Capítulo 1
La visión de la gloria divina
1:1 Aconteció en el año treinta, en el mes
cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en
medio de los cautivos junto al río Quebar, los
cielos se abrieron,
y vi visiones de Dios.
1:2 En el quinto año de la deportación del rey
Joaquín,
a los cinco días del mes,
1:3 vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel
hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al
río Quebar; vino allí sobre él la mano de Jehová.
1:4 Y miré, y he aquí venía del norte un viento
tempestuoso, y una gran nube, con un fuego
envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en
medio del fuego algo que parecía como bronce
refulgente,
1:5 y en medio de ella la figura de cuatro seres
vivientes.
Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza
de hombre.
1:6 Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
1:7 Y los pies de ellos eran derechos, y la planta
de sus pies como planta de pie de becerro; y
centelleaban a manera de bronce muy bruñido.
1:8 Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían
manos de hombre; y sus caras y sus alas por los
cuatro lados.
1:9 Con las alas se juntaban el uno al otro. No se
volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba
derecho hacia adelante.
1:10 Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y
cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara
de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había
en los cuatro cara de águila.
1:11 Así eran sus caras. Y tenían sus alas
extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se
juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos.
1:12 Y cada uno caminaba derecho hacia adelante;
hacia donde el espíritu les movía que anduviesen,
andaban; y cuando andaban, no se volvían.
1:13 Cuanto a la semejanza de los seres vivientes,
su aspecto era como de carbones de fuego encendidos,
como visión de hachones encendidos que andaba entre
los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del
fuego salían relámpagos.
1:14 Y los seres vivientes corrían y volvían a
semejanza de relámpagos.
1:15 Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí
una rueda sobre la tierra junto a los seres
vivientes, a los cuatro lados.
1:16 El aspecto de las ruedas y su obra era
semejante al color del crisólito. Y las cuatro
tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra
eran como rueda en medio de rueda.
1:17 Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro
costados; no se volvían cuando andaban.
1:18 Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de
ojos alrededor
en las cuatro.
1:19 Y cuando los seres vivientes andaban, las
ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres
vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se
levantaban.
1:20 Hacia donde el espíritu les movía que
anduviesen, andaban; hacia donde les movía el
espíritu que anduviesen, las ruedas también se
levantaban tras ellos; porque el espíritu de los
seres vivientes estaba en las ruedas.
1:21 Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando
ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando
se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban
tras ellos; porque el espíritu de los seres
vivientes estaba en las ruedas.
1:22 Y sobre las cabezas de los seres vivientes
aparecía una expansión a manera de cristal
maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.
1:23 Y debajo de la expansión las alas de ellos
estaban derechas, extendiéndose la una hacia la
otra; y cada uno tenía dos alas que cubrían su
cuerpo.
1:24 Y oí el sonido de sus alas cuando andaban, como
sonido de muchas aguas,
como la voz del Omnipotente, como ruido de
muchedumbre, como el ruido de un ejército. Cuando se
paraban, bajaban sus alas.
1:1:25 Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se
oía una voz de arriba de la expansión que había
sobre sus cabezas.
1:26 Y sobre la expansión que había sobre sus
cabezas se veía la figura de un trono que parecía de
piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había
una semejanza que parecía de hombre sentado sobre
él.
1:27 Y vi apariencia como de bronce refulgente, como
apariencia de fuego dentro de ella en derredor,
desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde
sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y
que tenía resplandor alrededor.
1:28 Como parece el arco iris que está en las nubes
el día que llueve, así era el parecer del resplandor
alrededor. Esta fue la visión de la semejanza de la
gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré sobre
mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.
Capítulo 2
Llamamiento de Ezequiel
2:1 Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y
hablaré contigo.
2:2 Y luego que me habló, entró el Espíritu en mí y
me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba.
2:3 Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los
hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron
contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra
mí hasta este mismo día.
2:4 Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de
empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho
Jehová el Señor.
2:5 Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen,
porque son una casa rebelde, siempre conocerán que
hubo profeta entre ellos.
2:6 Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas
miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas
y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo
de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque
son casa rebelde.
2:7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o
dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.
2:8 Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo;
no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca,
y come lo que yo te doy.
2:9 Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y
en ella había un rollo de libro.
2:10 Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito
por delante y por detrás;
y había escritas en él endechas y lamentaciones y
ayes.
Capítulo 3
3:1 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas;
come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.
3:2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.
3:3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre,
y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y
lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.
3:4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la
casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.
3:5 Porque no eres enviado a pueblo de habla
profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de
Israel.
3:6 No a muchos pueblos de habla profunda ni de
lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a
ellos te enviara, ellos te oyeran.
3:7 Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque
no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel
es dura de frente y obstinada de corazón.
3:8 He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los
rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus
frentes.
3:9 Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho
tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de
ellos, porque son casa rebelde.
3:10 Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón
todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus
oídos.
3:11 Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu
pueblo, y háblales y diles: Así ha dicho Jehová el
Señor; escuchen, o dejen de escuchar.
3:12 Y me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una
voz de gran estruendo, que decía: Bendita sea la
gloria de Jehová desde su lugar.
3:13 Oí también el sonido de las alas de los seres
vivientes que se juntaban la una con la otra, y el
sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de
gran estruendo.
3:14 Me levantó, pues, el Espíritu, y me tomó; y fui
en amargura, en la indignación de mi espíritu, pero
la mano de Jehová era fuerte sobre mí.
3:15 Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban
junto al río Quebar, y me senté donde ellos estaban
sentados, y allí permanecí siete días atónito entre
ellos.
El atalaya de Israel
(Ez. 33.1-9)
3:16 Y aconteció que al cabo de los siete días
vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
3:17 Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a
la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi
boca, y los amonestarás de mi parte.
3:18 Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y
tú no le amonestares ni le hablares, para que el
impío sea apercibido de su mal camino a fin de que
viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre
demandaré de tu mano.
3:19 Pero si tú amonestares al impío, y él no se
convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él
morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu
alma.
3:20 Si el justo se apartare de su justicia e
hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él,
él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado
morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán
en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano.
3:21 Pero si al justo amonestares para que no peque,
y no pecare, de cierto vivirá, porque fue
amonestado; y tú habrás librado tu alma.
El profeta mudo
3:22 Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me
dijo: Levántate, y sal al campo, y allí hablaré
contigo.
3:23 Y me levanté y salí al campo; y he aquí que
allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que
había visto junto al río Quebar; y me postré sobre
mi rostro.
3:24 Entonces entró el Espíritu en mí y me afirmó
sobre mis pies, y me habló, y me dijo: Entra, y
enciérrate dentro de tu casa.
3:25 Y tú, oh hijo de hombre, he aquí que pondrán
sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no
saldrás entre ellos.
3:26 Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y
estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende;
porque son casa rebelde.
3:27 Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu
boca, y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: El
que oye, oiga; y el que no quiera oír, no oiga;
porque casa rebelde son.
Capítulo 4
Predicción del sitio de Jerusalén
4:1 Tú, hijo de hombre, tómate un adobe, y ponlo
delante de ti, y diseña sobre él la ciudad de
Jerusalén.
4:2 Y pondrás contra ella sitio, y edificarás contra
ella fortaleza, y sacarás contra ella baluarte, y
pondrás delante de ella campamento, y colocarás
contra ella arietes alrededor.
4:3 Tómate también una plancha de hierro, y ponla en
lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad;
afirmarás luego tu rostro contra ella, y será en
lugar de cerco, y la sitiarás. Es señal a la casa de
Israel.
4:4 Y tú te acostarás sobre tu lado izquierdo y
pondrás sobre él la maldad de la casa de Israel. El
número de los días que duermas sobre él, llevarás
sobre ti la maldad de ellos.
4:5 Yo te he dado los años de su maldad por el
número de los días, trescientos noventa días; y así
llevarás tú la maldad de la casa de Israel.
4:6 Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado
derecho segunda vez, y llevarás la maldad de la casa
de Judá cuarenta días; día por año, día por año te
lo he dado.
4:7 Al asedio de Jerusalén afirmarás tu rostro, y
descubierto tu brazo, profetizarás contra ella.
4:8 Y he aquí he puesto sobre ti ataduras, y no te
volverás de un lado a otro, hasta que hayas cumplido
los días de tu asedio.
4:9 Y tú toma para ti trigo, cebada, habas,
lentejas, millo y avena, y ponlos en una vasija, y
hazte pan de ellos el número de los días que te
acuestes sobre tu lado; trescientos noventa días
comerás de él.
4:10 La comida que comerás será de peso de veinte
siclos
al día; de tiempo en tiempo la comerás.
4:11 Y beberás el agua por medida, la sexta parte de
un hin;
de tiempo en tiempo la beberás.
4:12 Y comerás pan de cebada cocido debajo de la
ceniza; y lo cocerás a vista de ellos al fuego de
excremento humano.
4:13 Y dijo Jehová: Así comerán los hijos de Israel
su pan inmundo, entre las naciones a donde los
arrojaré yo.
4:14 Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! he aquí que mi alma
no es inmunda, ni nunca desde mi juventud hasta este
tiempo comí cosa mortecina ni despedazada, ni nunca
en mi boca entró carne inmunda.
4:15 Y me respondió: He aquí te permito usar
estiércol de bueyes en lugar de excremento humano
para cocer tu pan.
4:16 Me dijo luego: Hijo de hombre, he aquí
quebrantaré el sustento del pan en Jerusalén; y
comerán el pan por peso y con angustia, y beberán el
agua por medida y con espanto,
4:17 para que al faltarles el pan y el agua, se
miren unos a otros con espanto, y se consuman en su
maldad.
Capítulo 5
5:1 Y tú, hijo de hombre, tómate un cuchillo agudo,
toma una navaja de barbero, y hazla pasar sobre tu
cabeza y tu barba; toma después una balanza de pesar
y divide los cabellos.
5:2 Una tercera parte quemarás a fuego en medio de
la ciudad, cuando se cumplan los días del asedio; y
tomarás una tercera parte y la cortarás con espada
alrededor de la ciudad; y una tercera parte
esparcirás al viento, y yo desenvainaré espada en
pos de ellos.
5:3 Tomarás también de allí unos pocos en número, y
los atarás en la falda de tu manto.
5:4 Y tomarás otra vez de ellos, y los echarás en
medio del fuego, y en el fuego los quemarás; de allí
saldrá el fuego a toda la casa de Israel.
5:5 Así ha dicho Jehová el Señor: Esta es Jerusalén;
la puse en medio de las naciones y de las tierras
alrededor de ella.
5:6 Y ella cambió mis decretos y mis ordenanzas en
impiedad más que las naciones, y más que las tierras
que están alrededor de ella; porque desecharon mis
decretos y mis mandamientos, y no anduvieron en
ellos.
5:7 Por tanto, así ha dicho Jehová: ¿Por haberos
multiplicado más que las naciones que están
alrededor de vosotros, no habéis andado en mis
mandamientos, ni habéis guardado mis leyes? Ni aun
según las leyes de las naciones que están alrededor
de vosotros habéis andado.
5:8 Así, pues, ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo
estoy contra ti; sí, yo, y haré juicios en medio de
ti ante los ojos de las naciones.
5:9 Y haré en ti lo que nunca hice, ni jamás haré
cosa semejante, a causa de todas tus abominaciones.
5:10 Por eso los padres comerán a los hijos
en medio de ti, y los hijos comerán a sus padres; y
haré en ti juicios, y esparciré a todos los vientos
todo lo que quedare de ti.
5:11 Por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor,
ciertamente por haber profanado mi santuario con
todas tus abominaciones, te quebrantaré yo también;
mi ojo no perdonará, ni tampoco tendré yo
misericordia.
5:12 Una tercera parte de ti morirá de pestilencia y
será consumida de hambre en medio de ti; y una
tercera parte caerá a espada alrededor de ti; y una
tercera parte esparciré a todos los vientos, y tras
ellos desenvainaré espada.
5:13 Y se cumplirá mi furor y saciaré en ellos mi
enojo, y tomaré satisfacción; y sabrán que yo Jehová
he hablado en mi celo, cuando cumpla en ellos mi
enojo.
5:14 Y te convertiré en soledad y en oprobio entre
las naciones que están alrededor de ti, a los ojos
de todo transeúnte.
5:15 Y serás oprobio y escarnio y escarmiento y
espanto a las naciones que están alrededor de ti,
cuando yo haga en ti juicios con furor e
indignación, y en reprensiones de ira. Yo Jehová he
hablado.
5:16 Cuando arroje yo sobre ellos las perniciosas
saetas del hambre, que serán para destrucción, las
cuales enviaré para destruiros, entonces aumentaré
el hambre sobre vosotros, y quebrantaré entre
vosotros el sustento del pan.
5:17 Enviaré, pues, sobre vosotros hambre, y bestias
feroces que te destruyan; y pestilencia y sangre
pasarán por en medio de ti, y enviaré sobre ti
espada.
Yo Jehová he hablado.
Capítulo 6
Profecía contra los montes de Israel
6:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
6:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes
de Israel, y profetiza contra ellos.
6:3 Y dirás: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová
el Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los montes
y a los collados, a los arroyos y a los valles: He
aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y
destruiré vuestros lugares altos.
6:4 Vuestros altares serán asolados, y vuestras
imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan
vuestros muertos delante de vuestros ídolos.
6:5 Y pondré los cuerpos muertos de los hijos de
Israel delante de sus ídolos, y vuestros huesos
esparciré en derredor de vuestros altares.
6:6 Dondequiera que habitéis, serán desiertas las
ciudades, y los lugares altos serán asolados, para
que sean asolados y se hagan desiertos vuestros
altares; y vuestros ídolos serán quebrados y
acabarán, vuestras imágenes del sol serán
destruidas, y vuestras obras serán deshechas.
6:7 Y los muertos caerán en medio de vosotros; y
sabréis que yo soy Jehová.
6:8 Mas dejaré un resto, de modo que tengáis entre
las naciones algunos que escapen de la espada,
cuando seáis esparcidos por las tierras.
6:9 Y los que de vosotros escaparen se acordarán de
mí entre las naciones en las cuales serán cautivos;
porque yo me quebranté a causa de su corazón
fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus
ojos que fornicaron tras sus ídolos; y se
avergonzarán de sí mismos, a causa de los males que
hicieron en todas sus abominaciones.
6:10 Y sabrán que yo soy Jehová; no en vano dije que
les había de hacer este mal.
6:11 Así ha dicho Jehová el Señor: Palmotea con tus
manos, y golpea con tu pie, y di: ¡Ay, por todas las
grandes abominaciones de la casa de Israel! porque
con espada y con hambre y con pestilencia caerán.
6:12 El que esté lejos morirá de pestilencia, el que
esté cerca caerá a espada, y el que quede y sea
asediado morirá de hambre; así cumpliré en ellos mi
enojo.
6:13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos
estén en medio de sus ídolos, en derredor de sus
altares, sobre todo collado alto, en todas las
cumbres de los montes, debajo de todo árbol frondoso
y debajo de toda encina espesa, lugares donde
ofrecieron incienso a todos sus ídolos.
6:14 Y extenderé mi mano contra ellos, y dondequiera
que habiten haré la tierra más asolada y devastada
que el desierto hacia Diblat; y conocerán que yo soy
Jehová.
Capítulo 7
El fin viene
7:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
7:2 Tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor
a la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre
los cuatro extremos de la tierra.
7:3 Ahora será el fin sobre ti, y enviaré sobre ti
mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré
sobre ti todas tus abominaciones.
7:4 Y mi ojo no te perdonará, ni tendré
misericordia; antes pondré sobre ti tus caminos, y
en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis
que yo soy Jehová.
7:5 Así ha dicho Jehová el Señor: Un mal, he aquí
que viene un mal.
7:6 Viene el fin, el fin viene; se ha despertado
contra ti; he aquí que viene.
7:7 La mañana viene para ti, oh morador de la
tierra; el tiempo viene, cercano está el día; día de
tumulto, y no de alegría, sobre los montes.
7:8 Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y
cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus
caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones.
7:9 Y mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia;
según tus caminos pondré sobre ti, y en medio de ti
estarán tus abominaciones; y sabréis que yo Jehová
soy el que castiga.
7:10 He aquí el día, he aquí que viene; ha salido la
mañana; ha florecido la vara, ha reverdecido la
soberbia.
7:11 La violencia se ha levantado en vara de maldad;
ninguno quedará de ellos, ni de su multitud, ni uno
de los suyos, ni habrá entre ellos quien se
lamente.
7:12 El tiempo ha venido, se acercó el día; el que
compra, no se alegre, y el que vende, no llore,
porque la ira está sobre toda la multitud.
7:13 Porque el que vende no volverá a lo vendido,
aunque queden vivos; porque la visión sobre toda la
multitud no se revocará, y a causa de su iniquidad
ninguno podrá amparar su vida.
7:14 Tocarán trompeta, y prepararán todas las cosas,
y no habrá quien vaya a la batalla; porque mi ira
está sobre toda la multitud.
7:15 De fuera espada, de dentro pestilencia y
hambre; el que esté en el campo morirá a espada, y
al que esté en la ciudad lo consumirá el hambre y la
pestilencia.
7:16 Y los que escapen de ellos huirán y estarán
sobre los montes como palomas de los valles,
gimiendo todos, cada uno por su iniquidad.
7:17 Toda mano se debilitará, y toda rodilla será
débil como el agua.
7:18 Se ceñirán también de cilicio, y les cubrirá
terror; en todo rostro habrá vergüenza, y todas sus
cabezas estarán rapadas.
7:19 Arrojarán su plata en las calles, y su oro será
desechado; ni su plata ni su oro podrá librarlos en
el día del furor de Jehová; no saciarán su alma, ni
llenarán sus entrañas, porque ha sido tropiezo para
su maldad.
7:20 Por cuanto convirtieron la gloria de su
ornamento en soberbia, e hicieron de ello las
imágenes de sus abominables ídolos, por eso se lo
convertí en cosa repugnante.
7:21 En mano de extraños la entregué para ser
saqueada, y será presa de los impíos de la tierra, y
la profanarán.
7:22 Y apartaré de ellos mi rostro, y será violado
mi lugar secreto; pues entrarán en él invasores y lo
profanarán.
7:23 Haz una cadena, porque la tierra está llena de
delitos de sangre, y la ciudad está llena de
violencia.
7:24 Traeré, por tanto, los más perversos de las
naciones, los cuales poseerán las casas de ellos; y
haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus
santuarios serán profanados.
7:25 Destrucción viene; y buscarán la paz, y no la
habrá.
7:26 Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y
habrá rumor sobre rumor; y buscarán respuesta del
profeta, mas la ley se alejará del sacerdote, y de
los ancianos el consejo.
7:27 El rey se enlutará, y el príncipe se vestirá de
tristeza, y las manos del pueblo de la tierra
temblarán; según su camino haré con ellos, y con los
juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy
Jehová.
Capítulo 8
Visión de las abominaciones en
Jerusalén
8:1 En el sexto año, en el mes sexto, a los cinco
días del mes, aconteció que estaba yo sentado en mi
casa, y los ancianos de Judá estaban sentados
delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de
Jehová el Señor.
8:2 Y miré, y he aquí una figura que parecía de
hombre; desde sus lomos para abajo, fuego; y desde
sus lomos para arriba parecía resplandor, el aspecto
de bronce refulgente.
8:3 Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por
las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó
entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones
de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de
adentro que mira hacia el norte, donde estaba la
habitación de la imagen del celo, la que provoca a
celos.
8:4 Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de
Israel, como la visión que yo había visto en el
campo.
8:5 Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos
hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el
norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del
altar, aquella imagen del celo en la entrada.
8:6 Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que
éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa
de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario?
Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.
8:7 Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he
aquí en la pared un agujero.
8:8 Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la
pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta.
8:9 Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas
abominaciones que éstos hacen allí.
8:10 Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de
reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos
de la casa de Israel, que estaban pintados en la
pared por todo alrededor.
8:11 Y delante de ellos estaban setenta varones de
los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo
de Safán en medio de ellos, cada uno con su
incensario en su mano; y subía una nube espesa de
incienso.
8:12 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas
que los ancianos de la casa de Israel hacen en
tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de
imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová;
Jehová ha abandonado la tierra.
8:13 Me dijo después: Vuélvete aún, verás
abominaciones mayores que hacen éstos.
8:14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa
de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que
estaban allí sentadas endechando a Tamuz.
8:15 Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre?
Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que
estas.
8:16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de
Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de
Jehová, entre la entrada y el altar, como
veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo
de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban
al sol, postrándose hacia el oriente.
8:17 Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es
cosa liviana para la casa de Judá hacer las
abominaciones que hacen aquí? Después que han
llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para
irritarme; he aquí que aplican el ramo a sus
narices.
8:18 Pues también yo procederé con furor; no
perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán
a mis oídos con gran voz, y no los oiré.
Capítulo 9
Visión de la muerte de los culpables
9:1 Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los
verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae
en su mano su instrumento para destruir.
9:2 Y he aquí que seis varones venían del camino de
la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada
uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y
entre ellos había un varón vestido de lino, el cual
traía a su cintura un tintero de escribano; y
entrados, se pararon junto al altar de bronce.
9:3 Y la gloria del Dios de Israel se elevó de
encima del querubín, sobre el cual había estado, al
umbral de la casa; y llamó Jehová al varón vestido
de lino, que tenía a su cintura el tintero de
escribano,
9:4 y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la
ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una
señal en la frente 
a los hombres que gimen y que claman a causa de
todas las abominaciones que se hacen en medio de
ella.
9:5 Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la
ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro
ojo, ni tengáis misericordia.
9:6 Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y
mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo
aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis;
y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues,
desde los varones ancianos que estaban delante del
templo.
9:7 Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los
atrios de muertos; salid. Y salieron, y mataron en
la ciudad.
9:8 Aconteció que cuando ellos iban matando y quedé
yo solo, me postré sobre mi rostro, y clamé y dije:
¡Ah, Señor Jehová! ¿destruirás a todo el remanente
de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén?
9:9 Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de
Judá es grande sobremanera, pues la tierra está
llena de sangre, y la ciudad está llena de
perversidad; porque han dicho: Ha abandonado Jehová
la tierra, y Jehová no ve.
9:10 Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni
tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos
sobre sus propias cabezas.
9:11 Y he aquí que el varón vestido de lino, que
tenía el tintero a su cintura, respondió una
palabra, diciendo: He hecho conforme a todo lo que
me mandaste.
Capítulo 10
La gloria de Dios abandona el templo
10:1 Miré, y he aquí en la expansión que había sobre
la cabeza de los querubines como una piedra de
zafiro, que parecía como semejanza de un trono que
se mostró sobre ellos.
