán.
19:22 Y herirá Jehová a Egipto; herirá y sanará, y se
convertirán a Jehová, y les será clemente y los sanará.
19:23 En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a
Asiria, y asirios entrarán en Egipto, y egipcios en
Asiria; y los egipcios servirán con los asirios a
Jehová.
19:24 En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y
con Asiria para bendición en medio de la tierra;
19:25 porque Jehová de los ejércitos los bendecirá
diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra
de mis manos, e Israel mi heredad. 
Capítulo 20
Predicción de la conquista de Egipto y de
Etiopía por Asiria
20:1 En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando lo
envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la
tomó;
20:2 en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías
hijo de Amoz, diciendo: Ve y quita el cilicio de tus
lomos, y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo
así, andando desnudo y descalzo.
20:3 Y dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo
Isaías desnudo y descalzo tres años, por señal y
pronóstico sobre Egipto y sobre Etiopía,
20:4 así llevará el rey de Asiria a los cautivos de
Egipto y los deportados de Etiopía, a jóvenes y a
ancianos, desnudos y descalzos, y descubiertas las
nalgas para vergüenza de Egipto.
20:5 Y se turbarán y avergonzarán de Etiopía su
esperanza, y de Egipto su gloria.
20:6 Y dirá en aquel día el morador de esta costa: Mirad
qué tal fue nuestra esperanza, a donde nos acogimos por
socorro para ser libres de la presencia del rey de
Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?
Capítulo 21
Profecía sobre el desierto del mar
21:1 Profecía sobre el desierto del mar. Como torbellino
del Neguev, así viene del desierto, de la tierra
horrenda.
21:2 Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador
prevarica, y el destructor destruye. Sube, oh Elam;
sitia, oh Media. Todo su gemido hice cesar.
21:3 Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor;
angustias se apoderaron de mí, como angustias de mujer
de parto; me agobié oyendo, y al ver me he espantado.
21:4 Se pasmó mi corazón, el horror me ha intimidado; la
noche de mi deseo se me volvió en espanto.
21:5 Ponen la mesa, extienden tapices; comen, beben.
¡Levantaos, oh príncipes, ungid el escudo!
21:6 Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que
haga saber lo que vea.
21:7 Y vio hombres montados, jinetes de dos en dos,
montados sobre asnos, montados sobre camellos; y miró
más atentamente,
21:8 y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya estoy
yo continuamente de día, y las noches enteras sobre mi
guarda;
21:9 y he aquí vienen hombres montados, jinetes de dos
en dos. Después habló y dijo: Cayó, cayó Babilonia;
y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra.
21:10 Oh pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo
que oí de Jehová de los ejércitos, Dios de Israel.
Profecía sobre Duma
21:11 Profecía sobre Duma. Me dan voces de Seir:
Guarda, ¿qué de la noche? Guarda, ¿qué de la noche?
21:12 El guarda respondió: La mañana viene, y después la
noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid.
Profecía sobre Arabia
21:13 Profecía sobre Arabia. En el bosque pasaréis la
noche en Arabia, oh caminantes de Dedán.
21:14 Salid a encontrar al sediento; llevadle agua,
moradores de tierra de Tema, socorred con pan al que
huye.
21:15 Porque ante la espada huye, ante la espada
desnuda, ante el arco entesado, ante el peso de la
batalla.
21:16 Porque así me ha dicho Jehová: De aquí a un año,
semejante a años de jornalero, toda la gloria de Cedar
será deshecha;
21:17 y los sobrevivientes del número de los valientes
flecheros, hijos de Cedar, serán reducidos; porque
Jehová Dios de Israel lo ha dicho.
Capítulo 22
Profecía sobre el valle de la visión
22:1 Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes
ahora, que con todos los tuyos has subido sobre los
terrados?
22:2 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad
alegre; tus muertos no son muertos a espada, ni muertos
en guerra.
22:3 Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron
atados; todos los que en ti se hallaron, fueron atados
juntamente, aunque habían huido lejos.
22:4 Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os
afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de
mi pueblo.
22:5 Porque día es de alboroto, de angustia y de
confusión, de parte del Señor, Jehová de los ejércitos,
en el valle de la visión, para derribar el muro, y
clamar al monte.
22:6 Y Elam tomó aljaba, con carros y con jinetes, y Kir
sacó el escudo.
22:7 Tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los
de a caballo acamparon a la puerta.
22:8 Y desnudó la cubierta de Judá; y miraste en aquel
día hacia la casa de armas del bosque.
22:9 Visteis las brechas de la ciudad de David, que se
multiplicaron; y recogisteis las aguas del estanque de
abajo.
22:10 Y contasteis las casas de Jerusalén, y
derribasteis casas para fortificar el muro.
22:11 Hicisteis foso entre los dos muros para las aguas
del estanque viejo; y no tuvisteis respeto al que lo
hizo, ni mirasteis de lejos al que lo labró.
22:12 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos,
llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el
cabello y a vestir cilicio;
22:13 y he aquí gozo y alegría, matando vacas y
degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino,
diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
22:14 Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová
de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado
hasta que muráis, dice el Señor, Jehová de los
ejércitos.
Sebna será sustituido por Eliaquim
22:15 Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a
este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile:
22:16 ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que
labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar
alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada
en una peña?
22:17 He aquí que Jehová te transportará en duro
cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro.
22:18 Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por
tierra extensa; allá morirás, y allá estarán los carros
de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor.
22:19 Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te
empujaré.
22:20 En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de
Hilcías,
22:21 y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu
talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será
padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá.
22:22 Y pondré la llave de la casa de David sobre su
hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie
abrirá.
22:23 Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por
asiento de honra a la casa de su padre.
22:24 Colgarán de él toda la honra de la casa de su
padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores,
desde las tazas hasta toda clase de jarros.
22:25 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el
clavo hincado en lugar firme será quitado; será quebrado
y caerá, y la carga que sobre él se puso se echará a
perder; porque Jehová habló.
Capítulo 23
Profecía sobre Tiro
23:1 Profecía sobre Tiro.    
Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es Tiro hasta
no quedar casa, ni a donde entrar; desde la tierra de
Quitim les es revelado.
23:2 Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidón,
que pasando el mar te abastecían.
23:3 Su provisión procedía de las sementeras que crecen
con las muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fue
también emporio de las naciones.
23:4 Avergüénzate, Sidón, porque el mar, la fortaleza
del mar habló, diciendo: Nunca estuve de parto, ni di a
luz, ni crié jóvenes, ni levanté vírgenes.
23:5 Cuando llegue la noticia a Egipto, tendrán dolor de
las nuevas de Tiro.
23:6 Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la costa.
23:7 ¿No era ésta vuestra ciudad alegre, con muchos días
de antigüedad? Sus pies la llevarán a morar lejos.
23:8 ¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía
coronas, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos
mercaderes eran los nobles de la tierra?
23:9 Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer
la soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los
ilustres de la tierra.
23:10 Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis,
porque no tendrás ya más poder.
23:11 Extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los
reinos; Jehová mandó respecto a Canaán, que sus
fortalezas sean destruidas.
23:12 Y dijo: No te alegrarás más, oh oprimida virgen
hija de Sidón. Levántate para pasar a Quitim, y aun allí
no tendrás reposo.
23:13 Mira la tierra de los caldeos. Este pueblo no
existía; Asiria la fundó para los moradores del
desierto. Levantaron sus fortalezas, edificaron sus
palacios; él la convirtió en ruinas.
23:14 Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es
vuestra fortaleza.
23:15 Acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en
olvido por setenta años, como días de un rey. Después de
los setenta años, cantará Tiro canción como de ramera.
23:16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada;
haz buena melodía, reitera la canción, para que seas
recordada.
23:17 Y acontecerá que al fin de los setenta años
visitará Jehová a Tiro; y volverá a comerciar, y otra
vez fornicará con todos los reinos del mundo sobre la
faz de la tierra.
23:18 Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a
Jehová; no se guardarán ni se atesorarán, porque sus
ganancias serán para los que estuvieren delante de
Jehová, para que coman hasta saciarse, y vistan
espléndidamente.    
Capítulo 24
El juicio de Jehová sobre la tierra
24:1 He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y
trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores.
24:2 Y sucederá así como al pueblo, también al
sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la
criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como
al que presta, al que toma prestado; como al que da a
logro, así al que lo recibe.
24:3 La tierra será enteramente vaciada, y completamente
saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra.
24:4 Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el
mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra.
24:5 Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque
traspasaron las leyes, falsearon el derecho,
quebrantaron el pacto sempiterno.
24:6 Por esta causa la maldición consumió la tierra, y
sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron
consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron
los hombres.
24:7 Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos
los que eran alegres de corazón.
24:8 Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el
estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del
arpa.
24:9 No beberán vino con cantar; la sidra les será
amarga a los que la bebieren.
24:10 Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda
casa se ha cerrado, para que no entre nadie.
24:11 Hay clamores por falta de vino en las calles; todo
gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra.
24:12 La ciudad quedó desolada, y con ruina fue
derribada la puerta.
24:13 Porque así será en medio de la tierra, en medio de
los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después
de la vendimia.
24:14 Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la
grandeza de Jehová; desde el mar darán voces.
24:15 Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las
orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel.
24:16 De lo postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria
al justo. Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de
mí! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado
con prevaricación de desleales.
24:17 Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la
tierra.
24:18 Y acontecerá que el que huyere de la voz del
terror caerá en el foso; y el que saliere de en medio
del foso será preso en la red; porque de lo alto se
abrirán ventanas, y temblarán los cimientos de la
tierra.
24:19 Será quebrantada del todo la tierra, enteramente
desmenuzada será la tierra, en gran manera será la
tierra conmovida.
24:20 Temblará la tierra como un ebrio, y será removida
como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y
caerá, y nunca más se levantará.
24:21 Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al
ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la
tierra sobre la tierra.
24:22 Y serán amontonados como se amontona a los
encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán
encerrados, y serán castigados después de muchos días.
24:23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá,
cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion
y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso.
Capítulo 25
Cántico de alabanza por el favor de Jehová
25:1 Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu
nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos
antiguos son verdad y firmeza.
25:2 Porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad
fortificada en ruina; el alcázar de los extraños para
que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedificado.
25:3 Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá
la ciudad de gentes robustas.
25:4 Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al
menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión,
sombra contra el calor; porque el ímpetu de los
violentos es como turbión contra el muro.
25:5 Como el calor en lugar seco, así humillarás el
orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube
harás marchitar el renuevo de los robustos.
25:6 Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a
todos los pueblos banquete de manjares suculentos,
banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de
vinos purificados.
25:7 Y destruirá en este monte la cubierta con que están
cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a
todas las naciones.
25:8 Destruirá a la muerte para siempre;
y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los
rostros;
y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra;
porque Jehová lo ha dicho.
25:9 Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro
Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a
quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en
su salvación.
25:10 Porque la mano de Jehová reposará en este monte;
pero Moab   
será hollado en su mismo sitio, como es hollada la paja
en el muladar.
25:11 Y extenderá su mano por en medio de él, como la
extiende el nadador para nadar; y abatirá su soberbia y
la destreza de sus manos;
25:12 Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la
humillará y la echará a tierra, hasta el polvo.
Capítulo 26
Cántico de confianza en la protección de
Jehová
26:1 En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte
ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro.
26:2 Abrid las puertas, y entrará la gente justa,
guardadora de verdades.
26:3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo
pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
26:4 Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová
el Señor está la fortaleza de los siglos.
26:5 Porque derribó a los que moraban en lugar sublime;
humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta la
tierra, la derribó hasta el polvo.
26:6 La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de
los menesterosos.
26:7 El camino del justo es rectitud; tú, que eres
recto, pesas el camino del justo.
26:8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te
hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de
nuestra alma.
26:9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto
que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a
buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la
tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.
26:10 Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá
justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no
mirará a la majestad de Jehová.
26:11 Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven;
verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu
pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.
26:12 Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste
en nosotros todas nuestras obras.
26:13 Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se
han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos
acordaremos de tu nombre.
26:14 Muertos son, no vivirán; han fallecido, no
resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y
deshiciste todo su recuerdo.
26:15 Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el
pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los
confines de la tierra.
26:16 Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron
oración cuando los castigaste.
26:17 Como la mujer encinta cuando se acerca el
alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos
sido delante de ti, oh Jehová.
26:18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz
viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni
cayeron los moradores del mundo.
26:19 Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán.
¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu
rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus
muertos.
26:20 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra
tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un
momento, en tanto que pasa la indignación.
26:21 Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para
castigar al morador de la tierra por su maldad contra
él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre
ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.
Capítulo 27
Liberación y regreso de Israel
27:1 En aquel día Jehová castigará con su espada dura,
grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al
leviatán 
serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el
mar.
27:2 En aquel día cantad acerca de la viña del vino
rojo.
27:3 Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la
guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe.
27:4 No hay enojo en mí. ¿Quién pondrá contra mí en
batalla espinos y cardos? Yo los hollaré, los quemaré a
una.
27:5 ¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz;
sí, haga paz conmigo.
27:6 Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá
y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de
fruto.
27:7 ¿Acaso ha sido herido como quien lo hirió, o ha
sido muerto como los que lo mataron?
27:8 Con medida lo castigarás en sus vástagos. El los
remueve con su recio viento en el día del aire solano.
27:9 De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad
de Jacob, y este será todo el fruto, la remoción de su
pecado; cuando haga todas las piedras del altar como
piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los
símbolos de Asera ni las imágenes del sol.
27:10 Porque la ciudad fortificada será desolada, la
ciudad habitada será abandonada y dejada como un
desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su
majada, y acabará sus ramas.
27:11 Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas;
mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo
de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él
misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.
27:12 Acontecerá en aquel día, que trillará Jehová desde
el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros,
hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno.
27:13 Acontecerá también en aquel día, que se tocará con
gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos
en la tierra de Asiria, y los que habían sido
desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte
santo, en Jerusalén.
Capítulo 28
Condenación de Efraín
28:1 ¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de
Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su
gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los
aturdidos del vino!
28:2 He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso;
como turbión de granizo y como torbellino trastornador,
como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza
derriba a tierra.
28:3 Con los pies será pisoteada la corona de soberbia
de los ebrios de Efraín.
28:4 Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria
que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta
temprana, la primera del verano, la cual, apenas la ve
el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a
mano.
28:5 En aquel día Jehová de los ejércitos será por
corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de
su pueblo;
28:6 y por espíritu de juicio al que se sienta en
juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en
la puerta.
28:7 Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra
se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con
sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron
con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el
juicio.
28:8 Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad,
hasta no haber lugar limpio.
28:9 ¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará
entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados
de los pechos?
28:10 Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre
mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un
poquito allí, otro poquito allá;
28:11 porque en lengua de tartamudos, y en extraña
lengua hablará a este pueblo,
28:12 a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad
reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no
quisieron oir.
28:13 La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento
tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras
renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro
poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y
sean quebrantados, enlazados y presos.
Amonestación a Jerusalén
28:14 Por tanto, varones burladores que gobernáis a
este pueblo que está en Jerusalén, oíd la palabra de
Jehová.
28:15 Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con
la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase
el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque
hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la
falsedad nos esconderemos;
28:16 por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que
yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra
probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que
creyere, no se apresure.  
28:17 Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la
justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y
aguas arrollarán el escondrijo.
28:18 Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y
vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase
el turbión del azote, seréis de él pisoteados.
28:19 Luego que comience a pasar, él os arrebatará;
porque de mañana en mañana pasará, de día y de noche; y
será ciertamente espanto el entender lo oído.
28:20 La cama será corta para poder estirarse, y la
manta estrecha para poder envolverse.
28:21 Porque Jehová se levantará como en el monte
Perazim,
como en el valle de Gabaón
se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para
hacer su operación, su extraña operación.
28:22 Ahora, pues, no os burléis, para que no se
aprieten más vuestras ataduras; porque destrucción ya
determinada sobre toda la tierra he oído del Señor,
Jehová de los ejércitos.
28:23 Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi
dicho.
28:24 El que ara para sembrar, ¿arará todo el día?
¿Romperá y quebrará los terrones de la tierra?
28:25 Cuando ha igualado su superficie, ¿no derrama el
eneldo, siembra el comino, pone el trigo en hileras, y
la cebada en el lugar señalado, y la avena en su borde
apropiado?
28:26 Porque su Dios le instruye, y le enseña lo recto;
28:27 que el eneldo no se trilla con trillo, ni sobre el
comino se pasa rueda de carreta; sino que con un palo se
sacude el eneldo, y el comino con una vara.
28:28 El grano se trilla; pero no lo trillará para
siempre, ni lo comprime con la rueda de su carreta, ni
lo quebranta con los dientes de su trillo.
28:29 También esto salió de Jehová de los ejércitos,
para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la
sabiduría.
Capítulo 29
Ariel y sus enemigos
29:1 ¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David!
Añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso.
29:2 Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será
desconsolada y triste; y será a mí como Ariel.
29:3 Porque acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré
con campamentos, y levantaré contra ti baluartes.
29:4 Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra,
y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra
como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el
polvo.
29:5 Y la muchedumbre de tus enemigos será como polvo
menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa;
y será repentinamente, en un momento.
29:6 Por Jehová de los ejércitos serás visitada con
truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino
y tempestad, y llama de fuego consumidor.
29:7 Y será como sueño de visión nocturna la multitud de
todas las naciones que pelean contra Ariel, y todos los
que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la
ponen en apretura.
29:8 Y les sucederá como el que tiene hambre y sueña, y
le parece que come, pero cuando despierta, su estómago
está vacío; o como el que tiene sed y sueña, y le parece
que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y
sediento; así será la multitud de todas las naciones que
pelearán contra el monte de Sion.
Ceguera e hipocresía de Israel
29:9 Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegaos;
embriagaos, y no de vino; tambalead, y no de sidra.
29:10 Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de
sueño, y cerró los ojos
de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de
vuestros videntes.
29:11 Y os será toda visión como palabras de libro
sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le
dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está
sellado.
29:12 Y si se diere el libro al que no sabe leer,
diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: No sé leer.
29:13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca
a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su
corazón está lejos de mí,
y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres
que les ha sido enseñado;
29:14 por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la
admiración de este pueblo con un prodigio grande y
espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y
se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.
29:15 ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo
el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen:
¿Quién nos ve, y quién nos conoce?
29:16 Vuestra perversidad ciertamente será reputada como
el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su
hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha
formado: No entendió?
Redención de Israel
29:17 ¿No se convertirá de aquí a muy poco tiempo el
Líbano en campo fructífero, y el campo fértil será
estimado por bosque?
29:18 En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del
libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la
oscuridad y de las tinieblas.
29:19 Entonces los humildes crecerán en alegría en
Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán
en el Santo de Israel.
29:20 Porque el violento será acabado, y el escarnecedor
será consumido; serán destruidos todos los que se
desvelan para hacer iniquidad,
29:21 los que hacen pecar al hombre en palabra; los que
arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten
la causa del justo con vanidad.
29:22 Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así
a la casa de Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni
su rostro se pondrá pálido;
29:23 porque verá a sus hijos, obra de mis manos en
medio de ellos, que santificarán mi nombre; y
santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de
Israel.
29:24 Y los extraviados de espíritu aprenderán
inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.
Capítulo 30
La futilidad de confiar en Egipto
30:1 ¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para
tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta,
y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!
30:2 Que se apartan para descender a Egipto, y no han
preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza
de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto.
30:3 Pero la fuerza de Faraón se os cambiará en
vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en
confusión.
30:4 Cuando estén sus príncipes en Zoán, y sus
embajadores lleguen a Hanes,
30:5 todos se avergonzarán del pueblo que no les
aprovecha, ni los socorre, ni les trae provecho; antes
les será para vergüenza y aun para oprobio.
30:6 Profecía sobre las bestias del Neguev: Por tierra
de tribulación y de angustia, de donde salen la leona y
el león, la víbora y la serpiente que vuela, llevan
sobre lomos de asnos sus riquezas, y sus tesoros sobre
jorobas de camellos, a un pueblo que no les será de
provecho.
30:7 Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará
ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería
estarse quietos.
30:8 Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla
delante de ellos, y regístrala en un libro, para que
quede hasta el día postrero, eternamente y para
siempre.
30:9 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos,
hijos que no quisieron oír la ley de Jehová;
30:10 que dicen a los videntes: No veáis; y a los
profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas
halagüeñas, profetizad mentiras;
30:11 dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de
nuestra presencia al Santo de Israel.
30:12 Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque
desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y
en iniquidad, y en ello os habéis apoyado;
30:13 por tanto, os será este pecado como grieta que
amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya
caída viene súbita y repentinamente.
30:14 Y se quebrará como se quiebra un vaso de alfarero,
que sin misericordia lo hacen pedazos; tanto, que entre
los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del
hogar, o para sacar agua del pozo.
30:15 Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de
Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en
quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no
quisisteis,
30:16 sino que dijisteis: No, antes huiremos en
caballos; por tanto, vosotros huiréis. Sobre corceles
veloces cabalgaremos; por tanto, serán veloces vuestros
perseguidores.
30:17 Un millar huirá a la amenaza de uno; a la amenaza
de cinco huiréis vosotros todos, hasta que quedéis como
mástil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre
una colina.
Promesa de la gracia de Dios a Israel
30:18 Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de
vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de
vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo;
bienaventurados todos los que confían en él.
30:19 Ciertamente el pueblo morará en Sion, en
Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia
se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te
responderá.
30:20 Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de
angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán
quitados, sino que tus ojos verán a tus maestros.
30:21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra
que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a
la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano
izquierda.
30:22 Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas
de plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de
oro; las apartarás como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! les
dirás.
30:23 Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera,
cuando siembres la tierra, y dará pan del fruto de la
tierra, y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel
tiempo serán apacentados en espaciosas dehesas.
30:24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra
comerán grano limpio, aventado con pala y criba.
30:25 Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado
elevado, habrá ríos y corrientes de aguas el día de la
gran matanza, cuando caerán las torres.