10:2 Y habló al varón vestido de lino, y le dijo:
Entra en medio de las ruedas debajo de los
querubines, y llena tus manos de carbones encendidos
de entre los querubines, y espárcelos sobre la
ciudad.
Y entró a vista mía.
10:3 Y los querubines estaban a la mano derecha de
la casa cuando este varón entró; y la nube llenaba
el atrio de adentro.
10:4 Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima
del querubín al umbral de la puerta; y la casa fue
llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor
de la gloria de Jehová.
10:5 Y el estruendo de las alas de los querubines se
oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios
Omnipotente cuando habla.
10:6 Aconteció, pues, que al mandar al varón vestido
de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas,
de entre los querubines, él entró y se paró entre
las ruedas.
10:7 Y un querubín extendió su mano de en medio de
los querubines al fuego que estaba entre ellos, y
tomó de él y lo puso en las manos del que estaba
vestido de lino, el cual lo tomó y salió.
10:8 Y apareció en los querubines la figura de una
mano de hombre debajo de sus alas.
10:9 Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los
querubines, junto a cada querubín una rueda; y el
aspecto de las ruedas era como de crisólito.
10:10 En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de
una misma forma, como si estuviera una en medio de
otra.
10:11 Cuando andaban, hacia los cuatro frentes
andaban; no se volvían cuando andaban, sino que al
lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella
iban; ni se volvían cuando andaban.
10:12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus
alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor
en sus cuatro ruedas.
10:13 A las ruedas, oyéndolo yo, se les gritaba:
¡Rueda!
10:14 Y cada uno tenía cuatro caras. La primera era
rostro de querubín; la segunda, de hombre; la
tercera, cara de león; la cuarta, cara de águila.
10:15 Y se levantaron los querubines; este es el ser
viviente que vi en el río Quebar.
10:16 Y cuando andaban los querubines, andaban las
ruedas junto con ellos; y cuando los querubines
alzaban sus alas para levantarse de la tierra, las
ruedas tampoco se apartaban de ellos.
10:17 Cuando se paraban ellos, se paraban ellas, y
cuando ellos se alzaban, se alzaban con ellos;
porque el espíritu de los seres vivientes estaba en
ellas.
10:18 Entonces la gloria de Jehová se elevó de
encima del umbral de la casa, y se puso sobre los
querubines.
10:19 Y alzando los querubines sus alas, se
levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando
ellos salieron, también las ruedas se alzaron al
lado de ellos; y se pararon a la entrada de la
puerta oriental de la casa de Jehová, y la gloria
del Dios de Israel estaba por encima sobre ellos.
10:20 Estos eran los mismos seres vivientes que vi
debajo del Dios de Israel junto al río Quebar; y
conocí que eran querubines.
10:21 Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro
alas, y figuras de manos de hombre debajo de sus
alas.
10:22 Y la semejanza de sus rostros era la de los
rostros que vi junto al río Quebar, su misma
apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho hacia
adelante.
Capítulo 11
Reprensión de los príncipes malvados
11:1 El Espíritu me elevó, y me llevó por la puerta
oriental de la casa de Jehová, la cual mira hacia el
oriente; y he aquí a la entrada de la puerta
veinticinco hombres, entre los cuales vi a Jaazanías
hijo de Azur y a Pelatías hijo de Benaía,
principales del pueblo.
11:2 Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los
hombres que maquinan perversidad, y dan en esta
ciudad mal consejo;
11:3 los cuales dicen: No será tan pronto;
edifiquemos casas; esta será la olla, y nosotros la
carne.
11:4 Por tanto profetiza contra ellos; profetiza,
hijo de hombre.
11:5 Y vino sobre mí el Espíritu de Jehová, y me
dijo: Di: Así ha dicho Jehová: Así habéis hablado,
oh casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro
espíritu, yo las he entendido.
11:6 Habéis multiplicado vuestros muertos en esta
ciudad, y habéis llenado de muertos sus calles.
11:7 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
Vuestros muertos que habéis puesto en medio de ella,
ellos son la carne, y ella es la olla; mas yo os
sacaré a vosotros de en medio de ella.
11:8 Espada habéis temido, y espada traeré sobre
vosotros, dice Jehová el Señor.
11:9 Y os sacaré de en medio de ella, y os entregaré
en manos de extraños, y haré juicios entre
vosotros.
11:10 A espada caeréis; en los límites de Israel os
juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová.
11:11 La ciudad no os será por olla, ni vosotros
seréis en medio de ella la carne; en los límites de
Israel os juzgaré.
11:12 Y sabréis que yo soy Jehová; porque no habéis
andado en mis estatutos, ni habéis obedecido mis
decretos, sino según las costumbres de las naciones
que os rodean habéis hecho.
11:13 Y aconteció que mientras yo profetizaba, aquel
Pelatías hijo de Benaía murió. Entonces me postré
rostro a tierra y clamé con gran voz, y dije: ¡Ah,
Señor Jehová! ¿Destruirás del todo al remanente de
Israel?
Promesa de restauración y renovación
11:14 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
11:15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos,
los hombres de tu parentesco y toda la casa de
Israel, toda ella son aquellos a quienes dijeron los
moradores de Jerusalén: Alejaos de Jehová; a
nosotros es dada la tierra en posesión.
11:16 Por tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor:
Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y
les he esparcido por las tierras, con todo eso les
seré por un pequeño santuario en las tierras adonde
lleguen.
11:17 Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor:
Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de
las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os
daré la tierra de Israel.
11:18 Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus
idolatrías y todas sus abominaciones.
11:19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo
pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de
piedra de en medio de su carne, y les daré un
corazón de carne,
11:20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden
mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y
yo sea a ellos por Dios.
11:21 Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo
de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo
su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová el
Señor.
11:22 Después alzaron los querubines sus alas, y las
ruedas en pos de ellos; y la gloria del Dios de
Israel estaba sobre ellos.
11:23 Y la gloria de Jehová se elevó de en medio de
la ciudad, y se puso sobre el monte que está al
oriente de la ciudad.
11:24 Luego me levantó el Espíritu y me volvió a
llevar en visión del Espíritu de Dios a la tierra de
los caldeos, a los cautivos. Y se fue de mí la
visión que había visto.
11:25 Y hablé a los cautivos todas las cosas que
Jehová me había mostrado.
Capítulo 12
Salida de Ezequiel en señal de la
cautividad
12:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12:2 Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa
rebelde, los cuales tienen ojos para ver y no ven,
tienen oídos para oír y no oyen, 
porque son casa rebelde.
12:3 Por tanto tú, hijo de hombre, prepárate enseres
de marcha, y parte de día delante de sus ojos; y te
pasarás de tu lugar a otro lugar a vista de ellos,
por si tal vez atienden, porque son casa rebelde.
12:4 Y sacarás tus enseres de día delante de sus
ojos, como enseres de cautiverio; mas tú saldrás por
la tarde a vista de ellos, como quien sale en
cautiverio.
12:5 Delante de sus ojos te abrirás paso por entre
la pared, y saldrás por ella.
12:6 Delante de sus ojos los llevarás sobre tus
hombros, de noche los sacarás; cubrirás tu rostro, y
no mirarás la tierra; porque por señal te he dado a
la casa de Israel.
12:7 Y yo hice así como me fue mandado; saqué mis
enseres de día, como enseres de cautiverio, y a la
tarde me abrí paso por entre la pared con mi propia
mano; salí de noche, y los llevé sobre los hombros a
vista de ellos.
12:8 Y vino a mí palabra de Jehová por la mañana,
diciendo:
12:9 Hijo de hombre, ¿no te ha dicho la casa de
Israel, aquella casa rebelde: ¿Qué haces?
12:10 Diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Esta
profecía se refiere al príncipe en Jerusalén, y a
toda la casa de Israel que está en medio de ella.
12:11 Diles: Yo soy vuestra señal; como yo hice, así
se hará con vosotros; partiréis al destierro, en
cautividad.
12:12 Y al príncipe que está en medio de ellos
llevarán a cuestas de noche, y saldrán; por la pared
abrirán paso para sacarlo por ella; cubrirá su
rostro para no ver con sus ojos la tierra.
12:13 Mas yo extenderé mi red sobre él, y caerá
preso en mi trampa, y haré llevarlo a Babilonia, a
tierra de caldeos, pero no la verá,
y allá morirá.
12:14 Y a todos los que estuvieren alrededor de él
para ayudarle, y a todas sus tropas, esparciré a
todos los vientos, y desenvainaré espada en pos de
ellos.
12:15 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando los
esparciere entre las naciones, y los dispersare por
la tierra.
12:16 Y haré que unos pocos de ellos escapen de la
espada, del hambre y de la peste, para que cuenten
todas sus abominaciones entre las naciones adonde
llegaren; y sabrán que yo soy Jehová.
12:17 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12:18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor, y
bebe tu agua con estremecimiento y con ansiedad.
12:19 Y di al pueblo de la tierra: Así ha dicho
Jehová el Señor sobre los moradores de Jerusalén y
sobre la tierra de Israel: Su pan comerán con temor,
y con espanto beberán su agua; porque su tierra será
despojada de su plenitud, por la maldad de todos los
que en ella moran.
12:20 Y las ciudades habitadas quedarán desiertas, y
la tierra será asolada; y sabréis que yo soy
Jehová.
12:21 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12:22 Hijo de hombre, ¿qué refrán es este que tenéis
vosotros en la tierra de Israel, que dice: Se van
prolongando los días, y desaparecerá toda visión?
12:23 Diles, por tanto: Así ha dicho Jehová el
Señor: Haré cesar este refrán, y no repetirán más
este refrán en Israel. Diles, pues: Se han acercado
aquellos días, y el cumplimiento de toda visión.
12:24 Porque no habrá más visión vana, ni habrá
adivinación de lisonjeros en medio de la casa de
Israel.
12:25 Porque yo Jehová hablaré, y se cumplirá la
palabra que yo hable; no se tardará más, sino que en
vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra y la
cumpliré, dice Jehová el Señor.
12:26 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12:27 Hijo de hombre, he aquí que los de la casa de
Israel dicen: La visión que éste ve es para de aquí
a muchos días, para lejanos tiempos profetiza éste.
12:28 Diles, por tanto: Así ha dicho Jehová el
Señor: No se tardará más ninguna de mis palabras,
sino que la palabra que yo hable se cumplirá, dice
Jehová el Señor.
Capítulo 13
Condenación de los falsos profetas
13:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
13:2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas
de Israel que profetizan, y di a los que profetizan
de su propio corazón: Oíd palabra de Jehová.
13:3 Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los
profetas insensatos, que andan en pos de su propio
espíritu, y nada han visto!
13:4 Como zorras en los desiertos fueron tus
profetas, oh Israel.
13:5 No habéis subido a las brechas, ni habéis
edificado un muro alrededor de la casa de Israel,
para que resista firme en la batalla en el día de
Jehová.
13:6 Vieron vanidad y adivinación mentirosa. Dicen:
Ha dicho Jehová, y Jehová no los envió; con todo,
esperan que él confirme la palabra de ellos.
13:7 ¿No habéis visto visión vana, y no habéis dicho
adivinación mentirosa, pues que decís: Dijo Jehová,
no habiendo yo hablado?
13:8 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por
cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis
visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra
vosotros, dice Jehová el Señor.
13:9 Estará mi mano contra los profetas que ven
vanidad y adivinan mentira; no estarán en la
congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el
libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel
volverán; y sabréis que yo soy Jehová el Señor.
13:10 Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo,
diciendo: Paz, no habiendo paz;
y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la
recubrían con lodo suelto,
13:11 di a los recubridores con lodo suelto, que
caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviaré piedras
de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso
la romperá.
13:12 Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os
dirán: ¿Dónde está la embarradura con que la
recubristeis?
13:13 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Haré
que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia
torrencial vendrá con mi furor, y piedras de granizo
con enojo para consumir.
13:14 Así desbarataré la pared que vosotros
recubristeis con lodo suelto, y la echaré a tierra,
y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis
consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy
Jehová.
13:15 Cumpliré así mi furor en la pared y en los que
la recubrieron con lodo suelto; y os diré: No existe
la pared, ni los que la recubrieron,
13:16 los profetas de Israel que profetizan acerca
de Jerusalén, y ven para ella visión de paz, no
habiendo paz, dice Jehová el Señor.
13:17 Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las
hijas de tu pueblo que profetizan de su propio
corazón, y profetiza contra ellas,
13:18 y di: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de
aquellas que cosen vendas mágicas para todas las
manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda
edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las
almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia
vida?
13:19 ¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por
puñados de cebada y por pedazos de pan, matando a
las personas que no deben morir, y dando vida a las
personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo
que escucha la mentira?
13:20 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He
aquí yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con
que cazáis las almas al vuelo; yo las libraré de
vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves
las almas que vosotras cazáis volando.
13:21 Romperé asimismo vuestros velos mágicos, y
libraré a mi pueblo de vuestra mano, y no estarán
más como presa en vuestra mano; y sabréis que yo soy
Jehová.
13:22 Por cuanto entristecisteis con mentiras el
corazón del justo, al cual yo no entristecí, y
fortalecisteis las manos del impío, para que no se
apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo,
13:23 por tanto, no veréis más visión vana, ni
practicaréis más adivinación; y libraré mi pueblo de
vuestra mano, y sabréis que yo soy Jehová.
Capítulo 14
Juicio contra los idólatras que
consultan al profeta
14:1 Vinieron a mí algunos de los ancianos de
Israel, y se sentaron delante de mí.
14:2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
14:3 Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus
ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo
de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser
yo en modo alguno consultado por ellos?
14:4 Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho
Jehová el Señor: Cualquier hombre de la casa de
Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón,
y establecido el tropiezo de su maldad delante de su
rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé
al que viniere conforme a la multitud de sus
ídolos,
14:5 para tomar a la casa de Israel por el corazón,
ya que se han apartado de mí todos ellos por sus
ídolos.
14:6 Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice
Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros
ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras
abominaciones.
14:7 Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y
de los extranjeros que moran en Israel, que se
hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere
puesto sus ídolos en su corazón, y establecido
delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y
viniere al profeta para preguntarle por mí, yo
Jehová le responderé por mí mismo;
14:8 y pondré mi rostro contra aquel hombre, y le
pondré por señal y por escarmiento, y lo cortaré de
en medio de mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová.
14:9 Y cuando el profeta fuere engañado y hablare
palabra, yo Jehová engañé al tal profeta; y
extenderé mi mano contra él, y lo destruiré de en
medio de mi pueblo Israel.
14:10 Y llevarán ambos el castigo de su maldad; como
la maldad del que consultare, así será la maldad del
profeta,
14:11 para que la casa de Israel no se desvíe más de
en pos de mí, ni se contamine más en todas sus
rebeliones; y me sean por pueblo, y yo les sea por
Dios, dice Jehová el Señor.
Justicia del castigo de Jerusalén
14:12 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
14:13 Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra
mí rebelándose pérfidamente, y extendiere yo mi mano
sobre ella, y le quebrantare el sustento del pan, y
enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres y
bestias,
14:14 si estuviesen en medio de ella estos tres
varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia
librarían únicamente sus propias vidas, dice Jehová
el Señor.
14:15 Y si hiciere pasar bestias feroces por la
tierra y la asolaren, y quedare desolada de modo que
no haya quien pase a causa de las fieras,
14:16 y estos tres varones estuviesen en medio de
ella, vivo yo, dice Jehová el Señor, ni a sus hijos
ni a sus hijas librarían; ellos solos serían
librados, y la tierra quedaría desolada.
14:17 O si yo trajere espada sobre la tierra, y
dijere: Espada, pasa por la tierra; e hiciere cortar
de ella hombres y bestias,
14:18 y estos tres varones estuviesen en medio de
ella, vivo yo, dice Jehová el Señor, no librarían a
sus hijos ni a sus hijas; ellos solos serían
librados.
14:19 O si enviare pestilencia sobre esa tierra y
derramare mi ira sobre ella en sangre, para cortar
de ella hombres y bestias,
14:20 y estuviesen en medio de ella Noé, Daniel y
Job, vivo yo, dice Jehová el Señor, no librarían a
hijo ni a hija; ellos por su justicia librarían
solamente sus propias vidas.
14:21 Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor:
¿Cuánto más cuando yo enviare contra Jerusalén mis
cuatro juicios terribles, espada, hambre, fieras y
pestilencia,
para cortar de ella hombres y bestias?
14:22 Sin embargo, he aquí quedará en ella un
remanente, hijos e hijas, que serán llevados fuera;
he aquí que ellos vendrán a vosotros, y veréis su
camino y sus hechos, y seréis consolados del mal que
hice venir sobre Jerusalén, de todas las cosas que
traje sobre ella.
14:23 Y os consolarán cuando viereis su camino y sus
hechos, y conoceréis que no sin causa hice todo lo
que he hecho en ella, dice Jehová el Señor.itulo
Capítulo 15
Jerusalén es como una vid inútil
15:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
15:2 Hijo de hombre, ¿qué es la madera de la vid más
que cualquier otra madera? ¿Qué es el sarmiento
entre los árboles del bosque?
15:3 ¿Tomarán de ella madera para hacer alguna obra?
¿Tomarán de ella una estaca para colgar en ella
alguna cosa?
15:4 He aquí, es puesta en el fuego para ser
consumida; sus dos extremos consumió el fuego, y la
parte de en medio se quemó; ¿servirá para obra
alguna?
15:5 He aquí que cuando estaba entera no servía para
obra alguna; ¿cuánto menos después que el fuego la
hubiere consumido, y fuere quemada? ¿Servirá más
para obra alguna?
15:6 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Como
la madera de la vid entre los árboles del bosque, la
cual di al fuego para que la consumiese, así haré a
los moradores de Jerusalén.
15:7 Y pondré mi rostro contra ellos; aunque del
fuego se escaparon, fuego los consumirá; y sabréis
que yo soy Jehová, cuando pusiere mi rostro contra
ellos.
15:8 Y convertiré la tierra en asolamiento, por
cuanto cometieron prevaricación, dice Jehová el
Señor.
Capítulo 16
Infidelidad de Jerusalén
16:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16:2 Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus
abominaciones,
16:3 y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre
Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra
de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea.
16:4 Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste
no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con
aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste
envuelta con fajas.
16:5 No hubo ojo que se compadeciese de ti para
hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia;
sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con
menosprecio de tu vida, en el día que naciste.
16:6 Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus
sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije:
¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres:
¡Vive!
16:7 Te hice multiplicar como la hierba del campo; y
creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy
hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo
había crecido; pero estabas desnuda y descubierta.
16:8 Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he
aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí
mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di
juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el
Señor, y fuiste mía.
16:9 Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima
de ti, y te ungí con aceite;
16:10 y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te
ceñí de lino y te cubrí de seda.
16:11 Te atavié con adornos, y puse brazaletes en
tus brazos y collar a tu cuello.
16:12 Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus
orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza.
16:13 Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu
vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste
flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste
hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a
reinar.
16:14 Y salió tu renombre entre las naciones a causa
de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi
hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el
Señor.
16:15 Pero confiaste en tu hermosura, y te
prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste
tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.
16:16 Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste
diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos;
cosa semejante nunca había sucedido, ni sucederá
más.
16:17 Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y
de plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes
de hombre y fornicaste con ellas;
16:18 y tomaste tus vestidos de diversos colores y
las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste
delante de ellas.
16:19 Mi pan también, que yo te había dado, la flor
de la harina, el aceite y la miel, con que yo te
mantuve, pusiste delante de ellas para olor
agradable; y fue así, dice Jehová el Señor.
16:20 Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas
que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a
ellas para que fuesen consumidos. ¿Eran poca cosa
tus fornicaciones,
16:21 para que degollases también a mis hijos y los
ofrecieras a aquellas imágenes como ofrenda que el
fuego consumía?
16:22 Y con todas tus abominaciones y tus
fornicaciones no te has acordado de los días de tu
juventud, cuando estabas desnuda y descubierta,
cuando estabas envuelta en tu sangre.
16:23 Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay,
ay de ti! dice Jehová el Señor),
16:24 te edificaste lugares altos, y te hiciste
altar en todas las plazas.
16:25 En toda cabeza de camino edificaste lugar
alto, e hiciste abominable tu hermosura, y te
ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus
fornicaciones.
16:26 Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus
vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus
fornicaciones para enojarme.
16:27 Por tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi
mano, y disminuí tu provisión ordinaria, y te
entregué a la voluntad de las hijas de los
filisteos, que te aborrecen, las cuales se
avergüenzan de tu camino deshonesto.
16:28 Fornicaste también con los asirios, por no
haberte saciado; y fornicaste con ellos y tampoco te
saciaste.
16:29 Multiplicaste asimismo tu fornicación en la
tierra de Canaán y de los caldeos, y tampoco con
esto te saciaste.
16:30 ¡Cuán inconstante es tu corazón, dice Jehová
el Señor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de
una ramera desvergonzada,
16:31 edificando tus lugares altos en toda cabeza de
camino, y haciendo tus altares en todas las plazas!
Y no fuiste semejante a ramera, en que
menospreciaste la paga,
16:32 sino como mujer adúltera, que en lugar de su
marido recibe a ajenos.
16:33 A todas las rameras les dan dones; mas tú
diste tus dones a todos tus enamorados; y les diste
presentes, para que de todas partes se llegasen a ti
en tus fornicaciones.
16:34 Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones,
lo contrario de las demás mujeres: porque ninguno te
ha solicitado para fornicar, y tú das la paga, en
lugar de recibirla; por esto has sido diferente.
16:35 Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová.
16:36 Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto han
sido descubiertas tus desnudeces en tus
fornicaciones, y tu confusión ha sido manifestada a
tus enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones,
y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste;
16:37 por tanto, he aquí que yo reuniré a todos tus
enamorados con los cuales tomaste placer, y a todos
los que amaste, con todos los que aborreciste; y los
reuniré alrededor de ti y les descubiriré tu
desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.
16:38 Y yo te juzgaré por las leyes de las
adúlteras, y de las que derraman sangre; y traeré
sobre ti sangre de ira y de celos.
16:39 Y te entregaré en manos de ellos; y destruirán
tus lugares altos, y derribarán tus altares, y te
despojarán de tus ropas, se llevarán tus hermosas
alhajas, y te dejarán desnuda y descubierta.
16:40 Y harán subir contra ti muchedumbre de gente,
y te apedrearán, y te atravesarán con sus espadas.