30:26 Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la
luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete
días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo,
y curare la llaga que él causó.
El juicio de Jehová sobre Asiria
30:27 He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos;
su rostro encendido, y con llamas de fuego devorador;
sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que
consume.
30:28 Su aliento, cual torrente que inunda; llegará
hasta el cuello, para zarandear a las naciones con criba
de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los
pueblos, haciéndoles errar.
30:29 Vosotros tendréis cántico como de noche en que se
celebra pascua, y alegría de corazón, como el que va con
flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de
Israel.
30:30 Y Jehová hará oír su potente voz, y hará ver el
descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de
fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de
granizo.
30:31 Porque Asiria que hirió con vara, con la voz de
Jehová será quebrantada.
30:32 Y cada golpe de la vara justiciera que asiente
Jehová sobre él, será con panderos y con arpas; y en
batalla tumultuosa peleará contra ellos.
30:33 Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto y
preparado para el rey, profundo y ancho, cuya pira es de
fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente
de azufre, lo enciende.
Capítulo 31
Los egipcios son hombres y no dioses
31:1 ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y
confían en caballos; y su esperanza ponen en carros,
porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y
no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!
31:2 Pero él también es sabio, y traerá el mal, y no
retirará sus palabras. Se levantará, pues, contra la
casa de los malignos, y contra el auxilio de los que
hacen iniquidad.
31:3 Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus
caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender
Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y
todos ellos desfallecerán a una.
31:4 Porque Jehová me dijo a mí de esta manera: Como el
león y el cachorro de león ruge sobre la presa, y si se
reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán
sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos; así
Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el
monte de Sion, y sobre su collado.
31:5 Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de
los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando,
preservando y salvando.
31:6 Volved a aquel contra quien se rebelaron
profundamente los hijos de Israel.
31:7 Porque en aquel día arrojará el hombre sus ídolos
de plata y sus ídolos de oro, que para vosotros han
hecho vuestras manos pecadoras.
31:8 Entonces caerá Asiria por espada no de varón, y la
consumirá espada no de hombre; y huirá de la presencia
de la espada, y sus jóvenes serán tributarios.
31:9 Y de miedo pasará su fortaleza, y sus príncipes,
con pavor, dejarán sus banderas, dice Jehová, cuyo fuego
está en Sion, y su horno en Jerusalén.
Capítulo 32
El Rey justo
32:1 He aquí que para justicia reinará un rey, y
príncipes presidirán en juicio.
32:2 Y será aquel varón como escondedero contra el
viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos
de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran
peñasco en tierra calurosa.
32:3 No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y
los oídos de los oyentes oirán atentos.
32:4 Y el corazón de los necios entenderá para saber, y
la lengua de los tartamudos hablará rápida y
claramente.
32:5 El ruin nunca más será llamado generoso, ni el
tramposo será llamado espléndido.
32:6 Porque el ruin hablará ruindades, y su corazón
fabricará iniquidad, para cometer impiedad y para hablar
escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma
hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
32:7 Las armas del tramposo son malas; trama intrigas
inicuas para enredar a los simples con palabras
mentirosas, y para hablar en juicio contra el pobre.
32:8 Pero el generoso pensará generosidades, y por
generosidades será exaltado.
Advertencia a las mujeres de Jerusalén
32:9 Mujeres indolentes, levantaos, oíd mi voz; hijas
confiadas, escuchad mi razón.
32:10 De aquí a algo más de un año tendréis espanto, oh
confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no
vendrá.
32:11 Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas;
despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con cilicio.
32:12 Golpeándose el pecho lamentarán por los campos
deleitosos, por la vid fértil.
32:13 Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y
cardos, y aun sobre todas las casas en que hay alegría
en la ciudad de alegría.
32:14 Porque los palacios quedarán desiertos, la
multitud de la ciudad cesará; las torres y fortalezas se
volverán cuevas para siempre, donde descansen asnos
monteses, y ganados hagan majada;
32:15 hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu
de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil,
y el campo fértil sea estimado por bosque.
32:16 Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo
fértil morará la justicia.
32:17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de
la justicia, reposo y seguridad para siempre.
32:18 Y mi pueblo habitará en morada de paz, en
habitaciones seguras, y en recreos de reposo.
32:19 Y cuando caiga granizo, caerá en los montes; y la
ciudad será del todo abatida.
32:20 Dichosos vosotros los que sembráis junto a todas
las aguas, y dejáis libres al buey y al asno.
Capítulo 33
Jehová traerá salvación
33:1 ¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado;
que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo!
Cuando acabes de saquear, serás tú saqueado; y cuando
acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti.
33:2 Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos
esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé también
nuestra salvación en tiempo de la tribulación.
33:3 Los pueblos huyeron a la voz del estruendo; las
naciones fueron esparcidas al levantarte tú.
33:4 Sus despojos serán recogidos como cuando recogen
orugas; correrán sobre ellos como de una a otra parte
corren las langostas.
33:5 Será exaltado Jehová, el cual mora en las alturas;
llenó a Sion de juicio y de justicia.
33:6 Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la
ciencia, y abundancia de salvación; el temor de Jehová
será su tesoro.
33:7 He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los
mensajeros de paz llorarán amargamente.
33:8 Las calzadas están deshechas, cesaron los
caminantes; ha anulado el pacto, aborreció las ciudades,
tuvo en nada a los hombres.
33:9 Se enlutó, enfermó la tierra; el Líbano se
avergonzó, y fue cortado; Sarón se ha vuelto como
desierto, y Basán y el Carmelo fueron sacudidos.
33:10 Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré
exaltado, ahora seré engrandecido.
33:11 Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; el
soplo de vuestro fuego os consumirá.
33:12 Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos
cortados serán quemados con fuego.
33:13 Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y
vosotros los que estáis cerca, conoced mi poder.
33:14 Los pecadores se asombraron en Sion, espanto
sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará
con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con
las llamas eternas?
33:15 El que camina en justicia y habla lo recto; el que
aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus
manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos
para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus
ojos para no ver cosa mala;
33:16 éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas
será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas
serán seguras.
33:17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la
tierra que está lejos.
33:18 Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es
del escriba? ¿qué del pesador del tributo? ¿qué del que
pone en lista las casas más insignes?
33:19 No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de
lengua difícil de entender, de lengua tartamuda que no
comprendas.
33:20 Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes;
tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda
que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas,
ni ninguna de sus cuerdas será rota.
33:21 Porque ciertamente allí será Jehová para con
nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos,
por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará
gran nave.
33:22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro
legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos
salvará.
33:23 Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil,
ni entesaron la vela; se repartirá entonces botín de
muchos despojos; los cojos arrebatarán el botín.
33:24 No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que
more en ella le será perdonada la iniquidad.
Capítulo 34
La ira de Jehová contra las naciones
34:1 Acercaos, naciones, juntaos para oír; y vosotros,
pueblos, escuchad. Oiga la tierra y cuanto hay en ella,
el mundo y todo lo que produce.
34:2 Porque Jehová está airado contra todas las
naciones, e indignado contra todo el ejército de ellas;
las destruirá y las entregará al matadero.
34:3 Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus
cadáveres se levantará hedor; y los montes se disolverán
por la sangre de ellos.
34:4 Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se
enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su
ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae
la de la higuera.
34:5 Porque en los cielos se embriagará mi espada; he
aquí que descenderá sobre Edom     
en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema.
34:6 Llena está de sangre la espada de Jehová, engrasada
está de grosura, de sangre de corderos y de machos
cabríos, de grosura de riñones de carneros; porque
Jehová tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en
tierra de Edom.
34:7 Y con ellos caerán búfalos, y toros con becerros; y
su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se
engrasará de grosura.
34:8 Porque es día de venganza de Jehová, año de
retribuciones en el pleito de Sion.
34:9 Y sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en
azufre, y su tierra en brea ardiente.
34:10 No se apagará de noche ni de día, perpetuamente
subirá su humo;
de generación en generación será asolada, nunca jamás
pasará nadie por ella.
34:11 Se adueñarán de ella el pelícano y el erizo, la
lechuza y el cuervo morarán en ella; y se extenderá
sobre ella cordel de destrucción, y niveles de
asolamiento.
34:12 Llamarán a sus príncipes, príncipes sin reino; y
todos sus grandes serán nada.
34:13 En sus alcázares crecerán espinos, y ortigas y
cardos en sus fortalezas; y serán morada de chacales, y
patio para los pollos de los avestruces.
34:14 Las fieras del desierto se encontrarán con las
hienas, y la cabra salvaje gritará a su compañero; la
lechuza también tendrá allí morada, y hallará para sí
reposo.
34:15 Allí anidará el buho, pondrá sus huevos, y sacará
sus pollos, y los juntará debajo de sus alas; también se
juntarán allí buitres, cada uno con su compañera.
34:16 Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó
alguno de ellos; ninguno faltó con su compañera; porque
su boca mandó, y los reunió su mismo Espíritu.
34:17 Y él les echó suertes, y su mano les repartió con
cordel; para siempre la tendrán por heredad; de
generación en generación morarán allí.
Capítulo 35
Futuro glorioso de Sion
35:1 Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se
gozará y florecerá como la rosa.
35:2 Florecerá profusamente, y también se alegrará y
cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada,
la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la
gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.
35:3 Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas
endebles.
35:4 Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no
temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución,
con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.
35:5 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y
los oídos de los sordos se abrirán.
35:6 Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará
la lengua del mudo;
porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes
en la soledad.
35:7 El lugar seco se convertirá en estanque, y el
sequedal en manaderos de aguas; en la morada de
chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.
35:8 Y habrá allí calzada y camino, y será llamado
Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que
él mismo estará con ellos; el que anduviere en este
camino, por torpe que sea, no se extraviará.
35:9 No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí
se hallará, para que caminen los redimidos.
35:10 Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a
Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus
cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza
y el gemido.
Capítulo 36
La invasión de Senaquerib
(2
R. 18. 13-37;
2 Cr. 32. 1-19)
36:1 Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que
Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades
fortificadas de Judá, y las tomó.
36:2 Y el rey de Asiria envió al Rabsaces con un gran
ejército desde Laquis a Jerusalén contra el rey Ezequías;
y acampó junto al acueducto del estanque de arriba, en
el camino de la heredad del Lavador.
36:3 Y salió a él Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y
Sebna, escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller,
36:4 a los cuales dijo el Rabsaces: Decid ahora a
Ezequías: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿Qué
confianza es esta en que te apoyas?
36:5 Yo digo que el consejo y poderío para la guerra, de
que tú hablas, no son más que palabras vacías. Ahora
bien, ¿en quién confías para que te rebeles contra mí?
36:6 He aquí que confías en este báculo de caña frágil,
en Egipto, en el cual si alguien se apoyare, se le
entrará por la mano, y la atravesará. Tal es Faraón rey
de Egipto para con todos los que en él confían.
36:7 Y si me decís: En Jehová nuestro Dios confiamos;
¿no es éste aquel cuyos lugares altos y cuyos altares
hizo quitar Ezequías, y dijo a Judá y a Jerusalén:
Delante de este altar adoraréis?
36:8 Ahora, pues, yo te ruego que des rehenes al rey de
Asiria mi señor, y yo te daré dos mil caballos, si tú
puedes dar jinetes que cabalguen sobre ellos.
36:9 ¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor
de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en
Egipto con sus carros y su gente de a caballo?
36:10 ¿Acaso vine yo ahora a esta tierra para destruirla
sin Jehová? Jehová me dijo: Sube a esta tierra y
destrúyela.
36:11 Entonces dijeron Eliaquim, Sebna y Joa al Rabsaces:
Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque
nosotros lo entendemos; y no hables con nosotros en
lengua de Judá, porque lo oye el pueblo que está sobre
el muro.
36:12 Y dijo el Rabsaces: ¿Acaso me envió mi señor a que
dijese estas palabras a ti y a tu señor, y no a los
hombres que están sobre el muro, expuestos a comer su
estiércol y beber su orina con vosotros?
36:13 Entonces el Rabsaces se puso en pie y gritó a gran
voz en lengua de Judá, diciendo: Oíd las palabras del
gran rey, el rey de Asiria.
36:14 El rey dice así: No os engañe Ezequías, porque no
os podrá librar.
36:15 Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo:
Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta
ciudad en manos del rey de Asiria.
36:16 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de
Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno
de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual
las aguas de su pozo,
36:17 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la
vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de
viñas.
36:18 Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová
nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones
cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria?
36:19 ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde
está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi
mano?
36:20 ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras
que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová
libre de mi mano a Jerusalén?
36:21 Pero ellos callaron, y no le respondieron palabra;
porque el rey así lo había mandado, diciendo: No le
respondáis.
36:22 Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y
Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, vinieron a
Ezequías, rasgados sus vestidos, y le contaron las
palabras del Rabsaces.
Capítulo 37
Judá es librado de Senaquerib
(2
R. 19. 1-37;
2 Cr. 32. 20-23)
37:1 Aconteció, pues, que cuando el rey Ezequías oyó
esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de cilicio vino a
la casa de Jehová.
37:2 Y envió a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a
los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al
profeta Isaías hijo de Amoz.
37:3 Los cuales le dijeron: Así ha dicho Ezequías: Día
de angustia, de reprensión y de blasfemia es este día;
porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, y
la que da a luz no tiene fuerzas.
37:4 Quizá oirá Jehová tu Dios las palabras del Rabsaces,
al cual el rey de Asiria su señor envió para blasfemar
al Dios vivo, y para vituperar con las palabras que oyó
Jehová tu Dios; eleva, pues, oración tú por el remanente
que aún ha quedado.
37:5 Vinieron, pues, los siervos de Ezequías a Isaías.
37:6 Y les dijo Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así
ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído,
con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de
Asiria.
37:7 He aquí que yo pondré en él un espíritu, y oirá un
rumor, y volverá a su tierra; y haré que en su tierra
perezca a espada.
37:8 Vuelto, pues, el Rabsaces, halló al rey de Asiria
que combatía contra Libna; porque ya había oído que se
había apartado de Laquis.
37:9 Mas oyendo decir de Tirhaca rey de Etiopía: He aquí
que ha salido para hacerte guerra; al oírlo, envió
embajadores a Ezequías, diciendo:
37:10 Así diréis a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu
Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalén no será
entregada en mano del rey de Asiria.
37:11 He aquí que tú oíste lo que han hecho los reyes de
Asiria a todas las tierras, que las destruyeron; ¿y
escaparás tú?
37:12 ¿Acaso libraron sus dioses a las naciones que
destruyeron mis antepasados, a Gozán, Harán, Resef y a
los hijos de Edén que moraban en Telasar?
37:13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el
rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?
37:14 Y tomó Ezequías las cartas de mano de los
embajadores, y las leyó; y subió a la casa de Jehová, y
las extendió delante de Jehová.
37:15 Entonces Ezequías oró a Jehová, diciendo:
37:16 Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras
entre los querubines,
sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú
hiciste los cielos y la tierra.
37:17 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh
Jehová, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de
Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios
viviente.
37:18 Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria
destruyeron todas las tierras y sus comarcas,
37:19 y entregaron los dioses de ellos al fuego; porque
no eran dioses, sino obra de manos de hombre, madera y
piedra; por eso los destruyeron.
37:20 Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su
mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan
que sólo tú eres Jehová.
37:21 Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a
Ezequías: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Acerca de
lo que me rogaste sobre Senaquerib rey de Asiria,
37:22 estas son las palabras que Jehová habló contra él:
La virgen hija de Sion te menosprecia, te escarnece;
detrás de ti mueve su cabeza la hija de Jerusalén.
37:23 ¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste?
¿Contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en
alto? Contra el Santo de Israel.
37:24 Por mano de tus siervos has vituperado al Señor, y
dijiste: Con la multitud de mis carros subiré a las
alturas de los montes, a las laderas del Líbano; cortaré
sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegaré hasta
sus más elevadas cumbres, al bosque de sus feraces
campos.
37:25 Yo cavé, y bebí las aguas, y con las pisadas de
mis pies secaré todos los ríos de Egipto.
37:26 ¿No has oído decir que desde tiempos antiguos yo
lo hice, que desde los días de la antigüedad lo tengo
ideado? Y ahora lo he hecho venir, y tú serás para
reducir las ciudades fortificadas a montones de
escombros.
37:27 Sus moradores fueron de corto poder; fueron
acobardados y confusos, fueron como hierba del campo y
hortaliza verde, como heno de los terrados, que antes de
sazón se seca.
37:28 He conocido tu condición, tu salida y tu entrada,
y tu furor contra mí.
37:29 Porque contra mí te airaste, y tu arrogancia ha
subido a mis oídos; pondré, pues, mi garfio en tu nariz,
y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino
por donde viniste.
37:30 Y esto te será por señal: Comeréis este año lo que
nace de suyo, y el año segundo lo que nace de suyo; y el
año tercero sembraréis y segaréis, y plantaréis viñas, y
comeréis su fruto.
37:31 Y lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo
que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará
fruto arriba.
37:32 Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del
monte de Sion los que se salven. El celo de Jehová de
los ejércitos hará esto.
37:33 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de
Asiria: No entrará en esta ciudad, ni arrojará saeta en
ella; no vendrá delante de ella con escudo, ni levantará
contra ella baluarte.
37:34 Por el camino que vino, volverá, y no entrará en
esta ciudad, dice Jehová.
37:35 Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla,
por amor de mí mismo, y por amor de David mi siervo.
37:36 Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta
y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se
levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos
de muertos.
37:37 Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, e hizo
su morada en Nínive.
37:38 Y aconteció que mientras adoraba en el templo de
Nisroc su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer le mataron
a espada, y huyeron a la tierra de Ararat; y reinó en su
lugar Esarhadón su hijo.
Capítulo 38
Enfermedad de Ezequías
(2
R. 20. 1-11;
2 Cr. 32. 24-26)
38:1 En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino
a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová
dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.
38:2 Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e
hizo oración a Jehová,
38:3 y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora
que he andado delante de ti en verdad y con íntegro
corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante
de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.
38:4 Entonces vino palabra de Jehová a Isaías,
diciendo:
38:5 Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre
dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he
aquí que yo añado a tus días quince años.
38:6 Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey
de Asiria; y a esta ciudad ampararé.
38:7 Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová
hará esto que ha dicho:
38:8 He aquí yo haré volver la sombra por los grados que
ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez
grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los
cuales había ya descendido.
38:9 Escritura de Ezequías rey de Judá, de cuando
enfermó y sanó de su enfermedad:
38:10 Yo dije: A la mitad de mis días iré a las puertas
del Seol; privado soy del resto de mis años.
38:11 Dije: No veré a JAH, a JAH en la tierra de los
vivientes; ya no veré más hombre con los moradores del
mundo.
38:12 Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como
tienda de pastor. Como tejedor corté mi vida; me cortará
con la enfermedad; me consumirás entre el día y la
noche.
38:13 Contaba yo hasta la mañana. Como un león molió
todos mis huesos; de la mañana a la noche me acabarás.
38:14 Como la grulla y como la golondrina me quejaba;
gemía como la paloma; alzaba en alto mis ojos. Jehová,
violencia padezco; fortaléceme.
38:15 ¿Qué diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha
hecho. Andaré humildemente todos mis años, a causa de
aquella amargura de mi alma.
38:16 Oh Señor, por todas estas cosas los hombres
vivirán, y en todas ellas está la vida de mi espíritu;
pues tú me restablecerás, y harás que viva.
38:17 He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz,
mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción;
porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
38:18 Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la
muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu
verdad.
38:19 El que vive, el que vive, éste te dará alabanza,
como yo hoy; el padre hará notoria tu verdad a los
hijos.
38:20 Jehová me salvará; por tanto cantaremos nuestros
cánticos en la casa de Jehová todos los días de nuestra
vida.
38:21 Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y
pónganla en la llaga, y sanará.
38:22 Había asimismo dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré
de que subiré a la casa de Jehová?
Capítulo 39
Ezequías recibe a los enviados de Babilonia
(2
R. 20. 12-19;
2 Cr. 32. 27-31)
39:1 En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán,
rey de Babilonia, envió cartas y presentes a Ezequías;
porque supo que había estado enfermo, y que había
convalecido.
39:2 Y se regocijó con ellos Ezequías, y les mostró la
casa de su tesoro, plata y oro, especias, ungüentos
preciosos, toda su casa de armas, y todo lo que se
hallaba en sus tesoros; no hubo cosa en su casa y en
todos sus dominios, que Ezequías no les mostrase.
39:3 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y
le dijo: ¿Qué dicen estos hombres, y de dónde han venido
a ti? Y Ezequías respondió: De tierra muy lejana han
venido a mí, de Babilonia.
39:4 Dijo entonces: ¿Qué han visto en tu casa? Y dijo
Ezequías: Todo lo que hay en mi casa han visto, y
ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya
mostrado.
39:5 Entonces dijo Isaías a Ezequías: Oye palabra de
Jehová de los ejércitos:
39:6 He aquí vienen días en que será llevado a Babilonia
todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han
atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedará, dice Jehová.
39:7 De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás
engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del
rey de Babilonia.  
39:8 Y dijo Ezequías a Isaías: La palabra de Jehová que
has hablado es buena. Y añadió: A lo menos, haya paz y
seguridad en mis días.
Capítulo 40
Jehová consuela a Sion
40:1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro
Dios.
40:2 Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que
su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado;
que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus
pecados.
40:3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a
Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.  
40:4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y
collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se
allane.
40:5 Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne
juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.
40:6 Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo
que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su
gloria como flor del campo.
40:7 La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el
viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba
es el pueblo.
40:8 Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la
palabra del Dios nuestro permanece para siempre. 
40:9 Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion;
levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén;
levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved
aquí al Dios vuestro!
40:10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su
brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él,
y su paga delante de su rostro. 
40:11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo
llevará los corderos, y en su seno los llevará;
pastoreará suavemente a las recién paridas.
El incomparable Dios de Israel
40:12 ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano
y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo
de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas
los collados?