16:41 Quemarán tus casas a fuego, y harán en ti
juicios en presencia de muchas mujeres; y así haré
que dejes de ser ramera, y que ceses de prodigar tus
dones.
16:42 Y saciaré mi ira sobre ti, y se apartará de ti
mi celo, y descansaré y no me enojaré más.
16:43 Por cuanto no te acordaste de los días de tu
juventud, y me provocaste a ira en todo esto, por
eso, he aquí yo también traeré tu camino sobre tu
cabeza, dice Jehová el Señor; pues ni aun has
pensado sobre toda tu lujuria.
16:44 He aquí, todo el que usa de refranes te
aplicará a ti el refrán que dice: Cual la madre, tal
la hija.
16:45 Hija eres tú de tu madre, que desechó a su
marido y a sus hijos; y hermana eres tú de tus
hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus
hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre
amorreo.
16:46 Y tu hermana mayor es Samaria, ella y sus
hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana
menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita al sur
de ti.
16:47 Ni aun anduviste en sus caminos, ni hiciste
según sus abominaciones; antes, como si esto fuera
poco y muy poco, te corrompiste más que ellas en
todos tus caminos.
16:48 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que Sodoma tu
hermana y sus hijas no han hecho como hiciste tú y
tus hijas.
16:49 He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu
hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de
ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció
la mano del afligido y del menesteroso.
16:50 Y se llenaron de soberbia, e hicieron
abominación delante de mí, y cuando lo vi las
quité.
16:51 Y Samaria no cometió ni la mitad de tus
pecados; porque tú multiplicaste tus abominaciones
más que ellas, y has justificado a tus hermanas con
todas las abominaciones que tú hiciste.
16:52 Tú también, que juzgaste a tus hermanas, lleva
tu vergüenza en los pecados que tú hiciste, más
abominables que los de ellas; más justas son que tú;
avergüénzate, pues, tú también, y lleva tu
confusión, por cuanto has justificado a tus
hermanas.
16:53 Yo, pues, haré volver a sus cautivos, los
cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de
Samaria y de sus hijas, y haré volver los cautivos
de tus cautiverios entre ellas,
16:54 para que lleves tu confusión, y te avergüences
de todo lo que has hecho, siendo tú motivo de
consuelo para ellas.
16:55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria
con sus hijas, volverán a su primer estado; tú
también y tus hijas volveréis a vuestro primer
estado.
16:56 No era tu hermana Sodoma digna de mención en
tu boca en el tiempo de tus soberbias,
16:57 antes que tu maldad fuese descubierta. Así
también ahora llevas tú la afrenta de las hijas de
Siria y de todas las hijas de los filisteos, las
cuales por todos lados te desprecian.
16:58 Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus
abominaciones, dice Jehová.
16:59 Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo
contigo como tú hiciste, que menospreciaste el
juramento para invalidar el pacto?
16:60 Antes yo tendré memoria de mi pacto que
concerté contigo en los días de tu juventud, y
estableceré contigo un pacto sempiterno.
16:61 Y te acordarás de tus caminos y te
avergonzarás, cuando recibas a tus hermanas, las
mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo
te daré por hijas, mas no por tu pacto,
16:62 sino por mi pacto que yo confirmaré contigo; y
sabrás que yo soy Jehová;
16:63 para que te acuerdes y te avergüences, y nunca
más abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando
yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehová el
Señor.
Capítulo 17
Parábola de las águilas y la vid
17:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
17:2 Hijo de hombre, propón una figura, y compón una
parábola a la casa de Israel.
17:3 Y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: Una gran
águila, de grandes alas y de largos miembros, llena
de plumas de diversos colores, vino al Líbano, y
tomó el cogollo del cedro.
17:4 Arrancó el principal de sus renuevos y lo llevó
a tierra de mercaderes, y lo puso en una ciudad de
comerciantes.
17:5 Tomó también de la simiente de la tierra, y la
puso en un campo bueno para sembrar, la plantó junto
a aguas abundantes, la puso como un sauce.
17:6 Y brotó, y se hizo una vid de mucho ramaje, de
poca altura, y sus ramas miraban al águila, y sus
raíces estaban debajo de ella; así que se hizo una
vid, y arrojó sarmientos y echó mugrones.
17:7 Había también otra gran águila, de grandes alas
y de muchas plumas; y he aquí que esta vid juntó
cerca de ella sus raíces, y extendió hacia ella sus
ramas, para ser regada por ella por los surcos de su
plantío.
17:8 En un buen campo, junto a muchas aguas, fue
plantada, para que hiciese ramas y diese fruto, y
para que fuese vid robusta.
17:9 Diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Será
prosperada? ¿No arrancará sus raíces, y destruirá su
fruto, y se secará? Todas sus hojas lozanas se
secarán; y eso sin gran poder ni mucha gente para
arrancarla de sus raíces.
17:10 Y he aquí está plantada; ¿será prosperada? ¿No
se secará del todo cuando el viento solano la toque?
En los surcos de su verdor se secará.
17:11 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
17:12 Di ahora a la casa rebelde: ¿No habéis
entendido qué significan estas cosas? Diles: He aquí
que el rey de Babilonia vino a Jerusalén, y tomó a
tu rey y a sus príncipes, y los llevó consigo a
Babilonia.
17:13 Tomó también a uno de la descendencia real e
hizo pacto con él, y le hizo prestar juramento; y se
llevó consigo a los poderosos de la tierra,
17:14 para que el reino fuese abatido y no se
levantase, a fin de que guardando el pacto,
permaneciese en pie.
17:15 Pero se rebeló contra él,
enviando embajadores a Egipto para que le diese
caballos y mucha gente. ¿Será prosperado, escapará
el que estas cosas hizo? El que rompió el pacto,
¿podrá escapar?
17:16 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que morirá en
medio de Babilonia, en el lugar donde habita el rey
que le hizo reinar, cuyo juramento menospreció, y
cuyo pacto hecho con él rompió.
17:17 Y ni con gran ejército ni con mucha compañía
hará Faraón nada por él en la batalla, cuando se
levanten vallados y se edifiquen torres para cortar
muchas vidas.
17:18 Por cuanto menospreció el juramento y
quebrantó el pacto, cuando he aquí que había dado su
mano, y ha hecho todas estas cosas, no escapará.
17:19 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vivo
yo, que el juramento mío que menospreció, y mi pacto
que ha quebrantado, lo traeré sobre su misma
cabeza.
17:20 Extenderé sobre él mi red, y será preso en mi
lazo, y lo haré venir a Babilonia, y allí entraré en
juicio con él por su prevaricación con que contra mí
se ha rebelado.
17:21 Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas,
caerán a espada, y los que queden serán esparcidos a
todos los vientos; y sabréis que yo Jehová he
hablado.
17:22 Así ha dicho Jehová el Señor: Tomaré yo del
cogollo de aquel alto cedro, y lo plantaré; del
principal de sus renuevos cortaré un tallo, y lo
plantaré sobre el monte alto y sublime.
17:23 En el monte alto de Israel lo plantaré, y
alzará ramas, y dará fruto, y se hará magnífico
cedro; y habitarán debajo de él todas las aves de
toda especie; a la sombra de sus ramas habitarán.
17:24 Y sabrán todos los árboles del campo que yo
Jehová abatí el árbol sublime, levanté el árbol
bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer
el árbol seco. Yo Jehová lo he dicho, y lo haré.
Capítulo 18
El alma que pecare morirá
18:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18:2 ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este
refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los
padres comieron las uvas agrias, y los dientes de
los hijos tienen la dentera?
18:3 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más
tendréis por qué usar este refrán en Israel.
18:4 He aquí que todas las almas son mías; como el
alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma
que pecare, esa morirá.
18:5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el
derecho y la justicia;
18:6 que no comiere sobre los montes, ni alzare sus
ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare
la mujer de su prójimo, ni se llegare a la mujer
menstruosa,
18:7 ni oprimiere a ninguno; que al deudor
devolviere su prenda, que no cometiere robo, y que
diere de su pan al hambriento y cubriere al desnudo
con vestido,
18:8 que no prestare a interés ni tomare usura; que
de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio
verdadero entre hombre y hombre,
18:9 en mis ordenanzas caminare, y guardare mis
decretos para hacer rectamente, éste es justo; éste
vivirá,
dice Jehová el Señor.
18:10 Mas si engendrare hijo ladrón, derramador de
sangre, o que haga alguna cosa de estas,
18:11 y que no haga las otras, sino que comiere
sobre los montes, o violare la mujer de su prójimo,
18:12 al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere
robos, no devolviere la prenda, o alzare sus ojos a
los ídolos e hiciere abominación,
18:13 prestare a interés y tomare usura; ¿vivirá
éste? No vivirá. Todas estas abominaciones hizo; de
cierto morirá, su sangre será sobre él.
18:14 Pero si éste engendrare hijo, el cual viere
todos los pecados que su padre hizo, y viéndolos no
hiciere según ellos;
18:15 no comiere sobre los montes, ni alzare sus
ojos a los ídolos de la casa de Israel; la mujer de
su prójimo no violare,
18:16 ni oprimiere a nadie, la prenda no retuviere,
ni cometiere robos; al hambriento diere de su pan, y
cubriere con vestido al desnudo;
18:17 apartare su mano del pobre, interés y usura no
recibiere; guardare mis decretos y anduviere en mis
ordenanzas; éste no morirá por la maldad de su
padre; de cierto vivirá.
18:18 Su padre, por cuanto hizo agravio, despojó
violentamente al hermano, e hizo en medio de su
pueblo lo que no es bueno, he aquí que él morirá por
su maldad.
18:19 Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el
pecado de su padre? Porque el hijo hizo según el
derecho y la justicia, guardó todos mis estatutos y
los cumplió, de cierto vivirá.
18:20 El alma que pecare, esa morirá; el hijo no
llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el
pecado del hijo;
la justicia del justo será sobre él, y la impiedad
del impío será sobre él.
El camino de Dios es justo
(Ez. 33. 10-20)
18:21 Mas el impío, si se apartare de todos sus
pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e
hiciere según el derecho y la justicia, de cierto
vivirá; no morirá.
18:22 Todas las transgresiones que cometió, no le
serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá.
18:23 ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el
Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?
18:24 Mas si el justo se apartare de su justicia y
cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las
abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Ninguna
de las justicias que hizo le serán tenidas en
cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por el
pecado que cometió, por ello morirá.
18:25 Y si dijereis: No es recto el camino del
Señor; oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi
camino? ¿no son vuestros caminos torcidos?
18:26 Apartándose el justo de su justicia, y
haciendo iniquidad, él morirá por ello; por la
iniquidad que hizo, morirá.
18:27 Y apartándose el impío de su impiedad que
hizo, y haciendo según el derecho y la justicia,
hará vivir su alma.
18:28 Porque miró y se apartó de todas sus
transgresiones que había cometido, de cierto vivirá;
no morirá.
18:29 Si aún dijere la casa de Israel: No es recto
el camino del Señor; ¿no son rectos mis caminos,
casa de Israel? Ciertamente, vuestros caminos no son
rectos.
18:30 Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus
caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor.
Convertíos, y apartaos de todas vuestras
transgresiones, y no os será la iniquidad causa de
ruina.
18:31 Echad de vosotros todas vuestras
transgresiones con que habéis pecado, y haceos un
corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué
moriréis, casa de Israel?
18:32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice
Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.
Capítulo 19
Lamentación sobre los príncipes de
Israel
19:1 Y tú, levanta endecha sobre los príncipes de
Israel.
19:2 Dirás: ¡Cómo se echó entre los leones tu madre
la leona! Entre los leoncillos crió sus cachorros,
19:3 e hizo subir uno de sus cachorros; vino a ser
leoncillo, y aprendió a arrebatar la presa, y a
devorar hombres.
19:4 Y las naciones oyeron de él; fue tomado en la
trampa de ellas, y lo llevaron con grillos a la
tierra de Egipto.
19:5 Viendo ella que había esperado mucho tiempo, y
que se perdía su esperanza, tomó otro de sus
cachorros, y lo puso por leoncillo.
19:6 Y él andaba entre los leones; se hizo
leoncillo, aprendió a arrebatar la presa, devoró
hombres.
19:7 Saqueó fortalezas, y asoló ciudades; y la
tierra fue desolada, y cuanto había en ella, al
estruendo de sus rugidos.
19:8 Arremetieron contra él las gentes de las
provincias de alrededor, y extendieron sobre él su
red, y en el foso fue apresado.
19:9 Y lo pusieron en una jaula y lo llevaron con
cadenas, y lo llevaron al rey de Babilonia; lo
pusieron en las fortalezas, para que su voz no se
oyese más sobre los montes de Israel.
19:10 Tu madre fue como una vid en medio de la viña,
plantada junto a las aguas, dando fruto y echando
vástagos a causa de las muchas aguas.
19:11 Y ella tuvo varas fuertes para cetros de
reyes; y se elevó su estatura por encima entre las
ramas, y fue vista por causa de su altura y la
multitud de sus sarmientos.
19:12 Pero fue arrancada con ira, derribada en
tierra, y el viento solano secó su fruto; sus ramas
fuertes fueron quebradas y se secaron; las consumió
el fuego.
19:13 Y ahora está plantada en el desierto, en
tierra de sequedad y de aridez.
19:14 Y ha salido fuego de la vara de sus ramas, que
ha consumido su fruto, y no ha quedado en ella vara
fuerte para cetro de rey. Endecha es esta, y de
endecha servirá.
Capítulo 20
Modo de proceder de Dios con Israel
20:1 Aconteció en el año séptimo, en el mes quinto,
a los diez días del mes, que vinieron algunos de los
ancianos de Israel a consultar a Jehová, y se
sentaron delante de mí.
20:2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
20:3 Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel,
y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿A
consultarme venís vosotros? Vivo yo, que no os
responderé, dice Jehová el Señor.
20:4 ¿Quieres tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú,
hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de
sus padres,
20:5 y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: El día
que escogí a Israel, y que alcé mi mano para jurar a
la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a
conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé
mi mano y les juré diciendo: Yo soy Jehová vuestro
Dios;
20:6 aquel día que les alcé mi mano, jurando así que
los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que
les había provisto, que fluye leche y miel, la cual
es la más hermosa de todas las tierras;
20:7 entonces les dije: Cada uno eche de sí las
abominaciones de delante de sus ojos, y no os
contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová
vuestro Dios.
20:8 Mas ellos se rebelaron contra mí, y no
quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las
abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los
ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre
ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la
tierra de Egipto.
20:9 Con todo, a causa de mi nombre, para que no se
infamase ante los ojos de las naciones en medio de
las cuales estaban, en cuyos ojos fui conocido,
actué para sacarlos de la tierra de Egipto.
20:10 Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje
al desierto,
20:11 y les di mis estatutos, y les hice conocer mis
decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere
vivirá.
20:12 Y les di también mis días de reposo, para que
fuesen por señal entre mí y ellos,
para que supiesen que yo soy Jehová que los
santifico.
20:13 Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en
el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y
desecharon mis decretos, por los cuales el hombre
que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo
profanaron en gran manera; dije, por tanto, que
derramaría sobre ellos mi ira en el desierto para
exterminarlos.
20:14 Pero actué a causa de mi nombre, para que no
se infamase a la vista de las naciones ante cuyos
ojos los había sacado.
20:15 También yo les alcé mi mano en el desierto,
jurando que no los traería a la tierra que les había
dado, que fluye leche y miel, la cual es la más
hermosa de todas las tierras;
20:16 porque desecharon mis decretos, y no
anduvieron en mis estatutos, y mis días de reposo
profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón.
20:17 Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los
maté, ni los exterminé en el desierto;
20:18 antes dije en el desierto a sus hijos: No
andéis en los estatutos de vuestros padres, ni
guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus
ídolos.
20:19 Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis
estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por
obra;
20:20 y santificad mis días de reposo, y sean por
señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo
soy Jehová vuestro Dios.
20:21 Mas los hijos se rebelaron contra mí; no
anduvieron en mis estatutos, ni guardaron mis
decretos para ponerlos por obra, por los cuales el
hombre que los cumpliere vivirá; profanaron mis días
de reposo. Dije entonces que derramaría mi ira sobre
ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el
desierto.
20:22 Mas retraje mi mano a causa de mi nombre, para
que no se infamase a la vista de las naciones ante
cuyos ojos los había sacado.
20:23 También les alcé yo mi mano en el desierto,
jurando que los esparciría entre las naciones, y que
los dispersaría por las tierras,
20:24 porque no pusieron por obra mis decretos, sino
que desecharon mis estatutos y profanaron mis días
de reposo, y tras los ídolos de sus padres se les
fueron los ojos.
20:25 Por eso yo también les di estatutos que no
eran buenos, y decretos por los cuales no podrían
vivir.
20:26 Y los contaminé en sus ofrendas cuando hacían
pasar por el fuego a todo primogénito, para
desolarlos y hacerles saber que yo soy Jehová.
20:27 Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de
Israel, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Aun
en esto me afrentaron vuestros padres cuando
cometieron rebelión contra mí.
20:28 Porque yo los traje a la tierra sobre la cual
había alzado mi mano jurando que había de dársela, y
miraron a todo collado alto y a todo árbol frondoso,
y allí sacrificaron sus víctimas, y allí presentaron
ofrendas que me irritan, allí pusieron también su
incienso agradable, y allí derramaron sus
libaciones.
20:29 Y yo les dije: ¿Qué es ese lugar alto adonde
vosotros vais? Y fue llamado su nombre Bama hasta el
día de hoy.
20:30 Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho
Jehová el Señor: ¿No os contamináis vosotros a la
manera de vuestros padres, y fornicáis tras sus
abominaciones?
20:31 Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo
pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis
contaminado con todos vuestros ídolos hasta hoy; ¿y
he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice
Jehová el Señor, que no os responderé.
20:32 Y no ha de ser lo que habéis pensado. Porque
vosotros decís: Seamos como las naciones, como las
demás familias de la tierra, que sirven al palo y a
la piedra.
20:33 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano
fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de
reinar sobre vosotros;
20:34 y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré
de las tierras en que estáis esparcidos, con mano
fuerte y brazo extendido, y enojo derramado;
20:35 y os traeré al desierto de los pueblos, y allí
litigaré con vosotros cara a cara.
20:36 Como litigué con vuestros padres en el
desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con
vosotros, dice Jehová el Señor.
20:37 Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar
en los vínculos del pacto;
20:38 y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y
a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de
sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de
Israel no entrarán; y sabréis que yo soy Jehová.
20:39 Y a vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho
Jehová el Señor: Andad cada uno tras sus ídolos, y
servidles, si es que a mí no me obedecéis; pero no
profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas
y con vuestros ídolos.
20:40 Pero en mi santo monte, en el alto monte de
Israel, dice Jehová el Señor, allí me servirá toda
la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los
aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las
primicias de vuestros dones, con todas vuestras
cosas consagradas.
20:41 Como incienso agradable os aceptaré, cuando os
haya sacado de entre los pueblos, y os haya
congregado de entre las tierras en que estáis
esparcidos; y seré santificado en vosotros a los
ojos de las naciones.
20:42 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya
traído a la tierra de Israel, la tierra por la cual
alcé mi mano jurando que la daría a vuestros
padres.
20:43 Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de
todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os
aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos
vuestros pecados que cometisteis.
20:44 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando haga con
vosotros por amor de mi nombre, no según vuestros
caminos malos ni según vuestras perversas obras, oh
casa de Israel, dice Jehová el Señor.
Profecía contra el Neguev
20:45 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
20:46 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el sur,
derrama tu palabra hacia la parte austral, profetiza
contra el bosque del Neguev.
20:47 Y dirás al bosque del Neguev: Oye la palabra
de Jehová: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que
yo enciendo en ti fuego, el cual consumirá en ti
todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagará la
llama del fuego; y serán quemados en ella todos los
rostros, desde el sur hasta el norte.
20:48 Y verá toda carne que yo Jehová lo encendí; no
se apagará.
20:49 Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ellos dicen de mí:
¿No profiere éste parábolas?
Capítulo 21
La espada afilada de Jehová
21:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21:2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Jerusalén,
y derrama palabra sobre los santuarios, y profetiza
contra la tierra de Israel.
21:3 Dirás a la tierra de Israel: Así ha dicho
Jehová: He aquí que yo estoy contra ti, y sacaré mi
espada de su vaina, y cortaré de ti al justo y al
impío.
21:4 Y por cuanto he de cortar de ti al justo y al
impío, por tanto, mi espada saldrá de su vaina
contra toda carne, desde el sur hasta el norte.
21:5 Y sabrá toda carne que yo Jehová saqué mi
espada de su vaina; no la envainaré más.
21:6 Y tú, hijo de hombre, gime con quebrantamiento
de tus lomos y con amargura; gime delante de los
ojos de ellos.
21:7 Y cuando te dijeren: ¿Por qué gimes tú? dirás:
Por una noticia que cuando llegue hará que
desfallezca todo corazón, y toda mano se debilitará,
y se angustiará todo espíritu, y toda rodilla será
débil como el agua; he aquí que viene, y se hará,
dice Jehová el Señor.
21:8 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21:9 Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho
Jehová el Señor: Di: La espada, la espada está
afilada, y también pulida.
21:10 Para degollar víctimas está afilada, pulida
está para que relumbre. ¿Hemos de alegrarnos? Al
cetro de mi hijo ha despreciado como a un palo
cualquiera.
21:11 Y la dio a pulir para tenerla a mano; la
espada está afilada, y está pulida para entregarla
en mano del matador.
21:12 Clama y lamenta, oh hijo de hombre; porque
ésta será sobre mi pueblo, será ella sobre todos los
príncipes de Israel; caerán ellos a espada
juntamente con mi pueblo; hiere, pues, tu muslo;
21:13 porque está probado. ¿Y qué, si la espada
desprecia aun al cetro? El no será más, dice Jehová
el Señor.
21:14 Tú, pues, hijo de hombre, profetiza, y bate
una mano contra otra, y duplíquese y triplíquese el
furor de la espada homicida; esta es la espada de la
gran matanza que los traspasará,
21:15 para que el corazón desmaye, y los estragos se
multipliquen; en todas las puertas de ellos he
puesto espanto de espada. ¡Ah! dispuesta está para
que relumbre, y preparada para degollar.
21:16 Corta a la derecha, hiere a la izquierda,
adonde quiera que te vuelvas.
21:17 Y yo también batiré mi mano contra mi mano, y
haré reposar mi ira. Yo Jehová he hablado.
21:18 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21:19 Tú, hijo de hombre, traza dos caminos por
donde venga la espada del rey de Babilonia; de una
misma tierra salgan ambos; y pon una señal al
comienzo de cada camino, que indique la ciudad
adonde va.