40:13 ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó
enseñándole? 
40:14 ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le
enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le
mostró la senda de la prudencia?
40:15 He aquí que las naciones le son como la gota de
agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las
balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer
las islas como polvo.
40:16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus
animales para el sacrificio.
40:17 Como nada son todas las naciones delante de él; y
en su comparación serán estimadas en menos que nada, y
que lo que no es.
40:18 ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué
imagen le compondréis?
40:19 El artífice prepara la imagen de talla, el platero
le extiende el oro y le funde cadenas de plata.
40:20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se
apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una
imagen de talla que no se mueva.
40:21 ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han
dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados
desde que la tierra se fundó?
40:22 El está sentado sobre el círculo de la tierra,
cuyos moradores son como langostas; él extiende los
cielos como una cortina, los despliega como una tienda
para morar.
40:23 El convierte en nada a los poderosos, y a los que
gobiernan la tierra hace como cosa vana.
40:24 Como si nunca hubieran sido plantados, como si
nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco
hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla
en ellos se secan, y el torbellino los lleva como
hojarasca.
40:25 ¿A qué, pues, me haréis semejante o me
compararéis? dice el Santo.
40:26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó
estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama
por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de
su fuerza, y el poder de su dominio.
40:27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi
camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi
juicio?
40:28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es
Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No
desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su
entendimiento no hay quien lo alcance.
40:29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las
fuerzas al que no tiene ningunas.
40:30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes
flaquean y caen;
40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas
fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y
no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Capítulo 41
Seguridad de Dios para Israel
41:1 Escuchadme, costas, y esfuércense los pueblos;
acérquense, y entonces hablen; estemos juntamente a
juicio.
41:2 ¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para
que le siguiese, entregó delante de él naciones, y le
hizo enseñorear de reyes; los entregó a su espada como
polvo, como hojarasca que su arco arrebata?
41:3 Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus
pies nunca habían entrado.
41:4 ¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las
generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero,
y yo mismo con los postreros.
41:5 Las costas vieron, y tuvieron temor; los confines
de la tierra se espantaron; se congregaron, y vinieron.
41:6 Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo:
Esfuérzate.
41:7 El carpintero animó al platero, y el que alisaba
con martillo al que batía en el yunque, diciendo: Buena
está la soldadura; y lo afirmó con clavos, para que no
se moviese.
41:8 Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a
quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo. 
41:9 Porque te tomé de los confines de la tierra, y de
tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú;
te escogí, y no te deseché.
41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes,
porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te
ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi
justicia.
41:11 He aquí que todos los que se enojan contra ti
serán avergonzados y confundidos; serán como nada y
perecerán los que contienden contigo.
41:12 Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no
los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es,
aquellos que te hacen la guerra.
41:13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de
tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.
41:14 No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos
de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de
Israel es tu Redentor.
41:15 He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo
nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás,
y collados reducirás a tamo.
41:16 Los aventarás, y los llevará el viento, y los
esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás en
Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel.
41:17 Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y
no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los
oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.
41:18 En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de
los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y
manantiales de aguas en la tierra seca.
41:19 Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y
olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes
juntamente,
41:20 para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan
todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo
de Israel lo creó.
Dios reta a los falsos dioses
41:21 Alegad por vuestra causa, dice Jehová;
presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob.
41:22 Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; dígannos
lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro
corazón en ello; sepamos también su postrimería, y
hacednos entender lo que ha de venir.
41:23 Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para
que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced
bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente
nos maravillemos.
41:24 He aquí que vosotros sois nada, y vuestras obras
vanidad; abominación es el que os escogió.
41:25 Del norte levanté a uno, y vendrá; del nacimiento
del sol invocará mi nombre; y pisoteará príncipes como
lodo, y como pisa el barro el alfarero.
41:26 ¿Quién lo anunció desde el principio, para que
sepamos; o de tiempo atrás, y diremos: Es justo? Cierto,
no hay quien anuncie; sí, no hay quien enseñe;
ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras.
41:27 Yo soy el primero que he enseñado estas cosas a
Sion, y a Jerusalén daré un mensajero de alegres
nuevas.
41:28 Miré, y no había ninguno; y pregunté de estas
cosas, y ningún consejero hubo; les pregunté, y no
respondieron palabra.
41:29 He aquí, todos son vanidad, y las obras de ellos
nada; viento y vanidad son sus imágenes fundidas.
Capítulo 42
El Siervo de Jehová
42:1 He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en
quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él
mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.    
42:2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las
calles.
42:3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo
que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
42:4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en
la tierra justicia; y las costas esperarán su ley. 
42:5 Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el
que los despliega; el que extiende la tierra y sus
productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre
ella,
y espíritu a los que por ella andan:
42:6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré
por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al
pueblo, por luz de las naciones,   
42:7 para que abras los ojos de los ciegos, para que
saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión
a los que moran en tinieblas.
42:8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi
gloria, ni mi alabanza a esculturas.
42:9 He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo
anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las
haré notorias.
Alabanza por la liberación poderosa de Jehová
42:10 Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza
desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y
cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas.
42:11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las
aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela,
y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
42:12 Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las
costas.
42:13 Jehová saldrá como gigante, y como hombre de
guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará
sobre sus enemigos.
42:14 Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y
me he detenido; daré voces como la que está de parto;
asolaré y devoraré juntamente.
42:15 Convertiré en soledad montes y collados, haré
secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y
secaré los estanques.
42:16 Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían,
les haré andar por sendas que no habían conocido;
delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo
escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los
desampararé.
42:17 Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los
que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de
fundición: Vosotros sois nuestros dioses.
Israel no aprende de la disciplina
42:18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para
ver.
42:19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo,
como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi
escogido, y ciego como el siervo de Jehová,
42:20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los
oídos y no oye?
42:21 Jehová se complació por amor de su justicia en
magnificar la ley y engrandecerla.
42:22 Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos
ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles;
son puestos para despojo, y no hay quien libre;
despojados, y no hay quien diga: Restituid.
42:23 ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y
escuchará respecto al porvenir?
42:24 ¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a
saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No
quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
42:25 Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y
fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero
no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.
Capítulo 43
Jehová es el único Redentor
43:1 Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y
Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí;
te puse nombre, mío eres tú.
43:2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si
por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego,
no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
43:3 Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel,
soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a
Etiopía y a Seba por ti.
43:4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste
honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y
naciones por tu vida.
43:5 No temas, porque yo estoy contigo; del oriente
traeré tu generación, y del occidente te recogeré.
43:6 Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae
de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la
tierra,
43:7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía
los he creado, los formé y los hice.
43:8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los
sordos que tienen oídos.
43:9 Congréguense a una todas las naciones, y júntense
todos los pueblos. ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas
de esto, y que nos haga oír las cosas primeras?
Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y digan:
Verdad es.
43:10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi
siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y
entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado
dios, ni lo será después de mí.
43:11 Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
43:12 Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre
vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos,
dice Jehová, que yo soy Dios.
43:13 Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien
de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?
43:14 Así dice Jehová, Redentor vuestro, el Santo de
Israel: Por vosotros envié a Babilonia, e hice descender
como fugitivos a todos ellos, aun a los caldeos en las
naves de que se gloriaban.
43:15 Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel,
vuestro Rey.
43:16 Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y
senda en las aguas impetuosas;
43:17 el que saca carro y caballo, ejército y fuerza;
caen juntamente para no levantarse; fenecen, como pábilo
quedan apagados.
43:18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a
memoria las cosas antiguas.
43:19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a
luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el
desierto, y ríos en la soledad.
43:20 Las fieras del campo me honrarán, los chacales y
los pollos del avestruz; porque daré aguas en el
desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo,
mi escogido.
43:21 Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas
publicará.
43:22 Y no me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí
te cansaste, oh Israel.
43:23 No me trajiste a mí los animales de tus
holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios; no
te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con
incienso.
43:24 No compraste para mí caña aromática por dinero, ni
me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino
pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste
con tus maldades.
43:25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de
mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
43:26 Hazme recordar, entremos en juicio juntamente;
habla tú para justificarte.
43:27 Tu primer padre pecó, y tus enseñadores
prevaricaron contra mí.
43:28 Por tanto, yo profané los príncipes del santuario,
y puse por anatema a Jacob y por oprobio a Israel.
Capítulo 44
Jehová es el único Dios
44:1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a
quien yo escogí.
44:2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó
desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo
mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.
44:3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos
sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu
generación, y mi bendición sobre tus renuevos;
44:4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las
riberas de las aguas.
44:5 Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del
nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová,
y se apellidará con el nombre de Israel.
44:6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor,
Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el
postrero, 
y fuera de mí no hay Dios.
44:7 ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo
pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que
establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y
lo que está por venir.
44:8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír
desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois
mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no
conozco ninguno.
La insensatez de la idolatría
44:9 Los formadores de imágenes de talla, todos ellos
son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es
útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de
que los ídolos no ven ni entienden.
44:10 ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen
que para nada es de provecho?
44:11 He aquí que todos los suyos serán avergonzados,
porque los artífices mismos son hombres. Todos ellos se
juntarán, se presentarán, se asombrarán, y serán
avergonzados a una.
44:12 El herrero toma la tenaza, trabaja en las ascuas,
le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la
fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las
fuerzas; no bebe agua, y se desmaya.
44:13 El carpintero tiende la regla, lo señala con
almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el
compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre
hermoso, para tenerlo en casa.
44:14 Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen
entre los árboles del bosque; planta pino, que se críe
con la lluvia.
44:15 De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma
de ellos para calentarse; enciende también el horno, y
cuece panes; hace además un dios, y lo adora; fabrica un
ídolo, y se arrodilla delante de él.
44:16 Parte del leño quema en el fuego; con parte de él
come carne, prepara un asado, y se sacia; después se
calienta, y dice: ¡Oh! me he calentado, he visto el
fuego;
44:17 y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se
postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo:
Líbrame, porque mi Dios eres tú.
44:18 No saben ni entienden; porque cerrados están sus
ojos para no ver, y su corazón para no entender.
44:19 No discurre para consigo, no tiene sentido ni
entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el
fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la
comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me
postraré delante de un tronco de árbol?
44:20 De ceniza se alimenta; su corazón engañado le
desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es pura
mentira lo que tengo en mi mano derecha?
Jehová es el Redentor de Israel
44:21 Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel,
porque mi siervo eres. Yo te formé, siervo mío eres tú;
Israel, no me olvides.
44:22 Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como
niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.
44:23 Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo;
gritad con júbilo, profundidades de la tierra;
prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol
que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en
Israel será glorificado.
44:24 Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde
el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo
solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo;
44:25 que deshago las señales de los adivinos, y
enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los
sabios, y desvanezco su sabiduría.
44:26 Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y
cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a
Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá:
Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré;
44:27 que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos
haré secar;
44:28 que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo
que yo quiero,
al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo:
Serás fundado.
Capítulo 45
Encargo de Dios para Ciro
45:1 Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé
yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de
él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él
puertas, y las puertas no se cerrarán:
45:2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares
torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de
hierro haré pedazos;
45:3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos
muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios
de Israel, que te pongo nombre.