21:20 El camino señalarás por donde venga la espada
a Rabá de los hijos de Amón, y a Judá contra
Jerusalén, la ciudad fortificada.
21:21 Porque el rey de Babilonia se ha detenido en
una encrucijada, al principio de los dos caminos,
para usar de adivinación; ha sacudido las saetas,
consultó a sus ídolos, miró el hígado.
21:22 La adivinación señaló a su mano derecha, sobre
Jerusalén, para dar la orden de ataque, para dar
comienzo a la matanza, para levantar la voz en grito
de guerra, para poner arietes contra las puertas,
para levantar vallados, y edificar torres de sitio.
21:23 Mas para ellos esto será como adivinación
mentirosa, ya que les ha hecho solemnes juramentos;
pero él trae a la memoria la maldad de ellos, para
apresarlos.
21:24 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por
cuanto habéis hecho traer a la memoria vuestras
maldades, manifestando vuestras traiciones, y
descubriendo vuestros pecados en todas vuestras
obras; por cuanto habéis venido en memoria, seréis
entregados en su mano.
21:25 Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo
día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la
maldad,
21:26 así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara,
quita la corona; esto no será más así; sea exaltado
lo bajo, y humillado lo alto.
21:27 A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto
no será más, hasta que venga aquel cuyo es el
derecho, y yo se lo entregaré.
Juicio contra los amonitas
21:28 Y tú, hijo de hombre, profetiza, y dí: Así
ha dicho Jehová el Señor acerca de los hijos de
Amón,  
y de su oprobio. Dirás, pues: La espada, la espada
está desenvainada para degollar; para consumir está
pulida con resplandor.
21:29 Te profetizan vanidad, te adivinan mentira,
para que la emplees sobre los cuellos de los malos
sentenciados a muerte, cuyo día vino en el tiempo de
la consumación de la maldad.
21:30 ¿La volveré a su vaina? En el lugar donde te
criaste, en la tierra donde has vivido, te juzgaré,
21:31 y derramaré sobre ti mi ira; el fuego de mi
enojo haré encender sobre ti, y te entregaré en mano
de hombres temerarios, artífices de destrucción.
21:32 Serás pasto del fuego, se empapará la tierra
de tu sangre; no habrá más memoria de ti, porque yo
Jehová he hablado.
Capítulo 22
Los pecados de Jerusalén
22:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22:2 Tú, hijo de hombre, ¿no juzgarás tú, no
juzgarás tú a la ciudad derramadora de sangre, y le
mostrarás todas sus abominaciones?
22:3 Dirás, pues: Así ha dicho Jehová el Señor:
¡Ciudad derramadora de sangre en medio de sí, para
que venga su hora, y que hizo ídolos contra sí misma
para contaminarse!
22:4 En tu sangre que derramaste has pecado, y te
has contaminado en tus ídolos que hiciste; y has
hecho acercar tu día, y has llegado al término de
tus años; por tanto, te he dado en oprobio a las
naciones, y en escarnio a todas las tierras.
22:5 Las que están cerca de ti y las que están lejos
se reirán de ti, amancillada de nombre, y de grande
turbación.
22:6 He aquí que los príncipes de Israel, cada uno
según su poder, se esfuerzan en derramar sangre.
22:7 Al padre y a la madre despreciaron en ti;
al extranjero trataron con violencia en medio de ti;
al huérfano y a la viuda despojaron en ti.
22:8 Mis santuarios menospreciaste, y mis días de
reposo has profanado.
22:9 Calumniadores hubo en ti para derramar sangre;
y sobre los montes comieron en ti; hicieron en medio
de ti perversidades.
22:10 La desnudez del padre descubrieron en ti, y en
ti hicieron violencia a la que estaba inmunda por su
menstruo.
22:11 Cada uno hizo abominación con la mujer de su
prójimo, cada uno contaminó pervertidamente a su
nuera, y cada uno violó en ti a su hermana, hija de
su padre.
22:12 Precio recibieron en ti
para derramar sangre; interés y usura tomaste, 
y a tus prójimos defraudaste con violencia; te
olvidaste de mí, dice Jehová el Señor.
22:13 Y he aquí que batí mis manos a causa de tu
avaricia que cometiste, y a causa de la sangre que
derramaste en medio de ti.
22:14 ¿Estará firme tu corazón? ¿Serán fuertes tus
manos en los días en que yo proceda contra ti? Yo
Jehová he hablado, y lo haré.
22:15 Te dispersaré por las naciones, y te esparciré
por las tierras; y haré fenecer de ti tu
inmundicia.
22:16 Y por ti misma serás degradada a la vista de
las naciones; y sabrás que yo soy Jehová.
22:17 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22:18 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha
convertido en escoria; todos ellos son bronce y
estaño y hierro y plomo en medio del horno; y en
escorias de plata se convirtieron.
22:19 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por
cuanto todos vosotros os habéis convertido en
escorias, por tanto, he aquí que yo os reuniré en
medio de Jerusalén.
22:20 Como quien junta plata y bronce y hierro y
plomo y estaño en medio del horno, para encender
fuego en él para fundirlos, así os juntaré en mi
furor y en mi ira, y os pondré allí, y os fundiré.
22:21 Yo os juntaré y soplaré sobre vosotros en el
fuego de mi furor, y en medio de él seréis
fundidos.
22:22 Como se funde la plata en medio del horno, así
seréis fundidos en medio de él; y sabréis que yo
Jehová habré derramado mi enojo sobre vosotros.
22:23 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22:24 Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra
limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor.
22:25 Hay conjuración de sus profetas en medio de
ella, como león rugiente que arrebata presa;
devoraron almas, tomaron haciendas y honra,
multiplicaron sus viudas en medio de ella.
22:26 Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron
mis santuarios; entre lo santo y lo profano no
hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo
y limpio;
y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he
sido profanado en medio de ellos.
22:27 Sus príncipes en medio de ella son como lobos
que arrebatan presa, derramando sangre, para
destruir las almas, para obtener ganancias
injustas.
22:28 Y sus profetas recubrían con lodo suelto,
profetizándoles vanidad y adivinándoles mentira,
diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no
había hablado.
22:29 El pueblo de la tierra usaba de opresión y
cometía robo, al afligido y menesteroso hacía
violencia, y al extranjero oprimía sin derecho.
22:30 Y busqué entre ellos hombre que hiciese
vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí,
a favor de la tierra, para que yo no la destruyese;
y no lo hallé.
22:31 Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el
ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino
de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el
Señor.
Capítulo 23
Las dos hermanas
23:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
23:2 Hijo de hombre, hubo dos mujeres, hijas de una
madre,
23:3 las cuales fornicaron en Egipto; en su juventud
fornicaron. Allí fueron apretados sus pechos, allí
fueron estrujados sus pechos virginales.
23:4 Y se llamaban, la mayor, Ahola, y su hermana,
Aholiba; las cuales llegaron a ser mías, y dieron a
luz hijos e hijas. Y se llamaron: Samaria, Ahola; y
Jerusalén, Aholiba.
23:5 Y Ahola cometió fornicación aun estando en mi
poder; y se enamoró de sus amantes los asirios,
vecinos suyos,
23:6 vestidos de púrpura, gobernadores y capitanes,
jóvenes codiciables todos ellos, jinetes que iban a
caballo.
23:7 Y se prostituyó con ellos, con todos los más
escogidos de los hijos de los asirios, y con todos
aquellos de quienes se enamoró; se contaminó con
todos los ídolos de ellos.
23:8 Y no dejó sus fornicaciones de Egipto; porque
con ella se echaron en su juventud, y ellos
comprimieron sus pechos virginales, y derramaron
sobre ella su fornicación.
23:9 Por lo cual la entregué en mano de sus amantes,
en mano de los hijos de los asirios, de quienes se
había enamorado.
23:10 Ellos descubrieron su desnudez, tomaron sus
hijos y sus hijas, y a ella mataron a espada; y vino
a ser famosa entre las mujeres, pues en ella
hicieron escarmiento.
23:11 Y lo vio su hermana Aholiba, y enloqueció de
lujuria más que ella; y sus fornicaciones fueron más
que las fornicaciones de su hermana.
23:12 Se enamoró de los hijos de los asirios sus
vecinos, gobernadores y capitanes, vestidos de ropas
y armas excelentes, jinetes que iban a caballo,
todos ellos jóvenes codiciables.
23:13 Y vi que se había contaminado; un mismo camino
era el de ambas.
23:14 Y aumentó sus fornicaciones; pues cuando vio a
hombres pintados en la pared, imágenes de caldeos
pintadas de color,
23:15 ceñidos por sus lomos con talabartes, y tiaras
de colores en sus cabezas, teniendo todos ellos
apariencia de capitanes, a la manera de los hombres
de Babilonia, de Caldea, tierra de su nacimiento,
23:16 se enamoró de ellos a primera vista, y les
envió mensajeros a la tierra de los caldeos.
23:17 Así, pues, se llegaron a ella los hombres de
Babilonia en su lecho de amores, y la contaminaron,
y ella también se contaminó con ellos, y su alma se
hastió de ellos.
23:18 Así hizo patentes sus fornicaciones y
descubrió sus desnudeces, por lo cual mi alma se
hastió de ella, como se había ya hastiado mi alma de
su hermana.
23:19 Aun multiplicó sus fornicaciones, trayendo en
memoria los días de su juventud, en los cuales había
fornicado en la tierra de Egipto.
23:20 Y se enamoró de sus rufianes, cuya lujuria es
como el ardor carnal de los asnos, y cuyo flujo como
flujo de caballos.
23:21 Así trajiste de nuevo a la memoria la lujuria
de tu juventud, cuando los egipcios comprimieron tus
pechos, los pechos de tu juventud.
23:22 Por tanto, Aholiba, así ha dicho Jehová el
Señor: He aquí que yo suscitaré contra ti a tus
amantes, de los cuales se hastió tu alma, y les haré
venir contra ti en derredor;
23:23 los de Babilonia, y todos los caldeos, los de
Pecod, Soa y Coa, y todos los de Asiria con ellos;
jóvenes codiciables, gobernadores y capitanes,
nobles y varones de renombre, que montan a caballo
todos ellos.
23:24 Y vendrán contra ti carros, carretas y ruedas,
y multitud de pueblos. Escudos, paveses y yelmos
pondrán contra ti en derredor; y yo pondré delante
de ellos el juicio, y por sus leyes te juzgarán.
23:25 Y pondré mi celo contra ti, y procederán
contigo con furor; te quitarán tu nariz y tus
orejas, y lo que te quedare caerá a espada. Ellos
tomarán a tus hijos y a tus hijas, y tu remanente
será consumido por el fuego.
23:26 Y te despojarán de tus vestidos, y te
arrebatarán todos los adornos de tu hermosura.
23:27 Y haré cesar de ti tu lujuria, y tu
fornicación de la tierra de Egipto; y no levantarás
ya más a ellos tus ojos, ni nunca más te acordarás
de Egipto.
23:28 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí,
yo te entrego en mano de aquellos que aborreciste,
en mano de aquellos de los cuales se hastió tu
alma;
23:29 los cuales procederán contigo con odio, y
tomarán todo el fruto de tu labor, y te dejarán
desnuda y descubierta; y se descubrirá la inmundicia
de tus fornicaciones, y tu lujuria y tu
prostitución.
23:30 Estas cosas se harán contigo porque fornicaste
en pos de las naciones, con las cuales te
contaminaste en sus ídolos.
23:31 En el camino de tu hermana anduviste; yo,
pues, pondré su cáliz en tu mano.
23:32 Así ha dicho Jehová el Señor: Beberás el hondo
y ancho cáliz de tu hermana, que es de gran
capacidad; de ti se mofarán las naciones, y te
escarnecerán.
23:33 Serás llena de embriaguez y de dolor por el
cáliz de soledad y de desolación, por el cáliz de tu
hermana Samaria.
23:34 Lo beberás, pues, y lo agotarás, y quebrarás
sus tiestos; y rasgarás tus pechos, porque yo he
hablado, dice Jehová el Señor.
23:35 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por
cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras
tus espaldas, por eso, lleva tú también tu lujuria y
tus fornicaciones.
23:36 Y me dijo Jehová: Hijo de hombre, ¿no juzgarás
tú a Ahola y a Aholiba, y les denunciarás sus
abominaciones?
23:37 Porque han adulterado, y hay sangre en sus
manos, y han fornicado con sus ídolos; y aun a sus
hijos que habían dado a luz para mí, hicieron pasar
por el fuego, quemándolos.
23:38 Aun esto más me hicieron: contaminaron mi
santuario en aquel día, y profanaron mis días de
reposo.
23:39 Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus
ídolos, entraban en mi santuario el mismo día para
contaminarlo; y he aquí, así hicieron en medio de mi
casa.
23:40 Además, enviaron por hombres que viniesen de
lejos, a los cuales había sido enviado mensajero, y
he aquí vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y
pintaste tus ojos, y te ataviaste con adornos;
23:41 y te sentaste sobre suntuoso estrado, y fue
preparada mesa delante de él, y sobre ella pusiste
mi incienso y mi aceite.
23:42 Y se oyó en ella voz de compañía que se
solazaba con ella; y con los varones de la gente
común fueron traídos los sabeos del desierto, y
pusieron pulseras en sus manos, y bellas coronas
sobre sus cabezas.
23:43 Y dije respecto de la envejecida en
adulterios: ¿Todavía cometerán fornicaciones con
ella, y ella con ellos?
23:44 Porque han venido a ella como quien viene a
mujer ramera; así vinieron a Ahola y a Aholiba,
mujeres depravadas.
23:45 Por tanto, hombres justos las juzgarán por la
ley de las adúlteras, y por la ley de las que
derraman sangre; porque son adúlteras, y sangre hay
en sus manos.
23:46 Por lo que así ha dicho Jehová el Señor: Yo
haré subir contra ellas tropas, las entregaré a
turbación y a rapiña,
23:47 y las turbas las apedrearán, y las atravesarán
con sus espadas; matarán a sus hijos y a sus hijas,
y sus casas consumirán con fuego.
23:48 Y haré cesar la lujuria de la tierra, y
escarmentarán todas las mujeres, y no harán según
vuestras perversidades.
23:49 Y sobre vosotras pondrán vuestras
perversidades, y pagaréis los pecados de vuestra
idolatría; y sabréis que yo soy Jehová el Señor.
Capítulo 24
Parábola de la olla hirviente
24:1 Vino a mí palabra de Jehová en el año noveno,
en el mes décimo, a los diez días del mes,
diciendo:
24:2 Hijo de hombre, escribe la fecha de este día;
el rey de Babilonia puso sitio a Jerusalén
este mismo día.
24:3 Y habla por parábola a la casa rebelde, y
diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Pon una olla,
ponla, y echa también en ella agua;
24:4 junta sus piezas de carne en ella; todas buenas
piezas, pierna y espalda; llénala de huesos
escogidos.
24:5 Toma una oveja escogida, y también enciende los
huesos debajo de ella; haz que hierva bien; cuece
también sus huesos dentro de ella.
24:6 Pues así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la
ciudad de sangres, de la olla herrumbrosa cuya
herrumbre no ha sido quitada! Por sus piezas, por
sus piezas sácala, sin echar suerte sobre ella.
24:7 Porque su sangre está en medio de ella; sobre
una piedra alisada la ha derramado; no la derramó
sobre la tierra para que fuese cubierta con polvo.
24:8 Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer
venganza, yo pondré su sangre sobre la dura piedra,
para que no sea cubierta.
24:9 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de
la ciudad de sangres! Pues también haré yo gran
hoguera,
24:10 multiplicando la leña, y encendiendo el fuego
para consumir la carne y hacer la salsa; y los
huesos serán quemados.
24:11 Asentando después la olla vacía sobre sus
brasas, para que se caldee, y se queme su fondo, y
se funda en ella su suciedad, y se consuma su
herrumbre.
24:12 En vano se cansó, y no salió de ella su mucha
herrumbre. Sólo en fuego será su herrumbre
consumida.
24:13 En tu inmunda lujuria padecerás, porque te
limpié, y tú no te limpiaste de tu inmundicia; nunca
más te limpiarás, hasta que yo sacie mi ira sobre
ti.
24:14 Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo haré. No
me volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me
arrepentiré; según tus caminos y tus obras te
juzgarán, dice Jehová el Señor.
Muerte de la esposa de Ezequiel
24:15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24:16 Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de
golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni
llores, ni corran tus lágrimas.
24:17 Reprime el suspirar, no hagas luto de
mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus
zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni
comas pan de enlutados.
24:18 Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde
murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue
mandado.
24:19 Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué
significan para nosotros estas cosas que haces?
24:20 Y yo les dije: La palabra de Jehová vino a mí,
diciendo:
24:21 Di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el
Señor: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de
vuestro poderío, el deseo de vuestros ojos y el
deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras
hijas que dejasteis caerán a espada.
24:22 Y haréis de la manera que yo hice; no os
cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres en
luto.
24:23 Vuestros turbantes estarán sobre vuestras
cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies; no
endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis a
causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con
otros.
24:24 Ezequiel, pues, os será por señal; según todas
las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra,
entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor.
24:25 Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a
ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite
de sus ojos y el anhelo de sus almas, y también sus
hijos y sus hijas,
24:26 ese día vendrá a ti uno que haya escapado para
traer las noticias.
24:27 En aquel día se abrirá tu boca para hablar con
el fugitivo, y hablarás, y no estarás más mudo; y
les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová.
Capítulo 25
Profecía contra Amón
25:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
25:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los hijos
de Amón,   
y profetiza contra ellos.
25:3 Y dirás a los hijos de Amón: Oíd palabra de
Jehová el Señor. Así dice Jehová el Señor: Por
cuanto dijiste: ¡Ea, bien!, cuando mi santuario era
profanado, y la tierra de Israel era asolada, y
llevada en cautiverio la casa de Judá;
25:4 por tanto, he aquí yo te entrego por heredad a
los orientales, y pondrán en ti sus apriscos y
plantarán en ti sus tiendas; ellos comerán tus
sementeras, y beberán tu leche.
25:5 Y pondré a Rabá por habitación de camellos, y a
los hijos de Amón por majada de ovejas; y sabréis
que yo soy Jehová.
25:6 Porque así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto
batiste tus manos, y golpeaste con tu pie, y te
gozaste en el alma con todo tu menosprecio para la
tierra de Israel,
25:7 por tanto, he aquí yo extenderé mi mano contra
ti, y te entregaré a las naciones para ser saqueada;
te cortaré de entre los pueblos, y te destruiré de
entre las tierras; te exterminaré, y sabrás que yo
soy Jehová.
Profecía contra Moab
25:8 Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto
dijo Moab    
y Seir: He aquí la casa de Judá es como todas las
naciones;
25:9 por tanto, he aquí yo abro el lado de Moab
desde las ciudades, desde sus ciudades que están en
su confín, las tierras deseables de Bet-jesimot,
Baal-meón y Quiriataim,
25:10 a los hijos del oriente contra los hijos de
Amón; y la entregaré por heredad, para que no haya
más memoria de los hijos de Amón entre las
naciones.
25:11 También en Moab haré juicios, y sabrán que yo
soy Jehová.
Profecía contra Edom
25:12 Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que
hizo Edom, tomando venganza de la casa de Judá, pues
delinquieron en extremo, y se vengaron de ellos;
25:13 por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Yo
también extenderé mi mano sobre Edom, y cortaré de
ella hombres y bestias, y la asolaré; desde Temán
hasta Dedán caerán a espada.
25:14 Y pondré mi venganza contra Edom en manos de
mi pueblo Israel, y harán en Edom según mi enojo y
conforme a mi ira; y conocerán mi venganza, dice
Jehová el Señor.
Profecía contra los filisteos
25:15 Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que
hicieron los filisteos    
con venganza, cuando se vengaron con despecho de
ánimo, destruyendo por antiguas enemistades;
25:16 por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo
extiendo mi mano contra los filisteos, y cortaré a
los cereteos, y destruiré el resto que queda en la
costa del mar.
25:17 Y haré en ellos grandes venganzas con
reprensiones de ira; y sabrán que yo soy Jehová,
cuando haga mi venganza en ellos.
Capítulo 26
Profecía contra Tiro
26:1 Aconteció en el undécimo año, en el día primero
del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
26:2 Hijo de hombre, por cuanto dijo Tiro     contra
Jerusalén: Ea, bien; quebrantada está la que era
puerta de las naciones; a mí se volvió; yo seré
llena, y ella desierta;
26:3 por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He
aquí yo estoy contra ti, oh Tiro, y haré subir
contra ti muchas naciones, como el mar hace subir
sus olas.
26:4 Y demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus
torres; y barreré de ella hasta su polvo, y la
dejaré como una peña lisa.
26:5 Tendedero de redes será en medio del mar,
porque yo he hablado, dice Jehová el Señor; y será
saqueada por las naciones.
26:6 Y sus hijas que están en el campo serán muertas
a espada; y sabrán que yo soy Jehová.
26:7 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí
que del norte traigo yo contra Tiro a Nabucodonosor
rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos y
carros y jinetes, y tropas y mucho pueblo.
26:8 Matará a espada a tus hijas que están en el
campo, y pondrá contra ti torres de sitio, y
levantará contra ti baluarte, y escudo afirmará
contra ti.
26:9 Y pondrá contra ti arietes, contra tus muros, y
tus torres destruirá con hachas.
26:10 Por la multitud de sus caballos te cubrirá el
polvo de ellos; con el estruendo de su caballería y
de las ruedas y de los carros, temblarán tus muros,
cuando entre por tus puertas como por portillos de
ciudad destruida.
26:11 Con los cascos de sus caballos hollará todas
tus calles; a tu pueblo matará a filo de espada, y
tus fuertes columnas caerán a tierra.
26:12 Y robarán tus riquezas y saquearán tus
mercaderías; arruinarán tus muros, y tus casas
preciosas destruirán; y pondrán tus piedras y tu
madera y tu polvo en medio de las aguas.
26:13 Y haré cesar el estrépito de tus canciones, y
no se oirá más el son de tus cítaras.
26:14 Y te pondré como una peña lisa; tendedero de
redes serás, y nunca más serás edificada; porque yo
Jehová he hablado, dice Jehová el Señor.
26:15 Así ha dicho Jehová el Señor a Tiro: ¿No se
estremecerán las costas al estruendo de tu caída,
cuando griten los heridos, cuando se haga la matanza
en medio de ti?
26:16 Entonces todos los príncipes del mar
descenderán de sus tronos, y se quitarán sus mantos,
y desnudarán sus ropas bordadas; de espanto se
vestirán, se sentarán sobre la tierra, y temblarán a
cada momento, y estarán atónitos sobre ti.
26:17 Y levantarán sobre ti endechas, y te dirán:
¿Cómo pereciste tú, poblada por gente de mar, ciudad
que era alabada, que era fuerte en el mar, ella y
sus habitantes, que infundían terror a todos los que
la rodeaban?
26:18 Ahora se estremecerán las islas en el día de
tu caída; sí, las islas que están en el mar se
espantarán a causa de tu fin.
26:19 Porque así ha dicho Jehová el Señor: Yo te
convertiré en ciudad asolada, como las ciudades que
no se habitan; haré subir sobre ti el abismo, y las
muchas aguas te cubrirán.
26:20 Y te haré descender con los que descienden al
sepulcro, con los pueblos de otros siglos, y te
pondré en las profundidades de la tierra, como los
desiertos antiguos, con los que descienden al
sepulcro, para que nunca más seas poblada; y daré
gloria en la tierra de los vivientes.
26:21 Te convertiré en espanto, y dejarás de ser;
serás buscada, y nunca más serás hallada,
dice Jehová el Señor.
Capítulo 27
27:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
27:2 Tú, hijo de hombre, levanta endechas sobre
Tiro.
27:3 Dirás a Tiro, que está asentada a las orillas
del mar, la que trafica con los pueblos de muchas
costas: Así ha dicho Jehová el Señor: Tiro, tú has
dicho: Yo soy de perfecta hermosura.
27:4 En el corazón de los mares están tus confines;
los que te edificaron completaron tu belleza.
27:5 De hayas del monte Senir te fabricaron todo el
maderaje; tomaron cedros del Líbano para hacerte el
mástil.
27:6 De encinas de Basán hicieron tus remos; tus
bancos de pino de las costas de Quitim, incrustados
de marfil.
27:7 De lino fino bordado de Egipto era tu cortina,
para que te sirviese de vela; de azul y púrpura de
las costas de Elisa era tu pabellón.
27:8 Los moradores de Sidón y de Arvad fueron tus
remeros; tus sabios, oh Tiro, estaban en ti; ellos
fueron tus pilotos.
27:9 Los ancianos de Gebal y sus más hábiles obreros
calafateaban tus junturas; todas las naves del mar y
los remeros de ellas fueron a ti para negociar, para
participar de tus negocios.
27:10 Persas y los de Lud y Fut fueron en tu
ejército tus hombres de guerra; escudos y yelmos
colgaron en ti; ellos te dieron tu esplendor.
27:11 Y los hijos de Arvad con tu ejército
estuvieron sobre tus muros alrededor, y los gamadeos
en tus torres; sus escudos colgaron sobre tus muros
alrededor; ellos completaron tu hermosura.
27:12 Tarsis comerciaba contigo por la abundancia de
todas tus riquezas; con plata, hierro, estaño y
plomo comerciaba en tus ferias.
27:13 Javán, Tubal y Mesec comerciaban también
contigo; con hombres y con utensilios de bronce
comerciaban en tus ferias.
27:14 Los de la casa de Togarma, con caballos y
corceles de guerra y mulos, comerciaban en tu
mercado.
27:15 Los hijos de Dedán traficaban contigo; muchas
costas tomaban mercadería de tu mano; colmillos de
marfil y ébano te dieron por sus pagos.
27:16 Edom traficaba contigo por la multitud de tus
productos; con perlas, púrpura, vestidos bordados,
linos finos, corales y rubíes venía a tus ferias.
27:17 Judá y la tierra de Israel comerciaban
contigo; con trigos de Minit y Panag, miel, aceite y
resina negociaban en tus mercados.
27:18 Damasco comerciaba contigo por tus muchos
productos, por la abundancia de toda riqueza; con
vino de Helbón y lana blanca negociaban.
27:19 Asimismo Dan y el errante Javán vinieron a tus
ferias, para negociar en tu mercado con hierro
labrado, mirra destilada y caña aromática.
27:20 Dedán comerciaba contigo en paños preciosos
para carros.
27:21 Arabia y todos los príncipes de Cedar
traficaban contigo en corderos y carneros y machos
cabríos; en estas cosas fueron tus mercaderes.
27:22 Los mercaderes de Sabá y de Raama fueron
también tus mercaderes; con lo principal de toda
especiería, y toda piedra preciosa, y oro, vinieron
a tus ferias.
27:23 Harán, Cane, Edén, y los mercaderes de Sabá,
de Asiria y de Quilmad, contrataban contigo.
27:24 Estos mercaderes tuyos negociaban contigo en
varias cosas; en mantos de azul y bordados, y en
cajas de ropas preciosas, enlazadas con cordones, y
en madera de cedro.
27:25 Las naves de Tarsis eran como tus caravanas
que traían tus mercancías; así llegaste a ser
opulenta, te multiplicaste en gran manera en medio
de los mares.
27:26 En muchas aguas te engolfaron tus remeros;
viento solano te quebrantó en medio de los mares.
27:27 Tus riquezas, tus mercaderías, tu tráfico, tus
remeros, tus pilotos, tus calafateadores y los
agentes de tus negocios, y todos tus hombres de
guerra que hay en ti, con toda tu compañía que en
medio de ti se halla, caerán en medio de los mares
el día de tu caída.
27:28 Al estrépito de las voces de tus marineros
temblarán las costas.
27:29 Descenderán de sus naves todos los que toman
remo; remeros y todos los pilotos del mar se
quedarán en tierra,
27:30 y harán oír su voz sobre ti, y gritarán
amargamente, y echarán polvo sobre sus cabezas, y se
revolcarán en ceniza.
27:31 Se raerán por ti los cabellos, se ceñirán de
cilicio, y endecharán por ti endechas amargas, con
amargura del alma.
27:32 Y levantarán sobre ti endechas en sus
lamentaciones, y endecharán sobre ti, diciendo:
¿Quién como Tiro, como la destruida en medio del
mar?
27:33 Cuando tus mercaderías salían de las naves,
saciabas a muchos pueblos; a los reyes de la tierra
enriqueciste con la multitud de tus riquezas y de tu
comercio.
27:34 En el tiempo en que seas quebrantada por los
mares en lo profundo de las aguas, tu comercio y
toda tu compañía caerán en medio de ti.
27:35 Todos los moradores de las costas se
maravillarán sobre ti, y sus reyes temblarán de
espanto; demudarán sus rostros.
27:36 Los mercaderes en los pueblos silbarán contra
ti; vendrás a ser espanto, y para siempre dejarás de
ser.
Capítulo 28
28:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
28:2 Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha
dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu
corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de
Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú
hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como
corazón de Dios;
28:3 he aquí que tú eres más sabio que Daniel; no
hay secreto que te sea oculto.
28:4 Con tu sabiduría y con tu prudencia has
acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en
tus tesoros.
28:5 Con la grandeza de tu sabiduría en tus
contrataciones has multiplicado tus riquezas; y a
causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón.
28:6 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por
cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios,
28:7 por tanto, he aquí yo traigo sobre ti
extranjeros, los fuertes de las naciones, que
desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu
sabiduría, y mancharán tu esplendor.
28:8 Al sepulcro te harán descender, y morirás con
la muerte de los que mueren en medio de los mares.
28:9 ¿Hablarás delante del que te mate, diciendo: Yo
soy Dios? Tú, hombre eres, y no Dios, en la mano de
tu matador.
28:10 De muerte de incircuncisos morirás por mano de
extranjeros; porque yo he hablado, dice Jehová el
Señor.
28:11 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
28:12 Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey
de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú
eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría,
y acabado de hermosura.
28:13 En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de
toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina,
topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de
zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de
tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para
ti en el día de tu creación.
28:14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en
el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de
las piedras de fuego te paseabas.
28:15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el
día que fuiste creado, hasta que se halló en ti
maldad.
28:16 A causa de la multitud de tus contrataciones
fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo
te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las
piedras del fuego, oh querubín protector.
28:17 Se enalteció tu corazón a causa de tu
hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu
esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los
reyes te pondré para que miren en ti.
28:18 Con la multitud de tus maldades y con la
iniquidad de tus contrataciones profanaste tu
santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti,
el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la
tierra a los ojos de todos los que te miran.
28:19 Todos los que te conocieron de entre los
pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y
para siempre dejarás de ser.    
Profecía contra Sidón
28:20 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
28:21 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón,  
y profetiza contra ella,
28:22 y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí
yo estoy contra ti, oh Sidón, y en medio de ti seré
glorificado; y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga
en ella juicios, y en ella me santifique.
28:23 Enviaré a ella pestilencia y sangre en sus
calles, y caerán muertos en medio de ella, con
espada contra ella por todos lados; y sabrán que yo
soy Jehová.
28:24 Y nunca más será a la casa de Israel espina
desgarradora, ni aguijón que le dé dolor, en medio
de cuantos la rodean y la menosprecian; y sabrán que
yo soy Jehová.
28:25 Así ha dicho Jehová el Señor: Cuando recoja a
la casa de Israel de los pueblos entre los cuales
está esparcida, entonces me santificaré en ellos
ante los ojos de las naciones, y habitarán en su
tierra, la cual di a mi siervo Jacob.
28:26 Y habitarán en ella seguros, y edificarán
casas, y plantarán viñas, y vivirán confiadamente,
cuando yo haga juicios en todos los que los despojan
en sus alrededores; y sabrán que yo soy Jehová su
Dios.
Capítulo 29
Profecías contra Egipto
29:1 En el año décimo, en el mes décimo, a los doce
días del mes, vino a mí palabra de Jehová,
diciendo:
29:2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón rey
de Egipto,
y profetiza contra él y contra todo Egipto.
29:3 Habla, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He
aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el
gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual
dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.
29:4 Yo, pues, pondré garfios en tus quijadas, y
pegaré los peces de tus ríos a tus escamas, y te
sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces de
tus ríos saldrán pegados a tus escamas.
29:5 Y te dejaré en el desierto a ti y a todos los
peces de tus ríos; sobre la faz del campo caerás; no
serás recogido, ni serás juntado; a las fieras de la
tierra y a las aves del cielo te he dado por
comida.
29:6 Y sabrán todos los moradores de Egipto que yo
soy Jehová, por cuanto fueron báculo de caña a la
casa de Israel.
29:7 Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y
les rompiste todo el hombro; y cuando se apoyaron en
ti, te quebraste, y les rompiste sus lomos
enteramente.
29:8 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He
aquí que yo traigo contra ti espada, y cortaré de ti
hombres y bestias.
29:9 Y la tierra de Egipto será asolada y desierta,
y sabrán que yo soy Jehová; por cuanto dijo: El Nilo
es mío, y yo lo hice.
29:10 Por tanto, he aquí yo estoy contra ti, y
contra tus ríos; y pondré la tierra de Egipto en
desolación, en la soledad del desierto, desde Migdol
hasta Sevene, hasta el límite de Etiopía.
29:11 No pasará por ella pie de hombre, ni pie de
animal pasará por ella, ni será habitada, por
cuarenta años.
29:12 Y pondré a la tierra de Egipto en soledad
entre las tierras asoladas, y sus ciudades entre las
ciudades destruidas estarán desoladas por cuarenta
años; y esparciré a Egipto entre las naciones, y lo
dispersaré por las tierras.
29:13 Porque así ha dicho Jehová el Señor: Al fin de
cuarenta años recogeré a Egipto de entre los pueblos
entre los cuales fueren esparcidos;
29:14 y volveré a traer los cautivos de Egipto, y
los llevaré a la tierra de Patros, a la tierra de su
origen; y allí serán un reino despreciable.
29:15 En comparación con los otros reinos será
humilde; nunca más se alzará sobre las naciones;
porque yo los disminuiré, para que no vuelvan a
tener dominio sobre las naciones.
29:16 Y no será ya más para la casa de Israel apoyo
de confianza, que les haga recordar el pecado de
mirar en pos de ellos; y sabrán que yo soy Jehová el
Señor.
29:17 Aconteció en el año veintisiete en el mes
primero, el día primero del mes, que vino a mí
palabra de Jehová, diciendo:
29:18 Hijo de hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia
hizo a su ejército prestar un arduo servicio contra
Tiro. Toda cabeza ha quedado calva, y toda espalda
desollada; y ni para él ni para su ejército hubo
paga de Tiro, por el servicio que prestó contra
ella.
29:19 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor; He
aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia,
la tierra de Egipto; y él tomará sus riquezas, y
recogerá sus despojos, y arrebatará botín, y habrá
paga para su ejército.
29:20 Por su trabajo con que sirvió contra ella le
he dado la tierra de Egipto; porque trabajaron para
mí, dice Jehová el Señor.
29:21 En aquel tiempo haré retoñar el poder de la
casa de Israel. Y abriré tu boca en medio de ellos,
y sabrán que yo soy Jehová.
Capítulo 30
30:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
30:2 Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho
Jehová el Señor: Lamentad: ¡Ay de aquel día!
30:3 Porque cerca está el día, cerca está el día de
Jehová; día de nublado, día de castigo de las
naciones será.
30:4 Y vendrá espada a Egipto, y habrá miedo en
Etiopía, cuando caigan heridos en Egipto; y tomarán
sus riquezas, y serán destruidos sus fundamentos.
30:5 Etiopía, Fut, Lud, toda Arabia, Libia, y los
hijos de las tierras aliadas, caerán con ellos a
filo de espada.
30:6 Así ha dicho Jehová: También caerán los que
sostienen a Egipto, y la altivez de su poderío
caerá; desde Migdol hasta Sevene caerán en él a filo
de espada, dice Jehová el Señor.
30:7 Y serán asolados entre las tierras asoladas, y
sus ciudades serán entre las ciudades desiertas.
30:8 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando ponga fuego
a Egipto, y sean quebrantados todos sus ayudadores.
30:9 En aquel tiempo saldrán mensajeros de delante
de mí en naves, para espantar a Etiopía la confiada,
y tendrán espanto como en el día de Egipto; porque
he aquí viene.
30:10 Así ha dicho Jehová el Señor: Destruiré las
riquezas de Egipto por mano de Nabucodonosor rey de
Babilonia.
30:11 El, y con él su pueblo, los más fuertes de las
naciones, serán traídos para destruir la tierra; y
desenvainarán sus espadas sobre Egipto, y llenarán
de muertos la tierra.
30:12 Y secaré los ríos, y entregaré la tierra en
manos de malos, y por mano de extranjeros destruiré
la tierra y cuanto en ella hay. Yo Jehová he
hablado.
30:13 Así ha dicho Jehová el Señor: Destruiré
también las imágenes, y destruiré los ídolos de
Menfis; y no habrá más príncipe de la tierra de
Egipto, y en la tierra de Egipto pondré temor.
30:14 Asolaré a Patros, y pondré fuego a Zoán, y
haré juicios en Tebas.
30:15 Y derramaré mi ira sobre Sin, fortaleza de
Egipto, y exterminaré a la multitud de Tebas.
30:16 Y pondré fuego a Egipto; Sin tendrá gran
dolor, y Tebas será destrozada, y Menfis tendrá
continuas angustias.
30:17 Los jóvenes de Avén y de Pibeset caerán a filo
de espada, y las mujeres irán en cautiverio.
30:18 Y en Tafnes se oscurecerá el día, cuando
quebrante yo allí el poder de Egipto, y cesará en
ella la soberbia de su poderío; tiniebla la cubrirá,
y los moradores de sus aldeas irán en cautiverio.
30:19 Haré, pues, juicios en Egipto, y sabrán que yo
soy Jehová.
30:20 Aconteció en el año undécimo, en el mes
primero, a los siete días del mes, que vino a mí
palabra de Jehová, diciendo:
30:21 Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faraón
rey de Egipto; y he aquí que no ha sido vendado
poniéndole medicinas, ni poniéndole faja para
ligarlo, a fin de fortalecerlo para que pueda
sostener la espada.
30:22 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Heme
aquí contra Faraón rey de Egipto, y quebraré sus
brazos, el fuerte y el fracturado, y haré que la
espada se le caiga de la mano.
30:23 Y esparciré a los egipcios entre las naciones,
y los dispersaré por las tierras.
30:24 Y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia,
y pondré mi espada en su mano; mas quebraré los
brazos de Faraón, y delante de aquél gemirá con
gemidos de herido de muerte.
30:25 Fortaleceré, pues, los brazos del rey de
Babilonia, y los brazos de Faraón caerán; y sabrán
que yo soy Jehová, cuando yo ponga mi espada en la
mano del rey de Babilonia, y él la extienda contra
la tierra de Egipto.
30:26 Y esparciré a los egipcios entre las naciones,
y los dispersaré por las tierras; y sabrán que yo
soy Jehová.
Capítulo 31
31:1 Aconteció en el año undécimo, en el mes
tercero, el día primero del mes, que vino a mí
palabra de Jehová, diciendo:
31:2 Hijo de hombre, di a Faraón rey de Egipto, y a
su pueblo: ¿A quién te comparaste en tu grandeza?
31:3 He aquí era el asirio cedro en el Líbano, de
hermosas ramas, de frondoso ramaje y de grande
altura, y su copa estaba entre densas ramas.
31:4 Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el
abismo; sus ríos corrían alrededor de su pie, y a
todos los árboles del campo enviaba sus corrientes.
31:5 Por tanto, se encumbró su altura sobre todos
los árboles del campo, y se multiplicaron sus ramas,
y a causa de las muchas aguas se alargó su ramaje
que había echado.
31:6 En sus ramas hacían nido todas las aves del
cielo, y debajo de su ramaje parían todas las
bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas
naciones.
31:7 Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la
extensión de sus ramas; porque su raíz estaba junto
a muchas aguas.
31:8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de
Dios;
las hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni los
castaños fueron semejantes a su ramaje; ningún árbol
en el huerto de Dios fue semejante a él en su
hermosura.
31:9 Lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y
todos los árboles del Edén, que estaban en el huerto
de Dios, tuvieron de él envidia.
31:10 Por tanto, así dijo Jehová el Señor: Ya que
por ser encumbrado en altura, y haber levantado su
cumbre entre densas ramas, su corazón se elevó con
su altura,
31:11 yo lo entregaré en manos del poderoso de las
naciones, que de cierto le tratará según su maldad.
Yo lo he desechado.
31:12 Y lo destruirán extranjeros, los poderosos de
las naciones, y lo derribarán; sus ramas caerán
sobre los montes y por todos los valles, y por todos
los arroyos de la tierra será quebrado su ramaje; y
se irán de su sombra todos los pueblos de la tierra,
y lo dejarán.
31:13 Sobre su ruina habitarán todas las aves del
cielo, y sobre sus ramas estarán todas las bestias
del campo,
31:14 para que no se exalten en su altura todos los
árboles que crecen junto a las aguas, ni levanten su
copa entre la espesura, ni confíen en su altura
todos los que beben aguas; porque todos están
destinados a muerte, a lo profundo de la tierra,
entre los hijos de los hombres, con los que
descienden a la fosa.
31:15 Así ha dicho Jehová el Señor: El día que
descendió al Seol, hice hacer luto, hice cubrir por
él el abismo, y detuve sus ríos, y las muchas aguas
fueron detenidas; al Líbano cubrí de tinieblas por
él, y todos los árboles del campo se desmayaron.
31:16 Del estruendo de su caída hice temblar a las
naciones, cuando las hice descender al Seol con
todos los que descienden a la sepultura; y todos los
árboles escogidos del Edén, y los mejores del
Líbano, todos los que beben aguas, fueron consolados
en lo profundo de la tierra.
31:17 También ellos descendieron con él al Seol, con
los muertos a espada, los que fueron su brazo, los
que estuvieron a su sombra en medio de las naciones.
31:18 ¿A quién te has comparado así en gloria y en
grandeza entre los árboles del Edén? Pues derribado
serás con los árboles del Edén en lo profundo de la
tierra; entre los incircuncisos yacerás, con los
muertos a espada. Este es Faraón y todo su pueblo,
dice Jehová el Señor.
Capítulo 32
32:1 Aconteció en el año duodécimo, en el mes
duodécimo, el día primero del mes, que vino a mí
palabra de Jehová, diciendo:
32:2 Hijo de hombre, levanta endechas sobre Faraón
rey de Egipto, y dile: A leoncillo de naciones eres
semejante, y eres como el dragón en los mares; pues
secabas tus ríos, y enturbiabas las aguas con tus
pies, y hollabas sus riberas.
32:3 Así ha dicho Jehová el Señor: Yo extenderé
sobre ti mi red con reunión de muchos pueblos, y te
harán subir con mi red.
32:4 Y te dejaré en tierra, te echaré sobre la faz
del campo, y haré posar sobre ti todas las aves del
cielo, y saciaré de ti a las fieras de toda la
tierra.
32:5 Pondré tus carnes sobre los montes, y llenaré
los valles de tus cadáveres.
32:6 Y regaré de tu sangre la tierra donde nadas,
hasta los montes; y los arroyos se llenarán de ti.
32:7 Y cuando te haya extinguido, cubriré los
cielos, y haré entenebrecer sus estrellas; el sol
cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer
su luz.   
32:8 Haré entenebrecer todos los astros brillantes
del cielo por ti, y pondré tinieblas sobre tu
tierra, dice Jehová el Señor.
32:9 Y entristeceré el corazón de muchos pueblos,
cuando lleve al cautiverio a los tuyos entre las
naciones, por las tierras que no conociste.
32:10 Y dejaré atónitos por ti a muchos pueblos, y
sus reyes tendrán horror grande a causa de ti,
cuando haga resplandecer mi espada delante de sus
rostros; y todos se sobresaltarán en sus ánimos a
cada momento en el día de tu caída.
32:11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: La espada
del rey de Babilonia vendrá sobre ti.
32:12 Con espadas de fuertes haré caer tu pueblo;
todos ellos serán los poderosos de las naciones; y
destruirán la soberbia de Egipto, y toda su multitud
será deshecha.
32:13 Todas sus bestias destruiré de sobre las
muchas aguas; ni más las enturbiará pie de hombre,
ni pezuña de bestia las enturbiará.
32:14 Entonces haré asentarse sus aguas, y haré
correr sus ríos como aceite, dice Jehová el Señor.
32:15 Cuando asuele la tierra de Egipto, y la tierra
quede despojada de todo cuanto en ella hay, cuando
mate a todos los que en ella moran, sabrán que yo
soy Jehová.
32:16 Esta es la endecha, y la cantarán; las hijas
de las naciones la cantarán; endecharán sobre Egipto
y sobre toda su multitud, dice Jehová el Señor.