45:4 Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi
escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre,
aunque no me conociste.
45:5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera
de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,
45:6 para que se sepa desde el nacimiento del sol, y
hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y
ninguno más que yo,
45:7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la
paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo
esto.
Jehová el Creador
45:8 Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen
la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la
salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo
Jehová lo he creado.
45:9 ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con
los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo
labra: ¿Qué haces?;
o tu obra: No tiene manos?
45:10 ¡Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste? y
a la mujer: ¿Por qué diste a luz?!
45:11 Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su
Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme
acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.
45:12 Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre.
Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su
ejército mandé.
45:13 Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus
caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos,
no por precio ni por dones, dice Jehová de los
ejércitos.
45:14 Así dice Jehová: El trabajo de Egipto, las
mercaderías de Etiopía, y los sabeos, hombres de elevada
estatura, se pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de
ti, pasarán con grillos; te harán reverencia y te
suplicarán diciendo: Ciertamente en ti está Dios, y no
hay otro fuera de Dios.
45:15 Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios
de Israel, que salvas.
45:16 Confusos y avergonzados serán todos ellos; irán
con afrenta todos los fabricadores de imágenes.
45:17 Israel será salvo en Jehová con salvación eterna;
no os avergonzaréis ni os afrentaréis, por todos los
siglos.
45:18 Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es
Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la
compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la
creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.
45:19 No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la
tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me
buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio
rectitud.
Jehová y los ídolos de Babilonia
45:20 Reuníos, y venid; juntaos todos los
sobrevivientes de entre las naciones. No tienen
conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo,
y los que ruegan a un dios que no salva.
45:21 Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en
consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo
tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más
Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de
mí.
45:22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la
tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.
45:23 Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió
palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se
doblará toda rodilla, y jurará toda lengua. 
45:24 Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la
justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que
contra él se enardecen serán avergonzados.
45:25 En Jehová será justificada y se gloriará toda la
descendencia de Israel.
Capítulo 46
46:1 Se postró Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron
puestas sobre bestias, sobre animales de carga; esas
cosas que vosotros solíais llevar son alzadas cual
carga, sobre las bestias cansadas.
46:2 Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no
pudieron escaparse de la carga, sino que tuvieron ellos
mismos que ir en cautiverio.
46:3 Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa
de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre,
los que sois llevados desde la matriz.
46:4 Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os
soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y
guardaré.
46:5 ¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me
comparáis, para que seamos semejantes?
46:6 Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas,
alquilan un platero para hacer un dios de ello; se
postran y adoran.
46:7 Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo
colocan en su lugar; allí se está, y no se mueve de su
sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la
tribulación.
46:8 Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en
vosotros, prevaricadores.
46:9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos
antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada
hay semejante a mí,
46:10 que anuncio lo por venir desde el principio, y
desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo:
Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;
46:11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra
lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré
venir; lo he pensado, y también lo haré.
46:12 Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la
justicia:
46:13 Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y
mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion,
y mi gloria en Israel.
Capítulo 47
Juicio sobre Babilonia
47:1 Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de
Babilonia.
Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos;
porque nunca más te llamarán tierna y delicada.
47:2 Toma el molino y muele harina; descubre tus
guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa
los ríos.
47:3 Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será
vista; haré retribución, y no se librará hombre alguno.
47:4 Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es su
nombre, el Santo de Israel.
47:5 Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los
caldeos; porque nunca más te llamarán señora de reinos.
47:6 Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y
los entregué en tu mano; no les tuviste compasión; sobre
el anciano agravaste mucho tu yugo.
47:7 Dijiste: Para siempre seré señora; y no has pensado
en esto, ni te acordaste de tu postrimería.
47:8 Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que
estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón:
Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni
conoceré orfandad.
47:9 Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo
día, orfandad y viudez;
en toda su fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la
multitud de tus hechizos y de tus muchos
encantamientos.
47:10 Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie
me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y
dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más.
47:11 Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no
sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no
podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de
repente sobre ti.
47:12 Estate ahora en tus encantamientos y en la
multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste
desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te
fortalecerás.
47:13 Te has fatigado en tus muchos consejos.
Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de
los cielos, los que observan las estrellas, los que
cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre
ti.
47:14 He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no
salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará
brasa para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten.
47:15 Así te serán aquellos con quienes te fatigaste,
los que traficaron contigo desde tu juventud; cada uno
irá por su camino, no habrá quien te salve.
Capítulo 48
Dios reprende la infidelidad de Israel
48:1 Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre
de Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los
que juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del
Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia;
48:2 porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios
de Israel confían; su nombre es Jehová de los
ejércitos.
48:3 Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió;
lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.
48:4 Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro
tu cerviz, y tu frente de bronce,
48:5 te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te
lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis
imágenes de escultura y de fundición mandaron estas
cosas.
48:6 Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis
vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y
ocultas que tú no sabías.
48:7 Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni
antes de este día las habías oído, para que no digas: He
aquí que yo lo sabía.
48:8 Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías
conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído; porque
sabía que siendo desleal habías de desobedecer, por
tanto te llamé rebelde desde el vientre.
48:9 Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para
alabanza mía la reprimiré para no destruirte.
48:10 He aquí te he purificado, y no como a plata; te he
escogido en horno de aflicción.
48:11 Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no
sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro.
48:12 Oyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo
mismo, yo el primero, yo también el postrero.  
48:13 Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha
midió los cielos con el palmo; al llamarlos yo,
comparecieron juntamente.
48:14 Juntaos todos vosotros, y oíd. ¿Quién hay entre
ellos que anuncie estas cosas? Aquel a quien Jehová amó
ejecutará su voluntad en Babilonia, y su brazo estará
sobre los caldeos.
48:15 Yo, yo hablé, y le llamé y le traje; por tanto,
será prosperado su camino.
48:16 Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no
hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo;
y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu.
48:17 Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de
Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña
provechosamente, que te encamina por el camino que debes
seguir.
48:18 ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos!
Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como
las ondas del mar.
48:19 Fuera como la arena tu descendencia, y los
renuevos de tus entrañas como los granos de arena; nunca
su nombre sería cortado, ni raído de mi presencia.
48:20 Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad
nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo
hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a
Jacob su siervo.
48:21 No tuvieron sed cuando los llevó por los
desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abrió la
peña, y corrieron las aguas.
48:22 No hay paz para los malos, dijo Jehová.
Capítulo 49
Israel, siervo de Jehová
49:1 Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová
me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi
madre tuvo mi nombre en memoria.
49:2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la
sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me
guardó en su aljaba;
49:3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti
me gloriaré.
49:4 Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin
provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está
delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
49:5 Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el
vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a
Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré
en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);
49:6 dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para
levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el
remanente de Israel; también te di por luz de las
naciones, 
para que seas mi salvación hasta lo postrero de la
tierra.
49:7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo
suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las
naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se
levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel
es el Santo de Israel, el cual te escogió.
Dios promete restaurar a Sion
49:8 Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en
el día de salvación te ayudé;
y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que
restaures la tierra, para que heredes asoladas
heredades;
49:9 para que digas a los presos: Salid; y a los que
están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán
apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.
49:10 No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol
los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia
los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.
49:11 Y convertiré en camino todos mis montes, y mis
calzadas serán levantadas.
49:12 He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos
del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.
49:13 Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y
prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha
consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá
misericordia.
49:14 Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se
olvidó de mí.
49:15 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para
dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque
olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
49:16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo
esculpida; delante de mí están siempre tus muros.
49:17 Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores
y tus asoladores saldrán de ti.
49:18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se
han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que
de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y
de ellos serás ceñida como novia.
49:19 Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta,
ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y
tus destruidores serán apartados lejos.
49:20 Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos:
Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo
more.
49:21 Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos?
Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola,
peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He
aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?
49:22 Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi
mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi
bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas
serán traídas en hombros.
49:23 Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas;
con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán
el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que
no se avergonzarán los que esperan en mí.
49:24 ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será
rescatado el cautivo de un tirano?
49:25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será
rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al
tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus
hijos.
49:26 Y a los que te despojaron haré comer sus propias
carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino;
y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y
Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
Capítulo 50
Jehová ayuda a quienes confían en él
50:1 Así dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de
vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son
mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aquí que
por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras
rebeliones fue repudiada vuestra madre.
50:2 ¿Por qué cuando vine, no hallé a nadie, y cuando
llamé, nadie respondió? ¿Acaso se ha acortado mi mano
para no redimir? ¿No hay en mí poder para librar? He
aquí que con mi reprensión hago secar el mar; convierto
los ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de
agua, y mueren de sed.
50:3 Visto de oscuridad los cielos, y hago como cilicio
su cubierta.
50:4 Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber
hablar palabras al cansado; despertará mañana tras
mañana, despertará mi oído para que oiga como los
sabios.
50:5 Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui
rebelde, ni me volví atrás.
50:6 Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los
que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de
injurias y de esputos. 
50:7 Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me
avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé
que no seré avergonzado.
50:8 Cercano está de mí el que me salva; ¿quién
contenderá conmigo? Juntémonos. ¿Quién es el adversario
de mi causa? Acérquese a mí.
50:9 He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay
que me condene? He aquí que todos ellos se envejecerán
como ropa de vestir, serán comidos por la polilla.
50:10 ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye
la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece
de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su
Dios.
50:11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os
rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de
las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en
dolor seréis sepultados.
Capítulo 51
Palabras de consuelo para Sion
51:1 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis
a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados,
y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.
51:2 Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio
a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y
lo bendije y lo multipliqué.
51:3 Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará
todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso,
y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella
alegría y gozo, alabanza y voces de canto.
51:4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación
mía; porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz
de los pueblos.
51:5 Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y
mis brazos juzgarán a los pueblos; a mí me esperan los
de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza.
51:6 Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a
la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo,
y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la
misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación
será para siempre, mi justicia no perecerá.
51:7 Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo
corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni
desmayéis por sus ultrajes.
51:8 Porque como a vestidura los comerá polilla, como a
lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá
perpetuamente, y mi salvación por siglos de siglos.
51:9 Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh
brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo,
en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab,
y el que hirió al dragón?
51:10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran
abismo; el que transformó en camino las profundidades
del mar para que pasaran los redimidos?
51:11 Ciertamente volverán los redimidos de Jehová;
volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre
sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el
gemido huirán.
51:12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para
que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo
de hombre, que es como heno?
51:13 Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que
extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día
temiste continuamente del furor del que aflige, cuando
se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor
del que aflige?
51:14 El preso agobiado será libertado pronto; no morirá
en la mazmorra, ni le faltará su pan.
51:15 Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir
sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los
ejércitos.
51:16 Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la
sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y
echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion:
Pueblo mío eres tú.
51:17 Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que
bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira;
porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los
sedimentos.
51:18 De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la
guíe; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos
que crió.
51:19 Estas dos cosas te han acontecido: asolamiento y
quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién se dolerá de
ti? ¿Quién te consolará?
51:20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las
encrucijadas de todos los caminos, como antílope en la
red, llenos de la indignación de Jehová, de la ira del
Dios tuyo.
51:21 Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de
vino:
51:22 Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga
por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de
aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca
más lo beberás.
51:23 Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que
dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de
ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino,
para que pasaran.
Capítulo 52
Dios librará del cautiverio a Sion
52:1 Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion;
vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa;
porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo.
52:2 Sacúdete del polvo; levántate y siéntate,
Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva
hija de Sion.
52:3 Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos;
por tanto, sin dinero seréis rescatados.
52:4 Porque así dijo Jehová el Señor: Mi pueblo
descendió a Egipto en tiempo pasado, para morar allá, y
el asirio lo cautivó sin razón.
52:5 Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi
pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se
enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y
continuamente es blasfemado mi nombre
todo el día.
52:6 Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa
en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré
presente.
52:7 ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del
que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, 
del que trae nuevas del bien, del que publica salvación,
del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!
52:8 ¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente
darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová
vuelve a traer a Sion.
52:9 Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de
Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a
Jerusalén ha redimido.
52:10 Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de
todas las naciones, y todos los confines de la tierra
verán la salvación del Dios nuestro.
52:11 Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa
inmunda;
salid de en medio de ella; purificaos los que lleváislos
utensilios de Jehová.
52:12 Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo;
porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará
el Dios de Israel.
Sufrimientos del Siervo de Jehová
52:13 He aquí que mi siervo será prosperado, será
engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.
52:14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue
desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura
más que la de los hijos de los hombres,
52:15 así asombrará él a muchas naciones; los reyes
cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les
fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
Capítulo 53
53:1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio?
¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 
53:2 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de
tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le
veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de
dolores, experimentado en quebranto; y como que
escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo
estimamos.
53:4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y
sufrió nuestros dolores;
y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y
abatido.
53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido
por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en
él el pecado de todos nosotros.
53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como
cordero fue llevado al matadero;
y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y
no abrió su boca.
53:8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su
generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la
tierra de los vivientes,
y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con
los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni
hubo engaño en su boca.
53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo,
sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida
en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por
largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano
prosperada.
53:11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y
quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi
siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de
ellos.
53:12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con
los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su
vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores,
habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los
transgresores.
Capítulo 54
El amor eterno de Jehová hacia Israel
54:1 Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz;
levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca
estuvo de parto; porque más son los hijos de la
desamparada que los de la casada,
ha dicho Jehová.
54:2 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de
tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga
tus cuerdas, y refuerza tus estacas.
54:3 Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano
izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y
habitará las ciudades asoladas.
54:4 No temas, pues no serás confundida; y no te
avergüences, porque no serás afrentada, sino que te
olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la
afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.
54:5 Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los
ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de
Israel; Dios de toda la tierra será llamado.
54:6 Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu
te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que
es repudiada, dijo el Dios tuyo.
54:7 Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré
con grandes misericordias.
54:8 Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un
momento; pero con misericordia eterna tendré compasión
de ti, dijo Jehová tu Redentor.
54:9 Porque esto me será como en los días de Noé, cuando
juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la
tierra;
así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te
reñiré.
54:10 Porque los montes se moverán, y los collados
temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni
el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que
tiene misericordia de ti.
54:11 Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo;
he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y
sobre zafiros te fundaré.
54:12 Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus
puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de
piedras preciosas.
54:13 Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová;
y se multiplicará la paz de tus hijos.
54:14 Con justicia serás adornada; estarás lejos de
opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se
acercará a ti.
54:15 Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el
que contra ti conspirare, delante de ti caerá.
54:16 He aquí que yo hice al herrero que sopla las
ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su
obra; y yo he creado al destruidor para destruir.
54:17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y
condenarás toda lengua que se levante contra ti en
juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y
su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.
Capítulo 55
Misericordia gratuita para todos
55:1 A todos los sedientos: Venid a las aguas;
y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed.
Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.
55:2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y
vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y
comed del bien, y se deleitará vuestra alma con
grosura.
55:3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá
vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las
misericordias firmes a David.
55:4 He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por
jefe y por maestro a las naciones.
55:5 He aquí, llamarás a gente que no conociste, y
gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de
Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha
honrado.
55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado,
llamadle en tanto que está cercano.
55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus
pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él
misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en
perdonar.
55:8 Porque mis pensamientos no son vuestros
pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo
Jehová.
55:9 Como son más altos los cielos que la tierra, así
son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis
pensamientos más que vuestros pensamientos.
55:10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la
nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la
hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y
pan al que come,
55:11 así será mi palabra que sale de mi boca; no
volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y
será prosperada en aquello para que la envié.
55:12 Porque con alegría saldréis, y con paz seréis
vueltos; los montes y los collados levantarán canción
delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán
palmadas de aplauso.
55:13 En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de
la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre,
por señal eterna que nunca será raída.
Capítulo 56
Recompensa de los que guardan el pacto de
Dios
56:1 Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia;
porque cercana está mi salvación para venir, y mi
justicia para manifestarse.
56:2 Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo
de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo
para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo
mal.
56:3 Y el extranjero que sigue a Jehová no hable
diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni
diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco.
56:4 Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden
mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y
abracen mi pacto,
56:5 yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros,
y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo
les daré, que nunca perecerá.
56:6 Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová
para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser
sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo
para no profanarlo, y abracen mi pacto,
56:7 yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en
mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios
serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será
llamada casa de oración para todos los pueblos.   
56:8 Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos
de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.
56:9 Todas las bestias del campo, todas las fieras del
bosque, venid a devorar.
56:10 Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes;
todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos,
echados, aman el dormir.
56:11 Y esos perros comilones son insaciables; y los
pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen
sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho,
cada uno por su lado.
56:12 Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de
sidra; y será el día de mañana como este, o mucho más
excelente.
Capítulo 57
Condenación de la idolatría de Israel
57:1 Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y
los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de
delante de la aflicción es quitado el justo.
57:2 Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos
los que andan delante de Dios.
57:3 Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera,
generación del adúltero y de la fornicaria.
57:4 ¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién
ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois
vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa,
57:5 que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo
árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles,
debajo de los peñascos?
57:6 En las piedras lisas del valle está tu parte;
ellas, ellas son tu suerte; y a ellas derramaste
libación, y ofreciste presente. ¿No habré de castigar
estas cosas?
57:7 Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama;
allí también subiste a hacer sacrificio.
57:8 Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo;
porque a otro, y no a mí, te descubriste, y subiste, y
ensanchaste tu cama, e hiciste con ellos pacto; amaste
su cama dondequiera que la veías.
57:9 Y fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus
perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te
abatiste hasta la profundidad del Seol.
57:10 En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no
dijiste: No hay remedio; hallaste nuevo vigor en tu
mano, por tanto, no te desalentaste.
57:11 ¿Y de quién te asustaste y temiste, que has
faltado a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino
al pensamiento? ¿No he guardado silencio desde tiempos
antiguos, y nunca me has temido?
57:12 Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te
aprovecharán.
57:13 Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a
todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará;
mas el que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y
poseerá mi santo monte.
57:14 Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad
los tropiezos del camino de mi pueblo.
57:15 Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita
la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la
altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de
espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes,
y para vivificar el corazón de los quebrantados.
57:16 Porque no contenderé para siempre, ni para siempre
me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las
almas que yo he creado.
57:17 Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le
herí, escondí mi rostro y me indigné; y él siguió
rebelde por el camino de su corazón.
57:18 He visto sus caminos; pero le sanaré, y le
pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados;
57:19 produciré fruto de labios: Paz, paz al que está
lejos y al cercano,
dijo Jehová; y lo sanaré.
57:20 Pero los impíos son como el mar en tempestad, que
no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y
lodo.
57:21 No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.
Capítulo 58
El verdadero ayuno
58:1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz
como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la
casa de Jacob su pecado.
58:2 Que me buscan cada día, y quieren saber mis
caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no
hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos
juicios, y quieren acercarse a Dios.
58:3 ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso;
humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido?
He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro
propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.
58:4 He aquí que para contiendas y debates ayunáis y
para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy,
para que vuestra voz sea oída en lo alto.
58:5 ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija
el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y
haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno,
y día agradable a Jehová?
58:6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las
ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y
dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo
yugo?
58:7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los
pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al
desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
58:8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación
se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y
la gloria de Jehová será tu retaguardia.
58:9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y
dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el
yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;
58:10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al
alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu
oscuridad será como el mediodía.
58:11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías
saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como
huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas
nunca faltan.
58:12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los
cimientos de generación y generación levantarás, y serás
llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas
para habitar.
La observancia del día de reposo
58:13 Si retrajeres del día de reposo tu pie, de
hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares
delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no
andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad,
ni hablando tus propias palabras,
58:14 entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré
subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer
la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová
lo ha hablado.
Capítulo 59
Confesión del pecado de Israel
59:1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová
para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;
59:2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre
vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho
ocultar de vosotros su rostro para no oír.
59:3 Porque vuestras manos están contaminadas de sangre,
y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios
pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.
59:4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue
por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades;
conciben maldades, y dan a luz iniquidad.
59:5 Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas;
el que comiere de sus huevos, morirá; y si los
apretaren, saldrán víboras.
59:6 Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras
serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y
obra de rapiña está en sus manos.
59:7 Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar
la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de
iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus
caminos.
59:8 No conocieron camino de paz,
ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son
torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá
paz.
59:9 Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos
alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas;
resplandores, y andamos en oscuridad.
59:10 Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas
como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche;
estamos en lugares oscuros como muertos.
59:11 Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos
lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la
hay; salvación, y se alejó de nosotros.
59:12 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado
delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra
nosotros; porque con nosotros están nuestras
iniquidades, y conocemos nuestros pecados:
59:13 el prevaricar y mentir contra Jehová, y el
apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia
y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de
mentira.
59:14 Y el derecho se retiró, y la justicia se puso
lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la
equidad no pudo venir.
59:15 Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del
mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó
a sus ojos, porque pereció el derecho.
59:16 Y vio que no había hombre, y se maravilló que no
hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le
afirmó su misma justicia.
59:17 Pues de justicia se vistió como de una coraza,
con yelmo de salvación en su cabeza;
tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de
celo como de manto,
59:18 como para vindicación, como para retribuir con ira
a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago
dará a los de la costa.
59:19 Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová,
y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá
el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará
bandera contra él.
59:20 Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se
volvieren de la iniquidad en Jacob,
dice Jehová.
59:21 Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El
Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse
en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus
hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo
Jehová, desde ahora y para siempre.
Capítulo 60
La futura gloria de Sion
60:1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y
la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
60:2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y
oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y
sobre ti será vista su gloria.
60:3 Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al
resplandor de tu nacimiento.
60:4 Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han
juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y
tus hijas serán llevadas en brazos.
60:5 Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y
ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la
multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan
venido a ti.
60:6 Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de
Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro
e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová.
60:7 Todo el ganado de Cedar será juntado para ti;
carneros de Nebaiot te serán servidos; serán ofrecidos
con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi
gloria.
60:8 ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como
palomas a sus ventanas?
60:9 Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y las
naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos
de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de
Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha
glorificado.
60:10 Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te
servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena
voluntad tendré de ti misericordia.