32:17 Aconteció en el año duodécimo, a los quince
días del mes, que vino a mí palabra de Jehová,
diciendo:
32:18 Hijo de hombre, endecha sobre la multitud de
Egipto, y despéñalo a él, y a las hijas de las
naciones poderosas, a lo profundo de la tierra, con
los que descienden a la sepultura.
32:19 Porque eres tan hermoso, desciende, y yace con
los incircuncisos.
32:20 Entre los muertos a espada caerá; a la espada
es entregado; traedlo a él y a todos sus pueblos.
32:21 De en medio del Seol hablarán a él los fuertes
de los fuertes, con los que le ayudaron, que
descendieron y yacen con los incircuncisos muertos a
espada.
32:22 Allí está Asiria con toda su multitud; en
derredor de él están sus sepulcros; todos ellos
cayeron muertos a espada.
32:23 Sus sepulcros fueron puestos a los lados de la
fosa, y su gente está por los alrededores de su
sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los
cuales sembraron el terror en la tierra de los
vivientes.
32:24 Allí Elam, y toda su multitud por los
alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron
muertos a espada, los cuales descendieron
incircuncisos a lo más profundo de la tierra, porque
sembraron su terror en la tierra de los vivientes,
mas llevaron su confusión con los que descienden al
sepulcro.
32:25 En medio de los muertos le pusieron lecho con
toda su multitud; a sus alrededores están sus
sepulcros; todos ellos incircuncisos, muertos a
espada, porque fue puesto su espanto en la tierra de
los vivientes, mas llevaron su confusión con los que
descienden al sepulcro; él fue puesto en medio de
los muertos.
32:26 Allí Mesec y Tubal, y toda su multitud; sus
sepulcros en sus alrededores; todos ellos
incircuncisos, muertos a espada, porque habían
sembrado su terror en la tierra de los vivientes.
32:27 Y no yacerán con los fuertes de los
incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron
al Seol con sus armas de guerra, y sus espadas
puestas debajo de sus cabezas; mas sus pecados
estarán sobre sus huesos, por cuanto fueron terror
de fuertes en la tierra de los vivientes.
32:28 Tú, pues, serás quebrantado entre los
incircuncisos, y yacerás con los muertos a espada.
32:29 Allí Edom, sus reyes y todos sus príncipes,
los cuales con su poderío fueron puestos con los
muertos a espada; ellos yacerán con los
incircuncisos, y con los que descienden al
sepulcro.
32:30 Allí los príncipes del norte, todos ellos, y
todos los sidonios, que con su terror descendieron
con los muertos, avergonzados de su poderío, yacen
también incircuncisos con los muertos a espada, y
comparten su confusión con los que descienden al
sepulcro.
32:31 A éstos verá Faraón, y se consolará sobre toda
su multitud; Faraón muerto a espada, y todo su
ejército, dice Jehová el Señor.
32:32 Porque puse mi terror en la tierra de los
vivientes, también Faraón y toda su multitud yacerán
entre los incircuncisos con los muertos a espada,
dice Jehová el Señor.
Capítulo 33
El deber del atalaya
(Ez. 3.16-21)
33:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
33:2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo,
y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y
el pueblo de la tierra tomare un hombre de su
territorio y lo pusiere por atalaya,
33:3 y él viere venir la espada sobre la tierra, y
tocare trompeta y avisare al pueblo,
33:4 cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y
no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere,
su sangre será sobre su cabeza.
33:5 El sonido de la trompeta oyó, y no se
apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se
apercibiere librará su vida.
33:6 Pero si el atalaya viere venir la espada y no
tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y
viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue
tomado por causa de su pecado, pero demandaré su
sangre de mano del atalaya.
33:7 A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por
atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de
mi boca, y los amonestarás de mi parte.
33:8 Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto
morirás; si tú no hablares para que se guarde el
impío de su camino, el impío morirá por su pecado,
pero su sangre yo la demandaré de tu mano.
33:9 Y si tú avisares al impío de su camino para que
se aparte de él, y él no se apartare de su camino,
él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.
El camino de Dios es justo
(Ez. 18.21-32)
33:10 Tú, pues, hijo de hombre, di a la casa de
Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo:
Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre
nosotros, y a causa de ellos somos consumidos;
¿cómo, pues, viviremos?
33:11 Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no
quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el
impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de
vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa
de Israel?
33:12 Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu
pueblo: La justicia del justo no lo librará el día
que se rebelare; y la impiedad del impío no le será
estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el
justo no podrá vivir por su justicia el día que
pecare.
33:13 Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirás,
y él confiado en su justicia hiciere iniquidad,
todas sus justicias no serán recordadas, sino que
morirá por su iniquidad que hizo.
33:14 Y cuando yo dijere al impío: De cierto
morirás; si él se convirtiere de su pecado, e
hiciere según el derecho y la justicia,
33:15 si el impío restituyere la prenda, devolviere
lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos
de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá
ciertamente y no morirá.
33:16 No se le recordará ninguno de sus pecados que
había cometido; hizo según el derecho y la justicia;
vivirá ciertamente.
33:17 Luego dirán los hijos de tu pueblo: No es
recto el camino del Señor; el camino de ellos es el
que no es recto.
33:18 Cuando el justo se apartare de su justicia, e
hiciere iniquidad, morirá por ello.
33:19 Y cuando el impío se apartare de su impiedad,
e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por
ello.
33:20 Y dijisteis: No es recto el camino del Señor.
Yo os juzgaré, oh casa de Israel, a cada uno
conforme a sus caminos.
Nuevas de la caída de Jerusalén
33:21 Aconteció en el año duodécimo de nuestro
cautiverio, en el mes décimo, a los cinco días del
mes, que vino a mí un fugitivo de Jerusalén,
diciendo: La ciudad ha sido conquistada. 
33:22 Y la mano de Jehová había sido sobre mí la
tarde antes de llegar el fugitivo, y había abierto
mi boca, hasta que vino a mí por la mañana; y abrió
mi boca, y ya no más estuve callado.
33:23 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
33:24 Hijo de hombre, los que habitan aquellos
lugares asolados en la tierra de Israel hablan
diciendo: Abraham era uno, y poseyó la tierra; pues
nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la
tierra en posesión.
33:25 Por tanto, diles: Así ha dicho Jehová el
Señor: ¿Comeréis con sangre, y a vuestros ídolos
alzaréis vuestros ojos, y derramaréis sangre, y
poseeréis vosotros la tierra?
33:26 Estuvisteis sobre vuestras espadas, hicisteis
abominación, y contaminasteis cada cual a la mujer
de su prójimo; ¿y habréis de poseer la tierra?
33:27 Les dirás así: Así ha dicho Jehová el Señor:
Vivo yo, que los que están en aquellos lugares
asolados caerán a espada, y al que está sobre la faz
del campo entregaré a las fieras para que lo
devoren; y los que están en las fortalezas y en las
cuevas, de pestilencia morirán.
33:28 Y convertiré la tierra en desierto y en
soledad, y cesará la soberbia de su poderío; y los
montes de Israel serán asolados hasta que no haya
quien pase.
33:29 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando convierta
la tierra en soledad y desierto, por todas las
abominaciones que han hecho.
33:30 Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo
se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas
de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno
con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd qué
palabra viene de Jehová.
33:31 Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán
delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras,
y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con
sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su
avaricia.
33:32 Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de
amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus
palabras, pero no las pondrán por obra.
33:33 Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabrán
que hubo profeta entre ellos.
Capítulo 34
Profecía contra los pastores de Israel
34:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
34:2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores
de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha
dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de
Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No
apacientan los pastores a los rebaños?
34:3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la
engordada degolláis, mas no apacentáis a las
ovejas.
34:4 No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la
enferma; no vendasteis la perniquebrada, no
volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la
perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con
dureza y con violencia.
34:5 Y andan errantes por falta de pastor,
y son presa de todas las fieras del campo, y se han
dispersado.
34:6 Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los
montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de
la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo
quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
34:7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
34:8 Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por
cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas
fueron para ser presa de todas las fieras del campo,
sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas,
sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y
no apacentaron mis ovejas;
34:9 por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
34:10 Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo
estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de
su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas;
ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues
yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán
más por comida.
34:11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí
yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las
reconoceré.
34:12 Como reconoce su rebaño el pastor el día que
está en medio de sus ovejas esparcidas, así
reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los
lugares en que fueron esparcidas el día del nublado
y de la oscuridad.
34:13 Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré
de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las
apacentaré en los montes de Israel, por las riberas,
y en todos los lugares habitados del país.
34:14 En buenos pastos las apacentaré, y en los
altos montes de Israel estará su aprisco; allí
dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán
apacentadas sobre los montes de Israel.
34:15 Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré
aprisco, dice Jehová el Señor.
34:16 Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil
la descarriada; vendaré la perniquebrada, y
fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la
fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.
34:17 Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así ha
dicho Jehová el Señor: He aquí yo juzgo entre oveja
y oveja, entre carneros y machos cabríos.
34:18 ¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino
que también holláis con vuestros pies lo que de
vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas
claras, enturbiáis además con vuestros pies las que
quedan?
34:19 Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros
pies, y beben lo que con vuestros pies habéis
enturbiado.
34:20 Por tanto, así les dice Jehová el Señor: He
aquí yo, yo juzgaré entre la oveja engordada y la
oveja flaca,
34:21 por cuanto empujasteis con el costado y con el
hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos a todas
las débiles, hasta que las echasteis y las
dispersasteis.
34:22 Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán
para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja.
34:23 Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las
apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y
él les será por pastor.
34:24 Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David
príncipe en medio de ellos.
Yo Jehová he hablado.
34:25 Y estableceré con ellos pacto de paz, y
quitaré de la tierra las fieras; y habitarán en el
desierto con seguridad, y dormirán en los bosques.
34:26 Y daré bendición a ellas y a los alrededores
de mi collado, y haré descender la lluvia en su
tiempo; lluvias de bendición serán.
34:27 Y el árbol del campo dará su fruto, y la
tierra dará su fruto, y estarán sobre su tierra con
seguridad; y sabrán que yo soy Jehová, cuando rompa
las coyundas de su yugo, y los libre de mano de los
que se sirven de ellos.
34:28 No serán más por despojo de las naciones, ni
las fieras de la tierra las devorarán; sino que
habitarán con seguridad, y no habrá quien las
espante.
34:29 Y levantaré para ellos una planta de renombre,
y no serán ya más consumidos de hambre en la tierra,
ni ya más serán avergonzados por las naciones.
34:30 Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con
ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel,
dice Jehová el Señor.
34:31 Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto,
hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el
Señor.
çCapítulo
35
Profecía contra el Monte Seir
35:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
35:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte de
Seir,     
y profetiza contra él,
35:3 y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí
yo estoy contra ti, oh monte de Seir, y extenderé mi
mano contra ti, y te convertiré en desierto y en
soledad.
35:4 A tus ciudades asolaré, y tú serás asolado; y
sabrás que yo soy Jehová.
35:5 Por cuanto tuviste enemistad perpetua, y
entregaste a los hijos de Israel al poder de la
espada en el tiempo de su aflicción, en el tiempo
extremadamente malo,
35:6 por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, que a
sangre te destinaré, y sangre te perseguirá; y
porque la sangre no aborreciste, sangre te
perseguirá.
35:7 Y convertiré al monte de Seir en desierto y en
soledad, y cortaré de él al que vaya y al que
venga.
35:8 Y llenaré sus montes de sus muertos; en tus
collados, en tus valles y en todos tus arroyos,
caerán muertos a espada.
35:9 Yo te pondré en asolamiento perpetuo, y tus
ciudades nunca más se restaurarán; y sabréis que yo
soy Jehová.
35:10 Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos
tierras serán mías, y tomaré posesión de ellas;
estando allí Jehová;
35:11 por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, yo
haré conforme a tu ira, y conforme a tu celo con que
procediste, a causa de tus enemistades con ellos; y
seré conocido en ellos, cuando te juzgue.
35:12 Y sabrás que yo Jehová he oído todas tus
injurias que proferiste contra los montes de Israel,
diciendo: Destruidos son, nos han sido dados para
que los devoremos.
35:13 Y os engrandecisteis contra mí con vuestra
boca, y multiplicasteis contra mí vuestras palabras.
Yo lo oí.
35:14 Así ha dicho Jehová el Señor: Para que toda la
tierra se regocije, yo te haré una desolación.
35:15 Como te alegraste sobre la heredad de la casa
de Israel, porque fue asolada, así te haré a ti;
asolado será el monte de Seir, y todo Edom, todo él;
y sabrán que yo soy Jehová.     
Capítulo 36
Restauración futura de Israel
36:1 Tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de
Israel, y di: Montes de Israel, oíd palabra de
Jehová.
36:2 Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto el
enemigo dijo de vosotros: ¡Ea! también las alturas
eternas nos han sido dadas por heredad;
36:3 profetiza, por tanto, y di: Así ha dicho Jehová
el Señor: Por cuanto os asolaron y os tragaron de
todas partes, para que fueseis heredad de las otras
naciones, y se os ha hecho caer en boca de
habladores y ser el oprobio de los pueblos,
36:4 por tanto, montes de Israel, oíd palabra de
Jehová el Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los
montes y a los collados, a los arroyos y a los
valles, a las ruinas y asolamientos y a las ciudades
desamparadas, que fueron puestas por botín y
escarnio de las otras naciones alrededor;
36:5 por eso, así ha dicho Jehová el Señor: He
hablado por cierto en el fuego de mi celo contra las
demás naciones, y contra todo Edom, que se
disputaron mi tierra por heredad con alegría, de
todo corazón y con enconamiento de ánimo, para que
sus expulsados fuesen presa suya.
36:6 Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel,
y dí a los montes y a los collados, y a los arroyos
y a los valles: Así ha dicho Jehová el Señor: He
aquí, en mi celo y en mi furor he hablado, por
cuanto habéis llevado el oprobio de las naciones.
36:7 Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: Yo he
alzado mi mano, he jurado que las naciones que están
a vuestro alrededor han de llevar su afrenta.
36:8 Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis
vuestras ramas, y llevaréis vuestro fruto para mi
pueblo Israel; porque cerca están para venir.
36:9 Porque he aquí, yo estoy por vosotros, y a
vosotros me volveré, y seréis labrados y sembrados.
36:10 Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a
toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades
serán habitadas, y edificadas las ruinas.
36:11 Multiplicaré sobre vosotros hombres y ganado,
y serán multiplicados y crecerán; y os haré morar
como solíais antiguamente, y os haré mayor bien que
en vuestros principios; y sabréis que yo soy
Jehová.
36:12 Y haré andar hombres sobre vosotros, a mi
pueblo Israel; y tomarán posesión de ti, y les serás
por heredad, y nunca más les matarás los hijos.
36:13 Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dicen
de vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los
hijos de tu nación has sido;
36:14 por tanto, no devorarás más hombres, y nunca
más matarás a los hijos de tu nación, dice Jehová el
Señor.
36:15 Y nunca más te haré oír injuria de naciones,
ni más llevarás denuestos de pueblos, ni harás más
morir a los hijos de tu nación, dice Jehová el
Señor.
36:16 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
36:17 Hijo de hombre, mientras la casa de Israel
moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y
con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su
camino delante de mí.
36:18 Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que
derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la
contaminaron.
36:19 Les esparcí por las naciones, y fueron
dispersados por las tierras; conforme a sus caminos
y conforme a sus obras les juzgué.
36:20 Y cuando llegaron a las naciones adonde
fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de
ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de la tierra de
él han salido.
36:21 Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre
profanado por la casa de Israel entre las naciones
adonde fueron.
36:22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha
dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh
casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre,
el cual profanasteis vosotros entre las naciones
adonde habéis llegado.
36:23 Y santificaré mi grande nombre, profanado
entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en
medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy
Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado
en vosotros delante de sus ojos.
36:24 Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré
de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.
36:25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis
limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos
vuestros ídolos os limpiaré.
36:26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo
dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el
corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
36:27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y
haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis
preceptos, y los pongáis por obra.
36:28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros
padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a
vosotros por Dios.
36:29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y
llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré
hambre.
36:30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles,
y el fruto de los campos, para que nunca más
recibáis oprobio de hambre entre las naciones.
36:31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y
de vuestras obras que no fueron buenas; y os
avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras
iniquidades y por vuestras abominaciones.
36:32 No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor,
sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por
vuestras iniquidades, casa de Israel.
36:33 Así ha dicho Jehová el Señor: El día que os
limpie de todas vuestras iniquidades, haré también
que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán
reedificadas.
36:34 Y la tierra asolada será labrada, en lugar de
haber permanecido asolada a ojos de todos los que
pasaron.
36:35 Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido
a ser como huerto del Edén; y estas ciudades que
eran desiertas y asoladas y arruinadas, están
fortificadas y habitadas.
36:36 Y las naciones que queden en vuestros
alrededores sabrán que yo reedifiqué lo que estaba
derribado, y planté lo que estaba desolado; yo
Jehová he hablado, y lo haré.
36:37 Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré
solicitado por la casa de Israel, para hacerles
esto; multiplicaré los hombres como se multiplican
los rebaños.
36:38 Como las ovejas consagradas, como las ovejas
de Jerusalén en sus fiestas solemnes, así las
ciudades desiertas serán llenas de rebaños de
hombres; y sabrán que yo soy Jehová.
Capítulo 37
El valle de los huesos secos
37:1 La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en
el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un
valle que estaba lleno de huesos.
37:2 Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en
derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz
del campo, y por cierto secos en gran manera.
37:3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos
huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
37:4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos,
y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.
37:5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He
aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y
viviréis.
37:6 Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir
sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré
en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo
soy Jehová.
37:7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un
ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor;
y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
37:8 Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la
carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos;
pero no había en ellos espíritu.
37:9 Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza,
hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho
Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro
vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
37:10 Y profeticé como me había mandado, y entró
espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre
sus pies;
un ejército grande en extremo.
37:11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos
huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen:
Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra
esperanza, y somos del todo destruidos.
37:12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho
Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros,
pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas,
y os traeré a la tierra de Israel.
37:13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra
vuestros sepulcros, y os saque de vuestras
sepulturas, pueblo mío.
37:14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis,
y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis
que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.
La reunión de Judá e Israel
37:15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
37:16 Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe
en él: Para Judá, y para los hijos de Israel sus
compañeros. Toma después otro palo, y escribe en él:
Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de
Israel sus compañeros.
37:17 Júntalos luego el uno con el otro, para que
sean uno solo, y serán uno solo en tu mano.
37:18 Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo,
diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con
eso?,
37:19 diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí,
yo tomo el palo de José que está en la mano de
Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y
los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo
palo, y serán uno en mi mano.
37:20 Y los palos sobre que escribas estarán en tu
mano delante de sus ojos,
37:21 y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He
aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las
naciones a las cuales fueron, y los recogeré de
todas partes, y los traeré a su tierra;
37:22 y los haré una nación en la tierra, en los
montes de Israel, y un rey será a todos ellos por
rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más
serán divididos en dos reinos.
37:23 Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con
sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los
salvaré de todas sus rebeliones con las cuales
pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo
a ellos por Dios.
37:24 Mi siervo David será rey sobre ellos,
y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en
mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los
pondrán por obra.
37:25 Habitarán en la tierra que di a mi siervo
Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella
habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos
para siempre; y mi siervo David será príncipe de
ellos para siempre.
37:26 Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo
será con ellos; y los estableceré y los
multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para
siempre.
37:27 Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y
seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
37:28 Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico
a Israel, estando mi santuario en medio de ellos
para siempre.
Capítulo 38
Profecía contra Gog
38:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
38:2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en
tierra de Magog,
príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza
contra él,
38:3 y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo
estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec
y Tubal.
38:4 Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus
quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército,
caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran
multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos
espadas;
38:5 Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con
escudo y yelmo;
38:6 Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma,
de los confines del norte, y todas sus tropas;
muchos pueblos contigo.
38:7 Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud
que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda.
38:8 De aquí a muchos días serás visitado; al cabo
de años vendrás a la tierra salvada de la espada,
recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel,
que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de
las naciones, y todos ellos morarán confiadamente.
38:9 Subrirás tú, y vendrás como tempestad; como
nublado para cubrir la tierra serás tú y todas tus
tropas, y muchos pueblos contigo.
38:10 Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día
subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal
pensamiento,
38:11 y dirás: Subiré contra una tierra indefensa,
iré contra gentes tranquilas que habitan
confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no
tienen cerrojos ni puertas;
38:12 para arrebatar despojos y para tomar botín,
para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya
pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las
naciones, que se hace de ganado y posesiones, que
mora en la parte central de la tierra.
38:13 Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y
todos sus príncipes, te dirán: ¿Has venido a
arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para
tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar
ganados y posesiones, para tomar grandes despojos?
38:14 Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a
Gog: Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel tiempo,
cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, ¿no lo
sabrás tú?
38:15 Vendrás de tu lugar, de las regiones del
norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a
caballo, gran multitud y poderoso ejército,
38:16 y subirás contra mi pueblo Israel como nublado
para cubrir la tierra; será al cabo de los días; y
te traeré sobre mi tierra, para que las naciones me
conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog,
delante de sus ojos.
38:17 Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No eres tú
aquel de quien hablé yo en tiempos pasados por mis
siervos los profetas de Israel, los cuales
profetizaron en aquellos tiempos que yo te había de
traer sobre ellos?
38:18 En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la
tierra de Israel, dijo Jehová el Señor, subirá mi
ira y mi enojo.
38:19 Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de
mi ira: Que en aquel tiempo habrá gran temblor sobre
la tierra de Israel;
38:20 que los peces del mar, las aves del cielo, las
bestias del campo y toda serpiente que se arrastra
sobre la tierra, y todos los hombres que están sobre
la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia; y
se desmoronarán los montes, y los vallados caerán, y
todo muro caerá a tierra.
38:21 Y en todos mis montes llamaré contra él la
espada, dice Jehová el Señor; la espada de cada cual
será contra su hermano.
38:22 Y yo litigaré contra él con pestilencia y con
sangre; y haré llover sobre él, sobre sus tropas y
sobre los muchos pueblos que están con él, impetuosa
lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre.
38:23 Y seré engrandecido y santificado, y seré
conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrán
que yo soy Jehová.
Capítulo 39
39:1 Tú pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog,
y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy
contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y
Tubal.
39:2 Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré
subir de las partes del norte, y te traeré sobre los
montes de Israel;
39:3 y sacaré tu arco de tu mano izquierda, y
derribaré tus saetas de tu mano derecha.