60:11 Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se
cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas
las riquezas de las naciones,
y conducidos a ti sus reyes.
60:12 Porque la nación o el reino que no te sirviere
perecerá, y del todo será asolado.
60:13 La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos
y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi
santuario; y yo honraré el lugar de mis pies.
60:14 Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te
afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán
todos los que te escarnecían,
y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de
Israel.
60:15 En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que
nadie pasaba por ti, haré que seas una gloria eterna, el
gozo de todos los siglos.
60:16 Y mamarás la leche de las naciones, el pecho de
los reyes mamarás; y conocerás que yo Jehová soy el
Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
60:17 En vez de bronce traeré oro, y por hierro plata, y
por madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y
pondré paz por tu tributo, y justicia por tus
opresores.
60:18 Nunca más se oirá en tu tierra violencia,
destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino
que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas
Alabanza.
60:19 El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni
el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová
te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. 
60:20 No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna;
porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu
luto serán acabados.
60:21 Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para
siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío,
obra de mis manos, para glorificarme.
60:22 El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo
fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea
cumplido pronto.
Capítulo 61
Buenas nuevas de salvación para Sion
61:1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí,
porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas
nuevas a los abatidos,
a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar
libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la
cárcel;
61:2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová,
y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a
todos los enlutados;
61:3 a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé
gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de
luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado;
y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová,
para gloria suya.
61:4 Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los
asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades
arruinadas, los escombros de muchas generaciones.
61:5 Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los
extraños serán vuestros labradores y vuestros
viñadores.
61:6 Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová,
ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las
riquezas de las naciones, y con su gloria seréis
sublimes.
61:7 En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra
deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en
sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo
gozo.
61:8 Porque yo Jehová soy amante del derecho,
aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto,
afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto
perpetuo.
61:9 Y la descendencia de ellos será conocida entre las
naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos
los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito
de Jehová.
61:10 En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se
alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de
salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio
me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.
61:11 Porque como la tierra produce su renuevo, y como
el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor
hará brotar justicia y alabanza delante de todas las
naciones.
Capítulo 62
62:1 Por amor de Sion no callaré, y por amor de
Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor
su justicia, y su salvación se encienda como una
antorcha.
62:2 Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los
reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que
la boca de Jehová nombrará.
62:3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y
diadema de reino en la mano del Dios tuyo.
62:4 Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se
dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu
tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y
tu tierra será desposada.
62:5 Pues como el joven se desposa con la virgen, se
desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo
con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.
62:6 Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas;
todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que
os acordáis de Jehová, no reposéis,
62:7 ni le deis tregua, hasta que restablezca a
Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.
62:8 Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso
brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus
enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto
de tu trabajo;
62:9 sino que los que lo cosechan lo comerán, y alabarán
a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en los
atrios de mi santuario.
62:10 Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al
pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras,
alzad pendón a los pueblos.
62:11 He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la
tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu
Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él
su obra. 
62:12 Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová;
y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada.
Capítulo 63
El día de la venganza de Jehová
63:1 ¿Quién es éste que viene de Edom,     
de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su
vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el
que hablo en justicia, grande para salvar.
63:2 ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del
que ha pisado en lagar?
63:3 He pisado yo solo el lagar,
y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi
ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis
vestidos, y manché todas mis ropas.
63:4 Porque el día de la venganza está en mi corazón, y
el año de mis redimidos ha llegado.
63:5 Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que
no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me
sostuvo mi ira.
63:6 Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en
mi furor, y derramé en tierra su sangre.
Bondad de Jehová hacia Israel
63:7 De las misericordias de Jehová haré memoria, de
las alabanzas de Jehová, conforme a todo lo que Jehová
nos ha dado, y de la grandeza de sus beneficios hacia la
casa de Israel, que les ha hecho según sus
misericordias, y según la multitud de sus piedades.
63:8 Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que
no mienten; y fue su Salvador.
63:9 En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el
ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia
los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días
de la antigüedad.
63:10 Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su
santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él
mismo peleó contra ellos.
63:11 Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés y
de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo
subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el que
puso en medio de él su santo espíritu,
63:12 el que los guió por la diestra de Moisés con el
brazo de su gloria; el que dividió las aguas delante de
ellos,
haciéndose así nombre perpetuo,
63:13 el que los condujo por los abismos, como un
caballo por el desierto, sin que tropezaran?
63:14 El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a una
bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu
pueblo, para hacerte nombre glorioso.
Plegaria pidiendo misericordia y ayuda
63:15 Mira desde el cielo, y contempla desde tu santa
y gloriosa morada. ¿Dónde está tu celo, y tu poder, la
conmoción de tus entrañas y tus piedades para conmigo?
¿Se han estrechado?
63:16 Pero tú eres nuestro padre, si bien Abraham nos
ignora, e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, eres
nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre.
63:17 ¿Por qué, oh Jehová, nos has hecho errar de tus
caminos, y endureciste nuestro corazón a tu temor?
Vuélvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu
heredad.
63:18 Por poco tiempo lo poseyó tu santo pueblo;
nuestros enemigos han hollado tu santuario.
63:19 Hemos venido a ser como aquellos de quienes nunca
te enseñoreaste, sobre los cuales nunca fue llamado tu
nombre.
Capítulo 64
64:1 ¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a
tu presencia se escurriesen los montes,
64:2 como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace
hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a
tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia!
64:3 Cuando, haciendo cosas terribles cuales nunca
esperábamos, descendiste, fluyeron los montes delante de
ti.
64:4 Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha
visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él
espera.
64:5 Saliste al encuentro del que con alegría hacía
justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos;
he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados
hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser
salvos?
64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas
nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos
todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos
llevaron como viento.
64:7 Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte
para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros
tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras
maldades.
64:8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros
barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus
manos somos todos nosotros.
64:9 No te enojes sobremanera, Jehová, ni tengas
perpetua memoria de la iniquidad; he aquí, mira ahora,
pueblo tuyo somos todos nosotros.
64:10 Tus santas ciudades están desiertas, Sion es un
desierto, Jerusalén una soledad.
64:11 La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria,
en la cual te alabaron nuestros padres, fue consumida al
fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido
destruidas.
64:12 ¿Te estarás quieto, oh Jehová, sobre estas cosas?
¿Callarás, y nos afligirás sobremanera?
Capítulo 65
Castigo de los rebeldes
65:1 Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui
hallado por los que no me buscaban.
Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme
aquí.
65:2 Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde,
el cual anda por camino no bueno, en pos de sus
pensamientos;
65:3 pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a
ira, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre
ladrillos;
65:4 que se quedan en los sepulcros, y en lugares
escondidos pasan la noche; que comen carne de cerdo, y
en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;
65:5 que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí,
porque soy más santo que tú; éstos son humo en mi furor,
fuego que arde todo el día.
65:6 He aquí que escrito está delante de mí; no callaré,
sino que recompensaré, y daré el pago en su seno
65:7 por vuestras iniquidades, dice Jehová, y por las
iniquidades de vuestros padres juntamente, los cuales
quemaron incienso sobre los montes, y sobre los collados
me afrentaron; por tanto, yo les mediré su obra antigua
en su seno.
65:8 Así ha dicho Jehová: Como si alguno hallase mosto
en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, porque
bendición hay en él; así haré yo por mis siervos, que no
lo destruiré todo.
65:9 Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de
mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la
tierra, y mis siervos habitarán allí.
65:10 Y será Sarón para habitación de ovejas, y el valle
de Acor para
majada de vacas, para mi pueblo que me buscó.
65:11 Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que
olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la
Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino;
65:12 yo también os destinaré a la espada, y todos
vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto
llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que
hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo
que me desagrada.
65:13 Por tanto, así dijo Jehová el Señor: He aquí que
mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; he aquí
que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; he
aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis
avergonzados;
65:14 he aquí que mis siervos cantarán por júbilo del
corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón,
y por el quebrantamiento de espíritu aullaréis.
65:15 Y dejaréis vuestro nombre por maldición a mis
escogidos, y Jehová el Señor te matará, y a sus siervos
llamará por otro nombre.
65:16 El que se bendijere en la tierra, en el Dios de
verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por
el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras
serán olvidadas, y serán cubiertas de mis ojos.
Cielos nuevos y tierra nueva
65:17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y
nueva tierra; 
y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al
pensamiento.
65:18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en
las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo
a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.
65:19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi
pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni
voz de clamor.
65:20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni
viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de
cien años, y el pecador de cien años será maldito.
65:21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán
viñas, y comerán el fruto de ellas.
65:22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán
para que otro coma; porque según los días de los árboles
serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán
la obra de sus manos.
65:23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para
maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová,
y sus descendientes con ellos.
65:24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún
hablan, yo habré oído.
65:25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y
el león comerá paja como el buey; y el polvo será el
alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en
todo mi santo monte, dijo Jehová.
Capítulo 66
Los juicios de Jehová y la futura
prosperidad de Sion
66:1 Jehová dijo así: El cielo es mi trono,
y la tierra estrado de mis pies;
¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde
el lugar de mi reposo?
66:2 Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas
cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es
pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi
palabra.
66:3 El que sacrifica buey es como si matase a un
hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un
perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de
cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un
ídolo. Y porque escogieron sus propios caminos, y su
alma amó sus abominaciones,
66:4 también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré
sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie
respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo
delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada.
66:5 Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a
su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os
echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea
glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y
ellos serán confundidos.
66:6 Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz
de Jehová que da el pago a sus enemigos.
66:7 Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que
le viniesen dolores, dio a luz hijo.
66:8 ¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa?
¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de
una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz
sus hijos.
66:9 Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová.
Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu
Dios.
66:10 Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos
los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los
que os enlutáis por ella;
66:11 para que maméis y os saciéis de los pechos de sus
consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis con el
resplandor de su gloria.
66:12 Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo
sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones
como torrente que se desborda; y mamaréis, y en los
brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis
mimados.
66:13 Como aquel a quien consuela su madre, así os
consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis
consuelo.
66:14 Y veréis, y se alegrará vuestro corazón, y
vuestros huesos reverdecerán como la hierba; y la mano
de Jehová para con sus siervos será conocida, y se
enojará contra sus enemigos.
66:15 Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus
carros como torbellino, para descargar su ira con furor,
y su reprensión con llama de fuego.
66:16 Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a
todo hombre; y los muertos de Jehová serán
multiplicados.
66:17 Los que se santifican y los que se purifican en
los huertos, unos tras otros, los que comen carne de
cerdo y abominación y ratón, juntamente serán talados,
dice Jehová.
66:18 Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos;
tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y
lenguas; y vendrán, y verán mi gloria.
66:19 Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los
escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud
que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas
lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y
publicarán mi gloria entre las naciones.
66:20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas
las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en
carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo
monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos
de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la
casa de Jehová.
66:21 Y tomaré también de ellos para sacerdotes y
levitas, dice Jehová.
66:22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra 
que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así
permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.
66:23 Y de mes en mes, y de día de reposo en día de
reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo
Jehová.
66:24 Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres
que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca
morirá, ni su fuego se apagará,
y serán abominables a todo hombre.
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