39:4 Sobre los montes de Israel caerás tú y todas
tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves
de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo,
te he dado por comida.
39:5 Sobre la faz del campo caerás; porque yo he
hablado, dice Jehová el Señor.
39:6 Y enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que
moran con seguridad en las costas; y sabrán que yo
soy Jehová.
39:7 Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi
pueblo Israel, y nunca más dejaré profanar mi santo
nombre; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, el
Santo en Israel.
39:8 He aquí viene, y se cumplirá, dice Jehová el
Señor; este es el día del cual he hablado.
39:9 Y los moradores de las ciudades de Israel
saldrán, y encenderán y quemarán armas, escudos,
paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas; y
los quemarán en el fuego por siete años.
39:10 No traerán leña del campo, ni cortarán de los
bosques, sino quemarán las armas en el fuego; y
despojarán a sus despojadores, y robarán a los que
les robaron, dice Jehová el Señor.
39:11 En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para
sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan
al oriente del mar; y obstruirá el paso a los
transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su
multitud; y lo llamarán el Valle de Hamón-gog.
39:12 Y la casa de Israel los estará enterrando por
siete meses, para limpiar la tierra.
39:13 Los enterrará todo el pueblo de la tierra; y
será para ellos célebre el día en que yo sea
glorificado, dice Jehová el Señor.
39:14 Y tomarán hombres a jornal que vayan por el
país con los que viajen, para enterrar a los que
queden sobre la faz de la tierra, a fin de
limpiarla; al cabo de siete meses harán el
reconocimiento.
39:15 Y pasarán los que irán por el país, y el que
vea los huesos de algún hombre pondrá junto a ellos
una señal, hasta que los entierren los sepultureros
en el valle de Hamón-gog.
39:16 Y también el nombre de la ciudad será Hamona;
y limpiarán la tierra.
39:17 Y tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el
Señor: Di a las aves de toda especie, y a toda fiera
del campo: Juntaos, y venid; reuníos de todas partes
a mi víctima que sacrifico para vosotros, un
sacrificio grande sobre los montes de Israel; y
comeréis carne y beberéis sangre.
39:18 Comeréis carne de fuertes, y beberéis sangre
de príncipes de la tierra; de carneros, de corderos,
de machos cabríos, de bueyes y de toros, engordados
todos en Basán.
39:19 Comeréis grosura hasta saciaros, y beberéis
hasta embriagaros de sangre de las víctimas que para
vosotros sacrifiqué.
39:20 Y os saciaréis sobre mi mesa, de caballos y de
jinetes fuertes y de todos los hombres de guerra,
dice Jehová el Señor.
39:21 Y pondré mi gloria entre las naciones, y todas
las naciones verán mi juicio que habré hecho, y mi
mano que sobre ellos puse.
39:22 Y de aquel día en adelante sabrá la casa de
Israel que yo soy Jehová su Dios.
39:23 Y sabrán las naciones que la casa de Israel
fue llevada cautiva por su pecado, por cuanto se
rebelaron contra mí, y yo escondí de ellos mi
rostro, y los entregué en manos de sus enemigos, y
cayeron todos a espada.
39:24 Conforme a su inmundicia y conforme a sus
rebeliones hice con ellos, y de ellos escondí mi
rostro.
39:25 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Ahora
volveré la cautividad de Jacob, y tendré
misericordia de toda la casa de Israel, y me
mostraré celoso por mi santo nombre.
39:26 Y ellos sentirán su vergüenza, y toda su
rebelión con que prevaricaron contra mí, cuando
habiten en su tierra con seguridad, y no haya quien
los espante;
39:27 cuando los saque de entre los pueblos, y los
reúna de la tierra de sus enemigos, y sea
santificado en ellos ante los ojos de muchas
naciones.
39:28 Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando
después de haberlos llevado al cautiverio entre las
naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí
a ninguno de ellos.
39:29 Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque
habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de
Israel, dice Jehová el Señor.
Capítulo 40
La visión del templo
40:1 En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al
principio del año, a los diez días del mes, a los
catorce años después que la ciudad fue conquistada,
en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová,
y me llevó allá.
40:2 En visiones de Dios me llevó a la tierra de
Israel, y me puso sobre un monte muy alto, sobre el
cual había un edificio parecido a una gran ciudad,
hacia la parte sur.
40:3 Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto
era como aspecto de bronce; y tenía un cordel de
lino en su mano, y una caña de medir;
y él estaba a la puerta.
40:4 Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de
hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y
pon tu corazón a todas las cosas que te muestro;
porque para que yo te las mostrase has sido traído
aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel.
40:5 Y he aquí un muro fuera de la casa;
y la caña de medir que aquel varón tenía en la mano
era de seis codos
de a codo y palmo menor; y midió el espesor del
muro, de una caña, y la altura, de otra caña.
40:6 Después vino a la puerta que mira hacia el
oriente, y subió por sus gradas, y midió un poste de
la puerta, de una caña
de ancho, y el otro poste, de otra caña de ancho.
40:7 Y cada cámara tenía una caña
de largo, y una caña de ancho; y entre las cámaras
había cinco codos de ancho; y cada poste de la
puerta junto a la entrada de la puerta por dentro,
una caña.
40:8 Midió asimismo la entrada de la puerta por
dentro, una caña.
40:9 Midió luego la entrada del portal, de ocho
codos,
y sus postes de dos codos; y la puerta del portal
estaba por el lado de adentro.
40:10 Y la puerta oriental tenía tres cámaras a cada
lado, las tres de una medida; también de una medida
los portales a cada lado.
40:11 Midió el ancho de la entrada de la puerta, de
diez codos,
y la longitud del portal, de trece codos.
40:12 El espacio delante de las cámaras era de un
codo
a un lado, y de otro codo al otro lado; y cada
cámara tenía seis codos por un lado, y seis codos
por el otro.
40:13 Midió la puerta desde el techo de una cámara
hasta el techo de la otra, veinticinco codos
de ancho, puerta contra puerta.
40:14 Y midió los postes, de sesenta codos,
cada poste del atrio y del portal todo en derredor.
40:15 Y desde el frente de la puerta de la entrada
hasta el frente de la entrada de la puerta interior,
cincuenta codos.
40:16 Y había ventanas estrechas en las cámaras, y
en sus portales por dentro de la puerta alrededor, y
asimismo en los corredores; y las ventanas estaban
alrededor por dentro; y en cada poste había
palmeras.
40:17 Me llevó luego al atrio exterior, y he aquí
había cámaras, y estaba enlosado todo en derredor;
treinta cámaras había alrededor en aquel atrio.
40:18 El enlosado a los lados de las puertas, en
proporción a la longitud de los portales, era el
enlosado más bajo.
40:19 Y midió la anchura desde el frente de la
puerta de abajo hasta el frente del atrio interior
por fuera, de cien codos
hacia el oriente y el norte.
40:20 Y de la puerta que estaba hacia el norte en el
atrio exterior, midió su longitud y su anchura.
40:21 Sus cámaras eran tres de un lado, y tres del
otro; y sus postes y sus arcos eran como la medida
de la puerta primera: cincuenta codos
de longitud, y veinticinco de ancho.
40:22 Y sus ventanas y sus arcos y sus palmeras eran
conforme a la medida de la puerta que estaba hacia
el oriente; y se subía a ella por siete gradas, y
delante de ellas estaban sus arcos.
40:23 La puerta del atrio interior estaba enfrente
de la puerta hacia el norte, y así al oriente; y
midió de puerta a puerta, cien codos.
40:24 Me llevó después hacia el sur, y he aquí una
puerta hacia el sur; y midió sus portales y sus
arcos conforme a estas medidas.
40:25 Y tenía sus ventanas y sus arcos alrededor,
como las otras ventanas; la longitud era de
cincuenta codos,
y el ancho de veinticinco codos.
40:26 Sus gradas eran de siete peldaños, con sus
arcos delante de ellas; y tenía palmeras, una de un
lado, y otra del otro lado, en sus postes.
40:27 Había también puerta hacia el sur del atrio
interior; y midió de puerta a puerta hacia el sur
cien codos.
40:28 Me llevó después en el atrio de adentro a la
puerta del sur, y midió la puerta del sur conforme a
estas medidas.
40:29 Sus cámaras y sus postes y sus arcos eran
conforme a estas medidas, y tenía sus ventanas y sus
arcos alrededor; la longitud era de cincuenta codos,
y de veinticinco codos el ancho.
40:30 Los arcos alrededor eran de veinticinco codos
de largo, y cinco codos de ancho.
40:31 Y sus arcos caían afuera al atrio, con
palmeras en sus postes; y sus gradas eran de ocho
peldaños.
40:32 Y me llevó al atrio interior hacia el oriente,
y midió la puerta conforme a estas medidas.
40:33 Eran sus cámaras y sus postes y sus arcos
conforme a estas medidas, y tenía sus ventanas y sus
arcos alrededor; la longitud era de cincuenta codos,
y la anchura de veinticinco codos.
40:34 Y sus arcos caían afuera al atrio, con
palmeras en sus postes de un lado y de otro; y sus
gradas eran de ocho peldaños.
40:35 Me llevó luego a la puerta del norte, y midió
conforme a estas medidas;
40:36 sus cámaras, sus postes, sus arcos y sus
ventanas alrededor; la longitud era de cincuenta
codos,
y de veinticinco codos el ancho.
40:37 Sus postes caían afuera al atrio, con palmeras
a cada uno de sus postes de un lado y de otro; y sus
gradas eran de ocho peldaños.
40:38 Y había allí una cámara, y su puerta con
postes de portales; allí lavarán el holocausto.
40:39 Y en la entrada de la puerta había dos mesas a
un lado, y otras dos al otro, para degollar sobre
ellas el holocausto y la expiación y el sacrificio
por el pecado.
40:40 A un lado, por fuera de las gradas, a la
entrada de la puerta del norte, había dos mesas; y
al otro lado que estaba a la entrada de la puerta,
dos mesas.
40:41 Cuatro mesas a un lado, y cuatro mesas al otro
lado, junto a la puerta; ocho mesas, sobre las
cuales degollarán las víctimas.
40:42 Las cuatro mesas para el holocausto eran de
piedra labrada, de un codo
y medio de longitud, y codo y medio de ancho, y de
un codo de altura; sobre éstas pondrán los
utensilios con que degollarán el holocausto y el
sacrificio.
40:43 Y adentro, ganchos, de un palmo menor,
dispuestos en derredor; y sobre las mesas la carne
de las víctimas.
40:44 Y fuera de la puerta interior, en el atrio de
adentro que estaba al lado de la puerta del norte,
estaban las cámaras de los cantores, las cuales
miraban hacia el sur; una estaba al lado de la
puerta del oriente que miraba hacia el norte.
40:45 Y me dijo: Esta cámara que mira hacia el sur
es de los sacerdotes que hacen la guardia del
templo.
40:46 Y la cámara que mira hacia el norte es de los
sacerdotes que hacen la guardia del altar; estos son
los hijos de Sadoc, los cuales son llamados de los
hijos de Leví para ministrar a Jehová.
40:47 Y midió el atrio, cien codos
de longitud, y cien codos de anchura; era cuadrado;
y el altar estaba delante de la casa.
40:48 Y me llevó al pórtico del templo, y midió cada
poste del pórtico, cinco codos
de un lado, y cinco codos de otro; y la anchura de
la puerta tres codos de un lado, y tres codos de
otro.
40:49 La longitud del pórtico, veinte codos,
y el ancho once codos, al cual subían por gradas; y
había columnas junto a los postes, una de un lado, y
otra de otro.
Capítulo 41
41:1 Me introdujo luego en el templo, y midió los
postes, siendo el ancho seis codos
de un lado, y seis codos de otro, que era el ancho
del tabernáculo.
41:2 El ancho de la puerta era de diez codos,
y los lados de la puerta, de cinco codos de un lado,
y cinco del otro. Y midió su longitud, de cuarenta
codos, y la anchura de veinte codos.
41:3 Y pasó al interior, y midió cada poste de la
puerta, de dos codos;
y la puerta, de seis codos; y la anchura de la
entrada, de siete codos.
41:4 Midió también su longitud, de veinte codos,
y la anchura de veinte codos, delante del templo; y
me dijo: Este es el lugar santísimo.
41:5 Después midió el muro de la casa, de seis
codos;
y de cuatro codos la anchura de las cámaras, en
torno de la casa alrededor.
41:6 Las cámaras laterales estaban sobrepuestas unas
a otras, treinta en cada uno de los tres pisos; y
entraban modillones en la pared de la casa
alrededor, sobre los que estribasen las cámaras,
para que no estribasen en la pared de la casa.
41:7 Y había mayor anchura en las cámaras de más
arriba; la escalera de caracol de la casa subía muy
alto alrededor por dentro de la casa; por tanto, la
casa tenía más anchura arriba. Del piso inferior se
podía subir al de en medio, y de éste al superior.
41:8 Y miré la altura de la casa alrededor; los
cimientos de las cámaras eran de una caña
entera de seis codos largos.
41:9 El ancho de la pared de afuera de las cámaras
era de cinco codos,
igual al espacio que quedaba de las cámaras de la
casa por dentro.
41:10 Y entre las cámaras había anchura de veinte
codos r todos lados alrededor de la casa.
41:11 La puerta de cada cámara salía al espacio que
quedaba, una puerta hacia el norte, y otra puerta
hacia el sur; y el ancho del espacio que quedaba era
de cinco codos r todo alrededor.
41:12 Y el edificio que estaba delante del espacio
abierto al lado del occidente era de setenta codos;
y la pared del edificio, de cinco codos de grueso
alrededor, y noventa codos de largo.
41:13 Luego midió la casa, cien codos
de largo; y el espacio abierto y el edificio y sus
paredes, de cien codos de longitud.
41:14 Y el ancho del frente de la casa y del espacio
abierto al oriente era de cien codos.
41:15 Y midió la longitud del edificio que estaba
delante del espacio abierto que había detrás de él,
y las cámaras de uno y otro lado, cien codos;
y el templo de dentro, y los portales del atrio.
41:16 Los umbrales y las ventanas estrechas y las
cámaras alrededor de los tres pisos estaba todo
cubierto de madera desde el suelo hasta las
ventanas; y las ventanas también cubiertas.
41:17 Por encima de la puerta, y hasta la casa de
adentro, y afuera de ella, y por toda la pared en
derredor por dentro y por fuera, tomó medidas.
41:18 Y estaba labrada con querubines y palmeras,
entre querubín y querubín una palmera; y cada
querubín tenía dos rostros;
41:19 un rostro de hombre hacia la palmera del un
lado, y un rostro de león hacia la palmera del otro
lado, por toda la casa alrededor.
41:20 Desde el suelo hasta encima de la puerta había
querubines labrados y palmeras, por toda la pared
del templo.
41:21 Cada poste del templo era cuadrado, y el
frente del santuario era como el otro frente.
41:22 La altura del altar de madera era de tres
codos,
y su longitud de dos codos; y sus esquinas, su
superficie y sus paredes eran de madera. Y me dijo:
Esta es la mesa que está delante de Jehová.
41:23 El templo y el santuario tenían dos puertas.
41:24 Y en cada puerta había dos hojas, dos hojas
que giraban; dos hojas en una puerta, y otras dos en
la otra.
41:25 En las puertas del templo había labrados de
querubines y palmeras, así como los que había en las
paredes; y en la fachada del atrio al exterior había
un portal de madera.
41:26 Y había ventanas estrechas, y palmeras de uno
y otro lado a los lados del pórtico; así eran las
cámaras de la casa y los umbrales.
Capítulo 42
42:1 Me trajo luego al atrio exterior hacia el
norte, y me llevó a la cámara que estaba delante del
espacio abierto que quedaba enfrente del edificio,
hacia el norte.
42:2 Por delante de la puerta del norte su longitud
era de cien codos,
y el ancho de cincuenta codos.
42:3 Frente a los veinte codos
que había en el atrio interior, y enfrente del
enlosado que había en el atrio exterior, estaban las
cámaras, las unas enfrente de las otras en tres
pisos.
42:4 Y delante de las cámaras había un corredor de
diez codos de ancho hacia adentro, con una vía de un
codo; y sus puertas daban al norte.
42:5 Y las cámaras más altas eran más estrechas;
porque las galerías quitaban de ellas más que de las
bajas y de las de en medio del edificio.
42:6 Porque estaban en tres pisos, y no tenían
columnas como las columnas de los atrios; por tanto,
eran más estrechas que las de abajo y las de en
medio, desde el suelo.
42:7 Y el muro que estaba afuera enfrente de las
cámaras, hacia el atrio exterior delante de las
cámaras, tenía cincuenta codos
de largo.
42:8 Porque la longitud de las cámaras del atrio de
afuera era de cincuenta codos;
y delante de la fachada del templo había cien
codos.
42:9 Y debajo de las cámaras estaba la entrada al
lado oriental, para entrar en él desde el atrio
exterior.
42:10 A lo largo del muro del atrio, hacia el
oriente, enfrente del espacio abierto, y delante del
edificio, había cámaras.
42:11 Y el corredor que había delante de ellas era
semejante al de las cámaras que estaban hacia el
norte; tanto su longitud como su ancho eran lo
mismo, y todas sus salidas, conforme a sus puertas y
conforme a sus entradas.
42:12 Así también eran las puertas de las cámaras
que estaban hacia el sur; había una puerta al
comienzo del corredor que había enfrente del muro al
lado oriental, para quien entraba en las cámaras.
42:13 Y me dijo: Las cámaras del norte y las del
sur, que están delante del espacio abierto, son
cámaras santas en las cuales los sacerdotes que se
acercan a Jehová comerán las santas ofrendas; allí
pondrán las ofrendas santas, la ofrenda y la
expiación y el sacrifico por el pecado, porque el
lugar es santo.
42:14 Cuando los sacerdotes entren, no saldrán del
lugar santo al atrio exterior, sino que allí dejarán
sus vestiduras con que ministran, porque son santas;
y se vestirán otros vestidos, y así se acercarán a
lo que es del pueblo.
42:15 Y luego que acabó las medidas de la casa de
adentro, me sacó por el camino de la puerta que
miraba hacia el oriente, y lo midió todo alrededor.
42:16 Midió el lado oriental con la caña de medir,
quinientas cañas
de la caña de medir alrededor.
42:17 Midió al lado del norte, quinientas cañas
de la caña de medir alrededor.
42:18 Midió al lado del sur, quinientas cañas
de la caña de medir.
42:19 Rodeó al lado del occidente, y midió
quinientas cañas
de la caña de medir.
42:20 A los cuatro lados lo midió; tenía un muro
todo alrededor, de quinientas cañas
de longitud y quinientas cañas de ancho, para hacer
separación entre el santuario y el lugar profano.
Capítulo 43
La gloria de Jehová llena el templo
43:1 Me llevó luego a la puerta, a la puerta que
mira hacia el oriente;
43:2 y he aquí la gloria del Dios de Israel, que
venía del oriente; 
y su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la
tierra resplandecía a causa de su gloria.
43:3 Y el aspecto de lo que vi era como una visión,
como aquella visión que vi cuando vine para destruir
la ciudad; y las visiones eran como la visión que vi
junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.
43:4 Y la gloria de Jehová entró en la casa por la
vía de la puerta que daba al oriente.
43:5 Y me alzó el Espíritu y me llevó al atrio
interior; y he aquí que la gloria de Jehová llenó la
casa.
Leyes del templo
43:6 Y oí uno que me hablaba desde la casa; y un
varón estaba junto a mí,
43:7 y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de
mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis
pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel
para siempre; y nunca más profanará la casa de
Israel mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con
sus fornicaciones, ni con los cuerpos muertos de sus
reyes en sus lugares altos.
43:8 Porque poniendo ellos su umbral junto a mi
umbral, y su contrafuerte junto a mi contrafuerte,
mediando sólo una pared entre mí y ellos, han
contaminado mi santo nombre con sus abominaciones
que hicieron; por tanto, los consumí en mi furor.
43:9 Ahora arrojarán lejos de mí sus fornicaciones,
y los cuerpos muertos de sus reyes, y habitaré en
medio de ellos para siempre.
43:10 Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de
Israel esta casa, y avergüéncense de sus pecados; y
midan el diseño de ella.
43:11 Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho,
hazles entender el diseño de la casa, su
disposición, sus salidas y sus entradas, y todas sus
formas, y todas sus descripciones, y todas sus
configuraciones, y todas sus leyes; y descríbelo
delante de sus ojos, para que guarden toda su forma
y todas sus reglas, y las pongan por obra.
43:12 Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del
monte, el recinto entero, todo en derredor, será
santísimo. He aquí que esta es la ley de la casa.
43:13 Estas son las medidas del altar por codos
(el codo de a codo y palmo menor). La base, de un
codo, y de un codo el ancho; y su remate por su
borde alrededor, de un palmo. Este será el zócalo
del altar.
43:14 Y desde la base, sobre el suelo, hasta el
lugar de abajo, dos codos,
y la anchura de un codo; y desde la cornisa menor
hasta la cornisa mayor, cuatro codos, y el ancho de
un codo.
43:15 El altar era de cuatro codos,
y encima del altar había cuatro cuernos.
43:16 Y el altar tenía doce codos
de largo, y doce de ancho, cuadrado a sus cuatro
lados.
43:17 El descanso era de catorce codos de
longitud y catorce de anchura en sus cuatro lados, y
de medio codo el borde alrededor; y la base de un
codo por todos lados; y sus gradas estaban al
oriente.
43:18 Y me dijo: Hijo de hombre, así ha dicho Jehová
el Señor: Estas son las ordenanzas del altar el día
en que sea hecho, para ofrecer holocausto sobre él y
para esparcir sobre él sangre.
43:19 A los sacerdotes levitas que son del linaje de
Sadoc, que se acerquen a mí, dice Jehová el Señor,
para ministrar ante mí, darás un becerro de la
vacada para expiación.
43:20 Y tomarás de su sangre, y pondrás en los
cuatro cuernos del altar, y en las cuatro esquinas
del descanso, y en el borde alrededor; así lo
limpiarás y purificarás.
43:21 Tomarás luego el becerro de la expiación, y lo
quemarás conforme a la ley de la casa, fuera del
santuario.
43:22 Al segundo día ofrecerás un macho cabrío sin
defecto, para expiación; y purificarán el altar como
lo purificaron con el becerro.
43:23 Cuando acabes de expiar, ofrecerás un becerro
de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de
la manada;
43:24 y los ofrecerás delante de Jehová, y los
sacerdotes echarán sal sobre ellos, y los ofrecerán
en holocausto a Jehová.
43:25 Por siete días sacrificarán un macho cabrío
cada día en expiación; asimismo sacrificarán el
becerro de la vacada y un carnero sin tacha del
rebaño.
43:26 Por siete días harán expiación por el altar, y
lo limpiarán, y así lo consagrarán.
43:27 Y acabados estos días, del octavo día en
adelante, los sacerdotes sacrificarán sobre el altar
vuestros holocaustos y vuestras ofrendas de paz; y
me seréis aceptos, dice Jehová el Señor.
Capítulo 44
44:1 Me hizo volver hacia la puerta exterior del
santuario, la cual mira hacia el oriente; y estaba
cerrada.
44:2 Y me dijo Jehová: Esta puerta estará cerrada;
no se abrirá, ni entrará por ella hombre, porque
Jehová Dios de Israel entró por ella; estará, por
tanto, cerrada.
44:3 En cuanto al príncipe, por ser el príncipe, él
se sentará allí para comer pan delante de Jehová;
por el vestíbulo de la puerta entrará, y por ese
mismo camino saldrá.
44:4 Y me llevó hacia la puerta del norte por
delante de la casa; y miré, y he aquí la gloria de
Jehová había llenado la casa de Jehová; y me postré
sobre mi rostro.
44:5 Y me dijo Jehová: Hijo de hombre, pon atención,
y mira con tus ojos, y oye con tus oídos todo lo que
yo hablo contigo sobre todas las ordenanzas de la
casa de Jehová, y todas sus leyes; y pon atención a
las entradas de la casa, y a todas las salidas del
santuario.
44:6 Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel:
Así ha dicho Jehová el Señor: Basta ya de todas
vuestras abominaciones, oh casa de Israel;
44:7 de traer extranjeros, incircuncisos de corazón
e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario
y para contaminar mi casa; de ofrecer mi pan, la
grosura y la sangre, y de invalidar mi pacto con
todas vuestras abominaciones.
44:8 Pues no habéis guardado lo establecido acerca
de mis cosas santas, sino que habéis puesto
extranjeros como guardas de las ordenanzas en mi
santuario.
44:9 Así ha dicho Jehová el Señor: Ningún hijo de
extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso
de carne, entrará en mi santuario, de todos los
hijos de extranjeros que están entre los hijos de
Israel.
44:10 Y los levitas que se apartaron de mí cuando
Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos,
llevarán su iniquidad.
44:11 Y servirán en mi santuario como porteros a las
puertas de la casa y sirvientes en la casa; ellos
matarán el holocausto y la víctima para el pueblo, y
estarán ante él para servirle.
44:12 Por cuanto les sirvieron delante de sus
ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero
de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado,
dice Jehová el Señor, que ellos llevarán su
iniquidad.
44:13 No se acercarán a mí para servirme como
sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas
santas, a mis cosas santísimas, sino que llevarán su
vergüenza y las abominaciones que hicieron.
44:14 Les pondré, pues, por guardas encargados de la
custodia de la casa, para todo el servicio de ella,
y para todo lo que en ella haya de hacerse.
44:15 Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que
guardaron el ordenamiento del santuario cuando los
hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se
acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí
estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice
Jehová el Señor.
44:16 Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán
a mi mesa para servirme, y guardarán mis
ordenanzas.
44:17 Y cuando entren por las puertas del atrio
interior, se vestirán vestiduras de lino; no
llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren
en las puertas del atrio interior y dentro de la
casa.
44:18 Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y
calzoncillos de lino sobre sus lomos;
no se ceñirán cosa que los haga sudar.
44:19 Cuando salgan al atrio exterior, al atrio de
afuera, al pueblo, se quitarán las vestiduras con
que ministraron, y las dejarán en las cámaras del
santuario,
y se vestirán de otros vestidos, para no santificar
al pueblo con sus vestiduras.
44:20 Y no se raparán su cabeza, ni dejarán crecer
su cabello,
sino que lo recortarán solamente.
44:21 Ninguno de los sacerdotes beberá vino cuando
haya de entrar en el atrio interior.
44:22 Ni viuda ni repudiada tomará por mujer, sino
que tomará virgen del linaje de la casa de Israel, o
viuda que fuere viuda de sacerdote.
44:23 Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia
entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a
discernir entre lo limpio y lo no limpio.
44:24 En los casos de pleito ellos estarán para
juzgar; conforme a mis juicios juzgarán; y mis leyes
y mis decretos guardarán en todas mis fiestas
solemnes, y santificarán mis días de reposo.
44:25 No se acercarán a hombre muerto para
contaminarse;
pero por padre o madre, hijo o hija, hermano, o
hermana que no haya tenido marido, sí podrán
contaminarse.
44:26 Y después de su purificación, le contarán
siete días.
44:27 Y el día que entre al santuario, al atrio
interior, para ministrar en el santuario, ofrecerá
su expiación, dice Jehová el Señor.
44:28 Y habrá para ellos heredad; yo seré su
heredad,
pero no les daréis posesión en Israel; yo soy su
posesión.
44:29 La ofrenda y la expiación y el sacrificio por
el pecado comerán, y toda cosa consagrada en Israel
será de ellos.
44:30 Y las primicias de todos los primeros frutos
de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente
de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes;
asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas
vuestras masas, para que repose la bendición en
vuestras casas.
44:31 Ninguna cosa mortecina ni desgarrada, así de
aves como de animales, comerán los sacerdotes.
Capítulo 45
45:1 Cuando repartáis por suertes la tierra en
heredad, apartaréis una porción para Jehová, que le
consagraréis en la tierra, de longitud de
veinticinco mil cañas
y diez mil de ancho; esto será santificado en todo
su territorio alrededor.
45:2 De esto será para el santuario quinientas
cañas
de longitud y quinientas de ancho, en cuadro
alrededor; y cincuenta codos en derredor para sus
ejidos.
45:3 Y de esta medida medirás en longitud
veinticinco mil cañas,
y en ancho diez mil, en lo cual estará el santuario
y el lugar santísimo.
45:4 Lo consagrado de esta tierra será para los
sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan
para ministrar a Jehová; y servirá de lugar para sus
casas, y como recinto sagrado para el santuario.
45:5 Asimismo veinticinco mil cañas
de longitud y diez mil de ancho, lo cual será para
los levitas ministros de la casa, como posesión para
sí, con veinte cámaras.
45:6 Para propiedad de la ciudad señalaréis cinco
mil de anchura y veinticinco mil de longitud,
delante de lo que se apartó para el santuario; será
para toda la casa de Israel.
45:7 Y la parte del príncipe estará junto a lo que
se apartó para el santuario, de uno y otro lado, y
junto a la posesión de la ciudad, delante de lo que
se apartó para el santuario, y delante de la
posesión de la ciudad, desde el extremo occidental
hasta el extremo oriental, y la longitud será desde
el límite occidental hasta el límite oriental.
45:8 Esta tierra tendrá por posesión en Israel, y
nunca más mis príncipes oprimirán a mi pueblo; y
darán la tierra a la casa de Israel conforme a sus
tribus.
45:9 Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Basta ya, oh
príncipes de Israel! Dejad la violencia y la rapiña.
Haced juicio y justicia; quitad vuestras
imposiciones de sobre mi pueblo, dice Jehová el
Señor.
45:10 Balanzas justas, efa justo, y bato
justo tendréis.
45:11 El efa
y el bato serán de una misma medida: que el bato
tenga la décima parte del homer, y la décima parte
del homer el efa; la medida de ellos será según el
homer.
45:12 Y el siclo
será de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco
siclos, quince siclos, os serán una mina.
45:13 Esta será la ofrenda que ofreceréis: la sexta
parte de un efa r cada homer del trigo, y la sexta parte de un efa
por cada homer de la cebada.
45:14 La ordenanza para el aceite será que
ofreceréis un bato
de aceite, que es la décima parte de un coro; diez
batos harán un homer; porque diez batos son un homer.
45:15 Y una cordera del rebaño de doscientas, de las
engordadas de Israel, para sacrificio, y para
holocausto y para ofrendas de paz, para expiación
por ellos, dice Jehová el Señor.
45:16 Todo el pueblo de la tierra estará obligado a
dar esta ofrenda para el príncipe de Israel.
45:17 Mas al príncipe corresponderá el dar el
holocausto y el sacrificio y la libación en las
fiestas solemnes, en las lunas nuevas, en los días
de reposo y en todas las fiestas de la casa de
Israel; él dispondrá la expiación, la ofrenda, el
holocausto y las ofrendas de paz, para hacer
expiación por la casa de Israel.
45:18 Así ha dicho Jehová el Señor: El mes primero,
el día primero del mes, tomarás de la vacada un
becerro sin defecto, y purificarás el santuario.
45:19 Y el sacerdote tomará de la sangre de la
expiación, y pondrá sobre los postes de la casa, y
sobre los cuatro ángulos del descanso del altar, y
sobre los postes de las puertas del atrio interior.
45:20 Así harás el séptimo día del mes para los que
pecaron por error y por engaño, y harás expiación
por la casa.
45:21 El mes primero, a los catorce días del mes,
tendréis la pascua, fiesta de siete días; se comerá
pan sin levadura.
45:22 Aquel día el príncipe sacrificará por sí mismo
y por todo el pueblo de la tierra, un becerro por el
pecado.
45:23 Y en los siete días de la fiesta solemne
ofrecerá holocausto a Jehová, siete becerros y siete
carneros sin defecto, cada día de los siete días; y
por el pecado un macho cabrío cada día.
45:24 Y con cada becerro ofrecerá ofrenda de un efa,
y con cada carnero un efa; y por cada efa un hin de
aceite.
45:25 En el mes séptimo, a los quince días del mes,
en la fiesta, hará como en estos siete días
en cuanto a la expiación, en cuanto al holocausto,
en cuanto al presente y en cuanto al aceite.
Capítulo 46
46:1 Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del
atrio interior que mira al oriente estará cerrada
los seis días de trabajo, y el día de reposo se
abrirá; se abrirá también el día de la luna nueva.
46:2 Y el príncipe entrará por el camino del portal
de la puerta exterior, y estará en pie junto al
umbral de la puerta mientras los sacerdotes ofrezcan
su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorará junto
a la entrada de la puerta; después saldrá; pero no
se cerrará la puerta hasta la tarde.
46:3 Asimismo adorará el pueblo de la tierra delante
de Jehová, a la entrada de la puerta, en los días de
reposo y en las lunas nuevas.
46:4 El holocausto que el príncipe ofrecerá a Jehová
en el día de reposo será seis corderos sin defecto,
y un carnero sin tacha;
46:5 y por ofrenda un efa
con cada carnero; y con cada cordero una ofrenda
conforme a sus posibilidades, y un hin de aceite con
el efa.
46:6 Mas el día de la luna nueva, un becerro sin
tacha de la vacada, seis corderos, y un carnero;
deberán ser sin defecto.
46:7 Y hará ofrenda de un efa
con el becerro, y un efa con cada carnero; pero con
los corderos, conforme a sus posibilidades; y un hin
de aceite por cada efa.
46:8 Y cuando el príncipe entrare, entrará por el
camino del portal de la puerta, y por el mismo
camino saldrá.
46:9 Mas cuando el pueblo de la tierra entrare
delante de Jehová en las fiestas, el que entrare por
la puerta del norte saldrá por la puerta del sur, y
el que entrare por la puerta del sur saldrá por la
puerta del norte; no volverá por la puerta por donde
entró, sino que saldrá por la de enfrente de ella.
46:10 Y el príncipe, cuando ellos entraren, entrará
en medio de ellos; y cuando ellos salieren, él
saldrá.
46:11 Y en las fiestas y en las asambleas solemnes
será la ofrenda un efa
con cada becerro, y un efa con cada carnero; y con
los corderos, conforme a sus posibilidades; y un hin
de aceite con cada efa.
46:12 Mas cuando el príncipe libremente hiciere
holocausto u ofrendas de paz a Jehová, le abrirán la
puerta que mira al oriente, y hará su holocausto y
sus ofrendas de paz, como hace en el día de reposo;
después saldrá, y cerrarán la puerta después que
saliere.
46:13 Y ofrecerás en sacrificio a Jehová cada día en
holocausto un cordero de un año sin defecto; cada
mañana lo sacrificarás.
46:14 Y con él harás todas las mañanas ofrenda de la
sexta parte de un efa,
y la tercera parte de un hin de aceite para mezclar
con la flor de harina; ofrenda para Jehová
continuamente, por estatuto perpetuo.
46:15 Ofrecerán, pues, el cordero y la ofrenda y el
aceite, todas las mañanas en holocausto continuo.
46:16 Así ha dicho Jehová el Señor: Si el príncipe
diere parte de su heredad a sus hijos, será de
ellos; posesión de ellos será por herencia.
46:17 Mas si de su heredad diere parte a alguno de
sus siervos, será de él hasta el año del jubileo,
y volverá al príncipe; mas su herencia será de sus
hijos.
46:18 Y el príncipe no tomará nada de la herencia
del pueblo, para no defraudarlos de su posesión; de
lo que él posee dará herencia a sus hijos, a fin de
que ninguno de mi pueblo sea echado de su posesión.
46:19 Me trajo después por la entrada que estaba
hacia la puerta, a las cámaras santas de los
sacerdotes, las cuales miraban al norte, y vi que
había allí un lugar en el fondo del lado de
occidente.
46:20 Y me dijo: Este es el lugar donde los
sacerdotes cocerán la ofrenda por el pecado y la
expiación; allí cocerán la ofrenda, para no sacarla
al atrio exterior, santificando así al pueblo.
46:21 Y luego me sacó al atrio exterior, y me llevó
por los cuatro rincones del atrio; y en cada rincón
había un patio.
46:22 En los cuatro rincones del atrio había patios
cercados, de cuarenta codos
de longitud y treinta de ancho; una misma medida
tenían los cuatro.
46:23 Y había una pared alrededor de ellos,
alrededor de los cuatro, y abajo fogones alrededor
de las paredes.
46:24 Y me dijo: Estas son las cocinas, donde los
servidores de la casa cocerán la ofrenda del
pueblo.
Capítulo 47
Las aguas salutíferas
47:1 Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y
he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la
casa  hacia
el oriente; porque la fachada de la casa estaba al
oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el
lado derecho de la casa, al sur del altar.
47:2 Y me sacó por el camino de la puerta del norte,
y me hizo dar la vuelta por el camino exterior,
fuera de la puerta, al camino de la que mira al
oriente; y vi que las aguas salían del lado
derecho.
47:3 Y salió el varón hacia el oriente, llevando un
cordel en su mano; y midió mil codos,
y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos.
47:4 Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas
hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo
pasar por las aguas hasta los lomos.
47:5 Midió otros mil, y era ya un río que yo no
podía pasar, porque las aguas habían crecido de
manera que el río no se podía pasar sino a nado.
47:6 Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después
me llevó, y me hizo volver por la ribera del río.
47:7 Y volviendo yo, vi que en la ribera del río
había muchísimos árboles a uno y otro lado.
47:8 Y me dijo: Estas aguas salen a la región del
oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el
mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las
aguas.
47:9 Y toda alma viviente que nadare por dondequiera
que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá
muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas,
y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en
este río.
47:10 Y junto a él estarán los pescadores, y desde
En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes;
y por sus especies serán los peces tan numerosos
como los peces del Mar Grande.
47:11 Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán;
quedarán para salinas.
47:12 Y junto al río, en la ribera, a uno y otro
lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus
hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo
madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su
fruto será para comer, y su hoja para medicina.
Límites y repartición de la tierra
47:13 Así ha dicho Jehová el Señor: Estos son los
límites en que repartiréis la tierra por heredad
entre las doce tribus de Israel. José tendrá dos
partes.
47:14 Y la heredaréis así los unos como los otros;
por ella alcé mi mano jurando que la había de dar a
vuestros padres; por tanto, esta será la tierra de
vuestra heredad.
47:15 Y este será el límite de la tierra hacia el
lado del norte; desde el Mar Grande, camino de
Hetlón viniendo a Zedad,
47:16 Hamat, Berota, Sibraim, que está entre el
límite de Damasco y el límite de Hamat; Hazar-haticón,
que es el límite de Haurán.
47:17 Y será el límite del norte desde el mar hasta
Hazar-enán en el límite de Damasco al norte, y al
límite de Hamat al lado del norte.
47:18 Del lado del oriente, en medio de Haurán y de
Damasco, y de Galaad y de la tierra de Israel, al
Jordán; esto mediréis de límite hasta el mar
oriental.
47:19 Del lado meridional, hacia el sur, desde Tamar
hasta las aguas de las rencillas; desde Cades y el
arroyo hasta el Mar Grande; y esto será el lado
meridional, al sur.
47:20 Del lado del occidente el Mar Grande será el
límite hasta enfrente de la entrada de Hamat; este
será el lado occidental.
47:21 Repartiréis, pues, esta tierra entre vosotros
según las tribus de Israel.
47:22 Y echaréis sobre ella suertes por heredad para
vosotros, y para los extranjeros que moran entre
vosotros, que entre vosotros han engendrado hijos; y
los tendréis como naturales entre los hijos de
Israel; echarán suertes con vosotros para tener
heredad entre las tribus de Israel.
47:23 En la tribu en que morare el extranjero, allí
le daréis su heredad, ha dicho Jehová el Señor.
Capítulo 48
48:1 Estos son los nombres de las tribus: Desde el
extremo norte por la vía de Hetlón viniendo a Hamat,
Hazar-enán, en los confines de Damasco, al norte,
hacia Hamat, tendrá Dan una parte, desde el lado
oriental hasta el occidental.
48:2 Junto a la frontera de Dan, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, tendrá Aser una
parte.
48:3 Junto al límite de Aser, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, Neftalí, otra.
48:4 Junto al límite de Neftalí, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, Manasés, otra.
48:5 Junto al límite de Manasés, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, Efraín, otra.
48:6 Junto al límite de Efraín, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, Rubén, otra.
48:7 Junto al límite de Rubén, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, Judá, otra.
48:8 Junto al límite de Judá, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, estará la porción que
reservaréis de veinticinco mil cañas
de anchura, y de longitud como cualquiera de las
otras partes, esto es, desde el lado del oriente
hasta el lado del mar; y el santuario estará en
medio de ella.
48:9 La porción que reservaréis para Jehová tendrá
de longitud veinticinco mil cañas,
y diez mil de ancho.
48:10 La porción santa que pertenecerá a los
sacerdotes será de vienticinco mil cañas
al norte, y de diez mil de anchura al occidente, y
de diez mil de ancho al oriente, y de veinticinco
mil de longitud al sur; y el santuario de Jehová
estará en medio de ella.
48:11 Los sacerdotes santificados de los hijos de
Sadoc que me guardaron fidelidad, que no erraron
cuando erraron los hijos de Israel, como erraron los
levitas,
48:12 ellos tendrán como parte santísima la porción
de la tierra reservada, junto al límite de la de los
levitas.
48:13 Y la de los levitas, al lado de los límites de
la de los sacerdotes, será de veinticinco mil cañas
de longitud, y de diez mil de anchura; toda la
longitud de veinticinco mil, y la anchura de diez
mil.
48:14 No venderán nada de ello, ni lo permutarán, ni
traspasarán las primicias de la tierra; porque es
cosa consagrada a Jehová.
48:15 Y las cinco mil cañas
de anchura que quedan de las veinticinco mil, serán
profanas, para la ciudad, para habitación y para
ejido; y la ciudad estará en medio.
48:16 Estas serán sus medidas: al lado del norte
cuatro mil quinientas cañas,
al lado del sur cuatro mil quinientas, al lado del
oriente cuatro mil quinientas, y al lado del
occidente cuatro mil quinientas.
48:17 Y el ejido de la ciudad será al norte de
doscientas cincuenta cañas,
al sur de doscientas cincuenta, al oriente de
doscientas cincuenta, y de doscientas cincuenta al
occidente.
48:18 Y lo que quedare de longitud delante de la
porción santa, diez mil cañas
al oriente y diez mil al occidente, que será lo que
quedará de la porción santa, será para sembrar para
los que sirven a la ciudad.
48:19 Y los que sirvan a la ciudad serán de todas la
tribus de Israel.
48:20 Toda la porción reservada de veinticinco mil
cañas r veinticinco mil en cuadro, reservaréis como
porción para el santuario, y para la posesión de la
ciudad.
48:21 Y del príncipe será lo que quedare a uno y
otro lado de la porción santa y de la posesión de la
ciudad, esto es, delante de las veinticinco mil
cañas
de la porción hasta el límite oriental, y al
occidente delante de las veinticinco mil hasta el
límite occidental, delante de las partes dichas será
del príncipe; porción santa será, y el santuario de
la casa estará en medio de ella.
48:22 De este modo la parte del príncipe será la
comprendida desde la porción de los levitas y la
porción de la ciudad, entre el límite de Judá y el
límite de Benjamín.
48:23 En cuanto a las demás tribus, desde el lado
del oriente hasta el lado del mar, tendrá Benjamín
una porción.
48:24 Junto al límite de Benjamín, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, Simeón, otra.
48:25 Junto al límite de Simeón, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, Isacar, otra.
48:26 Junto al límite de Isacar, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, Zabulón, otra.
48:27 Junto al límite de Zabulón, desde el lado del
oriente hasta el lado del mar, Gad, otra.
48:28 Junto al límite de Gad, al lado meridional al
sur, será el límite desde Tamar hasta las aguas de
las rencillas, y desde Cades y el arroyo hasta el
Mar Grande.
48:29 Esta es la tierra que repartiréis por suertes
en heredad a las tribus de Israel, y estas son sus
porciones, ha dicho Jehová el Señor.
48:30 Y estas son las salidas de la ciudad:
al lado del norte, cuatro mil quinientas cañas r medida.
48:31 Y las puertas de la ciudad serán según los
nombres de las tribus de Israel: tres puertas al
norte: la puerta de Rubén, una; la puerta de Judá,
otra; la puerta de Leví, otra.
48:32 Al lado oriental cuatro mil quinientas cañas,
y tres puertas: la puerta de José, una; la puerta de
Benjamín, otra; la puerta de Dan, otra.
48:33 Al lado del sur, cuatro mil quinientas cañas r medida, y tres puertas: la puerta de Simeón,
una; la puerta de Isacar, otra; la puerta de Zabulón,
otra.
48:34 Y al lado occidental cuatro mil quinientas
cañas,
y sus tres puertas: la puerta de Gad, una; la puerta
de Aser, otra; la puerta de Neftalí, otra.
48:35 En derredor tendrá dieciocho mil cañas.
Y el nombre de la ciudad desde aquel día será
Jehová-sama.
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